6.11.11

Mudanzas

Será porque siempre he estado yo
del lado del pescado que
nunca había pensado que el pescado
fuera a estar del otro lado.
Santiago Auserón, "La charla del pescado"


Estanqueidad
La secuencia sobre la eyaculación en  "Todo lo que usted siempre quiso saber sobre el sexo* (* pero nunca se atrevió a preguntar)" (Woody Allen, 1972) se escenifica en un coche percibido desde el cerebro de un hombre. El coito se dirige como una operación de ataque militar, con su sala de máquinas para mantener la erección, por un graduado en la New York University  a la vista de lo que va siguiendo desde su microscopio en una central de operaciones al estilo de la NASA. La escena de la eyaculación adopta la forma de la típica tropa de paracaidistas que se lanzan a tierra y la verdad es que es ingeniosa y sirve como metáfora.
Se suele hablar hasta la saciedad del conflicto que siempre ha habido entre ciencia y fe, aunque se habla menos de que la ciencia se ha querido convertir en una nueva religión (y no me refiero a los magufos). Y aún mucho menos se habla de lo mucho que han contribuido al progreso de la Medicina, por ejemplo, las guerras. En los dos últimos siglos sobre todo. En campaña no solo se pueden observar gran número de casos críticos sino que la falta de recursos, de tiempo, la inminencia, permiten -me figuro- obviar permisos y otras cuestiones que por lo general regulan la práctica sanitaria. Pero, curiosamente,  a veces seguimos viendo la realidad como en aquellas cerámicas donde se representaban en dos dimensiones los oficios, como un espacio cerrado donde aparecen todos los elementos y herramientas de un oficial o un aprendiz.
Cerámica de Manises
Intimidad
De todas las representaciones de la realidad no descartaría ninguna. La que no deja de sorprenderme es la de las casas de los famosos. He encontrado un blog sobre el tema. Y si encontré este de Gianina es que habrá más. Estaba acostumbrada a los reportajes de "Hola" y a ver las mansiones de los famosos y los ricos, donde no falta la típica imagen de living room que nos da la sensación de que allí no se vive. Parecen escaparates, sobre todo cuando ha habido algún decorador. Luego hay clásicos como el yelmo, la Santa Cena o el Gernika y el taquillón de estilo alta montaña.
Recuerdo una película deliciosa, con Cary Grant y Katherine Hepburn como protagonistas, "Holiday" (George Cukor, 1938), que aquí fue traducida como "Vivir para gozar". En la película Katherine Hepburn representa que es muy rica y que vive en una mansión enorme, pero tiene una habitación grande y apartada que es como una sala de estar, donde realmente "vive" y disfruta. Tenemos una secuencia breve en Youtube donde vemos ese espacio preservado, un lugar donde realmente se descansa, se divierten y están a gusto. 
Perdonen si parece que voy de una cosa a otra sin ton ni son, pero no quiero dejar de protestar por esa manía que tienen algunas personas cuando están de visita en una casa o piso de dar su opinión cuando nadie se la ha pedido. De repente te dicen: "Yo aquí podría una lámpara grande" o "Quitaría las puertas y tiraría esta pared". Dan ganas de decirles: "Pero el piso por ahora no está en venta". Es decir, para las personas que tenemos nuestro hogar como un espacio de la intimidad, nos resulta un poco violenta la costumbre de "enseñar la casa", que no sé si procede de la tradición de la hospitalidad o la de la ostentación. Porque en algún caso incluso me han mostrado el interior de los armarios para que pudiera apreciar que habían muchas sábanas y toallas. Supongo que eso proviene de otra tradición, la del ajuar que aportaba la novia en un matrimonio, como su contribución al contrato por su parte.


Embargos, mudanzas y traspasos
Contaba un día nuestra poeta Maria Mercè Marçal, en una entrevista, que había visto en Grecia una camioneta llevaba la palabra μεταφορα ("Metáfora") pintada en la chapa. Y que estaba claro que era una camioneta de mudanzas. Sobre todo para ella que sabía griego, claro. No recuerdo donde leí esa entrevista, pero encontré esto otro:
«En un poble de la comarca que avui s´anomena el Pla d´Urgell hi ha la masia que van construir els meus avis paterns. Ells venien de Sant Martí de Tous i d´Esparreguera. Només vaig arribar a conèixer la meva àvia, i per poc temps. Quan ella va morir jo tenia tres anys. El meu primer record, que data d´uns mesos més tard, evoca un trasllat de casa: una «mudança». Només dues imatges: algú, potser el meu pare, feia entrar dins una saca, per endur-se´l, un gat que miolava i s´hi resistia. La meva mare plorava. Curiosament, en grec, el mot per dir trasllat, mudança, és «metàfora». Un caprici lingüístic, potser irònic, lliga el meu primer record a la poesia» (Diari de Girona)
A los griegos les resulta muy fácil por lo tanto entender y tener bien asimilado que una metáfora no es otra cosa que mover el significado de un lugar a otro y establecer un parecido. Marçal tiene una poesia muy bonita en la que el eje es también la casa (*). No la casa sin amor, sino el amor sin casa, que es lo que han elegido algunas personas. Y el recurso poético de estos versos es la metáfora de la bola de borra y también la amplificación, hermana de la anadiplosis (ἀναδίπλωσις) o "concatenación". La bola de borra también está en un soneto, Seda i ònix, pero está como "la esfera del vacío que rueda en el día".

Ya habían pasado muchos meses desde que se había muerto mi padre y un día encontré en su casa un pedacito de una uña suya clavada rezagada en un rincón.

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(*) 
El meu amor sense casa
L’ombra del meu amor sense casa.
La bala que travessa l’ombra del meu amor sense casa.
Les fulles que cobreixen la bala que travessa l’ombra del meu amor sense casa.
El vent que arrenca les fulles que cobreixen la bala que travessa
l’ombra del meu amor sense casa.
Els meus ulls que arrelen en el vent que arrenca les fulles
que cobreixen la bala que travessa l’ombra del meu amor sense casa.
El meu amor que s’emmiralla en els ulls que arrelen en el vent
que arrenca les fulles que cobreixen la bala que travessa l’ombra
del meu amor sense casa.


 



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3 comentarios:

  1. Me has hecho pensar el motivo por el cual se enseña la casa, cuestión que procuro no hacer. Si cuando me casé o con la habitación de los niños y venían familiares que ejercían más una función de supervisión que otra cosa, pero hoy en día yo no tengo costumbre y te diría que mi mujer tampoco, o nos hemos hecho más humildes o más vergonzosos.

    Tengo un par de ladrillos de cerámica guardados, tendré que sacarlos para enseñarlos.
    :)

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  2. Ah, que buena película la de Grant y Hepburn. Sonará clásico o rancio pero ya no es fácil disfrutar de cine como ese, supongo que la gente demanda más ver la choza y retoños por encargo de Ricky Martin.

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  3. El otro día me comentó una compañera del trabajo que como su compañero no quiere prestar sus libros pues que ya no invitan a nadie a tomar, qué sé yo, un café y así ya todo va rodado. Lo veo muy drástico, pero verdaderamente me parece mucho más respetable que todas esas indiscreciones que cada día más abundan. Supongo que me estoy haciendo vieja y cascarrabias.

    La cerámica de Marines me encanta, aunque la conozco mal.

    La comedia de 1938 es una auténtica delicia. La intenté ver en inglés pero era un guión algo denso para mi capacidad. Muy buena en todo punto.

    Saludos,
    M

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