2.11.14

Homonimias y otros líos

Este año se ha publicado un cómic sobre Frida Kahlo y Chavela Vargas, de donde hoy traigo su cubierta. Tyto Alba, no es una lechuza (Tyto alba gracilirostris) sino que es un ilustrador badalonés. El hilo conductor de la historia son los recuerdos de la cantante. En su autobiografía, Y si quieres saber de mi pasado, que yo leí el año 2002, hay todo un capítulo dedicado a la pintora. En ese mismo año se estrenó la película "Frida" (Julie Taymor) y en la película aparece Chavela Vargas y hasta formó parte de la BSO su versión de "La llorona". Y sin embargo, a pesar de todo ello, no hay rastro de la relación que pudieron tener la pintora y la cantante. Incluso, Raquel Tibol, que fue secretaria de Diego Rivera, cuidadora de Frida Kahlo, en una entrevista que se publicó el año pasado, dice que todo es mentira:
"—Sabe que Chavela Vargas no tuvo nada que ver con Frida, nada. Era muy mentirosa. ¡Qué personaje tan antipático esa Chavela! No sé por qué se le ocurrió a Almodóvar levantarla. Jamás se le mencionó en la casa, ni en ninguno de los escritos de ninguno de los dos, en nada. Lo que ha aparecido son falsificaciones. Yo tenía una columna en Novedades, me pateaba todas las semanas los museos y galerías. Ni una vez la vi, ni la mencionaron. La primera vez que la vi fue hacia 1958, acompañaba a Guillermina Bravo, directora del ballet nacional, que era heterosexual, se separó y por aquella época iba acompañada de su novia, una actriz. Me he recorrido todos los escritos de Diego y Frida, quizá la que más, no existe ni una referencia a Chavela por ninguna parte. Ella se inventó la historia y se la creyeron, eso es todo. No me gusta la gente mentirosa. Además no cantaba bien, no sabía respirar y no era agradecida, no volvió a mencionar después de que se fue al real [de que se aseguró el triunfo], ni a Jesusa, ni a Liliana, la pareja que la rescató en El Hábito. No es de mis favoritas."
Me temo que es algo que no se aclarará. En mi modesta opinión Raquel Tibol miente y Chavela Vargas también. Tal vez Raquel Tibol pretende proteger la memoria de la pintora y Chavela Vargas probablemente no distinguía bien sus deseos de la realidad. Soy lectora aficionada a las autobiografías y con el uso aprendes a distinguir el tufillo de la confesión y la reflexión de lo que es meramente autoficción y autobombo bien temperado. Se dirá que cada cual hace con su vida lo que le da la gana, pero también se podrá decir que siempre que sea sin molestar. En el libro de Vargas ya se indica: "con la colaboración de J. C. Vales", que no es un fabricante de válvulas de San Baudilio, sino un escritor. Podemos pensar que fue quien escribió el libro de Chavela Vargas, el cual rápidamente obtuvo una segunda edición y seguramente fue un relativo éxito de ventas en pleno boom o relanzamiento español, en buena parte gracias a Pedro Almodóvar y aún después a Martirio.
El hecho de que Chavela Vargas se declarara valientemente lesbiana no la libra de que su identidad fuera más compleja. Por decirlo así.
Vivimos en un mundo de mentiras que parecen verdades y de verdades que parecen mentira, donde una de las cosas que uno tiene que aprender, además de negociar la tarifa telefónica y otras cosas por el estilo, es a distinguir un bulo de una simple memez. Hace unos días, el que ingresaron a Teresa Romero en el Hospital Carlos III, por la noche recibí un wasapp, con una bromita contra la "marca España". Y el mensaje decía que Teresa Romero había sido rechazada por el médico del Hospital de Alcorcón que la atendió en primera instancia en Urgencias. Inmediatamente respondí: ¿Y eso quién lo dice?". La respuesta fue: "el programa de Cuní". Ahí yo di por acabado el diálogo. Al día siguiente escribí el post titulado "El color de la yerba" con una mención al tema, y cuando yo ya sabía que el director del Hospital Carlos III era Antoni Andreu. Lo había visto en una reunión del gabinete de crisis, sentado ante Yolanda Sáenz de Santamaría y rápidamente lo busqué en Google, puesto que yo lo suponía trabajando en mi hospital. Pero es cierto que hacía tiempo que no lo veía. Y es porque estaba en Madrid. Así que al frente de la "peste española" (Twitter) y de la "marca española" (Twitter otra vez) estaba un investigador catalán de gran valía.
La médica que había atendido a Teresa Romero en Atención Primaria en Alcorcón, a quien tuvieron que ingresar para cumplir su cuarentena, dijo en todo momento que la auxiliar de clínica nunca le había advertido de haber estado cuidando al Padre García hasta su muerte. Las declaraciones de Teresa Romero son contradictorias y están grabadas. No se me ocurre razón alguna para que la médica mintiera o para negarle la atención requerida. Y sin embargo, algo que eludí en mi anterior post, Teresa Romero fue muy imprudente los días posteriores a la muerte del Padre García. El personal de los hospitales no hemos recibido la preparación ideal para protegernos contra el virus Ébola, pero sí sabemos que ante un indicio de infección nosocomial o laboral, tenemos la obligación de declararla. Por pura caridad muchos nos hemos callado y no hemos querido echar más leña al fuego o leña al mono, pero la auxiliar clínica me temo que se ha expuesto a los intereses de algún sindicato que la está utilizando para sus fines.
Naturalmente las sospechas de manipulación también puede recaer sobre Soraya Sáenz de Santamaría, sobre Ana Mato, sobre Antoni Andreu, sobre el médico de Alcorcón y sobre mi misma y sobre cualquiera, pero en principio nosotros no hemos puesto a nadie en riesgo. Teresa Romero sí.
Creo que el programa de Cuní en 8TV ("8 al dia", de 19:00 a 22:30 cada día de lunes a viernes y los fines de semana de 21:00 a 21:30) obtiene una audiencia notable por lo menos en Barcelona y en el entorno en el que yo tengo que vivir. Alguna vez he visto el programa y si en la tertulia participaba Daniel Fernández lo retenía un rato. Más que nada porque conozco personalmente a Daniel.  Procede de mi mismo barrio y coincidimos una temporada en la Universitat Autònoma. Y me refiero al editor de Edhasa, no al político. Pero los temas que allí se tratan no me interesan, por puro hartazgo del "Procés". La tertulia como modelo periodístico no me parece interesante, sí me lo parece el reportaje (pero es mucho más caro). Y, tercero, las opiniones que se vierten en el programa de Josep Cuní son muchas veces de pobrísimo rigor. Triste es que al día siguiente una se da cuenta de que muchas personas tienen este programa "8 al dia" no solo como fuente de información sino como una fuente de información privilegiada.
El lío que se ha creado con las declaraciones de Teresa Romero es de aquellos que cuanto más se pretenden aclarar más se enredan y que en cualquier caso lo que introduce es el factor de que los médicos de Urgencias y de Atención Primaria aún padecerán más presión psicológica y tendrán que blindarse más contra las falsas acusaciones.

La casa azul (Tyto Alba, 2014)

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