8.11.16

Íntimo

l único post de este blog que se perdió por el camino fue el que escribí sobre la casa tradicional japonesa. En definitiva fue una especie de trayecto comentado entre lo que es la distinción entre lo público y lo privado, ya que en la casa tradicional japonesa hay una entrada donde se reciben las visitas y conforme nos introducimos en el hogar se va a dar a un espacio que asoma a un jardín que es el lugar más privado. La intimidad no necesariamente tiene que ver con esos espacios domésticos que tenemos en mayor o menor medida en todas las casas propias. La intimidad puede encontrarse en un espacio abierto que no nos pertenece, sobre una roca en una cala, bajo la sombra de un árbol en un prado. 
La intimidad es tan necesaria como lo puede ser la libertad, o una cierta libertad, sin entrar en más detalles.
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A vueltas con los dos pilares del árbol de la vida, la Misericordia y la Severidad, los asocio con las virtudes de ayudar y juzgar. En estos tiempos en que abundan las terapias de todo tipo la tentación del ignorante es la de rendirse a lo milagroso y a teorías tan atrevidas como insubstanciales.  Los buenos profesionales, de la salud y de cualquier sector, si juzgan es para ayudar. Los malos profesionales o los aficionados si ayudan es para juzgar, para someter a su parecer lo que les rodea. De la misma manera que años atrás decíamos de alguien que se mostraba con poca ropa que no dejaba nada de espacio a la imaginación, podría decirse que los jueces que no ayudan no dejan espacio al misterio.
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(c) SafeCreative para el texto y la fotografía 1611089780111