12.8.13

El hashtag biblioteca (#biblioteca)

"Toda teoría es gris, querido amigo, y verde
es el dorado árbol de la vida"
J. W. von Goethe

a transformación del Poble Nou es cuando menos interesante. El sábado me sorprendió en mi camino el Edificio Gaes, de color verde mar, aunque el mar tiene tantos colores que decir "verde mar" es poco o casi nada. Otros edificios que incorporan materiales y soluciones energéticas llamativas van llenando los huecos de solares como el que fotografié también el domingo. Esos huecos dejan al aire balcones interiores o ventanas que apenas tostó nunca el sol y que nunca hasta ahora se vieron expuestos a las miradas de los que callejeamos. Algunas naves industriales, como las de TriBeCa de Nueva York, se han transformado en estudios. Otras, ruinosas ya, simplemente esperan su demolición y el olvido. Sobre todo el olvido.

Llevo leído un 12% del libro de Elias Aboujaoude sobre E-personality y las patologías asociadas al uso de internet. El porcentaje ya delata que lo estoy leyendo en un formato electrónico, sin paginación. A pesar de que el libro está escrito por un psiquiatra ducho en trastornos disociativos y obsesivos compulsivos, extrañamente aún no ha mencionado el deterioro de la memoria que se sigue del abuso de internet. Tal vez no hay aún investigaciones. De momento estamos con el delirio de grandeza y el narcisismo, que sitúa a partir de un cuadro de fascinación y folie à plusiers semejante a la de la conquista del Oeste y hasta a la fiebre del oro. Lo de la fascinación y la folie à plusiers lo digo yo, Aboujaoude habla de entusiasmo ante la grandeza del territorio por conquistar y ante la posibilidad de enriquecerse fácilmente simplemente ofreciendo nada o bien poco. No he encontrado aún ninguna reflexión sobre los efectos de internet en el cerebro, aunque algo hubo sobre los efectos del juego en la dopamina, constatado a través de exploraciones tomográficas (PET).

Ruegos y preguntas
El sábado perdí media hora, tal vez más, buscando en internet el número de afectados por el fraude de las participaciones preferentes y todo lo más a lo que llegué es a una información de RTVE luego repetida por la Cadena Ser de que había un millón. No se revelan las fuentes. Se dirá que los bancos velan por la confidencialidad de las cuentas de sus clientes. Pero bien podría haberse hecho una investigación del alcance del fraude y por supuesto los bancos bien pueden declarar cuántos clientes han firmado con ellos esos productos. Y los gobiernos autonómicos o del Estado bien podían haber requerido esa información para saber ante qué problema se podrían enfrentar.  Curiosamente, sin revelarse las fuentes tampoco, se dice que solo un 30 y pico por ciento de los afectados ha denunciado. Se agrupan y recurren a bufetes de abogados que prácticamente se especializan en el tema para tratar el asunto masivamente y así abaratar costos y hacer mayor presión. En Galicia los afectados de Novacaixagalicia han hecho tanto ruido que se diría que son los más afectados de todos, cuando resulta que en mi comunidad autónoma hay un número indeterminado pero no menor de inversores de Caixa Catalunya y Caixa Bank (La Caixa) callados como puertas. En Galicia desde el primer día el tema fue adoptado por un par de partidos y está politizado.
El tema de las participaciones preferenciales no me interesa más allá de señalar el sesgo informativo, cómo -a pesar de que no exista ninguna dificultad fehaciente- es imposible saber cuántos inversores fueron embaucados. Al lado de esta laguna tan elocuente por su silencio nos encontramos todo lo contrario, lo que vimos días atrás con el accidente ferroviario en la curva de Angrois. El vídeo del descarrilamiento se emitió miles de veces, incluso seguido y en el mismo espacio informativo.  Llega un momento supongo que esa "información" se incorpora a nuestros surcos neurológicos, que no distinguen si es gagnam style o un horror o una tertulia. 
Recuerdo que en las horas inmediatas al accidente, con los cadáveres "aún calientes" dijo mi madre (mientras yo pensaba en el calor que hacía, en que era imposible pensar en frío alguno), no faltó quien de la forma más oportunista sacó prestamente su vídeo  "Quieren ocultar la verdad" para denunciar la falta de medidas de seguridad del tren siniestrado. La voz del canal anónimo Elarrecife es anónima. 10.000 suscriptores. La cuenta de Facebook indica: "Abre tu mente al conocimiento prohibido, todo lo que nos ocultan los gobiernos, conspiraciones, informaciones secretas, manipulaciones comerciales". Tampoco hay un administrador o administradora visible.  Ni siquiera se le puede requerir, como en el caso de las entidades bancarias, que revele sus fuentes, si tiene algún conflicto de interés en los temas que trata, diversos, desde el sexo de las gárgolas, hasta la composición de la Fanta o temas a cual más conspirativo. Pronto hubo quien se prestó a difundirlo sin pararse a pensar si en verdad se estaba criminalizando al conductor, si era cierto que el tren no circulaba de acuerdo con las normas de seguridad establecidas para su recorrido, etcétera. Al lado de esta presteza, que algunos considerarían heroica, hay que pararse a pensar y no empeorar las cosas más. En este sentido pienso que la actitud de la ministra de Fomento Ana Pastor fue modélica. Podía haberse escudado en que su predecesor en el cargo, José Blanco, del PSOE, había inaugurado deprisa y corriendo la línea. Pero en vez de precipitarse y sacar conclusiones prematuras que podían embrollar más el lío, fue prudente.
De la misma manera que los grandes diarios tienen preparadas las necrológicas de los personajes ilustres y famosos de cuerpo presente, es de esperar que con el tiempo estos cons+pirados con canal anónimo o pseudónimo en Youtube y otras redes, tengan a mano un catálogo de respuestas posibles dispuestas ante calamidades fortuitas o no. Como le dije a la persona que dio a conocer el vídeo dichoso en mi Facebook: si el conductor no había sido imprudente y si las medidas de inseguridad eran insuficientes o irregulares, tal vez por el pan de sus hijos había callado; pero en cualquier caso él era el primero que conducía a sabiendas de que lo hacía a riesgo de llevar al otro mundo a sus pasajeros. Por lo tanto, fuera por correr, fuera por callar, alguna responsabilidad tuvo y entonces el vídeo no se sostenía todo lo bien que muchos quisieran. Ni bien ni mal. Nada.
El reflejo de preguntarme por qué alguien dice algo y no dice otra cosa lo ejercité ya desde mi Bachillerato. Me preguntaba ante un examen por qué el profesor nos preguntaba determinado tema y porque lo encaraba de una manera determinada y no de otras. Era normalmente porque esperaba una determinada respuesta. Y yo contestaba en consecuencia aunque, ese es otro tema, no dejaba de irritarme la orientación de las preguntas.
A todos nos gusta la libertad que reina en internet, poder circular o navegar a la velocidad con la que no podemos navegar ni circular en ninguna otra parte, y casi siempre o muchas veces gratis, pudiéndonos descargar cantidades colosales de información y usarla para nuestro disfrute privado. Pero tiene también que empezar a gustarnos que la gente que cuelga fakes, engaños, pornografía infantil y chapuzas lo haga pero no impunemente, sino con consecuencias legales. De hecho, recientemente se dijo que quienes habían difundido a través de sus móviles unas imágenes de pederastia podían ser no solo identificados sino encausados. No sirve aquello de "lo envié para denunciarlo". Se denuncia y no se envía ni reenvía. La Policía Nacional tiene sendas páginas en Twitter y en Facebook y les pueden enviar sus denuncias allí si lo creen oportuno.

Hoy se celebra la 5ª convocatoria para conseguir que el hashtag #biblioteca sea un trending topic en Twitter y, aunque me parece que no se dice, para que lo sea también en Facebook, donde también podemos utilizar hashtags, aunque no veo -al menos en mi entorno- ninguno. El invento es como estas cosas modernas de flashmobs y demás, algo entre lúdico y épico, anónimo y por supuesto gratis. A mi manera me sumo denunciando esas cuestiones de la gran biblioteca que no deja de ser internet, pero deseando que sea una biblioteca llena de cultura y de vida, de pasión y de crítica, de responsabilidad y de libertad.

El acceso a la edición por todos y cada uno de nosotros ha renovado las posibilidades del mundo del libro y de la información en general, antes limitado y celosamente preservado a unas pocas personas cuyo trabajo exigía una preparación y mucho tiempo, y también una responsabilidad legal. Perdonen que insista con lo responsabilidad, donde otros hace años insistían con la cháchara del "compromiso".

Se han desdibujado los oficios tradicionales del libro y se ha promovido no ya la desprofesionalización sino la falta de profesionalidad en su peor vertiente, la ética. Me encontré, por ejemplo, días atrás una "reseña" bibliográfica cuya autora es arte y parte del libro que reseña. Sea por verdadera modestia, sea porque algo de libros sabe, no se hace constar y consigue, solo Dios sabe cómo, llegar a hacer una especie de reseña, ya que tampoco puede decirse siquiera que sea una pura reseña. Solo hay que esperar que no cunda el ejemplo y que las reseñas las sigan escribiendo las personas que pretenden buenamente informar de cuanto está a su alcance y hacerlo según las reglas del juego limpio. Y que cuando se escriba una reseña sea un reseña y cuando se escriba otra cosa sea eso mismo que pretende ser. Como este ejemplo o de parecido jaez hay muchos, demasiados. Cada día más.

Esos balcones descarnados, al aire, son una buena metáfora de lo que ha ocurrido en muchos ámbitos, como el de mi profesión. Se han roto barreras que parecían inexpugnables, en donde aún se pueden distinguir las cicatrices de muros y tapias derribados. Ahora que es indiscutible que internet ha llegado a todos los rincones de la cultura, a sus fronteras, por lo menos en el mundo occidental, esperemos también que la cultura llegue a todos los rincones de internet.




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