9.3.15

Mis lagartijas

"Better to write for yourself and have no public, than
 to write for the public and have no self"
Cyril Connolly

El sábado me acerqué a "La Maquinista", un mall con más de 200 tiendas, cines, restaurantes, cafeterías. Aunque se abrió el año 2000 solo había estado una vez el año 2005 tomando un té con una amiga. Anteayer fui porque quería ver si en Leroy Merlin tenían unos canteros antideslizantes de rosca interna que busco. Leroy-Merlin es una tienda-ancla, esto es que junto con otras -como la de Media Markt, Zara, Apple Store y Carrefour- atraen la mayor parte de la clientela. Todos los establecimientos son cadenas y para mí no tiene el menor interés ir allí y de hecho, cuando ya llevaba solo 20 minutos empecé a encontrarme mal, cosa que me ocurre en todos los no-lugares. Aunque mi última referencia a los no-lugares la traje vía Zygmunt Bauman hace bien poco, es un tema que ha ido recorriendo este blog desde el 2009 por lo menos, en La letra pequeña, con una obligada cita a Marc Augé, quien primero designó esos lugares como los aeropuertos, los centros comerciales y otros donde la alienación es apabullante.
"La Maquinista" proviene de que el solar es donde había estado La Maquinista Terrestre y Marítima (1855) que funcionó como empresa metalúrgica, más o menos desde que dejó los talleres de la Barceloneta (1965) hasta que se marchó a Santa Perpètua de la Mogoda y a Mollet del Vallès (1993). Ya por el nombre es fácil adivinar que era de la segunda parte del siglo XIX, de la misma manera que es posible adivinar por el nombre de una persona su edad, sobre todo si obedece a las modas, a series de éxito o a la coincidencia con el nacimiento de alguna princesa de tirón mediático, como fueron Soraya o Estefanía.
"La Maquinista" queda separada de Sant Andreu y de su principal vía comercial (Carrer Gran) por las vías muertas y vivas que van a dar a la estación de cercanías de Sant Andreu Comtal. Las vías muertas, los descampados con materiales ferroviarios vallados sí me resultan muy atractivos. Fascinantes. Tuve la suerte en mi infancia de que además de las calles y el parque de Los Pinos teníamos unos cuantos descampados: la llamada "bóbila", cuyo nombre ya indica que hubo uno de aquellos hornos de arcilla que hubo en la primitiva industria de la zona, los terrenos de las cocheras de los autobuses y solares en que luego se fueron edificando o pisos, o la Parroquia o un colegio público.
No es que vaya a defender que entre mis buenos recuerdos esté haber visto como los niños metían a los gatos callejeros en un saco y los quemaran en una hoguera en vivo, porque eso ni siquiera ahora es un buen recuerdo. La caza de lagartijas o el secuestro de niñas cursis para torturarlas con preparados hechos con ratas tampoco es que sea algo de lo que hacer gala ni enorgullecerse. Uno de los tajos más profundos que he visto fue un día en las cocheras porque un chaval al saltar se rasgó la pierna con un clavo oxidado. Pero no se la tuvieron que cortar. Fueron unos puntos, doce o trece, y a seguir corriendo. Esos espacios de una cierta libertad y algo de fauna, alguna flora y muchas piedras, vidrios y maderas abandonadas eran como el Mississipi fue para Huckleberry Finn, un terreno digno de ser explorado, un sitio donde guardar secretos o esconder la madera de San Juan, un lugar donde jugar tranquilamente a pelota, a las gomas, a canicas, a las cocinitas o a médicos.
El bullicioso Carrer Gran, lleno de transeúntes, de tiendas particulares, cafeterías de pequeños propietarios, pero también muchas cadenas, choca con el extenso yermo de las vías muertas y la proximidad de los más de 250.000 metros cuadrados del no-lugar de La Maquinista. La transición es brutal y apenas la remedia si no es que la resalta un parque de bonitos pinos de unos 30 años que hay tocando la calle Sant Adrià, que se eleva sobre las vías desangeladamente.
Es posible que una vez que se recobraron las obras de Fomento tras el obligado parón en La Sagrera, cuando era Pepiño Blanco ministro y la crisis se impuso, se urbanice con mejor tiento ese enorme territorio aunque sea en veinte años a la vista.  Si recobramos un ayuntamiento socialista se cuidará mejor de que las soluciones de continuidad sean más humanas.  Y lo digo desde el convencimiento que me proporciona la experiencia que hemos tenido con muchos años de municipalidad en manos de PSC y cerca de cuatro años con Xavier Trias (CDC). Por lo menos en urbanismo, y eso sin entrar en detalles, hemos salido perdiendo.
Lo que buscaba no lo encontré en Leroy Merlin, aunque debo decir que tiene una superficie que haría las delicias de cualquier amante del bricolaje, como yo lo soy. Como muy bien han visto Augé y Bauman, esos no-lugares son apabullantes. Si algo bueno tienen para mí es el constatar que no tienen nada de lo que verdaderamente necesito. Dicho sea admitiendo que nada ni nadie me devolverá mis lagartijas de la bòbila ni de las balsas o el barranco.

Los Angeles Alligator Farm [?]


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