1.1.13

En esta apacible quinta (orgullo y prejuicios)

"MENÓN: En esta apacible quinta,
adonde el mayo gentil
los países que el abril
dejó bosquejados, pinta,
aunque es esfera sucinta
para el sol de tu hermosura,
cuya luz ardiente y pura,
vence al rosicler del día,
bella Semíramis mía,
es donde estarás segura,
en tanto, ¡ay de mí!, que yo
vuelvo a la corte a asistir."
Pedro Calderón de la Barca, La hija del aire



uando hace un año Antonio Banderas y Salma Hayek presentaron los Globos de Oro, se diría que Antonio Banderas estaba notablemente enfadado e incluso que se encolerizó. El presentador los había introducido diciendo que los actores hispanos eran "extraordinariamente talentosos y probablemente muy interesantes", frase que quedaba de inmediato aclarada con la añadidura: "No estoy seguro porque no entiendo ni una palabra de lo que dicen".  Con esto ni siquiera nos podía recordar una de las lindezas que Artur Mas le tiene dedicadas al acento andaluz o al gallego, al menos percibido desde este lado del charco, que igual el actor malagueño nos diría otra cosa. Tanto si había malevolencia en el comentario como si no, no había que recoger la provocación. Está más que cacareada la discapacidad de los hispanohablantes para hablar otras lenguas, dicho así en general, y el inglés en particular.  Cosa que se podría matizar mucho y durante horas pero inútilmente. 
Si todo el tiempo que yo empleé a perfeccionar el inglés sin inmersión lo hubiera dedicado a beber vino a estas alturas estaría muerta. Pero esto solo es una manera de expresar que he dedicado mucho tiempo a adquirir un idioma que no creo que sea más difícil que los nuestros, ni más rico, ni más dúctil ni más bello. Más de una vez me he preguntado qué hacen los anglófonos mientras los demás aprendemos inglés. En París no he visto ni la mitad de gimnasios y peluquerías que en Barcelona, establecimientos en los que también pasamos bastantes horas.
Además de lo que aprendí a través de Jesús Tusón y Mª Antònia Martí sobre los prejuicios lingüísticos, puedo añadir que es cierto que conozco gente de mi entorno que tiene una habilidad admirable para los idiomas. Pero luego resulta que después de haber adquirido un nivel más que aceptable de inglés se van al alemán y no pasan del cuarto año porque se dan cuenta de que no hay manera de avanzar. Otros aprenden con tanta facilidad que en realidad hacen aguas cuando, siguiendo con las metáforas náuticas, hay que adentrarse en mares más procelosos y tener la gramática bien asentada. 
Indudablemente, para mí, lo mejor del vídeo de los Globos es que cuando Banderas recita encolerizado a Calderón, no sé si para demostrar que el español es una lengua articulada, Salma Hayek le corta muy hábilmente y le dice que ella tampoco le entiende. Porque claro, no solo estamos todos (europeos y americanos) alejados del español del segundo Siglo de Oro sino que Banderas lo recitó de forma deficiente, atroz.
Hay un fake -como no, si lo que cuesta es no encontrar falsificaciones y manipulaciones- en una entrevista que le hicieron Máximo Pradera y Fernando Schwartz en "Lo + Plus". Ese fake es lo que me permite distinguir que el cabreo en los Globos, en que se pone hasta rojo, sí es verdadero. Y también me sirve para admitir que si alguna utilidad le veo a los fakes es esa, la de que nos sirve para decir lo que no nos atrevemos a decir. Otra no le veo.

El Quijote por Gustave Doré

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