12.2.17

Post 1498: Iluminados

Eu tô te explicando 
Prá te confundir 
Eu tô te confundindo 
Prá te esclarecer 
Tô iluminado 
Prá poder cegar 
Tô ficando cego 
Prá poder guiar
Tom Zé,

is conocimientos de astronomía y astrología son mínimos, pero la semana pasada me atrajo el anuncio del eclipse penumbral, frase que inspira tenebrismo, una oscuridad que adquiere tonos lóbregos. La luna llena que alcancé a ver el viernes saliendo del trabajo parecía la que se podría ver cada 28 días más o menos. Pero en la misma puerta me sorprendió la visión de una gitana entrada en años y en carnes que había salido a fumar y que llevaba una bata de peluche gris perla brillante y topos negros también irisados. Parecía una polilla, la verdad. O tal vez yo estaba muy impresionable, como lo estoy ahora al divisar, hasta donde me alcanza la vista, niebla y más niebla, lluvia y vaho.
El sábado por la tarde, en la hora ultravioleta era, crucé el Paseo de Gracia a la altura de Aragón. Una brigada de la policía escoltaba el cuerpo de un hombre. La operación fue muy discreta, cerca estaban los turistas fotografiando la Casa Batlló iluminada indiferentes o ignorantes. El tumulto, la caída de la noche y el rugido del tráfico amparó el sigilo. Me costó distinguir el hombre, de mediana edad, bien vestido, limpio, yerto. Me llamaron la atención sus manos, a ambos lados del cuerpo pero un poco elevadas y con los dedos separados, como un Madelman. Del color de la cera, como si hubiera hecho un rato que los hubiera abandonado la vida. A punto de entrar en el Servicio Estación llegó una ambulancia en silencio y debo creer por eso que se lo llevó cadáver. A pesar de que para mí siempre es un disfrute recorrer el Servicio Estación, aquellas manos exánimes me infundieron la idea aquella de la soledad en que se quedan los difuntos (Bécquer). También pensé que la vida es en gran parte la sensación de morir y por eso tal vez no podemos ser plenamente conscientes de lo que es la vida hasta que tenemos la sensación de morir.
*
Los cuerpos celestes emanan su influencia sobre el mundo, eso es algo de lo que no dudo. La luna rige las mareas, las cosechas, aunque lo haga de manera distinta a como lo hace el sol. Hasta las bolas de polvo se forman y ruedan de acuerdo con el influjo de muchos factores, entre los que no es el último la posición de los planetas. Eso admitido también es verdad que quienes han estudiado un poquito de astrología se dejan vencer por la fascinación que tienen todos los sistemas aparentemente "cerrados", es decir, con un número limitado de posibilidades. Y acaba pasando aquello de confundir el saber y su representación. Es decir, por ir acabando, me temo que la mayor parte de los astrólogos no aciertan en su análisis o aciertan en poco.
No me voy a referir a los errores de apreciación y de cálculo de la astrología, sino a algo que a mi entender es mucho peor. La manipulación. Es decir, de la misma manera que hay personajes que manipulan la historia (el pasado) y el presente, también resulta que hay personajes que manipulan el futuro. Para mi sorpresa hace poco topé con un texto titulado "Final del estado autonómico español" por uno de los más celebrados astrólogos de nuestra comunidad autónoma, Jesús Gabriel, también conocido como Jesús Gabriel Gutiérrez. En el post da por sentado el final del estado autonómico y al mismo tiempo demuestra su desconocimiento de la función pública y de cómo funciona, cosa que nos permite pasar por alto el calibre de la pluma y que lo que se insinúa es más precario que lo que se dice (*).
Generalmente la certeza total suele ser un rasgo de necedad, a no ser que -como ocurre en muchos casos- se trate de algo muy bien fundamentado, verificado, o consensuado por acuerdo general ante la inconsistencia o lo perjudicial de lo incierto, a lo que no hay que dejar lugar. Buscando afirmaciones del género del mismo escritor encuentro un vídeo donde predice que Ada Colau, actual alcaldesa de Barcelona, será una personalidad relevante en la política catalana en un futuro cercano, creo recordar que en el año 2019. Admitiendo que pudiera ser como Jesús Gabriel dice -no olvidemos que estamos viendo últimamente hechos más inverosímiles- ¿es ético pronunciar ese vaticinio u otros que llevan aparejada una cierta alarma y que por lo tanto inciden en la realidad? Más bien se diría, pensando mal, que Jesús Gabriel aprovecha de un cierto poder de prédica para hacer proselitismo. Hacer propaganda. Existe la tentación de poner la astrología al servicio de la propaganda.
El libro El gran tinglado de la felicidad, de Jesús Gabriel Gutiérrez, es notable no solo por las propuestas que sugiere para no dejarse contaminar ni vencer por las ideas que contaminan y acucian nuestro bienestar, sino porque su estilo es peculiar. Me recordó a su lectura alguna conferencia en las que los oyentes pasan como por un túnel de lavado y es imposible al cabo del discurso, absolutamente improvisado, saber qué se ha dicho en él.  Y no se trata de un problema de atención ni de comprensión, es que son oradores de los que fluye la palabra como en un caudal de inconsciencia. La primera parte del libro realza más la deconstrucción del modelo erróneo y lo hace con elocuencia y de forma convincente, pero conforme se avanza en la lectura domina un estilo en torrente y algo verborreico.
Ya sé que la inconsciencia y la irracionalidad no son exactamente lo mismo, pero por ahí andan. Y son tiempos de polarización, irracionalidad y de exaltación de sentimientos toscos. Parafraseando a Fernando Pessoa, para quien el recuerdo era una traición a la naturaleza ("A recordação é uma traição à natureza"), podría decirse que la futurología no debe ser una trampa a la naturaleza, sino una forma de admiración y comprensión.



(*) "Todo parece apuntar a que el estado autonómico tiene los días contados. En concreto, entre 2017 y 2020, aunque intuyo que puede ser en el 2019.
Así, pues, ¿será el 2019 el final del estado autonómico? Desde esta pregunta podrían derivarse otras, como, por ejemplo:
¿Qué sucederá con los 2.500.000 de funcionarios, alrededor de la mitad pertenecientes a la administración autonómica?
¿Y qué sucederá con el 1.000.000 de personas que viven de la política, entre figuras mediáticas y otras, las más, que viven en la sombra?
 Si sumamos a unos y a otros nos da 3.500.000 de personas (y sus familias) que no querrán perder sus puestos de trabajo."
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