17.1.13

Las exigencias del guion

"Durante muchos años, empezando por allá los cuarenta, el conocimiento audiovisual lo servía el NODO: hasta que la televisión no se hizo con la vida de todos los españoles, y eso no pasó hasta los sesenta, la única forma de ver los goles de Di Stéfano o los estrenos de Celia Gámez era deleitarse en una sala de cine, entre película y película, con los reportajes que emitía la sección creada al efecto por la Vicesecretaría de Educación Popular" (Carlos Herrera, El NODO)


tro día, en julio pasado, me referí a la especie de clasificación que hicieron para la campaña de la teleserie "Pulseras rojas" (Albert Espinosa y Pau Freixas, 2011): "En todos los grupos siempre hay seis tipos de personas, el líder, el guapo, el listo, el imprescindible, el segundo líder y la chica"). Como allí ya expresé mi oposición a esa sarta de tópicos, aquí seguiré por otros caminos. Desde Plauto e incluso antes las comedias se surten de personajes estereotipados que responden a una función. Ahora, cuando me asomo a una teleserie, casi siempre en el canal FDF y solo para comprobar que siguen haciendo el mismo episodio y no reponen "Mentes criminales", observo que también hay unos carácteres que se repiten (la divorciada frustrada, el gordo vulgar, el homosexual totalmente salido del armario, etcétera). Después encuentro algún eco en la calle y en el trabajo, de la misma manera que cuando era pequeña después de la película de la tarde del sábado los niños jugaban en la calle según el género de la película: espadachines, piratas, romanos, vaqueros. De Pepe Martín interpretando al Conde de Montecristo el año 1969 en TVE algo nos quedaría a los que vimos Estudio 1, si no recuerdo mal el nombre del espacio. Hay una distancia tan brutal entre la interpretación del actor Emilio Gutiérrez Caba de "El idiota" y la de cualquier fichaje de una teleserie actual, que difícilmente se puede valorar una comparación. Pero, para el caso, lo que me interesa señalar es que nos influye. Pero si hasta dicen que el tabaquismo nos viene de la industria cinematográfica estadounidense y que es una campaña deliberada...
RTVE ha puesto a disposición del público todos los noticieros del No-DO. Incrustro el del 17 de julio de 1961, días antes de mi nacimiento al final de mi texto. Podrá interesar o no la temática: el molino de papel de Capellades, la patrulla norteamericana "Skyblazers" realizando acrobacias aéreas, unas jornadas internacionales de cine en San Sebastián, los cencerros bávaros alpinos, una corrida de toros con Curro Romero, Diego Puerta y Curro Girón. El noticiero siguiente, del 24 de julio, recoge un reportaje sobre la Fiesta de la Exaltación del Trabajo. Obviamente ilustran el lenguaje de esa época, pero no como "Escenas de matrimonio" (2002) o "La que se avecina" (2007), puesto que el lenguaje del No-DO es un registro franquista, el que el Estado autárquico tenía como modélico y que exaltaba además del trabajo, la ideología del Movimiento. Técnicamente admira la pureza del resultado, donde el montaje de documental es ideal para no mostrar ruido o fotogramas que no tienen interés, y es que se elige lo que estaba previsto y sujeto a una ceremonia de por sí fotogénica. Es decir que se mantiene un discurso que progresa con una mezcla de orden, confianza y moderada alegría de aire marcial, sin sobresaltos ni particularidades. Está claro que se pretendía animar al público y darle mensajes edificantes, con aquel punto de austeridad que tenía el dictador, cuando en la actualidad a veces se podría creer que el telediario persigue amargarnos la vida o acostumbrarnos a lo peor.
Puede que me equivoque en mi visión de todas estas cuestiones, pero parecería que cuanto más "moderno" es algo, más perecedero es. Cuanto más se busca la actualidad y la fama inmediata, la audiencia, que no es lo mismo que una actitud de presencia o de presente, más rápida es la pérdida de frescura, de vigencia. Tal vez es por eso por lo que la condición más llamativa de un clásico es su frescura y sorprende leer a Virgilio, Séneca o Homero y encontrar en ellos hasta las ganas de vivir.
El Carnaval, tal vez una de las celebraciones más apasionantes que pueda haber,  es sobre todo una fiesta de los personajes, dicho así rápido y mal. Pero a diferencia del teatro, tiene una gama mucho más amplia y admite las anacronías y otros absurdos, de manera que podemos tener en la misma fiesta seres procedentes de diversas ficciones, como Mikey Mouse y Arlequín, o hasta caracterizaciones de cualquier cosa, como la de disfrazarse de ficha de dominó, cuyo nombre por cierto está relacionado con la prenda clásica del encapuchado carnavalesco. Si yo tuviera tiempo, dinero y ganas organizaría una fiesta de disfraces en la que hubiera que asistir vestidos de esos personajes que casi nunca se reúnen y que apenas han hecho algún debut en alguna película: el tonto del pueblo, el gallito, el invitado de piedra, la bestia parda, el chivo expiatorio, el caballo de batalla, la cruz, el pagafantas, el empollón, el hombre de paja, la malcasada, el enterado, el gorrón, el agonías, Don Óptimo y Don Pésimo, etc.

Apostilla:
Por si alguien no está al caso de la nueva ortografía para la palabra guion, le remito al artículo que nos ofreció el filólogo Salvador Gutiérrez en "El País". Yo diría que muchos tenemos una ortografía visual. Es decir, no es que escribamos con hache o con be dependiendo de lo que haya en la línea superior, sino que hemos ido adquiriendo las normas de acentuación por mimetismo, por haber visto una palabra mil veces. Así que, por mucho que el Prof. Gutiérrez explique la mar de bien que lo que hacíamos al acentuar guion ("guión") era una irregularidad, me temo que costará asentar la forma correcta. Por lo menos a mí.
Ah y se me olvidaba decir que el compositor de la música de la sintonía del NoDO, se atribuye a Manuel Parada, como erróneamente se le atribuye la música a "Rianxeira", himno oficioso de Galicia, que en realidad es de Ángel Romero. Hay un muy buen programa de TVG que lo explica aquí.

No-DO 967


Historia de "A rianxeira"

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