28.8.14

En la gloria

l año en que yo nací el dibujante Charles M. Schulz presentó un personaje nuevo. Se llamó Frieda: "Frieda está muy orgullosa de tener "Pelo rizado natural". Tiende a sacar el tema de su pelo en todas las conversaciones, que parece molestar a todo el mundo que la escucha. De hecho, Frieda cree que las otras chicas están celosas de su "Pelo rizado natural" y se decepciona mucho cuando alguna chica dice lo contrario. Frieda también cree que la gente espera mucho más de ella porque tiene "pelo rizado natural" (Wiki Peanuts). "I have naturally curly hair" decía constantemente en medio de cualquier viñeta, se lo pregunten o no y aunque sus interlocutores sean siempre los mismos. Esto, aunque no lo parezca, así, mal explicado, tiene su gracia, puesto que la frase aparece cuando uno menos se los espera. Y es exactamente lo que me ocurre con un amigo mío, con el que nos vemos muy poco, pero que -cuando menos me lo espero- me saca un tema que no puede dar mucho de sí y que está agotado, pero que nos devuelve a una vieja... ¿cómo lo diría?... ¿complicidad?
Durante este año se han sucedido notas informativas, necrológicas y homenajes a Montserrat Sebastià Salat, que murió el 5 de febrero pasado. No pude asistir al sepelio, que se celebró en Sant Gervasi, aunque debo admitir que haciendo un gran esfuerzo hubiera podido estar allí junto con una gran cantidad de personas que ya no podíamos hacer otra cosa que mostrar así nuestro afecto. Ir al Tanatorio de Sant Gervasi es una excursión y es más fácil ir, qué sé yo, a Granollers.
La certeza de que iba a ser una despedida muy concurrida me decidió a eludir mi asistencia, pero no he dejado de recordarla. En uno de los homenajes que se le han hecho, el más destacado, el que le hicieron en el centro donde impartió sus clases de Automatización de Bibliotecas durante más de 30 años, María Elvira Silleras explicó su experiencia primero como alumna y después como compañera de trabajo en la Facultat de Documentació. Yo conocí a Montse en mi primer año de carrera, porque hice un trabajito de Terminología científica y me tuve que acercar a la biblioteca de los Ingenieros Agrónomos en la Escola Industrial, donde ella era la bibliotecaria. Dos años después, cuando ya era profesora, me dio clases de Automatización de bibliotecas y puedo corroborar, como lo ha hecho todo el mundo por otra parte, su simpatía, lo mucho que vibraba con los temas que nos han venido a sorprender en los últimos años, su buen criterio y la claridad con la que sabía transmitir sus pensamientos.
Probablemente de no haberse muerto no estaría hablando de ella, de Montse, es cierto. Pero debo aclarar que es precisamente sobre su "traspaso" (como dijo la Societat Catalana de Tecnologia), a pesar de que la palabra me evoca manejos financieros y demás, sobre lo que quisiera escribir hoy ésta página del Álbum. Casualmente, o no, la última vez que la vi fue en junio de 2007 en el velatorio de José Pedro Delgado, el marido de María Elvira Silleras, la antedicha profesora que lo es de Archivística. Anteriormente me la había encontrado en el Auditori, en los conciertos de la Orquestra Simfònica de Barcelona, a los que yo había acudido años atrás. Y siempre que la veía --aunque yo no estaba al caso del personaje de Frieda-- le decía, como estableciendo un rito que ella y yo conocíamos: "¿Aquests rínxols són naturals?" ("¿Los rizos son naturales?"). Lo eran. Como su risa.
El año 1993 sufrí un percance quirúrgico grave y fue una de las pocas personas que se interesó por mí, cosa que siempre le he agradecido aunque no he tenido ocasión de comentárselo. Que otras personas más cercanas, a las que me une una cierta intimidad, se hubieran molestado en visitarme durante mi convalescencia, me parecía hasta normal. Estos detalles nunca se olvidan. Así que la corriente de simpatía que siempre había habido entre nosotras desde aquel día se alteró (por decirlo así) con el añadido de haber sabido de que era de esas personas con las que se pueden contar cuando las cosas no van bien. Y que tenía una especial sensibilidad para los enfermos.
Por esa razón, porque yo sabía en carne propia que tenía comprensión para los enfermos, en cuanto supe de su larga enfermedad, sentí una enorme preocupación por cómo se podía sentir ella ante el trance del dolor, las molestias, etc. Pero ayer, cuando visioné el vídeo que antes ya he enlazado, sentí una enorme alegría y tranquilidad al saber cómo habían sido sus últimos días. María habla de su fe y de que la podía entender porque ella también tenía fe. A lo que lo único que yo puedo añadir es que yo puedo entender a las dos, a Montse y a María, porque yo también tengo fe
Es difícil expresar el sentimiento de consuelo y tranquilidad, de contento, que experimenté ayer en cuanto supe por la intervención hablada de María que Montse se iba en paz. Y no solo por ella, sino también por mí misma al así tener la certeza de que la volveré a ver ni que sea en el Paraíso. Bueno, esto del Paraíso, en mi caso más que una cuestión de fe es optimismo. También es difícil transferir esta certeza a quien no la tiene y a quienes tienen todo tipo de reservas e incluso de prejuicios contra la fe cristiana. No hace mucho leía con el mayor interés un escrito de Luisa Cuerda sobre hinduismo, y en concreto sobre el concepto de Ishvara. Aunque para mí el rigor y el vigor intelectual de Luisa están fuera de toda duda, echo de menos sus... ¿filípicas? para El Mundo y su buen mal humor en el campo de la ficción. A pesar de que en un determinado momento me interesé por los principales textos del hinduismo, después me he despreocupado bastante a la vista de que al fin y al cabo estamos manejando traducciones de traducciones. También porque todo cuanto necesito ya lo encuentro en mi propia religión, aunque siempre en un plano bastante más devocional y menos teológico de lo que una quisiera. En la Introducción al cristianismo de Ratzinger he reparado las carencias de haber leído solo a los místicos.
Es decir, sé que me faltan fundamentos, que me muevo en la oscuridad y que solo me guían atisbos de pálpitos de nociones. No he estudiado seriamente el tema en el que se está ocupando ahora Luisa con tanta honestidad y de una forma metódica, sistemática, solvente. Pero tampoco me atrae esa forma de conocimiento, tan parecido a lo que sería estudiar leyes. Al enorme panteón de dioses hindús se puede oponer un santoral que no sé si llegará a los 3000 del subcontinente asiático, pero que por ahí andará. Que el cristianismo católico sea una religión "exclusiva, excluyente y altamente normativa" es con toda probabilidad algo que caracterizará a cualquier religión con culto reglado y con libro revelado, pero me parece un mal menor, especialmente cuando el reproche viene a reforzar una comparación, a realzar lo pretendidamente opuesto. Es decir, me intentaré explicar un poco mejor, me resulta poco hinduísta decir que el catolicismo es exclusivo, excluyente y altamente normativo ¿Acaso no se puede explicar algo por sí mismo? Está claro que las patatas no son tomates, no son crustáceos, son tubérculos. Obviamente, por lo demás, el hinduismo es un modelo de inclusión que nos podemos cuestionar.
Me gustaría saber qué pensaría de todo ello la Beata Teresa de Calcuta o Sor Emmanuel Maillard, que también estuvo una buena temporada en la India antes de su profesión. Tal vez que no hay que meterse en lo que no nos toca. Todo lo cual queda dicho como demostración de mi ignorancia.
Así que, una vez más, todos contentos. De ahí la frase, "aquí paz y después gloria".

Montserrat Sebastià Salat (1957-2014)

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