27.1.17

Fablistanio administrativiano

'Twas brillig, and the slithy toves
Did gyre and gimble in the wabe;
All mimsy were the borogoves,
And the mome raths outgrabe.
Lewis Carroll, "Jabberwocky", Alicia a través del espejo (*)


unque se supone que el lenguaje hablado es una facultad de las llamadas superiores y que caracterizan a la especie humana y la sitúan por encima de todos los animales, los vegetales y los minerales, a veces es una fuente de desdichas y decepciones. 
Una de las calamidades lingüísticas con las que hay que convivir cotidianamente son los traductores automáticos. Ya di en una anterior ocasión un ejemplo en que García Lorca se convirtió en Gracia Loca en el traductor automático de un periódico de tirada nacional. El monopolio Amazon también tiene un traductor automático lacerante. Cuando soy de las pocas personas que al parecer aún o ya distinguen una cizalla de una guillotina, resulta que ahora le llaman "podadora", tal y como se puede ver en la captura de pantalla que he salvado cuando en realidad buscaba un plato de porcelana para mezclar pigmentos de acuarela. 
Además, esta semana también tuve un susto porque recibí un mensaje de voz transcrito a texto en el que apenas pude entender que había fuego y que habían entrado en mi casa. Luego supe que lo que había ocurrido es que el vecino se había dejado comida en el fuego y había cerrado su piso con la llave puesta por dentro, por lo que corrió a buscar a mi hermano, porque somos vecinos, y conseguir entrar a través de mi casa por el balcón a la suya. Esto por no decir nada del autocompletado automático de muchos artefactos, cosa que cada vez que me compro un chisme nuevo corro a desactivar desde una mala experiencia que tuve y que me fue muy difícil explicar.
Me parece pésimo el traductor automático de Amazon y de difícil justificación en un mundo lleno de informáticos y de personas capaces de traducir del inglés al español. Que las instrucciones de un aparato fabricado en Corea tengan una competencia lingüística hispánica extravagante hasta el punto de hacer inútil su existencia, me parece bastante justificable. No así los productos de Amazon y más para un mercado tan amplio como debe de ser el de nuestro territorio.
Todas estas novedades, que ya no lo son tanto, se reúnen con una ortografía penosa, de la que además se hacen eco en la prensa. Por ejemplo, hoy, cuando se referían al accidente provocado por un conductor de un autocar escolar que había consumido cocaína, los diarios reproducían los mensajes intercambiados en los móviles de algunos de los chicos y verdaderamente empeoraban lo que parecía ya de por sí malo. Que aparezcan en los periódicos no es que los absuelva pero sí que hace que de alguna manera se contaminen los ojos del lector, que alguno habrá, que más o menos conozca las reglas gramaticales.
Pero dejamos en paz a la prensa y ¿qué nos quedan?, uf, pues mucho más: los malentendidos, por decir algo. Pero además también todo lo que tan elocuentemente aflora en el lenguaje como ocurre con rumores malintencionados o donde simplemente se hace alarde de saber algo de lo que no se sabe nada, imprecisiones, bucles, embustes y en general todo cuanto denota una falta de atención verdaderamente pasmosa.
Simone Weil nos dejó un pensamiento lúcido y muchas reflexiones en las que podríamos reparar, pero las que ahora me interesa recordar son dos: "L'attention est la forme la plus rare et la plus pure de la générosité" (La atención es la forma más rara y más pura de la generosidad) y "La atención absolutamente pura y sin mezcla es oración".  Pero la atención se ve muy perjudicada cuando la actividad es frenética o no hay paz y sí algo de fastidio.
Hace unos días tuve que recorrer cosa de siete ventanillas para elucidar qué había ocurrido con el informe de un TAC de mi madre, que está a mi cargo. Sin entrar en los pormenores del fondo del problema, que es la concertación de servicios con empresas privadas y otros intermediarios, sí me detengo en que en la mitad de las ventanillas la atención era muy débil. No era por una cuestión de voluntad o solo de voluntad, más bien se trataba de una cuestión de dispersión. En una de las ventanillas se me preguntó cinco veces qué día le habían hecho la prueba a mi madre. Si yo tuviera un trabajo así y mi memoria fuera como la de Dory, con amnesia anterógrada, lo que haría es apuntar lo que me van diciendo para no tener que volver a preguntarlo. La mujer que me atendió era muy solícita pero tenía la memoria de un pez. Y esto ocurre más a menudo de lo que soy capaz de expresar. En otra de las ventanillas el problema era de lo que yo llamo "bucle". Después de dirigirme a la persona que había en la ventanilla obteniendo su ayuda aún admitiendo que yo ya sabía que no era su cometido, después de haber hablado un buen rato explicándole cuanto podía ayudarnos a que ella me ayudara, volvimos al principio y me dijo que es que aquello no era para los TAC.
Tampoco falta quien a costa de ser lacónico nos hace el día a día penoso y nos sitúa en la incertidumbre y la polisemia. O hay quien habla increpando, como regañando. De manera que al final si uno quiere vivir un poco tranquilo decide hablar cuanto menos mejor.
Mi cita de Alicia a través del espejo viene a cuento de la jerga empleada en el poema conocido como Jabberwocky en gobbledygook, esto es en un idioma sin sentido. Hace unos meses recibí una carta pretendidamente oficial en gobbledygook administrativiano catalán, lleno de giros supuestamente legalistas y de acuerdo con la doctrina kumbayera en la que coexisten los cargos políticos de la ex-Convergència, Esquerra Republicana de Catalunya y buena parte del Partit dels Socialistes de Catalunya. Es la versión propia de aquel lenguaje florido que aún algunos conocimos, del "Dios guarde a usted muchos años", de indudable estirpe arabista. En realidad quienes escribieron la carta (copy-paste indudable que hasta dejaba flotar alguna falta de concordancia entre párrafos) no sabían expresarse mejor con sus propios recursos de lenguaje y acudían a lo que por su ininteligibilidad podía causar una mayor impresión.

Captura de pantalla de una cizalla de Amazon

Dana Fradon, 1969


(*)
'Twas brillig, and the slithy toves
Did gyre and gimble in the wabe;
All mimsy were the borogoves,
And the mome raths outgrabe.

'Beware the Jabberwock, my son!
The jaws that bite, the claws that catch!
Beware the Jubjub bird, and shun
The frumious Bandersnatch!'

He took his vorpal sword in hand:
Long time the manxome foe he sought--
So rested he by the Tumtum tree,
And stood awhile in thought.

And as in uffish thought he stood,
The Jabberwock, with eyes of flame,
Came whiffling through the tulgey wood,
And burbled as it came!

One, two! One, two! And through and through
The vorpal blade went snicker-snack!
He left it dead, and with its head
He went galumphing back.

'And hast thou slain the Jabberwock?
Come to my arms, my beamish boy!
O frabjous day! Callooh! Callay!'
He chortled in his joy.

'Twas brillig, and the slithy toves
Did gyre and gimble in the wabe;
All mimsy were the borogoves,
And the mome raths outgrabe.

En el artículo de la Wikipedia se ofrecen varias versiones al español, de las que aquí recojo la de los argentinos Mirta Rosenberg y Daniel Samoilovich:


Asardecía y las pegájiles tovas
giraban y scopaban en las humeturas;
misébiles estaban las lorogolobas,
superrugían las memes cerduras.

¡Con el Jabberwock, hijo mío, ten cuidado!
¡Sus fauces que destrozan, sus garras que apresan!
¡Cuidado con el ave Jubjub, hazte a un lado
si vienen las frumiantes Roburlezas!

Empuñó decidido su espada vorpal,
buscó largo tiempo al monxio enemigo -
Bajo el árbol Tamtam paró a descansar
y allí permanecía pensativo

Y estaba hundido en sus ufosos pensamientos
cuando el Jabberwock con los ojos en llamas
resofló a través del bosque tulguiento:
¡burbrujereando mientras se acercaba!

¡Uno, dos! ¡Uno, dos! ¡A diestra y siniestra
la hoja vorpalina silbicortipartió!
Al monxio dejó muerto y con su cabeza en ristre
el joven galofante regresó.

"¡Muchacho bradiante, mataste al Jabberwock!
¡Ven que te abrace! ¡Que día más fragoso
me regalas, hijo! ¡Kalay, kalay, kaló!"
reiqueaba el viejo en su alborozo.

Asardecía y las pegájiles tovas
giraban y scopaban en las humeturas;
misébiles estaban las lorogolobas,
superrugían las memes cerduras.

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