14.8.15

El doble crimen de Cuenca

"Y hasta se puso a lloriquear. Era malo. 
Malo y sentimental".
Fedor Dostoievski, Los hermanos Karamázov


reo que ha sido el ministro Alfonso Alonso (Sanidad) y no el ministro Jorge Fernández Díaz (Interior) quien ha remarcado algo sobre las víctimas del doble crimen de Cuenca, Marina Okarynska y Laura del Hoyo, que todos en mayor o menor medida hemos pensado. Se lamenta el ministro de que fueran solas, de que no las acompañara un hombre. Ya hay quien ha corrido a afirmar que ese comentario era machista. Y sin embargo todos deberíamos saber que en general los hombres tienen mucha más fuerza que las mujeres. Y que dos mujeres de complexión estándar no pueden hacer mucho contra un hombre furioso que pasa horas en el gimnasio cultivando su musculatura. A no ser -y esto lo pienso yo pero no lo diré muy alto- que pierdan la cabeza y hagan lo que nunca se esperó de ellas. La mayoría de las españolas no tenemos nociones de defensa personal. Las que nos criamos en la calle aún tenemos los arrestos para enfrentarnos con un matón y plantarle cara, pero si el matón tiene unas ideas atravesadas es poco lo que se puede hacer a no ser desde la inteligencia, que alguna se nos concedió a las mujeres. 
El Ministerio de Sanidad y Consumo publicó el año 2003 un informe sobre la llamada violencia doméstica, término que parece provenir del mundo anglosajón y que a mi entender pretende neutralizar lo de la "violencia machista" o "de género" pero no lo consigue por su inexactitud. Hay mucha violencia de pareja que no es doméstica porque no hay núcleo familiar ni nada que se le parezca. Y aún antes de hablar de "violencia machista" se hablaba de "crímenes pasionales", dato que simplemente apunto para más información, pero que me recuerda a las páginas de "El Caso" y que también tiene unas connotaciones que por su sordidez hacen el término inservible o casi.
No tengo ninguna duda de que el presunto asesino del doble crimen de Cuenca está chalado, pero tampoco tengo ninguna duda de que las chicas no estaban muy centradas. Que hay mujeres a las que les gustan los chicos malos y malos hombres a los que les gustan las pánfilas, no agotarían una clasificación que obviaremos por su inutilidad. Pero de lo que nadie habla es de que las mujeres ya en el colegio hemos convivido con niños crueles, energúmenos, chulescos y matones.
Me acuerdo que delante mismo de mi casa en un solar vallado uno de los entretenimientos de los más cerriles era meter gatos o ratas en un saco y quemarlos en vivo. También secuestraban niñas y las ponían contra la valla mientras le acercaban un lagartija medio muerta a la cara. Lo de pisarnos los calcetines es una bobada comparado con las típicas bromas de tirarte al suelo. Eso de los secuestros express también lo observé en COU. Conmigo no se metían porque yo no aguanto bien la más mínima agresión y les daba donde dolía más. Pero una vez tuve que ir a por ayuda porque habían estado saltando sobre la barriga de una de mi curso hasta que dejó de respirar.
Supongo que los muchachos que ahora son hombres podrían explicar alguna truculencia o atrocidad femenina, pero yo no recuerdo ninguna. Las niñas, especialmente las educadas en colegios de monjas, como mucho te fastidiaban psicológicamente y te minaban la moral. Pero para dar patadas o tortazos eran bastante ineptas. Eran como mucho de arañar. Que Dios las perdone.
Es cierto lo que dijo el ministro. Si hubieran ido acompañadas de un solo hombre estarían vivas. Y ese comentario es doblemente penoso porque revela la indefensión de las mujeres ante un valentón y porque indica que alguien no estaba donde tenía que estar y ahora vive. Un primo, un padre, un hermano. Los bravucones no se atreven cuando hay un hombre, lo consideren rival "pasional" o no. Se achantan. Esto es así y hablo también por experiencia propia.
Perdonen que acabe con una anécdota que no creo que comprometa la memoria de mis difuntos. Estando mi tía en trámites de separación el ex-marido la hostigaba bastante y esto le hacía la vida muy difícil.  Mi abuelo hacía tiempo que había muerto. Mi padre era el único hermano varón de mi tía, que era la pequeña de 6 hermanos. Así que fue a buscar a F.F. y le dijo: "No te vuelvas a meter con mi hermana, porque yo iré a la cárcel, pero tú irás al cementerio". Que mi padre no bromeaba lo debió notar F.F. no solo en que no solía hacerlo sino en que una herida vieja que tenía en la córnea del ojo izquierdo se le volvía blanca, opaca, cuando se enfurecía. Mi tía vivió tranquilamente a partir de aquel día.
No querría impulsar ni el "diente por diente" ni la violencia, simplemente digo que los hombres que había en la vida de Marina y Laura no irán a la cárcel pero sí que van a ir al cementerio, hoy o mañana, según vayan las autopsias.
Por último solo me resta añadir que estoy hasta las narices de las columnas y posts sentimentaloides de vana indignación papanítica que recorren las redes sociales y la prensa. Menos cháchara o autobombo bien temperado y más valor. Hombre, por favor, no acabaremos con los semihombres con semidioses.

"Paisaje azul" (Marc Chagall, 1949)

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