28.3.13

La Filología en dos tardes


"Para mentir se necesitan dos: uno que mienta y otro que crea."
Homer Simpson



yer me acordé de "The Itchi and Scratchy movie", que son los dibujos animados que a veces vemos en esos otros dibujos animados, "Los Simpson", dentro de la serie "Krusty el payaso". La serie trata sobre un ratón azul (Itchy) que siempre está intentando matar a un gato negro (Scratchy) y es como una parodia de "Tom y Jerry". En la Wikipedia se dan muchos datos sobre este modelo de la ficción en la ficción y sobre este ejemplo de lo que da de sí la industria de la animación con criterios poco edificantes. Me acordé porque hace cosa de cuatro años le sugerí a una porteña si la palabra que ellos usaban para referirse al "escrache",  para la que no encuentro equivalente en el español europeo, no tendría alguna relación con el inglés scratch ("rascar, rasgar"), habida cuenta de que el lunfardo se nutre de "materiales" de diferentes procedencias. En la lengua o en las lenguas, lo mismo nos encontramos -mal comparado- muros de mapostería (los hechos con piedras de diferentes tamaños) que en opus testaceum, puesto que la tendencia natural de todas las lenguas es la de regularizar todo. Ana, la psiquiatra porteña, ferviente opositora de los dominadores estadounidenses, convino que bien podría ser que fueran palabras emparentadas.
Ayer encontré en el muro del Facebook de una amiga el comentario que reproduzco íntegro a continuación y que de alguna manera si no demuestra sí ilustra el significado original de la palabra:


Tomo del primer diccionario de lunfardo que me encuentro sin mucho buscar un retazo de varias palabras en su desorden alfabético:



Así que bien puede ser lo que señalaba la señora de Facebook, que la palabra se ha ido independizando de sus significados originales, y ha llegado a nuestra orilla junto con una estrategia activista que cuenta con simpatizantes y con detractores, pero siempre sin haber perdido el espíritu de la onomatopeya. La discusión, a cuento del escrache de González Pons, como suele ocurrir últimamente con casi todo, se ha salido de su justa medida y cualquier opinión al respecto ya está matizada por ecos y reverberaciones partidistas bastante distorsionantes, medio en el que no se realzan las precisiones filológicas sino todo lo contrario. Es como hablar del arte del destazado o del templado de una navaja o la ergonomía de sus cachas, cuando el tema es un descuartizamiento criminal y alevoso con ensañamiento psicopático.
Pero, siguiendo con otras pequeñeces, también reparo en algo que noté ayer referente a unas declaraciones de Marta Rovira (portavoz de ERC), que trascendieron a través de "La Vanguardia". Se trataba de la pregunta que plantea su partido para la consulta soberanista, que "La Vanguardia" tradujo literalmente "¿Usted cree que Catalunya debería ser un Estado independiente?". Me extrañó que la traducción empleara la forma "debería ser" y comprobé en la fuente (Vilaweb) cual era la forma original, que resultó ser 'Vostè creu que Catalunya hauria de ser un estat independent?'.  Y esa forma me concordaba mejor con lo que está en mi competencia lingüística de catalanohablante. "Deu ser" es una forma tan correcta como "ha de ser" o "té que ser", pero aunque son expresiones equivalentes no son idénticas.  Tal vez las diferencias no están tan connotadas como en las formas con las que cuenta otro idioma, el inglés, para sugerir, impelir, etcétera, pero algo hay. Por lo general en un nivel Intermediate se nos exigirá que nunca empleemos el must como si fuera una construcción con would, mucho más obsequiosa y blanda o polite.
Pero, claro está, lo más llamativo de la trabazón de la frase es que va introducida por el verbo creer, verbo unívoco donde los haya,  que no obstante apela más a la emoción que a la razón, que mezcla la voluntad y el deseo. La frase está pergeñada de manera que la recorren dos impulsos, el de creer y el de haber. Es algo menor -de pequeña filología- en lo que yo vengo reparando desde hace unos años. Después de satisfacer un test psicológico de cosa de 250 preguntas o más, le hice notar a un psicólogo que la mayor parte de las preguntas tenían dos partes, una que apelaba a la impulsividad y otra a la razón, de manera que bien podía contestar -por volver al ejemplo- a creer como a haber. Esta cisura no sería tan evidente si se hubiera empleado la fórmula "Está usted a favor" o cualquier otra forma tan operativa como la de "creer" pero con una función más incidental.
A todo esto,  para mí, sin entrar en más razones y respetando las que puedan tener los demás, la pregunta no deja de ser como un mal koan, esto es aquellas preguntas absurdas que los maestros del zen sugieren a sus alumnos para comprobar sus progresos en el arte de soslayar todo pensamiento ilusorio. Un clásico de estos enigmas o adivinanzas es que el maestro dé una palmada y pregunte al alumno cómo sonaría con una sola mano.  Marguerite Yourcenar abre su autobiografía con un koan: "¿Qué cara teníais antes de que vuestro padre y vuestra madre se hubieran conocido?" ("Quel était votre visage avant que votre père et votre mère se fussent rencontrés?"). Pues eso. Hay preguntas sin respuesta, respuestas sin pregunta y luego hay por último preguntas como las que les dije. Aquellas.

Autorretrato de Arthur H. Fellig "Weegee"

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