2.10.14

C.I. 30


Es hasta normal que en Clacton-on-Sea (Essex) hayan borrado una pintada de Banksi por racista. Es la pintada que incorporamos hoy al Álbum y que ilustra la idiotez que nos abruma. Aquí es verdad que nunca vieron que una considere la atrocidad del torneo de Tordesillas una animalada, ni a Antonio Ortiz un cerdo. Aquí usamos solo en caso ineludible los insultos, y cuando los usamos lo hacemos con el DRAE en la mano y ajustándonos a la tradición más autorizada, nunca refiriéndonos a los otros animales. Bastante desgracia tienen con tener que padecer nuestra existencia, como para encima asociarlos a condiciones en los que nos bastamos y sobramos. De los sofismas patéticos ya hablamos el otro día.
Las explicaciones son aún más temibles que el mal causado. Porque lo que parece lamentarse es no haber reconocido una obra del graffittero más famoso y más cotizado. Me recuerda a cuando la persona que creyó haber bombardeado y derribado el avión en el que desapareció Antoine de Saint-Éxupéry, se lamentó diciendo que si hubiera llegado a saber que era él no hubiera disparado. Si Banksi quiere lo reproducirá. En mi modesta opinión, lo que los de Clacton-on-Sea tendrían que lamentar es su escasa sensibilidad semántica para distinguir el matiz de la pintada, en la cual se hace una transposición de las pobres palomas (aves originariamente marinas pero incorporadas a casi todas las aglomeraciones humanas) y los animales que migran. Naturalmente a las palomas no les molesta "personalmente" (si se me permite que haga con los animales lo que nunca hago con las personas) que unos intrusos nómadas invadan su territorio. De hecho en algunas ciudades todos hemos podido ver como las cotorras de origen argentino les quitan de la boca a las palomas la escasa pitanza que cada vez menos gente se atreve a echarles. Y no me voy a poner aquí a favor de las palomas o de las cotorras porque también sería incriminada por racista. Dios me libre.
Con mi pasión por los pájaros (que no por la Ornitología) me voy pareciendo a Brigitte Bardot, que cuando empezó a perder lozanía e ingenuidad se empezó a dedicar a las focas y a su salvación. El fallo de la brigada municipal inglesa me recordó que hace unos años en Londres, en plena fiebre pedófila en Bélgica si mal no recuerdo, destrozaron la consulta de un médico porque en su puerta ostentaba un letrero donde se podía leer "Paediatrist". Lo habían tomado por pederasta, como si un pederasta fuera a ponerse un rótulo en la puerta. 

Banksi

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