7.10.13

Lirios y cardos

"El amor es la mayor fuerza que el mundo posee
 y sin embargo es la más humilde que imaginarse pueda" 
Gandhi
*
"Como lirio entre cardos así es mi amada entre las doncellas" 
Cantar de los Cantares 2:2


na de las cosas que se han perdido los que no se han asomado a la Biblia es el Cantar de los Cantares. Hay quien desconoce que aquel poema de Lorca que compara los ojos del amado con perros proviene del cántico de Salomón ("palomas son tus ojos") o que el apelativo "Llir entre cards" que Ausiàs March le concedió a Teresa procede también del mismo cántico. Incluso traducido, teniendo en cuenta lo mucho que pierden los textos al ser vertidos, tiene una fuerza inaudita. El profesor Enrique Miralles explicaba en la lección sobre el Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz. en sus clases en la Facultad de Filología de la Universidad de Barcelona, que está considerado entre los 5 poemas mejores de la historia literaria universal. Lo creo. Antes la lengua tuvo que pasar por Berceo, Herrera, Garcilaso, como si fuera a través de otros poetas como se produjo la alquimia necesaria para llegar a su más acendrada cima. Y el Cántico Espiritual no deja de ser una recreación del de Salomón, en sí inagotable.
Como el otro día vimos aquel lirio morado de Pep, que llegaba a aquel punto donde empieza a marchitarse cuando apenas llegó a su esplendor, hoy tocaba un cardo. Y eso a cuento de la introducción con que abrimos el post y a cuento de una frase de Gandhi que nos acompañará un buen trecho en la cabecera del blog, hasta que nos la sepamos par coeur. Como no me atrevo a concluir si se trata de una centáurea, lo designo por el nombre más genérico, de "cardo". Es flor resistente, que incluso cuando parece que el monte preve la sequía florece aunque sea malamente. Pero está claro que la tradición más que asociar los cardos a la resistencia los asocian a la falta de gracia, cuando no directamente a la fealdad. Pero incluso las orquídeas negras, aunque me producen una cierta aversión, tienen su belleza. Y aquella flor apestosa que procede de Indonesia y huele a carne putrefacta, el Amorphophallus titanum, tiene su encanto, al menos visto en la distancia que permite internet. Tal vez entre los cardos la carlina sea la más vistosa, y de hecho se ponía en los caseríos del norte de España como símbolo solar y contra las fuerzas del mal, cosa que absuelve a esta flor del desprecio que han merecido sus congéneres en todas partes a excepción tal vez de Escocia, donde es un símbolo heráldico.
Seguro que Gandhi no desconocía la soberbia que a veces es la mayor fuerza del mundo y que también adopta formas amorosas, a veces muy caprichosas y atractivas. Si consiguiéramos desprendernos enteramente de las trampas del ego y despojarnos de toda la vanidad, o por lo menos de la mitad de la mitad...

"Card entre lliris" - Fotografía de Josep Pujol Ricart registrada en SafeCreative *1310075884498

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