25.9.13

El fin del verano

El fruto de la flor es una infrutescencia conocida como cinorrodón o escaramujo,
un "fruto" compuesto por múltiples frutos secos pequeños (poliaquenio) separados
 y encerrados en un receptáculo carnoso (hipantio) y de color vistoso cuando está maduro.
"Rosa" (Wikipedia)

La feuille d'automne emportée par le vent
En ronde monotone tombe en tourbillonnant.

Mús.: Francine COCKENPOT.
Letra: Jacqueline Debatte


uando fui en primavera a la Rosaleda Cervantes les expliqué que apenas habían aún rosas, y que los letreros parecían esperarlas en fila, como los que esperan a los invitados de un banquete de gala, de una boda o de un bautizo. A los pocos días había miles de rosas, sin despreciar a los manzanos y  a otros géneros que pertenecen a la familia numerosa de las rosáceas. Volví el sábado y apenas había alguna rosa. Entre las trepadoras de la pérgola que rodea la parte más alta, solo destacaban tres capullos ya algo mustios. Y sin embargo había una infinidad de escaramujos como el de la foto de hoy, que Pep Pujol ha tenido la atención y la generosidad de compartir con ustedes y conmigo misma. También debo decir que distinguimos cerca de los manzanos, de los que colgaban unas hermosas frutas aún verdes, unos membrillos a la sazón, de aquel color amarillo otoñal que nos recuerda a Caravaggio o a lo que recordamos de Caravaggio. Y, lo que no me parece una cuestión menor, las rosas olían como nunca antes me habían olido. Incluso quedando tan pocas flores como quedaban parece mentira que pudieran exhalar un aroma tan penetrante y tan extasiante.
Los ilustradores y algunos pintores cuando nos ofrecen una imagen de un vegetal intentan mostrar sus flores y sus frutos, no siempre coincidentes en el tiempo. A veces ignoramos las flores y otras ignoramos los frutos, sobre todo cuando éstos no son útiles. Lo que nos lleva a pensar si habrá en la naturaleza algo que no sea útil. Y por "útil"  no nos referimos al "quítate de ahí que me pongo yo", sino simplemente a que pueden hacer un servicio a otras plantas, al aire que respiramos, a la tierra donde yacen o a los animales, por sus propiedades medicinales o nutritivas.
Uno de los atractivos para mí del Ayurveda o Ciencia de la Vida india, es que se aproximan a los alimentos atendiendo a sus diferentes partes. De manera que, por ejemplo, en una manzana la piel corrrige los efectos de la pulpa. Si comemos la manzana sin piel puede producirnos una cierta enteritis, mientras que la piel sola es astringente. Espero no decirlo al revés, pero lo recuerdo así. Al lado o en oposición a esto de la "complementariedad" o integralidad de los alimentos estaría el llamado "efecto rebote" o efecto paradójico por el cual a veces cuando tomamos café nos da sueño, o un medicamento nos produce precisamente el efecto contrario al deseado. Por eso me extraña que conmigo no funcione la homeopatía. Tal vez necesito algo en lo que nadie da.
Últimamente he incorporado la nuez moscada en polvo al vasito de leche caliente que me tomo por la noche para vencer los estragos del climaterio y las molestias de los aparatos de aire acondicionado vecinos. No quiero ni pensar en los efectos indeseables que tiene una sobredosis de nuez moscada, Myristica es su nombre taxonómico, creo que apelando a su admirable naturaleza y seguramente a su olor, algo que es superior al sándalo y a la vainilla juntos, que ya es decir. No consigo dar con las palabras. Ahí, en ese territorio donde solas las lianas y las semillas obran el milagro de la vida y el viento transporta el crujir de barcos que ya no existen, se esconde el murmullo del otoño o del final del final del verano.

"La fi de l'estiu" | Fotografia de Josep Pujol Ricart registrada en SafeCreative +1309255822337