21.4.15

Cóctel domínguez

1 ¡Vuelve, vuelve, Sulamita, vuelve, vuelve, que te miremos!
¿Por qué miráis a la Sulamita, como en una danza de dos coros?
2 ¡Qué lindos son tus pies en las sandalias, hija de príncipe!
Las curvas de tus caderas son como collares, obra de manos de artista.
3 Tu ombligo es un ánfora redonda, donde no falta el vino.
Tu vientre, un montón de trigo, de lirios rodeado.
4 Tus dos pechos, cual dos crías mellizas de gacela.
5 Tu cuello, como torre de marfil.
Tus ojos, las piscinas de Jesbón, junto a la puerta de Bat Rabbim.
Tu nariz, como la torre del Líbano, centinela que mira hacia Damasco.
6 Tu cabeza sobre ti, como el Carmelo, y tu melena, como la púrpura;
 ¡un rey en esas trenzas está preso!
7 ¡Qué bella eres, qué encantadora, oh amor, oh delicias!
8 Tu talle se parece a la palmera, tus pechos, a los racimos.
9 Me dije: Subiré a la palmera, recogeré sus frutos.
¡Sean tus pechos como racimos de uvas, el perfume de tu aliento como el de las manzanas,
10 tu paladar como vino generoso!
El va derecho hacia mi amado, como fluye en los labios de los que dormitan.



iempre había pensado que boicot era una palabra de origen ruso, como cóctel mólotov. Pero resulta que es un epónimo, de un tal Charles Cunningham Boycott. Mientras que mólotov viene de Viacheslav Mijáilovich Skryabin, más conocido por Molotov, "martillo", que era el Goebbels soviético. Otra cosa, y no menor, es que el primer cóctel mólotov fue en realidad el cóctel domínguez (*).
Pero el tema de hoy no es el cóctel domínguez y su terror, no, el tema de hoy es el boicot a los dátiles jumbo, de Israel. Hay una página web donde se puede ver la campaña de boicot y sus motivos, que básicamente se justifica en la ocupación de la Cisjordania palestina por los israelíes. La producción o distribución de los dátiles jumbo o medjoul debe ser pequeña a la vista de su elevado precio (los de la foto los compré casi a 17€ el quilo). Son carnosos como los dátiles que una se imagina en el Cantar de los cantares, aunque parece que los más apreciados son los deglet nour, que desconozco. A diferencia de los dátiles tunecinos, que tienen un gusto paradisíaco -y digo "paradisíaco", no "afrodisíaco"-, los medjoul son más grandes, llamativamente grandes, y tienen un carozo pequeñito. Una que es mucho de todo tipo de frutas, frescas y secas, no quiere que las alteren genéticamente para desproveerlas de sus semillas, pero me gustaría que los mangos no tuvieran un hueso tan descomunal, hombre.
Esto de los boicots nunca me gustó, lo de los cócteles domínguez no es que me guste pero los justifico. Los boicots los carga el diablo. El asunto de los boicots se lía con el del proteccionismo, que de por sí es un lío por definición, de manera que nunca se sabe quien tiró la primera piedra y menos quien tirará la última. La última piedra me recuerda a aquella frase de Melvin (Jack Nicholson) en Mejor imposible (James L. Brooks, 1997) contra el agente artístico de Simon, un "maníaco de la última palabra". El lío que ha organizado bajo los auspicios de medios más o menos oficiales contra la xenofobia contra los catalanes o catalanofobia, aunque está muchas veces sobradamente fundamentada, también es verdad que podría ser explicada por el caudal de improperios de españolofobia. Cualquiera que tenga un twitter poco expurgado, como el mío, se encontrará alguna vez con tuits que irradian desprecio, bilis, espumarajos de odio acérrimo e insultos a raudales. Por regla general cuando pasa por mi TL un tuit del género lo reporto. Pero a partir de ahora lo denunciaré a cualquier cuenta de la policía. De la misma manera que he denunciado tuits que difundían -ni que fuera para "denunciarlas"- páginas de pedofilia o violencia contra animales, etcétera. Aunque la policía ha advertido de que difundir un página ilegal es ilegal, aún queda gente que no lo ha entendido. Supongo que esa gente también desconoce que su ignorancia no les exime de culpa.
Ya alguna vez he dejado dicho aquí que me ha parecido apreciar, incluso por su recurrencia, que hay gente que pone comentarios en las ediciones de prensa digital que claramente buscan la bronca. Los diarios se han protegido con diferentes escudos para prevenir y combatir la energumenidad y el matonismo de estos seres cibernautas, los odiadores.
Ayer en "La Vanguardia" una noticia de las acciones que piensa emprender Rafael Ribó como Síndic de Greuges (cargo equivalente al de Defensor del Pueblo, si se me admite la comparación), venía equiparada a la del chaval que que una ballesta o un machete quitó la vida a un profesor. Tipográficamente estaban asociadas no solo por la equidistancia y el tamaño de la gacetilla sino por el encuadre, el tamaño de sus titulares, etcétera. A veces, muchas veces, "La Vanguardia" no da puntada sin hilo y azuza el fuego.
El papel del Defensor del Pueblo, sobre el papel muy florido, se supone que es ecuánime. Por lo tanto lo que se le exigiría, o al menos pediría, es que en fase de documentación fuera capaz de advertir la existencia indiscriminada de odiadores a ambos flancos del conflicto. Estoy segura incluso de que ese trabajo ya está hecho, porque también hay odiadores-archivadores.

Dátiles jumbo

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"En julio de 1831, aparecía esta noticia en la Gaceta de Madrid:
Entre las aguas de Calahonda y Adra [playas de Motril] alcanzó el falucho español guardacosta nombrado Josef a una barca contrabandista. Luego que estuvo cerca de ella preguntó por su procedencia, fue contestado por dos carronadas [pieza de artillería naval corta], y siguiendo el fuego por una y otra parte se llegó a emprender el abordaje. En este estado el patrón del falucho arrojó varios frascos de fuego al contrabandista, de manera que la tripulación de este tuvo que arrojarse al mar, de donde fueron sacados 18 hombres entre quemados y heridos. Otros 8 individuos fueron después encontrados a bordo de la barca contrabandista, en la que había 2 carronadas de a 12 y varios efectos de contrabando. En el falucho ha salido gravemente herido el teniente de carabineros don Manuel José Domínguez, comandante de los que iban en aquel, y también lo han sido el contramaestre y dos marineros." (Javier Sanz, "El cóctel Domínguez, orígen del cóctel mólotov", Historias de la Historia, http://historiasdelahistoria.com/2013/08/05/el-coctel-dominguez-el-origen-del-coctel-molotov [consultado: 21 de abril de 2015]

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