26.2.15

Conviene saber que la guerra es común a todas las cosas

En resumen: mucha, muchísima gente de última hora;
pocas y malas armas; ningún concierto, falta de quien
 supiese mandar aunque fuese un hato de pavos; mucho
 mover de lenguas y de piernas; un continuo ir
 y venir, con la añadidura inseparable de gritos,
 amenazas y recelos mutuos, y la contera de los gallardetes,
 escarapelas, banderolas, signos, letreros y
 emblemas, que tanto emboban al pueblo de Madrid.
Benito Pérez Galdós, Napoleón en Chamartín, cap. XII

iro con espanto el vídeo que circula hoy en las redes con la destrucción a mazazos de los restos arqueológicos babilónicos de Mosul por milicias del ISIS. También hay noticias de la destrucción de libros y manuscritos, de lo que no hay imágenes por ahora, y que me produce además de espanto extrañeza porque debo confesar que me produce el mayor desconcierto saber que aún quedaban libros después de las guerras del Golfo y de Saddam Hussein junto a su primo Alí llamado "el Químico" por su afición al gas sarín y otros.
Mosul en época de Assurbanipal (668 a. C. – c. 627 a. C.) se conocía como Nínive. Y es de Nínive el famoso bajorrelieve de la leona herida, una de las maravillas que hemos podido conocer de aquella época antigua. Cada día me lamento del tiempo que he perdido pretendiendo aprender inglés cuando lo hubiera empleado mejor aprendiendo Historia. Entre mis numerosos defectos no está la envidia, pero si yo codiciase algo sería tener más conocimientos de Historia. Y aunque puedo entender la afición viajera de muchas personas de mi entorno, me apena pensar lo poco que en realidad nos aprovecha el turismo -a no ser como evasión gastronómica y fotográfica- puesto que apenas llegamos a poder apreciar la corteza de lo que nuestra atención nos ofrece.
Cuando miramos cautivos, a la luz artificial, los ladrillos vidriados azules de la puerta de Ishtar en el museo de Pérgamo de Berlín, la sensación es rara. Porque el sobrecogimiento de su belleza lo rectifica la sensación de ser algo muerto, marchito, deshabitado y en cierta manera ultrajado (aunque solo lo sea por el tiempo).
Siguiendo mi plan y voy leyendo los Episodios Nacionales, aunque no sea trending topic. Y llegada al capítulo XII de Napoleón en Chamartín leo:
"Voy a deciros algo de esta conscripción y de estos señores honrados. Hízose aquella llamando a las armas a todos los ciudadanos desde 16 a 40 años, y declarando derogadas todas las excepciones que establecían las Reales Ordenanzas de 27 de Octubre de 1800 para el reemplazo del ejército. Se declararon útiles los viudos con hijos, los hijosdalgo de Madrid, los nobles que no tuvieran más excepción que su nobleza, los tonsurados sin beneficio que estuviesen asignados a servicio eclesiástico, para cuya determinación se cubrió con un velo el concilio de Trento; los que disfrutaban capellanía sin estar ordenados in sacris (muchos de estos eran los llamados abates); los novicios de órdenes religiosas; los doctores y licenciados, que no fueran catedráticos con propiedad; los retirados del servicio y los quintos que hubieran servido su tiempo; los hijos únicos de labradores; en una palabra, no se exceptuaba a rey ni a Roque.
Los honrados eran una milicia sedentaria creada con objeto de guarnecer las ciudades, para precaver los desórdenes, reprimir los facinerosos, bandidos, desertores y díscolos, que perturbando la pública tranquilidad intenten saciar su ambición o su codicia.
De modo que en Madrid tuvimos en 23 de Noviembre sorteo para el reemplazo del ejército, y algunos días después alistamiento de milicianos honrados. Aquella y esta operación se verificaban de diez a tres en los claustros de la Trinidad Calzada, de los Mostenses, de San Francisco, y en los de otros conventos situados en el punto más céntrico de cada cuartel, ante un alcalde de Casa y Corte o un señor regidor de Madrid, un oficial militar, un alcalde de barrio y un escribano. Bastaron, pues, pocos días para que las filas de la guarnición de Madrid se llenaran con muchos miles de hombres. A la poca tropa de línea y al regular número de voluntarios ya disciplinados, uniose la muchedumbre de quintos y la caterva de urbanos, gente toda muy entusiasta; pero casi en general carecían de fusiles y estaban tan ignorantes de lo que habían de hacer como la madre que les echó al mundo.
Sucedió también que los voluntarios antiguos, aquellos que desde Agosto habían paseado presuntuosamente sus fachas uniformadas por Madrid, miraron con mal ojo a los honrados,los cuales, llamándose así, parecían querer resumir en su instituto toda la honradez española, y hablaban pestes de los antiguos. Los honrados que no tenían armas, decían que estas debían quitarse a los antiguos que las tenían: juraban estos entregarlas antes a Napoleón que a los honrados, y en tanto los quintos recién sorteados, aquellos infelices viudos, nobles, sacristanes, novicios, beneficiados sin beneficio y demás gente antes exceptuada, miraban al cielo, esperando que se les pusiese en la mano alguna cosa con que matar. En resumen: mucha, muchísima gente de última hora; pocas y malas armas; ningún concierto, falta de quien supiese mandar aunque fuese un hato de pavos; mucho mover de lenguas y de piernas; un continuo ir y venir, con la añadidura inseparable de gritos, amenazas y recelos mutuos, y la contera de los gallardetes, escarapelas, banderolas, signos, letreros y emblemas, que tanto emboban al pueblo de Madrid.
El aspecto de uno de aquellos claustros en que se verificaba el alistamiento, era digno de ser eternizado por los más diestros pinceles. Dichoso yo si con la pluma pudiera dar efímera existencia a uno de ellos ¿A cuál? Todos eran igualmente pintorescos, y si alguno contenía mayor número de curiosidades, era el claustro de la Trinidad Calzada, en la calle de Atocha."
Aunque no suelo meter aquí citas tan largas, creo que este párrafo de los EENN merece ese detenimiento porque en él vibra no ya una época sino algo a lo que en nuestro país estamos tan acostumbrados y que Galdós supo plasmar tan entreveradamente y a la perfección: el embobamiento por las escarapelas y los signos casi siempre de ostentación o rango, la retahíla de los que se incorporaron a los "útiles" al derogarse las Reales Ordenanzas de 1800, la presunción de los "honrados", el absurdo o la lógica de su incorporación para proteger la ciudad de sus defensores, los recelos de los voluntarios antiguos, la desorganización, la falta de medios y de previsión, etc.
Lo que no podía suponer Galdós es que un profesor de Políticas usara el Levantamiento del 2 de mayo como símbolo contra la Troika y que lo hiciera en la Puerta del Sol, uno de los accesos de la de la que fue la muralla madrileña cristiana. De hecho reta todo pronóstico y está en la línea de las periódicas asimilaciones que hace Artur Mas a otros líderes políticos como Gandhi, Martin Luther King o Mandela. Es una manipulación histórica. Así que maldita la gracia que tiene que para una vez que salta a la actualidad un hecho histórico valioso lo haga para refrendar gustos o afectos de más que dudoso parentesco.
A la vista de las atrocidades de los radicales del ISIS y demás grupos que se arrogan una ideología islámica, las tropas napoleónicas son irrisorias. Además debo decir, acarreando las consecuencias que tengan mis palabras, que aunque hay entre nosotros muchos hombres y mujeres útiles e incluso "honrados" no sé yo si hay valor. De verdad que lo dudo.

Tomo el título del de Julia en Meliora latent y a su post remito para no dejar el mío en un puro y desazonado encasquillamiento en la discordia total.


La leona herida (Palacio de Assurbanipal, Nínive)

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