6.9.14

Umgawa

tra vez. Aunque la palabra mamihlapinatapai se recogió el año 1992 en el Guinness de los récords como la más concisa del mundo, como un meme su peremne prestigio sigue rodando por los medios, como si no hubiera otras palabras más concisas, que seguro que las hay. El hecho de que los yamanas emplearan o empleen la palabra mamihlapinatapai para designar "una mirada entre dos personas, cada una de las cuales espera que la otra comience una acción que ambos desean pero que ninguno se anima a iniciar",  frase que describe una situación muy precisa pero con más palabras, no le quita mérito a la palabra leotardo ("prenda, generalmente de lana, que cubre y ciñe el cuerpo desde la cintura hasta los pies") o a la palabra pístilo ("Gineceo, órgano femenino de la flor de las plantas fanerógamas, formado por uno o más carpelos, que generalmente consta de ovario, estilo y estigma"). Que después de Saussure aún haya gente que ignore -en alguno de los dos sentidos de la palabra ignorar- el carácter arbitrario de las palabras, es algo que ya no sé cómo explicarme.
Los de la parafilología prescriptivista que empuñan el DRAE como si fuera el código civil o el Deuteronomio, aún pueden encontrar su explicación en la de que hay gente que necesita que las reglas del juego estén poniéndonos a raya.
De todas maneras yo diría que la palabra ya me suena de antes de 1992, porque yo aún vivía en casa de mis padres cuando la descubrí tal vez en la prensa.  Por aquella época yo leía "El País".  Ahora con "El País" no hay ni para empezar. A la vista de otros esparcimientos sobre el mismo tema reparo en que lo de concisa significa a veces que se trata de una palabra de una lengua sintética y otras que se trata de un matiz. Así se entiende cómo mirar de soslayo no les resulte ni la mitad de conciso que un buen mamihlapinatapai. Aprecio -es un decir- que hay muchas aproximaciones al tema en que realmente se establecen odiosas comparaciones y lo que se pretende indicar es que son palabras que no tenemos en nuestra propia lengua. Por ejemplo, Shilimazl "es aquel que padece una mala suerte crónica" en yiddish. Y sin embargo creo que la mayoría de las veces esos hallazgos revelan un pobre conocimiento del propio idioma, porque encontraríamos un equivalente en el español en la palabra cenizo o infortunado, que si bien no se apropian del sentido de la prolongación en el tiempo, sí que se acercan. En español decimos desnudarse  y no despojarse (cat. despullar-se), porque esa palabra ha asumido otros significados.  A título de curiosidad, en el gallego no decimos ni una cosa (desnudarse) ni la otra (despullar-se), sino espirse (del lat. expedio, expedire, en el sentido de "desembarazarse").
Carme Junyent desde la universidad y desde donde puede señala el error y el horror de desdoblar el plural por géneros y afirma que no hay lenguas inferiores. Exactamente lo mismo que entre otras cosas hace Ignacio Bosque o hizo Jesús Tusón desde sus lugares. Lo venía haciendo la Junyent a finales de los ochenta en Les llengües del món y no sé si nos hemos movido en la dirección que ella nos muestra o seguimos con los viejos prejuicios repetidos y repetidos. Lo que hace a las lenguas que sean machistas o inferiores es que haya hablantes machistas y hablantes inferiores o hablantes machistas e inferiores, que de todo tenemos. Las lenguas per se no lo son. Ni la letra "o" es machista, de la misma manera que mis cepillos de dientes no tienen donde caerse muertos.
Una palabra que a mí me gusta mucho, una de tantas, es metáfora, que Maria Mercè Marçal vio en Grecia rotulada sobre un camión de mudanzas donde aquí pondríamos "mudanzas" o cualquiera de los eufemismos al uso. Y es que, básicamente la metáfora es eso, algo cuyo contenido se ha desplazado. Una segunda palabra que recuperaría es encomienda, pero no en el sentido que le da hoy la Wikipedia, sino en el de la paquetería. Es palabra que a Barcelona nos la han devuelto las oficinas de envíos de dinero y otras cosas a Sudamérica. Me hace pensar en mi pueblo, cuando veía el coche de línea llevar paquetes que alguien les encomendaba a otra persona del siguiente pueblo o de dos pueblos después.
Otra palabra que también me gusta es umgawa. La repetía constantemente Tarzán en las películas (*) y que lo mismo quería decir "cuidado" como "baja" como "vete" como "ahora sí". Tenía infinidad de significados y eso lejos de quitarle valor se lo ponía. Y es que a veces a buen entendedor con pocas palabras basta.


"Tarzan and his mate" (Austin Cedric Gibbons, 1934)



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(*) Me refiero a las que más conocemos, ya que la primera pertenece al cine mudo. Enlazo aquí la de 1918, dirigida por Scott Sidney. que alguien amablemente ha compartido en Youtube.