6.11.14

El color del aburrimiento

Todo el mundo toma lo bello por bello,
y eso es porque conocen qué es lo feo.
Todo el mundo toma el bien por el bien,
y eso es porque conocen qué es el mal.
Porque, el Ser y el No-Ser se engendran mutuamente.
Lo fácil y lo difícil se complementan.
Lo largo y lo corto se forman el uno de otro.
Lo alto y lo bajo se aproximan.
El sonido y el tono armonizan entre sí.
El antes y el después se suceden recíprocamente.
Por ello, el Sabio maneja sus asuntos sin interferir,
y difunde sus enseñanzas sin adoctrinar.
No niega la existencia de las innumerables cosas.
Las construye sin atribuirse nada.
Hace su trabajo sin acumular nada por él.
Cumple su tarea sin vanagloriarse de ella, y,
precisamente por no vanagloriarse,
nadie se la puede quitar.
Lao Tse, Tao Te King, II



e me ocurre que probablemente si dentro de unos años hubiera un libro como la Historia Social de la Literatura y el Arte de Arnold Hauser, que creo que no, se hablaría de la invasión de la publicidad en muchos intersticios de nuestro tiempo. Para situar claramente mi posición diría que cosas (happenings) como lo del cementerio de arte de Morille no tienen nada que ver con el arte. O, para ser lo más inclusivos posible, tienen que ver con una parte del arte, sin arte pero con parte. Mercadotecnia
El segundo texto del Tao Te King me ha llevado a contrastarlo con campañas como las de Blue State Digital. No desdeñemos su capacidad, puesto que llevó a Barak Obama a la victoria electoral y yo diría que incluso tiene algo que ver con su Nobel de la Paz a los apenas 6 meses de ser investido presidente de los Estados Unidos. Que me parta un rayo si sé los motivos para que se le concediera. Blue State Digital lo mismo te hace una campaña por el no en Escocia que por sí-sí en Cataluña (*). El hecho de que una parte de la campaña "Ara és l'hora" se hiciera en español, lengua oficial que en Cataluña desde hace años ha sido relegada al uso familiar, revela toda una premisa publicitaria tan amarilla como su paleta. Ese amarillo, si lo situamos en una paleta de verdad creo que sería amarillo indio, pero sabemos que es un color que hace años se asocia no tanto a la senyera como a Esquerra Republicana de Catalunya. 
El artículo de Verdú me parece interesantísimo, especialmente cuando llegamos a la frase "No se sabe lo que ha costado. La ANC segura que la firma tenía interés en trabajar con ellos más allá de lo económico".  Sin quitarle valor a los otros intereses de Blue State Digital, por legítimos que sean, mis canas me dicen que han cobrado y mucho. El amarillo ha invadido las calles. No así en mi distrito, el más pobre de Barcelona, donde los estudios demoscópicos les habrán prevenido de malgastar recursos. El hartazgo de happenings y demás (cadenas humanas, votifarradas, maratones telefónicas, visitas puerta a puerta) pone a prueba la mayor paciencia, la imaginación, todo.
La publicidad y la mercadotecnia están ancladas en la lucha contra el aburrimiento. Precisamente la biblia del conocimiento líquido y de todo lo líquido sobre lo que tan bien teorizó Zygmunt Bauman en el 2000 va precedida por una cita de Paul Valéry: "La interrupción, la incoherencia, la sorpresa son las condiciones habituales de nuestra vida. Se han convertido incluso en necesidades reales para muchas personas, cuyas mentes solo se alimentan [...] de cambios súbitos y de estímulos permanentemente renovados [...] Ya no toleramos nada que dure. Ya no sabemos cómo hacer para lograr que el aburrimiento dé fruto".  Y con esta misma frase se podría justificar asimismo el ansia por viajar o por hacer turismo, el gusto por la moda, etcétera.
Que Blue State Digital lo mismo tenga en su cartera de servicios la campaña del no en Escocia como la del sí-sí en Cataluña, nos habla no tanto de aquel color del dinero como de que son capaces de defender cualquier idea, producto u objetivo. Y esto no tiene nada que ver con la ecuanimidad de la que nos habla el segundo texto del Tao Te King, tiene que ver con la masificación de la opinión pública. Podemos, el partido que está haciendo tambalear las macrocifras de intención de voto, de acuerdo también con las tendencias mercadotécnicas, no tiene una ideología muy definida. Ni un programa. A no ser que hagamos caso de lo que han dicho desde fuera de sus filas voces autorizadas como la de Santos Julià, o que simplemente hablemos de su igualitarismo leninista o del sueldo universal. Algunas de las declaraciones asamblearias de los círculos de Podemos nos recuerdan a aquellos estados de ánimo que en los setenta nos movieron a muchos a montar una comuna [sic], pero que suscitaban unas discusiones maximalistas que degeneraban en si tendríamos un futbolín o no.
Es como si la alternativa al aburrimiento fuera la preocupación. Porque lo que inspira el vídeo de "Ara és l'hora" "Votaré per tu" es preocupación o algo peor. Que hayamos pasado de una convocatoria cuestionada por el Tribunal Constitucional a un votifarrendum-botifarrada que reta la legalidad ha sido cuestión de días. Aunque desde el punto de vista mediático muchos considerarían impecable y "viral" el vídeo de los difuntos por quienes o para quienes algunas personas votarán, en un contexto sin censo y donde pueden votar los menores de 18 años, causa poco menos que horror porque una cosa es el color del aburrimiento y otra la sombra del fraude.



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(*) "La ANC y Òmnium Cultural contrataron a la empresa Blue State Digital para su campaña Ara és l'hora (Ahora es la hora), con la que se pretende convencer de las bondades del Sí-Sí [sí a que Cataluña sea un Estado; sí a que este Estado sea independiente] a unos 500.000 indecisos que calculan que hay en Cataluña. Dicha empresa participó en el diseño de la estrategia digital de las dos elecciones presidenciales a las que se presentó Barack Obama en EE UU, en las de Dilma Rousseff en Brasil, François Hollande en Francia o Enrique Peña Nieto en México. No se sabe lo que ha costado. La ANC asegura que la firma tenía interés en trabajar con ellos más allá de lo económico.
Blue State Digital también fue responsable de una de las campañas en el referéndum escocés. Pero, en ese caso, trabajaron en favor del “no” argumentando las bondades de permanecer unidos. Fue una estrategia distinta de la que se sigue en España, donde el “no” se ha defendido sobre todo manteniendo que la consulta sería ilegal. Y al final, en términos comunicativos, la posición ha quedado reducida a un “no a votar”."
Daniel Verdú Palay, Diga derecho a decidir, no independencia, "El País" (5 de noviembre de 2014)

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