15.1.17

Los hombres no saben

que hubo hombres que escribieron para ellos.
-Y esto es feo-.
No siquiera el Alcalde de Berceo
ha leído de Berceo.
No engañaros.
Ningún pobre de América del Norte,
ningún minero
ha leído a Walt Whitman.
Ningún compañero,
ningún campesino,
ningún obrero,
ha leído a Blas de Otero.
¡Neruda! Los esclavos de Chile
no se saben tus versos.
Y los inditos peruanos hambrientos,
no saben quién fue César Vallejo.
Gloria Fuertes (Mujer de verso en pecho)

a primera vez que leí los versos de "Los hombres no supieron" me dejaron la impresión tal vez equivocada de que Gloria Fuertes señalaba el distanciamiento de los autores y no el de los hombres para quienes escribieron (los pobres de América del Norte, los obreros, los esclavos de chile, los inditos hambrientos). Después, al volverlo a leer en veces sucesivas, se me ocurren las dos "interpretaciones", si es que la poesía se debe interpretar. Incluso hay una tercera interpretación, la que incluye las dos. Otra posibilidad es la de tener en cuenta que Gloria Fuertes tendía a ser enunciativa, no analítica, y simplemente hace notar una gran verdad, la del relativo aislamiento del escritor y en particular del poeta.
Me encuentro estos días pensando  no en una poesía sino en un texto que escribiré en otro blog con unas observaciones técnicas sobre Documentación médica. Nada que ver con lo de Berceo, Walt Whitman, Blas de Otero, Pablo Neruda ni César Vallejo. En algunos momentos podría pensar en quienes rigen el negocio de las bases de datos bibliográficas, en los últimos años demasiado pendientes de la mercadotecnia y el "rebranding". En otros momentos podría pensar en los colegas documentalistas, que también han dejado de estar pendientes de los estándares, la calidad y esas cosas para pasar a preocuparse también y denodadamente por la mercadotecnica y el "rebranding". Tampoco pierdo de vista a los más perjudicados, quienes necesitan conseguir documentación y bibliografías y hacerlo de forma fiable y fácil. Y no me olvido de mi propio punto de vista, puesto que la inconsistencia de los resultados de mi trabajo recaen o pueden recaer sobre mi credibilidad.
La frase Cherchez la femme (de una novela de Alexandre Dumas padre) remite a la explicación por la que en toda pulp fiction hay que buscar como raíz o desencadenante del crimen a una mujer. A veces el estímulo es la envidia, como nos recuerda Qohélet. O la vanidad. No parece fácil desnudarse de motivos espurios y decir lo que hay que decir derechamente y de la forma que he llamado "enunciativa" antes. Despojar el texto de intenciones secundarias o secretas lo llena, a mi entender, de potencia y limpieza.
Hace poco descubrí una foto de Jaime de Marichalar hojeando en una librería, el año 2013, un libro sobre Iñaqui Urdangarín que escribieron Eduardo Inda y Esteban Urreiztieta. Reflexioné que si yo me hubiera encontrado en el caso del ex-marido de la infanta Elena tal vez también me hubiera interesado por el libro, pero me hubiera cuidado de mostrar el menor interés. Con ello no me considero mejor que él, ni mucho menos. Si acaso le alabo la gallardía. Otros dirán que es una bajeza. Esta fotografía si acaso es la contrapartida de cuanto introduje con los versos del poemario Mujer de verso en pecho. Lo que se lee por obligación, por creer que hay que leerlo, porque por nuestro trabajo es de lectura ineludible, etcétera. Es por esta razón, por la potencia y la limpieza a la que me refería, por la que la imagen me parece positiva, porque el caballero hojea un libro que le interesa.
Me interesa enormemente lo que escribieron Gloria Fuertes, Gonzalo de Berceo y el panvitalista Walt Whitman. Me interesa cuando escriba para el tema de la Documentación médica aclarar y resumir donde están los fallos y proponer una reorientación del negocio, con honestidad.
En mi vida literaria, cada vez más exigua, me interesa también la honestidad. Siempre mi conexión con los autores que nos han precedido ha sido en algunos casos muy viva, hasta preternatural, cuestión que ha permitido creer en que de alguna manera era admitida entre ellos, aunque no fuera admitida entre los que están ahora vivos, consagrados, reconocidos. Y escribo hacia el futuro, como un testimonio de estos tiempos que paso el testigo de una tradición.

Foto de "Diez Minutos"

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