10.1.13

Deseos e intereses






al vez dentro de unos años alguien estudiará la conducta periodística de "La Vanguardia" ni que sea a través de sus portadas, no a través de sus columnas, que eso da para varias tesis doctorales. En la versión digital vespertina de hoy advierto que una noticia sobre la trama del yerno del Rey, Iñaki Urdangarin, tiene un titular mucho mayor en cíceros (o puntos) y más visible y entronizado, que el dedicado a Josep Anton Duran i Lleida, uno de los inculpados por el Caso Pallerols por la financiación ilegal de Unió Democràtica de Catalunya, a través de los fondos europeos de formación profesional. Los comentarios que caen, también forma otra corriente de materiales varios, algunos de demolición y también con restos orgánicos. Todo cuanto parece ocurrir en la web del diario barcelonés podría advertirse como un teatro con sus palcos, sus filas de butacas, su escenario, el guardarropía, el vestíbulo, etc. Pero la comparación se acaba aquí porque en un teatro alguien puede estar en el guardarropía pero no puede estar al mismo tiempo en el palco. O está en un sitio o está en otro. En los diarios, y especialmente en la prensa digital hay personas que pueden estar en más de un sitio a la vez. Y hasta aquí puedo leer. O escribir, debería decir.
Yo suelo leer un diario que no me produce sobresalto alguno ya que mi corazón no es muy fuerte. Pero alguna vez me asomo a "La Vanguardia" y hasta me voy a "La Contra", esa contraportada donde suelen entrevistar uno de los tres periodistas o asimilados a una de esas personas que destacan en su profesión u oficio y también por su fuerza moral. Intuitivamente afirmo que muchos de los entrevistados tienen una profesión híbrida (un monje agricultor, un profesor de universidad cantante, un fotógrafo motorista, etc.). Es como si necesitaran tener un valor añadido o doblarse. Y en general, para no robarles mucho tiempo, les diría que a diferencia de @goslum, le conceden la mayor importancia a la voluntad propia para la realización de los sueños.
También, para ahorrarles más explicaciones, les diré que "La Contra" nunca hablará de mí, parafraseando a María Jiménez o a Joaquín Sabina. En los comentarios suele haber alguna voz disonante que protesta por esa fe tan idílica, buenista y cándida en los deseos y sus manifestaciones, pero predomina el coro de los entusiastas de la positividad, que además reciben muchas aprobaciones en los marcadores me gusta/no me gusta. Por lo general los detractores suelen objetar que hay personas que persiguen toda la vida un sueño y no consiguen nada o poco, a lo que se les suele contestar que no están proyectando sus deseos de la manera conveniente o que les falta confianza y demás.
Ahí podríamos acabar ya el tema y ocuparnos de cuestiones más útiles, como el punto de sal de la dorada al horno o la cantidad de agua que debe llevar la masa de una empanada. Pero, no, aún podríamos añadir otra cuestión y es que por suerte, como muy bien ha expresado Goslum, hay muchas cosas que no dependen de uno (¿o se refería a él mismo?). También se podría abundar en lo que decíamos el otro día, que lo que ocurre es que hay que tener los deseos adecuados y secundar aquello que decían Santa Teresa y luego Truman Capote, que causa más llanto una plegaria atendida que bla bla bla.
Por lo demás, si la vida y "La Vanguardia" y todo en general funcionara como dicen los de la contraportada sería un asco. Ya me aburro bastante con las cosas como son como para que me las pretendan mostrar como algo tan ñoño y edulcorado con razones que no aguantarían en el patio de un colegio ni dos minutos. Porque los niños que siguen siendo niños harían con todo ello una pelota y jugarían a fútbol. Hablando de niños y de fútbol: me parece increíble que BTV "televisió pública de Barcelona" entre otras extravagancias y arbitrariedades descomunales mantenga la de emitir un programa de psicología, "Respira", con un abrumador planteamiento gestáltico PNLero pseudopsicológico. ¿La tele pública puede emitir con dinero público con asiduedad sistemática una doctrina cargada de dogmas que no nos representan, con el objeto perverso de ir impregnando con ella la maltrecha y desvitalizada sociedad barcelonesa? Para mí son exactamente igual que los Testigos de Jehová o la Santa Hermandad del Cordero Inmolado, los cuales, que yo sepa, no tienen ni un solo espacio televisivo. He conocido gente tratada por ambas sectas con la única diferencia de que los segundos son recuperables.
¿Por dónde iba? Ah, sí: si algo bonito tiene la vida es que a veces discurre por unos caminos que son imprevisibles, o que no obedecen a ninguna justicia, ni a la humana ni a la divina. Si algo tiene de bonito es que no hay una única forma de llegar al mismo punto y eso es tal vez para que todos tengamos la sensación de que tenemos alguna oportunidad, que no solo los ricos puede tener un BMW o los bebés una sonrisa o todos dedos como los de Paco de Lucía. No solo la gente que se lo monta bien porque es tan guapa y tan lista y y se merecen una princesa o un dentista sabe administrar sus deseos (o sus intereses), sino cualquiera, puede conseguir cualquier cosa, y no precisamente las que se propone. Cualquier cosa está bien.




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