6.1.17

Gaitas

No he seguido nada la polémica de los farolillos independentistas para la cavalgata de Reyes, al contrario, he evitado que se me impusiera imagen alguna que pudiera alterar mi celebración. Parece que este año han desaparecido las cavalgatas alternativas que se habían hecho por ahí y por aquí el año pasado, una mezcla entre el desfile de Carnaval y las extravagancias o delirios ideológicos de cada cual, cuando lo central del asunto son los Reyes Magos. Y esa idea es suficientemente potente e importante. 
En la fiesta hay una gran parte de tradición y otra gran parte de sorpresa, pero las propuestas que han surgido en los últimos años incorporan la batucada (de otra tradición) y elementos mal asimilados y en barato de Dagoll Dagom, La Fura dels Baus y el teatro callejero, que es muy digno casi siempre.
La Noche de Reyes me emocioné al ver desde un ángulo casi muerto de la planta once del Hospital el desfile de Montbau. Reviví la ilusión. Pude apreciar las luces de las carrozas y poco más. En realidad, como ya dijo Marianne Moore, nada hay más preciso que la ilusión, y con pocos elementos es posible además recrear o alzar toda una fantasía. Esto lo saben los del Circo Raluy también. 


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