26.6.12

Ars longa

"Ars longa vita brevis"
Séneca

Nadie lo ve trabajar
debajo el suelo
cuando busca noche y día su alimento.
Pimiento rojo del norte atacameño
siento el canto de tus ramas en el desierto.
Víctor Jara, El pimiento

uchas veces pienso que "El pimiento" es la canción que más me gusta de Víctor Jara, aunque nunca defendería que es la mejor. A pesar de que el otro día hubiera jurado que los pimientos que pretendía dibujar el martes eran del tipo padronés (o "iriense"), al verlos de nuevo el sábado mucho más desarrollados llegué al convencimiento de que eran unos gernika, que son del mismo color pero mucho más grandes y no pican. Seguí el esbozo de mi dibujo inicial y la foto que tomé, de manera que ya se pueden desarrollar cuanto quieran y las hojas ir por sus reales, que yo no me apartaré de aquel momento. Por no decir que además he tenido que prescindir de alguna hoja para que la composición fuera más esquemática. Y como dije en el post previo, irá una abeja obrera en lo alto a la izquierda.
El terror que me produce pasar del lápiz al color es indescriptible. Yo nunca he temido la página en blanco, ni el borrón ni la cuenta nueva ni los renglones torcidos de Dios; tampoco me atribula el coste del material que empleo, sea el papel, sean los lápices de color acuarelables Faber-Castell, bastante carillos. Y sin embargo soy más lenta dibujando que los pimientos en lo suyo, que es crecer. Como mi interés en la ilustración está encaminado al dibujo botánico, ya veo qué problema será dibujar del natural flores no ya como la amapola o la de los echinopsis sino incluso las que duran más de dos o tres días. Pero confío en que para todo hay una solución o algún remedio.
El trazo rápido es bonito, tiene su elocuencia, su brío, de la misma manera que cada puntada de cada rosa en un mantón filipino tiene su intención y un determinado salero, como evocaba el poema lorquiano a la monja gitana. Si alguna vez me hubiera puesto a bordar antes hubiera tenido que aprender a no apretar la labor donde otros la harían más suelta y hasta fláccida. Los flecos, ni muy largos ni cortos. Pronto me he dado cuenta de que tenía que volver a empezar el dibujo, de que me había hundido en el color hasta hacer una pasta pigmentada de un tono bien parecido al modelo real, pero sin rastro de trazos. Me acordé de un señor de Borges Blanques, el Sr. Pastó, descanse en paz, en cuya casa me recibió un fin de semana, por invitación de una de sus tres hijas. La mayor pinta. Le enseñó el último cuadro que acababa de pintar y él dijo con el acento propio de la comarca: "Nena, aquestes pedretes semblen de lo Walt Disney". Pues así ha sido con mis pimientos, parecían de Walt Disney.
Séneca era tan razonable y escribía tan claro que no sé como aún se le considera entre los filósofos, muchos de los cuales son inextricables y hasta no sé si un estorbo. Parece que la frase de Séneca procede de Hipócrates, pero todo queda en casa. Tan sucinta como es sin embargo traduce perfectamente la balanza donde pesan el arte y la vida, ese difícil equilibrio, la grandeza de ambas medidas. Tal vez sería un poco más optimista como título "Vita brevis" que "Ars longa", todo lo cual fue retomado por Horacio que dijo: Festina lente. Algo así como "apresúrate despacio", un oxímoron que devuelve esa idea de que el tiempo vuela (Tempus fugit), que hay que aprovecharlo (Carpe diem) y que no hay que precipitarse, ni atolondrarse ni demorarse. Hay veces que pienso si valdrá la pena, si no será inútil, más vanidad. Por si acaso sigo y ya descansaré cuando me muera.

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