28.10.12

Aconsejar bebiendo hilo o aconsejando beber hilo

No es ése, es el otro.
El valiente está quieto.
Ni se defiende ni ataca.
Ni mata ni muere;
éste es el valiente
Él que llamáis cobarde.
El que no triunfa, gana.
El que no muerde, vence.
Él se que calla, tiene la razón.
El que confía hasta en el hombre malo,
El que se clava al cuerno del amor,
¡ ése es el valiente!
Gloria Fuertes, El valiente, Aconsejo beber hilo

yer Xavier Pericay le dedicó su columna en ABC a "El silencio de los intelectuales" donde partía desde muy arriba apelando a Jean-François Revel y las condiciones que se le suponen al intelectual: lucidez, valor, honestidad. Si no recuerdo mal Pericay transcribe "clarividencia" y no "lucidez", pero esa precisión ahora no viene al cuento. Por cierto, y sin la menor acritud ni nada que se le parezca, la Wikipedia tal y como estaba hace unos cinco minutos afirma que la palabra intelectual fue acuñada durante las  movilizaciones para el affaire Dreyffus (1894-1906) y de su uso peyorativo. Tal vez ésto último sea lo más preciso, ya que la palabra ya la había usado Spinoza. Tengo cuenta en Wikipedia pero no me veo con la presencia de ánimo de hacer esa puntualización, que más bien orientaría a dejar un redactado por el cual simplemente se dijera que el término adquirió su moda por entonces, cuando pasó a calificar a determinados escritores o pensadores.
Hace nada me vi agradablemente sorprendida por la nitidez de otra fecha, 1974, cuando Paco de Lucía se trajo de Lima (Perú) el cajón. Parece que lleva toda la vida con nosotros y sin embargo no han pasado ni 40 años desde que el guitarrista se lo vio tocar a Caitro Soto, afroperuano. A pesar de las bondades del cajón, espero que no haga desaparecer las palmas, aunque sean mucho más cansadas. En otro vídeo, saltando de una cosa a la otra, vemos Paco de Lucía con Ravi Shankar. Me llama la atención que aprecio una cierta incomodidad o timidez en el indio, que mira algo encogido la boca de la guitarra cuando el guitarrista rasguea una pieza de flamenco. No sé si se trata de una granaína, la verdad, mis conocimientos del flamenco no llegan tan lejos. En la entrevista a Shankar le preguntan si cree que el flamenco se parece a la música india y Shankar responde que el flamenco se parece a una parte de la música india, a los raga paravi. Esta respuesta puede parecer que desmerece el flamenco, que lo achica. A lo mejor la pregunta le resultó fastidiosa, como lo resultan en definitiva las invitaciones a la comparación, porque no se molestó en matizar. También hay que reconocer que preguntas así dan mucha pereza. De todo el vídeo, insisto, que lo que más me interesó fue la actitud del sitarista cuando toca Paco de Lucía, muy curiosa para mí, desconcertante. Acaso hubiera sido más bonito ver al benaresí tocando la guitarra y al gaditano tocando el sitar. No hubiera servido de gran cosa más que para ver, que no es poco, ese encuentro de cada hombre con un instrumento nuevo. A Shankar le hubieran faltado cuerdas, a de Lucía le habría sobrado mástil. No sé si podré volver a soportar con paciencia la pregunta famosa, sea cual sea la respuesta. Ya no sé tampoco si puedo esperar una respuesta lúcida, valiente, honesta a preguntas que hastían solo por ser planteadas.
*
Releo el artículo de la Wikipedia para los sesgos cognitivos, que noto que se renueva y aumenta cada vez que lo consulto. Hoy me interesaba ver lo de las creencias overkill (¿?) que son las que hacen que se fabriquen historias completas basadas en creencias y fundirlas por la argamasa de una emotividad digna de la escayola de una fractura en la nieve y de algún dato histórico sacado de contexto y tipo LOGSE.  Sin embargo mi tiempo lo he perdido descubriendo la no menos apasionante falacia del punto medio o falacia de la moderación. Es interesante por el papel que tiene en la demagogia para que el argumentador luzca como conciliador y ecuánime, de gran tesón y estabilidad emocional.    Bien administrada, la falacia del punto medio puede servir para llevar el agua al propio molino, especialmente si se edulcora con creencias overkill.
Pero siento que pierdo el tiempo, sí, al pretender detectar casi entomológicamente cada falacia, cuando todo es tan engañoso y amorfo. La máscara característica de Anonymous, una organización sin cabeza, se dirá, proviene de un personaje histórico que había luchado contra el protestantismo y a favor del catolicismo. Aquello de confundir el culo con las témporas, la velocidad y el tocino, las churras y las merinas, se añora. Hace reír comparado con el lío que nos tenemos. Creo comprender perfectamente a Esther Chumillas, la joven de Cuenca con agnosia visual.



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