14.4.13

Post 974: Los obtentores de palabras

"La reina decide entonces [año 1115] apartar a su hijo Alfonso Raimúndez de la influencia de su tutor, para lo cual se dirige al frente de su ejército a Santiago y cerca la ciudad. Gélmirez y el conde de Traba pactan luego con Urraca y mientras se entrevistan con ella, la población se amotina y en la revuelta popular Urraca fue rodeada, golpeada y en un barrizal fue desnudada, humillada y vejada y hasta se dice que alguien que estaba allí le tiró un piedra que le dio en la cara saltándole varios dientes y muelas. Tras huir, la reina sitió la ciudad hasta su rendición, sometiéndola posteriormente a una fuerte represión." (Urraca I de León, Wikipedia)
Dona Urraca tinha dentes
afiados e compridos
Ai minha vida!
Com eles serrados rentes,
os dias não eram idos.
Ai minha vida!
Cantiga de escárnio

bservé ayer en la rosaleda del Parque Cervantes que muchos letreros indicaban además de la taxonomía del ejemplar una indicación sobre el "obtentor". Luego en casa busqué la palabra en el DRAE y en la Wikipedia, donde la definición es más prolija -como es natural- e indica (entre otras razones): "En mejoramiento genético, un obtentor o mejorador de variedades vegetales o, simplemente, un obtentor, es la persona que ha creado, descubierto y puesto a punto una variedad. Asimismo, obtentor puede ser también el empleador de la persona previamente mencionada o aquel que le haya encargado el trabajo de obtener una variedad y, finalmente, el causahabiente de la primera o de la segunda persona mencionadas, según el caso".
No me atrevo yo a entrar en materia de rosas, solo apunto el hecho de que hay muchas variedades que son el fruto de una manipulación genética. Y pienso que a las lenguas que hablamos también les están saliendo muchos obtentores. A cuento de la palabra "escrache", injustamente célebre, he observado tanto en Facebook como en Twitter, donde -respectivamente- apenas estoy y no estoy, lo de siempre pero exacerbado.
La primera corriente de opinión era o es la de rechazar la palabra como extranjera. La llamada Academia Española hace años que publica sus normas y sus diccionarios haciendo ostensible que su labor se hace entre todas las academias, las americanas, la filipina, la histórica. Por lo tanto la Academia Argentina también está en el Diccionario (DRAE) y así se puede apreciar en los créditos de cada edición, y también en la Nueva gramática. Por supuesto, no se pueden incorporar sin más al DRAE todas las palabras y mucho menos los neologismos que se van produciendo. Hasta hace bien poco era un principio rector no incorporar en caliente todas las novedades, que había que ponerlas en cuarentena, esto es dejarlas un tiempo ver si cuajaban y si realmente tenían un uso más allá de la moda. Últimamente el DRAE es a mi entender demasiado solícito para incorporar neologismos al diccionario, hasta el punto de que hay muchas personas que tienen la impresión equivocada de que esa es su función. Como si la Academia fuera una especie de Consejo de ministros del que cada viernes emanaran varios reales decretos, se espera de la Academia que meta en el DRAE palabras y palabros que gozan de la simpatía o la popularidad del momento. Hay quien usa el diccionario como si fuera el Código civil. Lo que no se suele decir es la de palabras que han ido cayendo a lo largo de la historia del diccionario, algunas de las cuales se usan pero en territorios muy delimitados o en algún oficio casi perdido. ¿Hace falta mantenerlas, inflar el corpus lexicográfico hasta el infinito? ¿Necesita la lengua española de eso?
El hecho de que la palabra "escrache" no esté en el DRAE no empece para que lo esté si, como parece, no tiene una firme alternativa. El "acoso" reproduce vagamente el significado del escrache. El "linchamiento" excede sus posibilidades. Podríamos pensar que lo mismo que nos referíamos hace años al cóctel molotov ("bomba incendiaria de fabricación casera"), ahora nos podemos referir al escrache. Y, por cierto, el origen de la palabra cóctel (cocktail, "cola de gallo") y del apelativo molotov es toda una historia que no puede ser desaprovechada.
Siguiendo con la botánica, ayer, pensando en mi alergia a los plátanos de sombra, pensaba que en realidad es a los de ciudad. Los que están en el campo no suponen peligro alguno para mí. Pero según los alergólogos son los plátanos de ciudad hiperreactivos a causa de la contaminación, del tráfico, del ruido, y exacerban su polinización produciéndonos una reacción alérgica no menos desaforada. Y pensé, mira, la manía parafilológica normativista es una hiperreactividad como la de los plátanos que se sienten amenazados por el tráfico viario. La Real Academia para ganarse simpatías y no pasar por ser un consejo de ancianos carcamales ante los presuntuosos gallipollos de la neofilología rampante es demasiado solícita con los neologismos. Incluso se diría que algunas palabras al ser incorporadas al DRAE pierden el interés de sus hablantes más audaces o díscolos y hasta se volcarán por el léxico renacentista.


Por el contrario el Institut d'Estudis Catalans (IEC) trabaja a toda máquina, aunque como el tren de los hermanos Marx, y busca mantener la diferencia,  sancionar, como si en ello fuera la identidad del catalán como lengua (¿?) Y así nos encontramos que sus comités deciden instaurar palabras que también están en las demás lenguas romances -como por ejemplo "expolio"- pero les dan otro significado levemente distinto. O no tan levemente.  En casi todas las lenguas del mundo, la Sinología es el estudio del chino, con las variantes propias de cada fonética. Pues el IEC ha decidido que la Sinología es el estudio de las mamas, aunque el resto de las lenguas la denominen Senología. Y así infinidad de casos. No sé si se dan cuenta de la confusión que puede creer tamaño berenjenal de significados no exactos pero parasemánticos entre lenguas que en definitiva solo son variantes (aunque muy ricas) del latín. La diferencia que va del expolio en el Trecanni, el DIEC y el DRAE es como para sentarse a pensar.
Estos días atrás he visto en Twitter que se había impuesto "escarni" como alternativa a "escrache". Y a pesar de que el diccionario normativo del catalán, el del IEC, no admite la palabra "escarni" sino "escarn", veo que un artículo propone desde su observatorio crítico propone "escarni": "En cap cas ens hem de declarar vençuts de bon començament i adaptar la paraula espanyola, només perquè és més fàcil i no ens complica la vida." El pobre hombre se refiere al Institut d'Estudis Catalans como Centre d'Estudis Catalans, cosa que por lo menos a mí me indica que no tiene formación filológica o muy escasa. Y por lo tanto, si no la tiene, ¿por qué habla de lo que no sabe el autor?
Por lo demás, "escarnio" es mofa y no es propiamente lo que es un escrache, que podrá ser jocundo, no digo que no, pero en el que hay intimidación física y un ataque a la vida privada de un cargo público. Es decir si la corrupción es mezclar la vida pública en la vida privada, el escrache también tiene esa cualidad de mezclar lo público y lo privado. Lo que le hicieron a Doña Urraca en las calles de Santiago de Compostela allá por el siglo XII fue lincharla públicamente con ensañamiento; la cantiga era escarnio, esto es mofa. Pero en Cataluña ha adoptado el palabro TV3, Ara y Vilaweb, cosa que ya eleva el término a los altares mediáticos sobre todo si tiene la cualidad de apartarse de lo que se usa en los medios españoles. Imposible es volver a hablar del tema sin crear más confusión.
Es curioso que la hiperreactividad de las especies que se sienten amenazadas se produce no solo en el reino vegetal sino que también ocurre en nuestro Reino. La lengua, cualquier lengua, no tiene por qué soportar tanto intervencionismo y normativismo. Lo que necesitan las lenguas es gente que las use y bien.  Sobran obtentores.


Post registrado en SafeCreative *1304144945876

No hay comentarios:

Publicar un comentario