12.7.17

Hablar de lo que no sé

"Cuando trabajas en un hospital aprendes que en el mundo
solamente hay dos clases de personas: las enfermas y las sanas.
Si uno se encuentra en el segundo grupo, tiene que dejar
de lamentarse y ayudar a los demás. Veinticinco años después, sigo
pensando que es una buena forma de contemplar el mundo.
Hope Jahrens, La memoria secreta de las hojas



i en vez de hablar de lo que sabemos hablásemos de lo que no sabemos, tendríamos más repertorio. No voy a referirme a la impostura o a los impostores, y eso que ahí teníamos mucho tema. Durante nuestra formación nos empalaga la mayéutica y el arte de pretender que nos hagamos preguntas de las que tenemos la respuesta aunque no la sepamos. Muchas veces he pensado que era una triquiñuela de los profesores para hacer trabajar a los alumnos, cuando el método lo que provoca es que la comprensión de la materia sea más empírica y nada pasiva, más efectiva. Por lo tanto, cuando se nos pregunta pasa un poco como cuando alguien en la calle nos pide por una seña, porque ponemos en acción una parte de nuestra mente para situarnos y dar indicaciones precisas al mismo tiempo que nos orientamos más.
Hablar de lo que no sabemos nos sitúa contra nuestras limitaciones y es al admitirlas cuando se abren al potencial. 
No sé qué pensaré dentro de veinticinco años pero lo que ahora pienso es que todos estamos enfermos y sanos (de la misma manera que todos sabemos e ignoramos). Forma parte de nuestra naturaleza, como se dice en el chiste, tener algún trastorno o debilidad. Lo malo viene cuando el desequilibrio es tan grande que hay que buscar ayuda o nos jugamos la vida. Además -siento disentir con Hope Jahrens y su interesantísimo libro- creo que es un error pensar que los sanos deben ayudar a los enfermos. Por estar enfermos no debemos dejar de ayudar a los sanos y a los otros enfermos o a otros enfermos como nosotros. De hecho, la existencia de asociaciones de pacientes con diversas dolencias o con discapacidades están en la primera línea de quienes pueden brindar una valiosa ayuda a otros enfermos.
En la presentación que comentaba ayer, Mariano Aguirre señalaba cómo la sociedad estadounidense está como dividida no ya por la polarización (que también) sino que la lucha proviene de minorías que no son divergentes pero que están segregadas. Hay una sectorización que hace que el feminismo, el grupo LGTB, los afroamericanos y los latinos, diverjan porque no se unen e incluso hablan otro "lenguaje". Y eso hasta el infinito, porque parece como una especie de mitosis pero de identidades. Por eso nos pretendemos segregar por edades y por sexos y por cualquier cosa que se les ocurra. Terribilísimo. Eso por no hablar del sectarismo y de lo que no sé.

Laurits Tuxen, Zomerdag op het strand van Skagen (Día de verano en la playa de Skagen), 1907

(c) SafeCreative *1707122938615

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