10.1.17

Rogamos permanezcan atentos a sus pantallas

la muerte de José Luis Barcelona, otros periodistas le alaban representar tan bien aquello de "no ofender, no irritar, no molestar". Representa toda una época en la que en un locutor la dicción era muy cuidada pero natural y la presencia pulcra, además de que no había lugar para extravagancias o -por decirlo en positivo- lo habitual era que quien conducía un programa fuera discreto, atento y grato, sin que se le conocieran tendencias ideológicas. Mi afirmación es arriesgada pero ahí queda como marco general. 
Me parece extraño que no se hable del sonsonete característico que adoptan algunos locutores de la nueva escuela, especialmente los que suelen cubrir los sucesos de la calle y algo de la prensa del corazón. Aparte de que emplean un tono de voz tirando a desgañitado, si es cierto que vocalizan bien, también lo es que emplean unas curvas melódicas exageradas y que acaban cansando. Aquí encontramos un ejemplo de La Sexta, pero también se da este tipo de locución en otras cadenas. 
En la prensa escrita lo que irrita es un mal titular. Tal vez el peor titular es el inexacto, sin negarle que puede atraer a la lectura, si es que la lectura es algo a lo que podemos invocar en estos tiempos. Ayer, por ejemplo, leí para mi sorpresa un titular de "El País" sobre el discurso de Meryl Streep en la entrega de los Globos de Oro, en el que lo que se decía es que la actriz atacaba a Trump. Lo desacertado del titular queda demostrado porque hoy hay sido transformado en una frase más larga pero más cerca de la realidad: "Meryl Streep conmueve en los Globos de Oro y ataca a Donald Trump".  A los que pudimos entender poco más o menos las palabras en inglés de la actriz, sin tener que esperar a los vídeos que luego reproducían el speak con subtítulos, lo que nos impresionó fue la manera maestra que tuvo de imponerse ante Trump y su estilo. Primero fue presentando a modo de saludo a varios actores, señalando su origen no estadounidense, y después señaló un episodio de la campaña electoral del nuevo presidente de Estados Unidos, en el que ridiculizó a un reportero discapacitado. Meryl Streep dijo que las faltas de respeto invitan a la falta de respeto y la violencia a la violencia. Por último tuvo un recuerdo para la actriz que tuvo su papel más importante en la princesa Leia, Carrie Fisher, recordando una frase suya: Take your broken heart, make it into art (literalmente: "Toma tu corazón roto y conviértelo en arte").
El primer titular de "El País" lo que declaraba es "Meryl Streep ataca a Donald Trump en los Globos de Oro". Aunque tal afirmación es verdadera, lo que es plenamente verdadero y acertado es que el discurso de la actriz fue toda una lección de dicción y de actitud edificante, no destructiva. Un mensaje tan hermoso como el que nos ofreció queda menoscabado y ensombrecido con un titular impreciso.
En esta época que ni Susan Sontag pudo imaginar que fuera tan lejos el predominio del imagen sobre las palabras, es importante recordar que la precisión es algo deseable, y la precisión en el lenguaje necesaria.


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