15.7.15

Calor, calumnias y calamidades

El que dice la verdad, puede estar seguro que tarde o temprano será descubierto
Oscar Wilde

Madrid versión original la web de la verdad de Manuela Carmena y su Ayuntamiento de Madrid tiene un título que ya es todo un eco del cine y no solo por lo que literalmente nos significa sino porque recuerda a títulos como "Roma, città aperta" o "Germania, anno zero" (Roberto Rossellini, 1945 y 1948). Su lanzamiento no tiene nada que ver con los portales de transparencia, parece uno de esos inventos a los que no nos dejan de acostumbrar la izquierda radical, donde hay por cierto muchos hackers. Alguien ha dicho que es un artilugio orwelliano. Y algo de eso tiene, pero pienso más bien en la confusión de medios y mensajes y en lo apabullante que resultaría para McLuhan ese alarde contra el cuarto poder, como si el cuarto poder no lo pudieran hacer suyo como lo han hecho de alguna manera los bancos y demás. Lo interpreto, ya digo, como un invento y como un espaldarazo a la confusión. Como se dice en catalán: "Embolica que fa fort", que viene a querer decir algo así como que cuanto más grande sea el lío más difícil resultará desenbrollar el ovillo.
También hay quien ha dicho que lo de Madrid V.O. viene siendo censura, cuando todos sabemos más o menos que la censura es otra cosa. Y sin embargo, en el fondo, tanto el equipo de Carmena como la censura -si la hubiera- lo que persiguen es controlar, dividir, imponer un punto de vista y acallar.
Hace años vi una película poco conocida de William Wyler, "The children's hour" (1961) (traducida al español como "La calumnia". En la película se siguió tan escrupulosamente el código Hays de censura que en su día no supe entender que todo el problema es que Martha (Shirley MacLaine) estaba enamorada de Karen (Audrey Hepburn), quien por cierto a su vez estaba enamorada de James Garner. Martha y Karen tienen una escuela privada donde tienen internada una niña más mala que pegarle a un padre con el calcetín de un cartero. La niña monta una calumnia en torno a una sospecha que consigue hacer prosperar con ayuda de otra niña (Rosalie) a la que tiene extorsionada a cuenta de que había cometido la debilidad de hacer un hurto. A partir de la calumnia y del deseo de venganza por haber sido castigada por una travesura, le va con el cuento a la abuela, de que entre las dos profesoras hay un amor ilícito, y a partir de ahí se desencadena el melodrama y tienen que cerrar el colegio.
Como digo, la primera vez que vi la película, entre que soy medio tonta y que estaba tan concienzudamente aplicado el código Hays, me fue imposible entender más allá de que la niña Mary era mala malísima. Ni siquiera entendí que al final de todo Martha tiene que admitir que algo de verdad había en la calumnia y que se ahorca.
Así explicado además de que les he chafado el final -cosa que poco importa porque lo bueno es el desarrollo- me doy cuenta de que tampoco es que haya servido para gran cosa. Pero el caso, y aquí creo que sí me sabré explicar, es que es bien cierto que una mentira con un poquito de verdad y soltada donde hay malicia, deseos de venganza, envidia y otras calamidades, puede ser un arma de destrucción masiva y sus efectos son duraderos.
Pueden ver "La calumnia" en Youtube, por lo menos hoy y apreciar la interpretación de Shirley MacLaine y Audrey Hepburn y la no menor contribución de Karen Balkin como niña perversa.

Fay Bainter, Shirley MacLaine, Audrey Hepburn, Karen Balkin y James Garner en "La calumnia" (W. Wyler, 1961)


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