11.8.15

El niño Vaccinoff

"La publicación del informe de Edward Jenner daba la vuelta al mundo, suscitando tanto críticas feroces como felicitaciones. El argumento principal de los detractores era el que había apuntado don Jerónimo. Les parecía inmoral y sacrílego infectar a gente sana con el fluido repugnante y sucio de un animal. En Inglaterra, un médico se atrevió a decir en público:

-"¡Os aseguro que la vacunación hará que al vacunado le crezcan cuernos bovinos en la frente! ¡No se pueden desafiar las leyes de la naturaleza, que son también las leyes de Dios, sin pagar un alto precio!"

Que la frontera entre especies se viese amenazada produjo tanto pánico que al principio el papa prohibió ensayos con la vacuna en los Estados Pontificios. Pero los resultados
 hablaban por sí solos: la vacuna era un procedimiento tan fácil, inocuo y eficaz que el mundo médico y científico europeo se adhirió con entusiasmo a su práctica. Desde
 Estados Unidos el presidente Thomas Jefferson envió una carta de enhorabuena a Jenner. En Francia, Napoleón ordenó vacunar a sus tropas, y en Rusia, la emperatriz mandó que el primer niño fuese llamado Vaccinoff y distrutase de una renta vitalicia a cuenta del gobierno imperial."

Javier Moro, A flor de piel


La sensatez luce en la cita que abre un artículo de 2005 sobre Edward Jenner, uno de los hombres clave en la eliminación de la viruela en Europa: "In science credit goes to the man who convinces the world, not the man to whom the idea first occurs - Francis Galton". Esto es: "En ciencia el crédito se dirige al hombre que convence al mundo no al que tuvo la idea por primera vez". 
Vale la pena recordar esta afirmación porque si bien Jenner tuvo mucho mérito en la Immunología también es verdad que no fue "el primero".  Eso incluso si dejáramos de lado que en el cronograma que ofrece la Casa-Museo Jenner en Gloucester, aparece en el año 1000 una prueba de que en China se inoculó contra la viruela a partir de postillas infectadas. 
El marketing y los políticos sin embargo saben que lo que dijo Francis Galton es cierto y sus mensajes apelan a enunciados que el gran público está dispuesto a recibir como agua de mayo. De paso fomentamos el individualismo y todo aquello que ya funciona también por ejemplo en el fútbol: los figuras.
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Hace poco leí en Facebook una noticia que ya tenía un año y medio. En las redes sociales las noticias duran poco, por graves que sean, pero es fácil que regurgiten y vayan dando tumbos sin que lleguen a desaparecer, por falaces que sean. Era un titular de "El Confidencial": "El catalán Joan Massagué descubre el origen de la metástasis" y remitía a "La Vanguardia": "Massagué descubre el origen de la metástasis". En realidad o en honor a la verdad, el equipo de Massagué -que trabaja en el Centro Memorial Sloan Kettering de Nueva York- ha obtenido resultados muy esclarecedores sobre el mecanismo de la plasmina en las metástasis por cáncer de pulmón y de mama. Y por aquel entonces ese mecanismo no había sido siquiera ensayado en ratas. Pero los gabinetes de comunicación de los centros de investigación se ven precisados a expresarse en titulares que eclipsen las deficiencias en otros derroteros de la Sanidad Pública. La carga nacionalista tampoco es baladí.
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La novela de Javier Moro trata sobre la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna o Expedición Balmis. Salió del puerto de La Coruña un 30 de noviembre de 1803 y  es considerada la primera expedición sanitaria internacional de la historia. La misión consiguió llevar la vacuna hasta las islas Canarias, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, México, las Filipinas y China. Lo más curioso del asunto es que la patrocinó Carlos IV y que la vacuna fue transportada en los brazos de 22 huérfanos de la inclusa coruñesa que regía Isabel González de Gandalia. Fue del médico Francisco Javier de Balmis la idea de poder conservar la vacuna pasando el pus de brazo en brazo durante el trayecto transatlántico. Otro sistema, como los que tenemos por lo menos hoy en día, no lo había. No había ultracongeladores de -80ºC.
En lo que llevo leído noto el acierto del autor cuando literariamente consigue que no descuelle ninguna cabeza, de manera que los diferentes personajes van mostrándose como piezas de un engranaje que culminó en la Expedición (1803-1814).
Quisiera remarcar que en el cuadro que pintó Goya sobre "La familia de Carlos IV" no aparecen dos hijas que le murieron de viruela, las infantas María Luisa Carlota con 4 años y María Teresa poco más de 3. Naturalmente, tuviera ideas ilustradas o no, que las tenía, el hecho de que en su propia familia perdiera dos niñas, tuvo que ser de la mayor importancia. Las niñas no aparecen en el celebérrimo cuadro de Goya, donde sí vemos a María Josefa Carmela y su megalunar postizo, el parecido del niño que toma de la mano María Luisa de Parma con el valido borbónico Manuel Godoy en vez de con su padre el rey Carlos IV y hasta al propio Goya en la penumbra.
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No voy a pensar en los padres del niño de Olot que murió recientemente a causa de la difteria, quienes por cuestiones fundamentalmente ideológicas y un remarcable individualismo rechazaron vacunar a su hijo. Solo quería señalar cómo a principios del siglo XIX la variolización o vacunación de la viruela fue recibida como algo infernal, contra natura, por los sectores más retrógrados de la sociedad. Y es algo que podemos entender a la vista de cómo se obtenía y se inoculaba, y a la vista del poder que ejercía la Iglesia sobre la grey. A pesar de todo, que sigan cuestionándose las vacunas y que hayan movimientos a favor de la libertad de vacunación y movimientos en contra de la vacunación, esta vez desde incluso los sectores más progresistas de la sociedad, da que pensar.
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Cuentan que cuando la serie "Isabel" unas víctimas de la LOGSE se preguntaban en el autobús si Isabel se casaría finalmente con Fernando o no. A raíz de esa constatación sobre la indigencia cultural de nuestras generaciones me veo obligada a comentar, si es que queda alguien por aquí, que el borbón Carlos IV no es anterior al emperador austria "Carlos V", que era I de España pero V solo de Alemania. Uf.

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Cuántas ideas aparentemente progresistas no son retrógradas y viceversa.

"La familia de Carlos IV" (Francisco de Goya, 1800. Museo del Prado)

"The cow-pock or the wonderful effects of the new innoculation" (James Gillray, 1802)


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