3.9.14

El cuerpo presente

Ya viene el negro zumbón
Bailando alegre el bayón
Repica la zambomba
Y llama a la mujer

Tengo gana de bailar el nuevo compás
Dicen todos cuando me ven pasar
"¿Chica, dónde vas?"
"¡Me voy a bailar, el bayón!"
"El negro zumbón
(Baião de "Anna", música de Armando Trovajoli)

Esta mañana me acordaba de Silvana Mangano en "Anna" (Alberto Lattuada, 1951) bailando "El negro zumbón",y de Nanni Moretti en Caro Diario viéndola en una TV y bailando también. El corte de la Mangano que he enlazado empieza con un flashback de la monja que es, a punto de profesar, cuando recuerda su anterior vida en un club nocturno. En la película de 1951 coincidieron Silvana Mangano, Raf Vallone y Vittorio Gassman pero además hay una breve aparición de Sophia Loren, con lo que no sé como el celuloide no entró en ignición. 
Mi pobre cabeza está tan perjudicada que la canción me lleva zumbando todo el día sin que le pueda despistar. A veces esto se me puede llegar a prolongar hasta en sueños. Ya me parecía temible el síndrome de Charles Bonnet por el cual una persona psíquicamente sana (alguna habrá) tiene en su cerebro alucinaciones sonoras. En el último caso conocido oía música de cabaret y estaba además condicionado y empeorado por la sordera. Lo normal es oír "Happy birthday" y otras musiquitas que se han oído infinidad de veces, con lo cual me temo ser la típica persona sorda sin afección psiquiátrica conocida que acabará teniendo alucinaciones sonoras. Me pregunto si podré elegir, ya que siempre oiré lo mismo. Y en ese caso qué eligiría. Al final pienso que no me importaría qué elegir puesto que al fin y al cabo tendría una línea melodiosa persistente y eso es lo que se acaba convirtiendo en un tormento o un martirio. Mi trastorno, que espero que sea pasajero, al parecer tiene su palabra en alemán, ohrwurm, y se suele traducir desgraciadamente como "gusano de oreja".
Por ahora no me pongo música que ya conozco, pero es igual, a la que me asalta por sorpresa una melodía conocida, se me queda enganchada para todo el día.


El cuerpo, ya lo hemos dicho otras veces, es bien extraño y por lo menos aparentemente nada sencillo. Por eso alguna vez he encontrado descanso en los vegetales, aunque pronto advertí que su reino no es algo que pueda ser reducido a patrones simples y eso por no decir nada de los colores. Incluso las flores son asimétricas. A zaga de ese tema he encontrado imágenes manipuladas donde sobre el eje de la simetría se han producido nuevas imágenes de caras, a partir de una réplica invertida del lado izquierdo y del lado derecho. Como muestra incorporo la imagen de Einstein, que en la foto en que se han usado sus dos lados derechos parece más atento, más vivaz, más alegre, mientras que en la foto de sus dos lados izquierdos parece alelado más que absorto. Hay una aplicación en internet (http://www.pichacks.comque en línea permite subir una fotografía y elaborar resultados como el mostrado. Claro está que todo depende de la foto "original" que se cargue. Incorporo dos manipulaciones que he hecho a partir de una imagen que ya de origen está muy retocada, la de Oriol Junqueras. Tal vez el sombreado "original" sobre el lado izquierdo del político ya es un retoque porque el artista había advertido que ese lado está más abultado. Los resultados siempre devuelven imágenes cuando menos curiosas.
Hace años que vengo observando algo que ya dejó dicho Llull en su Llibre de meravelles, la gran variedad de rostros. Pero Llull creo que no dijo nada ni del lado bueno, ni de la sonrisas falsas, ni del predominio de un hemisferio. Hace tiempo introduje en este álbum una cita de terceros sobre Caravaggio, para quien pintar un cuadro de flores era tan difícil como pintar figuras humanas. Y lo doy por cierto sin más, pero nadie afeará un bodegón o una ilustración naturalista botánica cuando se aleja algo del modelo, mientras que una falta de parecido de un retrato respecto al modelo humano es hasta incómodo. 

El Jano bifronte de la mitología romana, de donde proviene Januarius, era la deidad rectora de las puertas (janua), los comienzos y los finales. En general tendemos a saber empezar mejor que acabar, pero a poco que pensemos en el principio se puede adivinar el fin. A veces, se dirá, eso puede llevar años (y hasta siglos), pero es un axioma casi infalible: "En el fuego de lo que fue arde lo que será"(Louis Aragon)

Facial asymmetry

Oriol Junqueras con Pichacks

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