22.3.15

Tres preguntas, diez respuestas

"Aquí es cuando gira todo el cuerpo hacia mí con una amarga sonrisa: Porque ¿qué es una comedia en vivo? ¿Os habéis parado a pensarlo, alguna vez? Pues os lo diré yo, Natanya: se trata, en definitiva, de un divertimento bastante patético, reconozcámoslo. ¿Y sabéis por qué? ¡Porque nos huele el sudor! ¿Se nos notan las ganas de ser graciosos! ¡Por eso! En ese momento se olisquea la axila, tuerce el gesto, y el público se sonríe, confuso, y yo me enderezo en la silla y cruzo los brazos sobre el pecho, como respuesta a la declaración de guerra que me ha parecido apreciar en sus palabras.
-Se nos nota la tensión en la cara, prosigue él, con una voz cada vez más potente, la presión que tenemos por hacer gracia a toda costa, por no hablar ya de cómo nos rebajamos suplicando para que nos queráis (recuerdo que esta es otra de mis perlas de nuestra conservació telefónica), pero precisamente por eso, señoras y señores, tengo el honor de comunicarles, con el mayor de los respetos y profundamente emocionado, que cuento hoy entre el público con una altísima autoridad de la justicia, el juez del Tribunal Supremo, Avishai Lazar, que esta noche ha venido por sorpresa solo para apoyar públicamente este pobre y patético arte. ¡Todos en pie!
El payaso, el muy traidor, se pone firme con un golpe de talones y después me hace una profunda reverencia. Más y más personas se vuelven para mirarme, algunas hasta aplauden con una obediencia automática, y para colmo, a mí no se me ocurre otra cosa que murmurar como un gilipollas: Tribunal de Distrito, no Supremo, y retirado. Pero él, desde el escenario, se ríe alegremente y me obliga a fingir que le sigo la broma".
David Grossman, Gran cabaret.

Sinceramente, el apelativo "comedia en vivo" me parece poco introducido en nuestro entorno. Tal vez si decimos "monólogo" perdemos exactitud pero empleamos una palabra más conocida que la que ha propuesto la traductora de Gran Cabaret, Ana María Bejarano Escanilla, la cual por cierto desaparece de la versión en libro-e. La bienhadada Wikipedia amplifica el significado de "comedia en vivo" añadiendo la forma inglesa stand-up comedy, que nos recuerda que el artista trabaja en pie, y con un dato no menor, que se trata de una representación donde el humorista se dirige a algunas personas del público. Creo que con todos esos elementos ya sí que el apelativo "comedia en vivo" se hace más comprensible para todos. Incluso muchos de nosotros pensaremos en un personaje recurrente hace 20 años, que hemos visto en películas de televisión, del comediante que se esfuerza por hacer reír a su cada vez más pequeño y menos entregado auditorio. Situación sin duda para la que tenemos casi por antonomasia otro término de las tablas: "patético".
"Patético" vendría de la misma raíz que "pasión", solo que ha adquirido un significado cada vez más próximo a "deplorable", que mueve a compasión o pena y produce una situación incómoda entre sórdida, cutre y siniestra. Que Mariano Rajoy se refiriera al jefe de la oposición socialista, Pedro Sánchez, con ese apelativo fue muy llamativo porque generalmente el presidente del Gobierno no tenía por costumbre adoptar una actitud tan agresiva o áspera. Cuando Sánchez debutó en el Parlamento como Secretario General del PSOE pienso que se le dio un trato exquisito y que se apeló a la llamada "cortesía parlamentaria", otra frase a la que se acude a menudo pero de la que no tenemos demasiados ejemplos o modelos. Su intervención fue poco más o menos la misma hace un año y el otro día, pero donde hace un año se le dio un margen, como el que se les da a todos los principiantes, ahora recibió lo que les digo. Y creo que también Rajoy le llamó "incapaz" y "ridículo", aunque para afirmarlo tendría que echar mano de hemeroteca. En cualquier caso se dirigió a su rival personalmente, no a su forma de hacer o entender la política. Ya sabemos que vendría a ser lo mismo pero a los allí presentes no les hubiera supuesto ni la mitad de embarazo.
La novedad del ataque de Rajoy me hizo considerar que se tratara de una estrategia, de una actitud apoyada en un asesoramiento del gabinete de comunicación del presidente.
En época electoral los políticos adoptan un tono de voz como el Alan Duffy de King África en "Boooomba". Así vemos a Susana Díaz desgañitarse y también marcar con sus subidas de tono al público cuando tiene que aplaudir rabiosamente.
Parece que uno de los "líderes" de Onda Cero, Carlos Herrera va a compartir antena pronto con otro profesional ya que la fórmula unipersonal al parecer está desgastada y otras cadenas están incorporando el nuevo modelo, de dos conductores. En cualquier caso nos tiene que parecer que las fórmulas no se agotan ahí ni allá, que también es posible un programa sin un locutor en cuya persona estribe el éxito del tirón. Recordemos que Luis del Olmo, tras su época de apoteosis, fue languideciendo en audiencia y paralelamente fue adoptando una especie de vanidad histriónica pero cierta. Supongo que sus colegas, por "cortesía" le seguían dedicando reconocimientos, pero sus programas ya no interesaban ni mucho menos a un 10% de la audiencia que había llegado a tener en sus mejores momentos. Siempre me gustaron mucho los locutores discretos.
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Los franceses dicen "Tout passe, tout casse, tout lasse et tout se reemplace". Absolutamente todo, habría que recalcar. Lo que hoy parece una novedad admirable pronto será un trasto inservible o que inspira en el mejor de los casos una ternura conmovedora por su vulnerabilidad.
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En el mundo de la farándula las tiranías de la fama se conocen bien y solo se mantienen aquellos que reciben el favor incondicional del público, que es caprichoso, o que tienen una maestría a prueba de cualquier desmayo de la fortuna. De vez en cuando asoma alguna infografía sobre cómo se reparte el pastel de los medios de comunicación esto de los bancos, qué es Vocento o qué es PRISA, Planeta, Atresmedia, Godó, etcétera. Pero hay infografías muy complejas, como la que se inserta aquí, de 2012, que haría falta más que una mañana para analizarlas o al menos comprenderlas.
Materia aparte es la manera que tienen los grupos de comunicación de hacer sus fichajes, porque desde nuestra ignorancia a veces nos parece apreciar que se aúpan profesionales que no tienen grandes méritos y, al contrario, que profesionales que sí los tienen son ninguneados.
Hace unos años supe de una mujer que pretendía, pagando, que la boda de su hija saliera en el "¡Hola!". Esto, que seguramente a los que lleguen a leer este post les parecerá patético, es tan de verdad como que ahora es de día. La familia había ganado mucho dinero primero trabajando duro y luego rápidamente con un negocio que es monopólico. Como es natural pretendían alcanzar con él todo cuanto les parecía lo mejor. Ni con todo el oro del mundo la niña, que además no era especialmente agraciada ni tenía prenda alguna fuera de lo común, podía alcanzar la portada de la revista más vendida en España después de "Pronto". Hay bodas que solo saldrían en "Pronto", otras en "¡Hola!", otras en las dos y, por último, hay bodas que no saldrían en ningún caso. Pero esta anécdota nos hace pensar que es muy seguro que hay sobornos o untos -o como los quieran llamar- que sí que habrán funcionado. De hecho, eso explicaría la mitad o más del contenido de los tabloides. Y solo nos podemos asomar a ellos teniendo en cuenta ésto. Hay sobornos procedentes de negocios legítimos y otros de negocios ilegítimos, pero ese es otro tema, el del blanqueado.
De la misma manera que en mi juventud ante un examen me planteaba "¿Qué es lo que busca/quiere el profesor que contestemos?", cuando miro las páginas de un diario me hago no las preguntas clásicas del periodismo (las seis w) -who, what, where, when, why, how- me pregunto "Who from?", "Cui prodest?" (¿A quién beneficia?) y -como dijo Josep Pla- «Y esto, ¿quién lo paga?». 

"Be yourself" (Jane Laurie)

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