8.1.17

Necesitados de atención (notas sueltas)

e vez en cuando es fácil encontrar ofrecida cerca de donde la basura alguna pintura original enmarcada. Yo creo que se trata de regalos que el agasajado no valoró demasiado y que en vez de echarlos directamente al contenedor los deja expuestos por si alguien sí los apreciara.  He podido comprar ya tres libros en Todo Colección que llevaban la dedicatoria de los autores a sus primeros propietarios. Podríamos pensar que esos cuadros y esos libros han pasado por otras manos intermediarias. Es decir, tal vez alguno de los libros que llegaron a mi biblioteca pertenecieron a alguien que ya no vive y cuyas posesiones pasaron a peso a un comprador de objetos de segunda mano. 
Como he regalado alguno de mis apuntes en lápiz -ya suman unos cuantos- ayer me preguntaba si mis amigos los habrán conservado. En realidad cuando me desprendo de ellos me desprendo en todos los sentidos, pero no por ello me deja de dar un poco de pena ver la obra de otros aficionados a la pintura expuestas en la calle en situaciones poco honorables y en unas condiciones que solo obtendrán la aprobación de las personas verdaderamente necesitadas de arte. Claro está que aunque mi "Jirafa y luna" estuviera en el Ermitage nunca sería una "obra de arte", pero si está al lado del contenedor azul tampoco se verá favorecida. Sabe Dios.
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Siempre me han gustado las actividades que implican todo el cuerpo. Desde el año 1998 trabajo prácticamente a diario con el ratón y sé que mi hombro y su manguito de los rotadores está mal, pero no puedo poner demasiado remedio. He pasado muchas horas haciendo yoga, persiguiendo equilibrar los dos lados del cuerpo (dos por lo menos). También he perdido o ganado mucho tiempo, no lo sé, con la guitarra, en donde cada mano tiene una función bien distinta pero que admite usar las dos.
Hace poco vi una imagen de un niño de unos 6 años en una red social, jugando con una videoconsola, y la abuela la presentaba como una imagen de máxima concentración. Y sin embargo yo diría que la concentración es otro tema. Y la atención, tan de moda ahora con el mindfulness. Creo que las wii incluso provocan desórdenes, aunque también hay que admitir que su uso terapéutico en niños autistas, esquizofrénicos, etc. es un instrumento valioso. Yo nunca he jugado con una videoconsola, solo he jugado en juegos de ordenador y más que concentración exigen engancharse. Porque la concentración hace que la mente en cierta manera descanse, que se aclare, aunque exista una cierta fatiga por tener la atención fijada en un punto y llega un momento de marchitez. La videoconsola creo que sobreexcita, que conduce a un estado de impaciencia y agresividad incluso. Los juegos que yo conozco exigen un alto deseo de competitividad, de obtener una puntuación elevada y esto en un tiempo mínimo. 
Sé cada día de más gente que no puede leer por falta de concentración. El predominio de la atención en la imagen es algo tan innegable en internet, que parece ocioso y hasta odioso redundar en ello. Cuando hay una imagen no se lee ni un hashtag. Aunque tengo una cuenta en Instagram y cuando pongo una flor me detengo a escribir su nombre en la nomenclatura taxonómica y vulgar, el lugar donde tomé la fotografía y alguna descripción más, es totalmente inútil (a no ser para mí) porque nadie lo lee. He llegado a poner un amanecer con la etiqueta #morning y la etiqueta #mañana y hay quien ha interpretado la imagen como un atardecer. Naturalmente las etiquetas sirven para que el motor de búsqueda localice mis fotografías y las pueda ofrecer a los que están interesados en el tema. Otra función no tienen.
Algo que vengo practicando hace años, desde 1991, el yoga, ha adquirido en los últimos tiempos un valor renovado. Siempre lo tuve como necesario, más que necesario incluso fue vital. Como hace 16 meses (en octubre de 2015) tuve un accidente doméstico y me llevé un golpe fortísimo en la región sacroilíaca he tenido que recurrir a radiólogos, traumatólogos, acupuntores, osteópatas, kinesiólogos y fisioterapeutas. Al final he decidido quedarme con el dolorcillo, un mal que hay días que se pone propiamente en esa región, pero que otros días se siente en el nervio ciático. Simplemente haré más yoga del que venía haciendo y dedicaré más tiempo a la meditación. Me temía haber quedado con la columna desalineada, pero parece que todo es un tema muscular, debido a la fibrosis reactiva por el tremendo golpe que llevé. Me arreglaré como pueda con el yoga, pues. 
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El dibujo me atrae mucho, a pesar de que la pintura es mucho más lúdica. No tengo técnica ni para lo uno ni para lo otro, pero iré adquiriendo los rudimentos básicos. "Jirafa y luna" falla en muchas cosas. Los profesores de arte o de ilustración me dirían que tendría que haber llenado todo el espacio, que la jirafa es pequeña, que el sombreado está muy manchado, etcétera. Pero tal y como dijo Dalí al parecer, "El dibujo es la sinceridad del arte", o el dibujo es mi sinceridad. Abuelas del mundo, pedid a vuestros nietos que dibujen. 

"Jirafa y luna"

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