18.11.14

El espacio (2)

Treinta radios convergen en el centro de una rueda,
pero es su vacío
lo que hace útil al carro.
Se moldea la arcilla para hacer la vasija,
pero de su vacío
depende el uso de la vasija.
Se abren puertas y ventanas
en los muros de una casa,
y es el vacío
lo que permite habitarla.
En el Ser centramos nuestro interés,
pero del No-Ser depende la utilidad.
Lao Tse, La Esencia es mas útil que la Apariencia, Tao Te King (XI)


omo en Cataluña estamos con el Tricentenario (por la Guerra de Sucesión en 1714) ha pasado sin pena ni gloria la conmemoración del quinto centenario de la Biblia Políglota Complutense, considerado el primer libro científico de la Edad Moderna. En la misma Universidad que ha dado que hablar por su desmandada piscina de formol y sus momias en el tejado y por tener en el Rectorado a un hijo de Santiago Carrillo -también conocido como el carnicerito de Paracuellos del Jarama- y un rojerío recalcitrante. Allí tenemos a Pablo Iglesias que ha pasado de ser profesor interino a honorífico este año, aunque no sé bien lo que ello significa por más que lo imagine y elucubre. En la misma Universidad, digo, donde se pueden jactar de ocupar actualmente el puesto 102 en el "ranking web" mundial de universidades.  Pero cuando el cardenal Cisneros fundó la Universidad de Alcalá de Henares el año 1499, tal vez no había ni la mitad de la mitad de la mitad de la mitad de la mitad de la mitad de universidades que tenemos hoy (sin contar las privadas).
El mismo Cisneros fue quien auspició la Biblia Políglota Complutense (1514), en hebreo, griego, latín y arameo, pero en una labor filológica y tipográfica remarcable que podemos apreciar desde nuestro cuartito de estar, en zapatillas, gracias a que la Biblioteca Nacional de España tiene digitalizado uno de los ejemplares, creo que sobre vitela. Los tipos griegos aún son considerados de lo mejor de lo mejor de lo mejor de lo mejor de lo mejor de lo mejor. Roma no dio su permiso de publicación hasta el año 1520, pero aún nos parece precipitado para la magnitud de la obra y teniendo en cuenta lo que pueda dar de sí una coma mal puesta.
Yo vi que tenía buena letra para el alifato y mala letra para el alfabeto (propiamente las letras griegas), de manera que como la gramática árabe me resultó en su momento inasumible para mi pobre inteligencia, me incliné por el latín, que la gente corriente se piensa que no da más de sí que la Guerra de las Galias o la preciosa letanía lauretana, pero que con Ovidio alcanzó unos extremos de inextricabilidad intraducible y llegó al súmmum de todo lo que ni la lengua más sofisticada adivina que puede siquiera sospecharse en las cimas y los escoriales de la expresión. Ahora me conformo con leer sin orden ni concierto y, como cuando nos asomamos a las páginas salmón de los diarios, entendiendo bien poco, casi nada de nada.
Pero como a la cabra siempre le tira el monte, ese taller de escritura gótica al que me referí hace dos posts me ha permitido ver su gracia, que la tiene. Y eso que por regla general no sentimos mucha atracción o simpatía por la Edad Media -ni la Alta ni la Baja-, ni por su literatura ni por su música. Como mucho encontraran ustedes gentes que admiran la arquitectura gótica religiosa y civil. Pero la escritura gótica -dicho así, tan injusta o ligeramente. porque hay una gran variedad de letras góticas- es apasionante. Sí, es rígida, picuda, ilegible (a no ser en sus muestras meridionales, las italianas y las españolas), endemoniadamente económica a veces, como no podía ser menos al precio que iban las ovejas y la tinta y tener bien alimentados a los copistas. La biblia políglota con estar impresa aún sigue la inercia de los siglos manuscritos y por eso la incorporo hoy al Álbum.
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El espacio es importantísimo. Y no estoy pensando en el tamaño de los lavabos de los aviones, que son un reducto en caso de necesidad imperiosa de fumar o de usar el WC, pero que no son el lugar ideal para pasar un ratito, ni siquiera en caso de una urgencia lúbrica. O sí, también al hablar de espacio despacio se podría pensar en los lavabos, ya que parece que se diseñan con las ordenanzas en ristre y no con el sentido común.
Ya lo dijo Lao Tse, lo que hace que una vasija sea una vasija y útil es su vacío. Las letras góticas tienen muy presente la repetición de unos patrones en los trazos y cuando escribimos una palabra advertimos que las letras están unidas porque se superponen trazos compartidos o bien porque sus trazos se encontrarían de prolongarse en el espacio. Se componen. Pero, desafortunadamente, toda la luz que conseguimos ver pasar a través de las vidrieras y ójivas góticas, no la vemos pasar a través de las letras. Miren bien, ostras. No piensen solo en los mesones o asadores, ni en los rótulos de las frankfurterías, ni en los tatuajes o en las revistas alemanas de Odontología de antes de 1941, piensen en los versos del capítulo 11 del Tao Te King sobre el vacío y en un posible paralelo con el cubismo, donde se descompuso la luz y el siglo pasado. Vitriólicamente.
El espacio no es ninguna tontería. Ese cuadradito que tienen las "típicas monedas chinas" de cobre (perdonen la trivialización), era para pasarlas por una cuerda y así contarlas de una vez. De la misma manera que ahora tenemos una especie de cartuchos de diferentes tamaño para hacer lo propio con esas monedas de un céntimo, dos céntimos, cinco céntimos, etcétera.

Pág. 1431 de la versión digital (BNE) de la Biblia Políglota Complutense (1514)
La letra capital es de Wolf Erlbruch

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