10.2.17

Hijos de vecino, o el malo humor


s verdad que se han superado los chistes de gangosos, cojos y maricones, pero no hemos avanzado gran cosa, como si solo hiciéramos que trasladar la broma de unas víctimas -por así decirlo- a otras. Cuando socialmente pasa a estar mal visto pronunciar frases como "ojalá que te mueras de cáncer", frase que oí muchas veces en mi infancia, aunque no fuera contra mí, aparecen para relevarlas otras por el estilo. No digo que no quede alguien escudado en las redes sociales que como ocurrió a la muerte de Bimba Bosé le dedique un tuit nefando y deleznable, pero por lo general actualmente los enfermos de cáncer son más respetados e incluso se podría decir que hasta cuentan con alguna ventaja y con la solidaridad de todo hijo de vecino.
De un tiempo a esta parte sin embargo, en directa relación con la proliferación de información médica en internet, noto que han aumentado las bromas sobre las enfermedades. No se trata exactamente de aquello de "ojalá te mueras de cáncer" o del chiste del gangoso, se trata de manejar términos sanitarios de enfermedades y de tratamientos para hacer gracietas como la que acabo de ver en "La Galerna" y que al parecer se ha publicado hoy: Breve estudio de la madriditis. Es una publicación merengue y tiene un cierto nivel, no es libelo ni nada por el estilo. Pero me ha desagradado el artículo porque cae en la moda esta de usar enfermedades, diágnósticos, tratamientos, en cachondeo.
Seguramente su autor goza de buena salud, cosa de la que no puedo más que alegrarme, porque si no gozara de buena salud es probable que tuviera más sensibilidad por este tipo de metáforas tan desafortunadas. Se dirá que si no se puede hacer broma con eso que de qué se podrá hacer broma. Craso error porque el humor no tiene porqué ser tan perverso.
Me he acordado de una excursión que hice en un verano de UIMP en Santander. En el autocar iban alumnos -algunos de los cuales en su ciudad eran profesores- de diferentes nacionalidades. Una gaditana que daba clases de español en California se hizo con el alma del autocar y empezó a explicar chistes sobre el accidente de Lady Di. Muchos. Y lo peor es que todo el mundo le reía los chistes, a cual más pésimo. Todo el mundo menos yo y una profesora de español finlandesa. Le pregunté si entendía el sentido de aquellas cuchufletas y me dijo que sí, sin que ni en su cara ni en sus palabras pudiera advertir el menor signo de desaprobación, irritación o repugnancia. A mi la verdad es que la situación me resultó muy incómoda e incomportable. Hacía un año apenas que la princesa se había muerto en el tunel de Almá en accidente de tráfico, a los 36 años de edad. La profesora de español en California explicó cosa de 10-15 chistes. Me pareció terrible e incluso toda la simpatía que no me había inspirado antes Diana de Gales surgió de una vez.
El periodista o licenciado en Medicina o locutor Carlos Herrera últimamente desbarra mucho y por eso y por más razones he dejado de oír su programa. La befa del "desfibrilador de tontos", que a él le debe parecer la leche, revuelve el estómago de cualquier persona que conozca enfermos del corazón. Y si al menos la hubiera hecho una vez y a continuación se le ocurriera otra... Pues no. Cada dos por tres aparece esa guasa, la misma, como una firma. La broma, de más que dudoso gusto, se la sigue el economista o periodista Santi González y juntos muchas veces hablan con notable desprecio de políticos u otros famosos. No entiendo cómo puede insultar y llamar "subnormal" a quien sea. Y no lo digo tanto por intentar comprender la génesis del insulto en una debilidad moral de los periodistas sino porque me resulta inconcebible que se lo permitan. ¿Cómo pueden denostar un tuit antitaurino contra un niño enfermo de cáncer y sin embargo llamar "subnormal" a p.e. Carolina Bescansa? Se dirá que el niño es un indefenso, un enfermo o un menor y Carolina Bescansa no, o cualquier otra cosa, pero éticamente y jurídicamente es  inaceptable. Por favor, insultos no. Ni que sean en forma de diagnóstico. 
Podría añadir alguna cosita más pero creo que con lo dicho es más que suficiente ¿O no? ¿O es que tal vez no hay que decir que lo que queremos es un periodismo que no sea caro pero que nos informe de verdad? Menos opiniones y más corresponsalías y periodismo. Si de verdad queremos saber rápidamente y con rigor lo que ocurre en el mundo sin tener que esperar ya fermente la noticia en las agencias terciaristas, solo queda ir a fuentes como la BBC. He visto noticias de gran importancia llegar a "La Vanguardia" una hora y media después de que aparecieran en BBC World News. Lo barato es lo que nos sale caro, porque pagamos por algo que no vale lo que debiera.
Lee Lorenz (The New Yorker)

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