22.11.14

Rama, Roma, rima, remo

"Una rama cortada de la rama contigua no puede ser cortada sin serlo del árbol entero. Así también un hombre, separado de un hombres, cae fuera de la comunidad entera. A la rama ciertamente la corta otro, pero el hombre se separa por sí mismo de su vecino, si lo odia y la fe le da la espalda. No sabe que se ha escindido también de la convivencia social entera. Pero al menos existe aquel regalo de Zeus que organizó la sociedad; pues nos es posible volver   unirnos a nuestro inmediato y convertirnos de nuevo en complemento del Todo. Sin embargo, lo que desune muchas veces por mor de esta división, hace al miembro que se aleja difícil de restablecer. En resumen, la rama que ha crecido junta desde el principio y ha permanecido transpirando con el árbol no es igual a la que después del corte nace de nuevo como esqueje, digan lo que digan los arboricultores".
Marco Aurelio, Meditaciones, XI, 8
“Escolti, i que sense adonarse, la gent…, que si vas segant, diguem, la branca d’un arbre al final cau tota la branca, tots els nius que hi han: No, és que després caurà aquell d’allà! Aquell d’allà que… No, no…, és que després cauran tots!”
Comparecencia de Jordi Pujol ante la Comissió d'Assumptes Institucionals del Parlament de Catalunya el 26 de septiembre de 2014 (Transcripció en brut [sic]) (*)


e temo que pasarán los años y de toda la comparecencia de Jordi Pujol i Soley ante la comisión parlamentaria del pasado septiembre la frase de las ramas y los nidos pervivirá si es que no caemos todos en el olvido, con las ramas, los nidos y demás. El momento fue recibido por los opinionólogos con el socorrido modismo aquel de que amenazaba con "tirar de la manta".  A nosotros, a los etéreoseccuales que nos movemos en la pura estratosfera apenas perturbada por alguna aurora boreal de tres al cuarto, lo del "choque de trenes", "arribar a bon port" y todo lo demás, metáforas de perfil bajo, se nos indigestan como un coctel de líquido de frenos y angostura. ¿Se creará un círculo Podemos para revisar los trenes, los papeles de fumar y las alegorías marineras en tierra? Es impepinable que tendrán una actividad, incluso becada, para intervenir en el lenguaje.
La primera vez que leí la metáfora de las ramas de Marco Aurelio, por mayo de 1993 (mi ejemplar en papel está fechado por mí), sí que no la olvidaré nunca. Y eso es porque en aquel momento al menos me ayudó a entender la sensación de haber perdido mis raíces ¡Ajá, lo que faltaba!, ¡las raíces!, ¡"las raíces"! Un amor traicionero me tuvo como suspendida en el vacío más inhóspito unos cuantos años y reconocí en la meditación del emperador una definición exacta de mi lugar en el mundo. Un lugar mental, si quieren, pero señalado con una precisión exacta. Al haber perdido una ramita me pareció como si hubiera sido esa ramita la que me había permitido estar unida al tronco del árbol, como si la ramita no perteneciera a otra rama. Cosa que me deja decir que las ramas, los nidos y los árboles que no dejan ver el bosque a veces pueden en determinado momento arrojar un poco de claridad sobre nuestra pesadumbre o confusión. Pero, como todo, una metáfora muy prolongada y recurrente harta y es más pesada que una vaca en brazos.
Los cuentecillos de Jorge Bucay, que alguno leí, son tan elaborados como solo lo podría ser un koan argentino y al final se echa de menos el discurso directo (Séneca) y se ve, al confrontar las fábulas con la mitología, que no hay color. "No hay color", "no hay color", tonterías: Se ve, al confrontar las fábulas con la mitología, que los animales de las primeras son utilitarios, pedagógicos (aunque muchas de ellas posean una notable gracia) mientras que los de las segundas encarnan cada cual una tragedia y su sublimación. Así que, para culminar con otro ejemplo, los mitos están hechos "del mismo material que los sueños".
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Me molestó un poco la recreación arborícola de Pujol no por las amenazas (a las cuales ya nos tenía acostumbrados, ¡ah! "y acostumbradas") sino porque enturbiaban el pensamiento de Marco Aurelio. Un día habrá que hacer una recopilación no de frases sobre ramas pero sí de frases que se han desvirtuado al usar sus mismos elementos un agente de la extorsión, el mal o la prevaricación. La alegría -ahora recurro a un refrán- dura poco en la casa del pobre.
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Sin proponérmelo, estos últimos posts son como sextinas en que los motivos son Mas, Podemos, el lenguaje abusado y mis otros tópicos de estos días. Siempre lo mismo combinado según la ocasión.
Para no salirme por tanto del formato caleidoscopio incorporo hoy el sintagma "masajeador personal" que he visto en una máquina dispensadora de productos electrónicos. 

Fotografía de Vivian Maier
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Traducción literal: "Escuche, y que sin darse cuenta, la gente..., que si vas segando, digamos, la rama de un árbol al final cae toda la rama, todos los nidos que hay: No, es que después caerá aquel de allá, aquel de allá que... no, no, ¡es que después caerán todos!".

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