13.1.15

De mala muerte

e refiere El Crítico Constante en su último post a los cultontos, término que no sé si es de su "cuño" o letra pero bien podría serlo, con el que se refiere a los que estos días han aprovechado los atentados en París para sacar a relucir su ateísmo, con argumentos sobre Pío XII y cuatro ideas sobre el Santo Oficio. De hecho, sabrá Crítico que muchas de las opiniones que se han sacado estos días tienen que ver con lo que a cada cual le sobra en el corazón, sea el ateísmo sean otras amarguras. Y este fenómeno se suele ver cada vez que ocurre algún suceso impactante. 
Cuando mataron al hincha ultra del Depor, otros hooligans, tirándolo al Manzanares, lógicamente no se habló de islamofobia. Pero apunto el recuerdo porque por lo general se distingue bien entre gamberros, descerebrados, psicópatas y terroristas, y entre lo que es fútbol y lo que dejó de ser fútbol si es que alguna vez lo fue. 
En lo que llevo leído sobre los sucesos del Charlie Hebdo, que es poco, no he apreciado ninguna observación sobre el número de bromas que se habían hecho sobre el Islam o una parte del Islam. Los que defienden el humor a toda costa -aunque a veces ignoran aquello de que el humor es una cosa muy seria- no sé si pueden calibrar la diferencia entre hacer una broma y hacer cinco bromas o la misma broma cinco veces. 
Un tercer tema que apenas ha sido pulsado es el de la condición social y generacional de los dos hermanos Kouachi, que burdamente voy a relacionar con la de los también hermanos Tarnaév, que fueron los sospechosos principales del atentado de la maratón de Boston el año 2013. 
Me resulta más que vomitivo haber oído estos días en algún programa radiofónico de larga audiencia, donde cada día se hacen entre 5 y 6 bromitas misóginas, condenar el islamismo radical por su noción del rol de las mujeres. Cuestión de grado, dirán.
Me ha llamado mucho la atención y en parte a la indignación el diferente trato que reciben por parte de la opinión las víctimas del terrorismo. Hay muertos dibujantes, muertos judíos, muertos cristianos, muertos que van a trabajar simplemente, etcétera. Me pongo en el lugar de los supervivientes de las víctimas de los atentados terroristas y veo que solo se añade dolor al que ya tienen, porque parece que hay favoritismos hasta en los muertos.
También me interesaría mucho saber si además de Al Qaeda y el Estado Islámico hay más organizaciones terroristas e incluso células que por su movilidad o su espontaneidad apenas se pueden considerar "organizadas" si no es por sus servicios a intereses superiores.
Yo no sé si en Francia habrá un Willy Toledo o dos ni si habrá cultontos y cibergarrulos como sí los tenemos aquí a cientos. Pero eso también me gustaría saberlo. Porque me parece anormal que se amplifiquen las opiniones, especialmente las que no son interesantes, que crezcan las manifestaciones de condena por encima de los hechos. Que se esté convirtiendo en lo habitual no quiere decir que sea lo normal a no ser que adoptemos como propia la costumbre de convertir todo en un espectáculo.

Fernando Krahn sobre el Tratado de Lisboa

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