6.5.17

El último trabajo de Velázquez

aigo en que el Bar Faisán (el del chivatazo aún por esclarecer a ETA) está bien cerca de la Isla de los Faisanes, y pienso que de ahí viene su nombre. La Faisaien uhartea o Île des Faisans como mucho es conocida entre las víctimas de la E.G.B. por haberse firmado en ella el Tratado de los Pirineos entre Francia y España, el año 1659. Un año más tarde se zanjó el acuerdo para el matrimonio entre Luis XIV de Francia, el Rey Sol, y nuestra Infanta María Teresa. Este islote fluvial que a duras penas conserva sus 2000 metros cuadrados y eso con mucha ayuda técnica para mantenerlos estabilizados, parece inverosímil que con tal evento pudiera exhibir un tapiz de 35 metros que dicen se tejió para el acontecimiento en la manufactura de los Gobelinos. 
Como suele pasar cuando se buscan certezas, aún encontré más incertezas. Para comprobar ese dato, que estaba en un libro sobre la programación de las imágenes del poder, busqué más datos sobre el acontecimiento. Lo primero que hay que aclarar es que en la Isla de los Faisanes nunca hubo faisanes, que ese nombre fue una corrupción de la palabra más cercana a su función, cuyo significado se refería el "peaje" que se pagaba para el tráfico que pudiera haber entre Aquitania y España. El Bidasoa era la frontera natural entre Hendaya e Irún y Fuenterrabía, como el Ribadeo lo es entre Asturias y Galicia o el padre Miño, que sale al mar por el estuario entre A Guarda (Pontevedra) y Caminha (Portugal). 
Otra cuestión llamativa, para quien solo curiosea en la Historia, es que donde se dice "el matrimonio entre María Teresa de Austria, hija de Felipe IV, y el monarca francés Luis XIV, sobrino del rey español, ya que era hijo de su hermana Ana de Austria", bien se podría decir que el Rey Sol y la infanta eran primos. Pero la Historia suele escribirse así, y aunque el caso del parentesco no es un modelo útil de cómo se hace prevalecer un dato sobre otro, cuando ambos son ciertos, de momento nos sirve. El blog enlazado, Línea serpentinata, aporta muchos datos sobre lo que fue el evento del acuerdo nupcial entre los dos países, cuando desengañémonos lo que se concertó no fue tanto una boda sino la renuncia a la hegemonía española o de los Austrias en Europa.
Behovia (Irún), el Puente internacional sobre el Bidasoa y la Isla de los Faisanes

Otra cuestión es propiamente el evento, del que queda una pintura de Jacques Laumosnier. Pero nos haremos un gran lío con la representación de la misma escena por Charles Le Brun para el tapiz tejido por los Gobelinos, que si no se encuentra aún en restauración se encuentra en la Embajada de Francia en Madrid. Pero resulta difícil pensar que este tapiz, en que se representa a los asistentes al acuerdo, estuviera presente en el acuerdo. La figura del pintor Diego de Velázquez se distingue claramente un poco atrasado respecto a la Infanta, y se le distingue por la cruz de Santiago de su capa. Velázquez aparece tanto en el óleo de Laumosnier como en el tapiz. Velázquez, artista de corte y con el cargo de aposentador, además de haber sido ordenado Caballero de Santiago, fue uno de los encargados de la organización del evento, por parte española. Velázquez, que ya tenía 60 años de edad preparó el escenario y los traslados del séquito o concibió su disposición.
Según leo en un interesante artículo de Luis Ignacio Sáinz, también participó en la organización Charles Le Brun, que trabajó primero para Richelieu y después para Colbert, pero siempre para construir el programa del fasto absolutista: controlaba la Académie, la Manufacture Royale des Gobelins, la decoración de Versailles y la del Louvre ¿Cómo sería el entendimiento entre Velázquez y Le Brun? Al parecer, si damos crédito al artículo de Sáinz, la expresión de las diferencias entre las dos potencias se confió al sevillano. Encuentro en internet hasta planos donde claramente se ve la disposición simétrica de los espacios. Explica Sáinz:
En su lado privado los franceses instalaron en la primera galería 22 paños de la Historia de Psiquis y Cupido, y ocho tapices de las guerras de Aníbal y Escipión en la segunda galería; en la primera pieza siete paños de seda y oro de Los meses del año, y en la segunda se montó una colgadura bordada de distintos colores con jaras y flores de oro y seda, la Historia de San Juan Bautista en la tercera pieza de traza cuadrada, la tapicería de las Matronas ilustres en el pasadizo que conducía al retrete, y La pasión de Cristo, narrada visualmente en varios gobelinos, adornaba el retrete; mientras, los españoles le dedicaron sus muros a Los triunfos de las virtudes, Los pecados capitales y la Historia de Noé (en la galería); en la primera crujía se montó la Historia de San Pablo; en la segunda Las poesías; en la tercera Las esferas; en el pasillo o galería angosta La historia de Rómulo y Remo; y en el retrete o antecámara La Pasión de Cristo, tema también instalado por los galos, pero con un chamelote rojo.
El mareo iconográfico que suscita la carga de tanta imagen simbólica y el poder emblemático que retratan es una parte del despliegue que tuvo el evento. Porque Velázquez también se ocupó del vestuario de los asistentes que, tal y como se puede apreciar en el cuadro de Laumosnier, giraba en torno a varios tonos del verde, excepto por la novia en blanco o plata y los dos monarcas, Luis XIV y Felipe IV. 
Pocos días después del acuerdo nupcial de la Isla de los Faisanes Velázquez murió, el 6 de agosto de 1660. El pintor murió de lo que entonces se conocía como fiebres tercianas, esto es malaria. Pero no se nos escapa que el esfuerzo en Irún fue decisivo para rematar su salud. 
Cito a Palomino (El museo pictórico y escala óptica) a través de Gonzalo Durán para referirme a otro detalle digno de consideración:
En aquella ceremonia Velázquez lució un atuendo que llamó la atención por su elegancia, digno del cargo que ocupaba y de la posición social que tanto esfuerzo le había costado conseguir. Palomino lo describió así: "todo el vestido estaba guarnecido con ricas puntas de plata de Milán según el estilo de aquel tiempo [...] en la capa roja de insignia; un espadín hermosísimo, con la guarnición, y contera de plata, con exquisitas labores de relieve, labrado en Italia; una gruesa cadena de oro al cuello, pendiente de la venera, guarnecida de muchos diamantes, en que estaba esmaltado el hábito de Santiago; siendo los demás cabos correspondientes a tan precioso aliño".
Es cierto que nuestro mejor pintor sin duda había escalado también sin duda la posición social que obtuvo con mucho esfuerzo. Que para conseguir la cruz de Santiago el año anterior a su muerte solo Dios sabe qué pudo hacer. Guardando las debidas distancias, me viene a la cabeza el mecenazgo de Güell sobre Antoni Gaudí, y la efervescencia de significados de su obra. Estos días en que se vuelve a condenar al suegro de Güell, Antonio López (Marqués de Comillas) por negrero- me inspira un cierto cansancio o náusea o aturdimiento la botarga del arte al servicio del poder.  También me vienen a la cabeza las cuidadas escenas de Luchino Visconti, el cineasta que también había sido escenógrafo operístico. Y pienso que no sé si es injusto que un genio como Velázquez tuviera que pintar la corte de los Austrias y preparar una monstruosidad como el evento en el islote del Bidasoa, o si es injusto que los eventos de hoy en día los hagan gabinetes de comunicación e imagen cuya preparación escenográfica, clásica y artística es nula. Tengo la sensación de que más que pensar qué es justo y qué no, hay que sufrirlo.

"Faisán" (Ben Rothery)

El pequeño islote del Bidasoa, cuyo nombre de "Isla de los Faisanes" por lo menos hoy me parece esperpéntico, está en condominio con Francia. Cada seis meses es gobernado alternativamente por España o Francia. Ese espacio de tiempo es desde el 1 de febrero al 31 de julio para España y del 1 de agosto hasta el 31 de enero para Francia. La presidencia del Consejo de Europa también es semestral pero coincide con las fechas más prosaicas y tecnócratas de enero-junio y julio-diciembre. 
La coincidencia regular entre la presidencia francesa en Europa y en el condominio puede ser llevada a una urdimbre gobelina y dar un tapiz cuyo dibujo coincida exactamente con una de las baldosas de un trencadís de Gaudí. Pero eso no es el arte. 


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