1.10.13

Y / o Salomón

[...] "¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan;
pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos"
Mateo 6: 28-29

n primavera hojeamos los libros de ilustraciones de Pierre Joseph Redouté, el de las rosas y el de las liliáceas. Hoy por cierto me llena de orgullo y satistacción ver que en un banner de la web del Real Jardín Botánico de Madrid se anuncia que el almanaque para 2014 recogerá láminas de Les liliacées (1802-1816). Hoy nuestro álbum incorpora una preciosa fotografía de un ejemplar de Iris cárdeno o, mejor, morado. En mi mocedad hice un trabajo de final de curso de la asignatura de Terminología científica sobre los lirios, cuya diversidad es notable, cosa a la que no ayuda la gran cantidad de nombres que reciben incluso dentro de una misma lengua. Tenemos pues los nombres vulgares en las diferentes lenguas y la taxonomía dispar a veces. El léxico botánico a veces es hasta despistador, porque por ejemplo el lirio español también se conoce como lirio de Holanda, pero con eso debe de pasar como con la ensaladilla rusa y las french chips y si no pasa lo mismo, por introducir un poquitín más de confusión tampoco pasa nada. Nos sirve para hacer notar lo difícil que es ponerle puertas al campo.
El libro de Redouté, del que les enlazo ahora para su comodidad una lámina, la 152 (Iris fimbriata o Iris de flecos), está formado por 8 volúmenes llenos de lirios. Y no son ninguna tontería porque Redouté se toma como una autoridad en Botánica, de manera que cuando alguien se piensa referir sin ningún género de dudas a alguna plantita en concreto tiene que echar mano de quienes la describieron de una forma tan precisa, que es como una garantía.
Estas láminas de Redouté verán que tienen unos tonos de una gama baja, y es que son grabados a la punta seca. Lo que me recuerda (no sé si debiera contarlo) que hubo hace años, muchos años, un especialista en libro antiguo aquí en Barcelona al que unas bibliotecarias le habían puesto el nombre de barón de la punta seca dado que al parecer no podía tener hijos. O algo así. Lo que es seguro es lo de la punta seca y lo de que no podía tener hijos. Y lo de Barcelona. Aparentemente las láminas de Redouté son de una sencillez de trazos y de sombras que podría parecer incluso tosca al que no sabe ya algo de estos lindes. También hay que tener en cuenta que Redouté seguramente se inclinó no tanto por representar un ejemplar individual como un ejemplar ideal. Las dos tendencias de la ilustración científica (idealización o/e individualización) en realidad siempre se dirimen sobre el papel, en cada dibujo. Esto significa que en un momento dado el dibujante puede "mejorar" un pétalo que en la realidad está mustio o rozado, en su favor, o también en su favor puede mostrar una manzana magullada. Y creo que la armonización de todas esas fuerzas es lo que cuenta con todo mi interés.
El esfuerzo de observar un modelo vivo para llevarlo a un papel o un lienzo con la exactitud de los ilustradores ingleses, inspirará a algunos un cierto desdén porque dirán que ya tenemos las fotografías. Y sin embargo el eje en donde giran la realidad, la fotografía y la ilustración nos habla del lugar que con más o menos exclusividad ocupa cada cual. De hecho, en Medicina, a pesar de algunos atlas anatómicos fotográficos (evidentemente de cadáveres), siguen considerándose más mnemotécnicas, comprensivas y didácticas las representaciones dibujadas. Seguramente Susan Sontag les podría explicar mucho mejor que yo el hecho de que ponerse a dibujar implica una comprensión a cierto nivel de lo que se dibuja. De hecho, Leonardo da Vinci en su Cuaderno de notas nos explica algo así como que si una cosa no la puedes dibujar es que no la sabes. El libro donde yo leí y subrayé la frase en cuestión ya no lo conservo conmigo, pero lo prometo por la gloria de mi canario que Leonardo anotó algo así. 
La naturaleza no es arte pero si pensamos que es una creación, también pensaríamos en que hay que admirarla, conservarla o preservarla y no solo porque la necesitamos y formamos parte de ella. La fotografía es un arte como lo es la ilustración, aunque muchas veces es una mera tecnología que permite reproducir la realidad y hacerlo, pues eso, meramente, sin que apenas intervenga la razón o la pasión humanas. Algunas veces me he servido de fotografías para poder acabar un dibujo, habida cuenta que entre que lo empiezo y lo acabo puede haber florecido una planta cinco veces y haberse marchitado otras tantas. Y sin embargo las meras fotografías no me inspiran tanto como los modelos reales y puede que en vez de ser una ayuda sean hasta un estorbo.
De manera que en mi opinión cuantos dicen que desde que la fotografía ha llegado a reproducir tan bien la realidad se hace inútil todo lo que convencionalmente se venía haciendo desde Altamira e incluso antes, están en un error. O por lo menos ignoran, en los dos sentidos de la palabra ignorar, el proceso creativo. Eso por un lado, y por otro está la falacia de considerar que cuanto más intervenida dejemos la realidad más artística será. Es decir, para que se me entienda, por muchas capas de Photoshop que se apliquen a una fotografía digital, por muchas volutas que lleve una columna, por mucho que le pretendamos recargar una pieza de prosa, por mucha imaginación que le pongamos a un cuento, si en ella no vibra el genio, de poco servirá. 
No sé qué pensará Pep Pujol, que estos días nos está acompañando, del Photoshop en concreto. Seguramente lo considerará válido para algunos casos de edición mínima. No se crean que es tan sencillo quitarle las arrugas a una cara y conseguir que un señor de 52 años que nunca tuvo buen color tenga el cutis como Laetitia Casta y maquillada. Como todo, se puede aprender y hasta ser coser y cantar, pero sencillo no es. Pienso, por lo que llevo conocido de Pep desde aquel verano de 1991 (si mal no recuerdo), que él tomaría en esto la misma actitud que Pau Casals en la película que comentábamos el domingo, quien en sus clases magistrales todo cuanto hacían sus alumnos le parecía bien, bravissimo. Y es que le sabía ver lo bueno a todo.

"En la glòria" | Fotografía de Josep Pujol Ricart registrada en SafeCreative *1310015849051

"Cirerer" | Fotografía de Josep Pujol Ricart registrada en SafeCreative *1310015849495

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