1.7.15

Pop tango

Fou, fou, l'amour est fou
Fou comme toi et fou comme moi
Bleu, bleu, l'amour est bleu
L'amour est bleu quand je suis à toi

L'amour est bleu (Letra de André Popp)

i hemos de creer lo que ponen en la Wikipedia la versión  de "L'amour est bleu" que llevó Vicky Leandros a Eurovisión por Francia el año 1967 quedó cuarta, pero conoció un éxito estratosférico con Paul Mauriat en su versión instrumental que suena como a clavicordio. Pienso que es un clavicordio, ya que también se toca en su versión de "Penélope" (Joan Manuel Serrat). Enlazo las dos versiones de "L'amour est bleu", la más televisiva y la eurovisiva, para que se vea la diferencia que hay entre la Vicky Leandros más sesentera y la más estática, casi inmóvil.
La canción pronto quedó para los hilos musicales y las músicas decorativas que antes sonaban en los hoteles. Me figuro que habrán sido perseguidos por las sociedades de autores y tampoco quedan ni en las recepciones las versiones instrumentales de orquesta de los grandes éxitos de los 50 y los 60, que parecían ser -a juego con las moquetas y las alfombras- versiones ligeras y muelles del pop más genuino e ingenuo.
Me imagino sin ningún esfuerzo a Popp, el compositor de "L'amour est bleu", en su pueblo, Fontenay-le-Comte, tocando el órgano de la iglesia, cuando su padre -de origen alemán- fue llamado a filas durante la Segunda Guerra Mundial. La carátula del disco de vinilo tiene la gracia de contar con una viñeta de William Steig, uno de los cartoonists del The New Yorker que me interesan (por decir algo). Steig tuvo de psicoanalista a Wilhelm Reich, de la Galicia no sé si ucraniana o austriaca, de quien recuerdo haber leído un solo libro. La verdad es que casi podría asegurar que fue Escucha, pequeño hombrecito (Rede an den kleinen Mann, 1945) y que el libro llegó a mis manos accidentalmente o bien a través de la biblioteca de mi hermano, que a pesar de nuestros 3 años de diferencia era bien diferente de la mía. Wilhelm Reich, sobre cuya salud mental no llegamos a aclararnos, lucía un peinado parecido al de Diana J. Torres en la presentación de su libro pornoterrorista Coño potens.
Pero no nos desviemos del tema ¿Qué tema? Ah, sí, los músicos que consiguieron colocar sus piezas en la música que una asocia sentimentalmente a las recepciones de los hoteles, a los pasillos de los camarotes y hace muchos años a la consulta de algunos dentistas, pero también a las fiestas: Alfred Hause, la Mantovani Orchestra, Paul Mauriat, Ray Conniff, James Last, Xavier Cugat, etc. Habrá quien no apreciará este tipo de música, sobre todo cuando se sirve con unos arreglos muy característicos que todo lo igualan. Las piezas instrumentales, siempre que no se lleven al chill out o a uno de aquellas grabaciones que indican algo así como "cinco horas de música de relajación", tienen su gracia. Hasta la música de circo y las marchas militares tienen su aquel. Estoy pensando además por ejemplo en Los Pekenikes ("Hilo de seda", "El tiempo vuela", "Apache") o en Los Relámpagos ("Nit de llàmpecs"), Floyd Cramer ("On the rebound")
Pero en una enciclopedia sentimental hay que admitir que ocurre que la versión que más gusta de "Blue tango" (Leroy Anderson) no es precisamente la original. Es en mi caso la que ya desisto de encontrar, una que no tenía más gracia que la de parecer sintetizada como con una lap steel guitar que a veces suenan a eterófono o como el serrucho del dúo de Delicatessen (Marc Caro, Jean-Pierre Jeunet, 1991). Gran pieza, "Blue tango".
Se atribuye a Barth la frase "Quizás los ángeles, cuando cantan ante el trono de Dios, usan la música de Bach; pero, estoy seguro de que, cuando se encuentran entre ellos, suenan algunas de las composiciones de Mozart". Algo parecido nos ocurre a todos con todo, no siendo ángeles, y no ante el trono de Dios, ni con Bach o con Mozart. La peor condición que puede tener algo o alguien es la de aburrir.

"Delirium in HI-FI" (André Popp, 1958)


"Blue tango" (Leroy Anderson) en la versión de Al Caiola

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