8.6.13

Rollos negativos

"A pesar de que trabajó como niñera en Chicago durante más de cuatro décadas, la fotografía fue para Vivian Maier la pasión a la que dedicó toda su vida. Sus estampas en blanco y negro son un singular testimonio de la vida callejera de Chicago y Nueva York de los años 50 y 60. Bajo el título 'Vivian Maier, Street Photographer', la Sala Municipal de Exposiciones San Benito de Valladolid acoge hasta el 8 de julio la primera gran exposición a nivel europeo que se realiza con esta, hasta ahora, desconocida fotógrafa norteamericana." (Metrópoli)
"Aunque trabajó como niñera durante casi toda su vida, Vivian Maier fue descubierta por John Maloof como fotógrafa de calle y de viajes en 2007, en una casa de subastas locales en Chicago. Siempre con una Rolleiflex alrededor del cuello, Maier se las arregló para acumular más de 2.000 rollos de película, 3.000 fotografías impresas y más de 100.000 negativos que, aparte de ella, prácticamente nadie más contempló durante su vida. Sus fotografías en blanco y negro son imágenes indelebles de la arquitectura y la vida callejera de Chicago y Nueva York, sobre todo de los años 50 y 60." (El Mundo)
e resisto a extractar o referirme a la  vida de Vivian Maier  sino es enlazando la Wikipedia para que ustedes puedan recibir la impresión sin mi mediación.  Verán que las dos citas que al buen tuntún recojo ambas hacen mención a su condición de niñera. Vengo de ver la web de donde al margen de los derechos de explotación intelectual, cosa que solo he transgredido en dos ocasiones, he tomado una de sus fotos para el Álbum. Hay 40 autorretratos. Y de los 100.000 negativos de la Rolleiflex a que se refiere "El Mundo" apenas se han positivado la mitad. Pero de lo que llevo visto siquiera ahí en la web mencionada, me resultaría extremadamente difícil elegir por un decir 10 fotos. Todas son muy buenas o debería decir que todas me gustan mucho.
Debo también decir por delante que a mí todos los datos sobre la existencia de la artista, aunque trasluzcan una vida que a algunas personas les resultaría peculiar, para mí no son más que un material tan precioso como lo es el de todas nuestras pobres vidas. Estos días en que se le ha concedido el Premio Príncipe de Asturias a Antonio Muñoz Molina y se ha enaltecido su coherencia y su corrección política, estos días en los que se ha celebrado los 115 años creo del nacimiento de Federico García Lorca y se ha usado para engrandecer su posición en medio de la locura de entreguerras, yo sigo creyendo y pensando que el verdadero artista nunca se justifica por su coherencia ni por su posición. Les confieso que el uso que se ha hecho de Antonio Machado o de Miguel Hernández me impide, al menos temporalmente, no sé ya si para siempre, disfrutar de su obra como la había disfrutado en algún momento. Que se haga de los poetas un uso partidista entra dentro de la dinámica de estos tiempos. Por lo demás, el hecho de que Rosalía de Castro padeciera de un cáncer de ovario o sobreviviera a dos de sus hijos (si no recuerdo mal) no la hicieron mejor ni mayor poeta. Curiosamente la secularización de la sociedad ha trasvasado la borra hagiográfica de los santos y mártires a los intelectuales, músicos y poetas que se han prestado o no a ocupar las hornacinas de Nuestra Señora de la Santa Indignación, el Sepulcro de la Eutanasia Llevadera, el Sagrario de la Alianza de las Civilizaciones y la Reverendísima Solidaridad.
Hay 40 autorretratos de Vivian Maier, digo, como si no se subrayara su identidad más genuina a través del resto de sus miles de fotografías. Alguno es un reflejo sobre una superficie cóncava, donde aún destaca más su prominente nariz, otros son su mera sombra como una interferencia no evitada en el encuadre. Estoy pensando en las meras fotos de perfil por ahí por las redes sociales en que muchos se muestran tras una cámara. O tantos autorretratos en que el hombro delata con qué mano se hizo cada cual su foto. Estoy pensando también en "Orlando" (Sally Potter, 1992), en cada vez que Tilda Swinton, cuando cambia de ser hombre a ser mujer o de ser mujer a ser hombre, mira a la cámara a sabiendas de que trasciende la escena, de que hay un rodaje que a su vez es el símbolo del futuro. Las piernas de Marlene Dietrich en "El ángel azul" y esa mirada de Tilda Swinton no tienen equivalente en la historia del cine. O tal vez sí, pero no ahora en este preciso momento.
La mirada de Vivian Maier, madre francesa, padre vienés, su vida entre Nueva York y Chicago, no es por supuesto la mirada de la niña de la foto que finalmente elegí, una mirada directa, la mirada del presente que tanto envidiamos a los niños (algunos van quedando). Vivian Maier mira el presente pero con una cierta rigidez, como de quien se para para tomar esa instantánea que en realidad tomó y para captar el momento. La mirada de la niña es puro presente y establece otra dimensión diferente a la del espejo. En ese eje gira el quehacer fotográfico. Hay fotografías muy bonitas en internet, cada vez más, algunas retocadas, con los colores o el contraste intensificados, con paisajes grandiosos que dan fe de grandes viajes y del paraíso terrenal. También hay fotógrafos que pretenden denunciar los horrores de este mundo, pero suman y siguen cuando eligen lo que conviene ser mostrado. Algunas de estas fotos no diremos que estén retocadas pero sí que muchas veces son tendenciosas y nos empujan sin rubor alguno a determinarnos a favor o en contra de algo. Fotos bandera. Para mí ni los cromos de la Virgen del Pixelado ni los bodrios del Cafrerío (que no Cofradía) de la Devota Prensa Procesionaria no son lo que yo busco en fotografía. Por cierto, ahora el "The New York Times" lleva unos días que no ha hecho nada en su campaña contra España o su marca. Pero esto, claro está, es una apreciación personal.

Autorretrato de Vivian Maier (©Maloof Collection)

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