26.5.12

Un respeto, dos respetos

La pitada organizada en la final de la Copa del Rey se considera desde algunos foros algo parecido a un derecho. En mi opinión, y en la de algunas personas, no sé cuantas, es una clara demostración de inmadurez política y energumenismo. Me acordé hoy de un post que publicó Luisa Cuerda en julio de 2010, que incluía un "manual de uso" para el usuario de la bandera nacional. Espero que no le parezca mal que lo incruste aquí para su mayor difusión, puesto que es muy útil y claro.
Veo en la prensa que alguien señala a los promotores y seguidores de la pitada como "víctimas de la LOGSE", pero sin embargo también veo en las fotografías de la velada gente que hace muchos años que dejó de ser joven. Por lo tanto, si lo que se quiere venir a decir que tienen un nivel cultural bajísimo, se está en lo cierto, pero proceden de otra realidad social que se refugia o respalda en los acontecimientos deportivos. Cuando hace unos años José Luis Rodríguez Zapatero, a pesar de ser el Presidente del Gobierno de España, se quedo sentado ante el paso de la bandera de Estados Unidos en un acto oficial, el gesto fue interpretado por los estadounidenses no como un ultraje sino como inmadurez política. El hecho de que estuviera en desacuerdo con Bush no le tenía que haber privado de presentar los respetos protocolarios siquiera ante el paño. Probablemente lo vivió como un gesto de consecuencia y de valor, de la misma manera que los botarates de la Copa del Rey contarán la pitada a sus nietos como algo épico e intrépido, contra la opresión española, como si no existieran las urnas, la Constitución y el juego democrático.
Estos días algunos periodistas conjeturaban sobre lo que pasaría si alguien organizara pitadas o abucheos a los himnos de las comunidades autónomas o a sus representantes, sobre lo que pasaría si alguien quemara una senyera o una ikurriña o si las arriaran de alguna institución.
Con ustedes, el manual de la bandera.



La Bandera Nacional. Manual Para El Usuario. Texto de Luisa Cuerda

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