10.9.13

Post 1039: Excusas y razones

Allons! be not detain'd!
Let the paper remain on the desk unwritten, and the book on the shelf unopen'd!
Let the tools remain in the workshop! let the money remain unearn'd!
Let the school stand! mind not the cry of the teacher!
Let the preacher preach in his pulpit! let the lawyer plead in the court, and the judge expound the law. (*)
Walt Whitman, Song of the Open Road  



o se ponen de acuerdo los que saben sobre si hay que dejarse vencer cuando se pierde o si no. Esto, si se me permite la comparación, es como lo de los zapatos. Cuando hace unos años ibas a una zapatería y te probabas unos zapatos que te apretaban un poco te decían indefectiblemente que se daban. Pero si te venían holgados te decían que era una piel muy buena que se adaptaba y que no es bueno llevar los pies ajustados. Pues lo de perseguir un ideal o un resultado te viene siendo lo mismo. Hay quien te dirá que hay que resistir, que quien resiste gana. Pero también hay la teoría diametralmente opuesta por la cual si algo no acaba de salir o sale mal lo mejor y hasta lo más inteligente será abandonar el proyecto. Hay gente, como para todo, que se va moviendo de un lado al otro de ambos enunciados según le convenga. Por acabar en una línea o línea y media con esta gente habrá que decir que no atienden a razones, sino a excusas: "La gente no busca razones para hacer lo que quiere hacer, busca excusas" (William S. Maugham). Si les conviene son persistentivistas y si no les conviene son abandonadoristas. Son líquidos.
Las razones y las excusas de los persistentivistas son tan legítimas como las de los abandonadoristas, que no hay que confundir con los procrastinadores, que son esa gente que lo deja todo para más adelante por no dar una respuesta definitiva o porque son pusilánimes o perezosos. En algunas empresas y organizaciones se suelen colocar los procrastinadores en sitios estratégicos en donde los cambios son amenazas y hacen de tapón envidiómetro para impedir que prospere mejora alguna especialmente las que proceden de abajo. Tampoco no es que sean bien bien unos inmovilistas, que esos pertenecen a otra estirpe. Probablemente un buen procrastinador ante un mal persistentivista se encontrará como anillo al dedo, con lo cual el persistentivista pensará si no le será conveniente -ni que sea de forma estratégica- hacerse el abandonadorista una temporada.
Muchas personas, cuando vimos que la candidatura de Madrid para los juegos olímpicos del año 2020 se había visto rechazada por tercera vez, pensamos que aún era peor lo de los persistentivistas estambulinos, que llevan cinco intentos. Todos sabemos de gente que se ha presentado muchas veces a las mismas oposiciones o simplemente al exámen teórico o práctico para obtener el carnet de conducir.  Muchas personas se autoimponen un límite y se dicen "lo intentaré solo una vez más". Sin embargo,. siempre hay quien dirá: "el que la sigue la consigue" y consejos del género. 
Servidora es persistentivista. Y lo soy sin proponérmelo. Llevo cosa de 5 quilos de manzanas pintarrojeadas. Bien, de hecho solo compré tres manzanas y elegí dos, que en el mejor de los casos pesarían 600 gramos. Y aunque al primer intento las dibujé y coloreé al natural, a partir del segundo intento he seguido la fotografía, por lo que lo de los 5 quilos es un decir. Ya me dijo un profesor de dibujo a quien se la mostré (la fotografía) que era difícil. Y lo es. La manzana que aparente recibe más luz, a pesar de tener una gran variedad de colores sobre su piel madura, no tiene ni la mitad de dificultad de la que quedó en la sombra, que a su vez proyecta una sombra bien extraña y que recibe reflejos rojos de su compañera. Además la primera la coloqué derecha, con el rabo hacia arriba, mientras que la segunda la coloqué con la cabeza totalmente de cara, cosa que la aligeró de matices cromáticos pero que convirtió el tema del sombreado en algo arduo. Así hasta cosa de 5 quilos, como digo, para llegar a unas pocas conclusiones que me permitirán seguir adelante con más aplomo y por un camino aún así tan ancho como el que hizo Whitman. Cada vez que hago el mismo dibujo me parece estar haciendo un dibujo totalmente nuevo, como de hecho lo viene siendo.
El poema conocido como "Song of the Open Road", con esos versos irregulares, algunos de ellos larguísimos como la perorata rítmica de un predicador anabaptista negro, son una invitación a la divina alegría, muy parecida tal vez a la embriaguez también divina. Yo he visto aquella alegría que arremolina los grupos que esperan la salida de un autocar de excursión. Tampoco es menor la euforia de los deportistas y la hinchada. Suscribo por cierto totalmente (a excepción de la palabra "plebeyo") la columna de José Manuel de Prada sobre el espíritu olímpico: "Esto nos llevaría a considerar el deporte como lo que realmente es en las sociedades decadentes: un sucedáneo religioso particularmente plebeyo e infantiloide, con multitud de sectas o capillitas (cada modalidad deportiva), pero con una confesión mayoritaria, que es el fútbol. Y las Olimpiadas vendrían a ser algo así como el concilio ecuménico de tal sucedáneo religioso; así, por ejemplo, se explica que los pelmazos deportivos hablen con reverencia del «espíritu olímpico», empleando la acuñación a troche y moche, aunque no venga a cuento, como los pelmazos meapilas hablan del «espíritu del concilio»."
Bueno, lo del  "espíritu del concilio" no sé si lo suscribo o no, pero me es igual. Lo de "plebeyo" sí que me importa, aunque tal vez admitiría un sinónimo. Todo ello sin apartar apenas nuestros ojos del propio camino, tal y como nos lo invita a hacer Whitman, no desde la alegría inconsistente o la euforia hipertímica pasada de vueltas y de café, sino desde una especie de despreocupación por todo lo que se supone que son los caminos trillados y requetetrillados.
Incorporo hoy al álbum una foto del poeta, aunque Matthew Brady le hizo dos años después otra que se conserva mejor y donde aparece con una casaca y un sombrero, tal vez más conocida y convencional, sin esas manchas que afean la nuestra. También podía haber puesto las dos, pero para ilustrar el post de hoy -como dijera Schubert- el momento es supremo.

Whalt Whitman por Matthew Brady (1860)

(*) Traducción de Marta Domínguez Senra: "Allons! No os detengáis | ¡Dejad que el papel permanezca en blanco en el escritorio, y el libro sin abrir en su estante! | ¡Dejad que las herramientas se mantengan en el taller! ¡Que el dinero esté aún por ser ganado! | ¡Dejad quedar la escuela! ¡No os importe la palabra del profesor! | Dejad al predicador en su púlpito, dejad al abogado pleitear en los tribunales y a los jueces disertar la ley".


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