21.5.17

Premios y premias

"Cualquier trabajo de arquitectura que no expresa serenidad es un error"
Luis Barragán

on motivo de la Semana de la Arquitectura el viernes en la Filmoteca de Catalunya proyectaron dos documentales, uno sobre el estudio de arquitectura RCR de Olot (Gerona), que ha obtenido el premio Pritzker de 2017, y otro sobre Phyllis Lambert, arquitecta responsable de asignar en los años 60 a Mies van der Rohe la construcción del edificio Seagram de Nueva York. 
"Moments de silenci" (Hisao Suzuki y Júlia  de Balle, 2015) obtuvo el premio FICARQ (Festival Internacional de Cine y Arquitectura). El tráiler que se brinda en Youtube y el que se proyectó en la Filmoteca no son exactamente iguales. Y esto se hace patente en los créditos finales: en donde aparece la música original electrónica de MyNDSETER ahora aparece un violoncelista japonés que nos acompaña con una música monótona durante los 40 minutos del documental. Supongo que en la postverdad es no solamente admisible sino plausible cambiarle la pista de sonido a una película, aunque hubiera obtenido tal cual un premio, pero a mí -que me perdonen- me parece poco honesto. Además, la música del japonés, cuyo nombre no consigo recordar ni localizar, aunque tal vez es más acorde con las superficies de cobre oxidado envejecido, después de los primeros 3 minutos no aportan ninguna nota que modifique las sensaciones redundantes, aunque de una cierta calidad aterciopelada, de los primeros compases. La muestra de los trabajos del equipo de RCR, por seguir con la pauta musical, sí que experimenta un cierto in crescendo o, por lo menos a mi entender, las obras van mejorando conforme avanza el tiempo. El crematorio belga es impresionante.
Tengo la sospecha de que la otra diferencia no pequeña entre el documental original y el que se proyecta en la Filmoteca de Catalunya es la de los textos explicativos que separan cada secuencia de edificios. En blanco sobre negro pero con una tipografía muy poco legible, la lisibilidad es penosa. Hubo gente en la sala que no podía seguir el texto.
No se me escapan las similitudes que hay entre la arquitectura y la tipografía. Me acuerdo de cómo las letras capitales romanas que aún existen en muchos edificios, incluso modernos, estaban concebidas para poder ser leídas fuera cual fuera el punto en el que el sol proyectara su luz.
Las obras de RCR me parecen interesantes y como una de ellas se encuentra en el barrio de Sant Antoni de Barcelona (un complejo formado por la Biblioteca "Joan Oliver", un jardín de juegos infantil y un hogar de jubilados), no tardaré en poder conocer de cerca sus virtudes. Al final, por mucho que la arquitectura busque seducir por la vista, exige más condiciones y una armonía que no solo se percibe con los ojos. El estadio de atletismo Tussols-Basil y un mamotreto negro (Espai de la Lira) que hay en Ripoll no me resultaron nada atractivos a la vista y por mucho que el estudio olotino apele a su deseo de integrarse en el paisaje no acabo de entender por lo menos esas dos obras más que como una imposición aberrante que espanta, inquieta y amedrenta. Es denigrante para la arquitectura rural convencional del casco en donde se ubica, con puente  peatonal sobre el Ter.
Lo de la música -vamos de unas sensaciones a otras- no se trata de música ambiental de aquellas que son repetitivas y que muestran la rebaba por donde un sintetizador ha superpuesto una ampliación donde desplegar el ripio o ritornello. Pero me recordó que cada vez es más posible eximir a los artistas de hacer mucho volumen de trabajo confiándolo a los ordenadores. De hecho ya hay ordenadores que pueden hacer una novela como las de Ken Follet por ejemplo, y en un momento y gratis. Cosa que además nos puede hacer pensar si ya no estará haciéndose incluso en nombre de alguien que ya tiene fama y una buena cartera de lectores.

Crrematorium Hofheide (Bélgica). Arquitectos: RCR Olot, Gerona) Foto: Hisao Suzuki

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