10.6.19

Como un gato en una autovía

"Cada tonto tiene su blog"
@maralhino (c. 2012)
(¿Tuit eliminado?)

"Lasciate ogni speranza, voi ch'entrate"
Dante, Inferno.

La película de Riccardo Milani, Come un gatto in tangenziale, traducida al español por Como pez fuera del agua (2017)  puede que no permanecerá mucho en la cartelera pero es muy recomendable. Tal vez el final no sea tan certero como lo es su desarrollo, impecable. 
Por pura pereza reproduzco aquí el argumento de partida: "La historia: Giovanni (Antonio Albanese) trabaja para un prestigioso grupo de pensamiento italiano [de la burocracia europea] (un think tank) que se propone integrar a los habitantes de las periferias de las ciudades italianas con las gentes de los núcleos urbanos más acomodados. Mónica (Paola Cortellesi) se gana la vida en un centro para mayores en uno de los suburbios más poblados de Roma. Dos mundos opuestos condenados a entenderse cuando descubren que sus hijos adolescentes, Agnese y Alejo [Alessio], se han enamorado. A pesar del inevitable rencor muy a la italiana por las diferencias de clase social, Giovanni y Mónica decidirán unir sus fuerzas para intentar terminar con la historia entre sus hijos. ¿Tendrán éxito o unirán más a los jóvenes tortolitos? ¿Se acabarán por entender ellos también?" (de Cine y críticas marcianas).
La comedia mantiene un buen ritmo hasta casi el final. Una vez "presentadas" las casas de Mónica y Giovanni respectivamente en un suburbio (Bastogi) y en el centro de Roma, es del todo acertado un día en la playa de Coccia di Morto (la peor playa de Italia) y otro en la de Capalbio, muy exclusiva y casi desierta. Personajes más secundarios como las dos hermanas obesas de parte de padre de Mónica y la mamá new age de Agnese rellenan de humor y realismo los pocos espacios que la película dejaría a la imaginación. Aunque no domino ni mucho menos el italiano, para cualquiera que más o menos aprecie la versión original verá que incluso cada cual tiene un registro idiomático, de manera que se marcan las clases sociales pero también las generaciones. Diríamos que Giovanni habla en el italiano de la RAI y se le entiende todo. Mónica grita muchas veces y otras casi susurra, pero siempre introduce alguna palabrota. La hija de Giovanni habla como lo que es, una niña rica con buena educación. Las hermanas de padre de Mónica hablan a la vez porque son gemelas. Y dicen exactamente lo mismo, cosa que además parece divertirles.
En las pocas comedias españolas que he visto yo diría que esas marcas del lenguaje no son tan cuidadas y aunque hay un poco de todo lo que intento comentar, no es suficiente y el resultado final es inconsistente. También interesa y mucho cómo los dos días de playa nos dejan en cierta manera la impresión de que no hay en nadie la sensación de plenitud que se persigue. Es como si unos y otros fueran conscientes de que Coccia di Morto, tan atiborrada y vulgar, y Capalbio, tan vacía y exquisita, no pueden colmar las expectativas de lo que sería una jornada de ocio al aire libre en verano. Esa situación señala no solo la inviabilidad de las formas respectivas de entretenerse sino también la necesidad de trabajar juntos para encontrar un lugar con lo mejor de cada extremo o sin lo peor de "pobres" y "ricos".
El hecho de que el padre de Agnese trabaje en un grupo de repensadores que precisamente estudia la integración social de los emigrantes, etcétera, y de que la madre de Alessio ─cuyo papá está en la cárcel por homicidio─ trabaje en una residencia geriátrica, es algo que resulta de mucha actualidad. La bolsa de trabajo de las dos profesiones es ingente, pero sabemos que son ocupaciones de nuestra época, que no tienen futuro porque tienen que ver con el estado del bienestar que se descompone, que son coyunturales.
A pesar de todo, la película ofrece muchos momentos hilarantes y eso sin recurrir al humor negro ni al marrón. Los espléndidos 45 años de Paola Cortellesi como Mónica nos recuerdan también que se puede hacer una comedia sin una chica tonta y sin un tío bueno.

Fotograma de Come un gatto in tangenziale (R. Milani, 2017). Playa de Capalbio

Fotograma de Come un gatto in tangenziale (R. Milani, 2017). Playa de Coccia di Morto

Fotograma de Come un gatto in tangenziale (R. Milani, 2017). Bastogi 
Lasciate ogni speranza, voi ch'entrate

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9.6.19

Flores de gasteria pillansii

Abro hoy mi cuenta de Twitter y me encuentro con la pésima noticia de la muerte de @maralhino y que ya se le ha brindado la etiqueta #FloresParaMarcela. Su muerte me ha recordado la de @cchurruca, aunque Javier sí estuvo entre mis seguidores en mi cuenta de cuando también nos dejó. Marcela llegó a seguirme cosa de un mes pero en cuanto yo la dejé de seguir, ella también me dejó de seguir. Recuerdo que yo la dejé de seguir no por algo en particular ni por supuesto personal, la dejé de seguir por lo mismo que he dejado de seguir o silenciado otras cuentas. Alguna interacción áspera o despreciativa o un silencio atronador a algún comentario que le dejé. Javier y Marcela fueron amigos, pero Javier siempre había sido amable conmigo, incluso cuando mis comentarios no tenían la mayor parte de las veces el vigor mental de los suyos. Veo en la retahíla de #FloresParaMarcela, a la que me he sumado, muestras de cariño y homenajes al que ella tuvo para sus seguidores, así que debo creer que simplemente yo le caí mal. Sinceramente, como (en el fondo y no tan en el fondo) no me doy importancia, creo que no se perdió nada al no interesarse por mis cosas o por lo que yo pudiera decir o pensar o sentir. Soy sincera. Descanse en paz.
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La noticia me ha dejado descolocada y triste, hoy venía aquí a dejar unas fotos de mi gasteria y de sus flores. Es una planta suculenta que al parecer procede de Sudáfrica y Namibia. Hace unos días empezó a surgir de su centro un tallo largo que crecía en extensión y del que empezaron a surgir como campanitas una ristra de flores. Lo admirable es que las flores que están más alejadas de la planta están menos desarrolladas. Como en aquellos gráficos donde se muestran las fases de por ejemplo un embrión, el tallo muestra una a una las fases de la flor. La primera tiene una forma tubular y la última apenas es una cápsula cerrada y roja. 
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Entre las flores hay muchas que tienen un atractivo indiscutible, y seguramente a nadie se le ocurrirá ofrecer un ramo de gasterias como regalo ni hacer con ellas un ramo de novia. Eso ocurre con las flores y con casi todo. Estoy pensando en cómo el Modernisme se ha convertido en un filón para el turismo y los museos. Aunque admito haberme rendido ante el modernismo y me acuerdo perfectamente que fue en el año 1978 exactamente, ahora no siento demasiado su atracción. En aquel entonces me llamaron la atención las tiendas que conservaban los aparadores y los letreros de aquella época, que tanto partido le sacó a los oficios de la madera, el vidrio, la imprenta y el hierro. En la universidad estudié a fondo el modernismo en la literatura, en la catalana y en la escrita en español. Conozco la obra arquitectónica de Gaudí y otros, incluso la menos famosa. Y sin embargo con el tiempo me fue empalagando tanta curva y adorno y todo me sirvió para descubrir que me gustan las líneas simples, pocos o ningún símbolo y que la riqueza de significados me hastía.
Lo sorprendente es que el gusto dominante pasó de ignorar el modernismo a casi entronizarlo de manera que cualquier cromo o superficie cargada de volutas y curvas parabólicas se ha convertido en algo genial y sublime. En el auge del modernismo no es ajeno el catalanismo, lo cual hace que cualquier comentario adverso interpele a una hostilidad cargada de significados que escapan a lo racional. Simplemente añado que de la misma manera que es imposible seguir una dieta con la carta de Ferran Adrià y toda la cocina molecular y demás, porque además de cara sería perniciosa para la salud, pretender vivir ─por decir algo─ en un espacio cargado de ornamentaciones, por mucho que se inspiren en la naturaleza, es improbable y difícil.
Me imagino que el "estilo remordimiento español" (parece que el apelativo se debe a Miguel Fisac) produce una repulsión no menor. El remordimiento es nombre que cuadra a esos mueblacos de imitación de estrado de castillo o de sala de armas, con unas visagras postizas que son como de atroz ortopedia o tortura mezclada con colonialismo y toscas flores de granado y vidrieras llenas de mugre  simulada y una patina de remordimiento, de arrepentimiento y hasta de penitencia. Molesta menos una cosa vieja o un trasto que cojea que ese fingimiento de los estilos impostados.
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2.6.19

Post 1688: Un nido


La eterna memoria

“Recordar es fácil para el que tiene memoria. Olvidar es difícil para el que tiene corazón” es una frase que se le suele atribuir a Gabriel García Márquez. Que yo crea que es una atribución falsa es indiferente cuando en realidad lo que además la trae aquí es una idea muy socorrida y popular. De hecho, recordar significa algo así como "volver a tener en el corazón".
En agosto de 2010 me di cuenta de que el autobús en el que yo me desplazaba hacia la Plaza Urquinaona dejaba ver la frase que está en el vidrio de delante: ""Perquè l'estrès no sap on queda Fisterra" (Porque el estrés no sabe donde para Fisterra). Me pareció sorprendente ver ahí el nombre del pueblo de mi madre, que es conocido pero creo que no tanto como para usarlo en una campaña. También porque en el fondo la frase es un poco absurda, por lo menos me lo resulta a mí. Obviamente tiene un sentido figurado, pero aún así debo suponer que como sugerencia no fue llamada al éxito. Por otro lado, la frase me trajo recuerdos y me hizo imaginar ─ya que la imaginación siempre corre al lado de la memoria─ qué estarían haciendo mi gente en el pueblo. Si hacía buen día, aunque era (según veo ahora en mi calendario perpetuo) martes, pensé que seguramente estarían en la playa. 
De una cosa a la otra vamos del "calendario perpetuo", otro término absurdo o paradójico, a la "eterna memoria" (que es lo que nos ocupa) y busco en el Nomenclàtor de las calles de Barcelona la calle del mismo nombre. Si mal no recuerdo el "carrer de l'Eterna Memòria" se encuentra por el Clot o Sant Martí. Por si ya no nos lo indicara el nombre, que parece sacado de una de las lápidas del cementerio de Poble Nou, la información del nomenclator os lo acaba de aclarar: "Nom proposat per Maria Miquela de Borràs i de Valls, vídua de Peguera, l'any 1847, quan va demanar permís a l'Ajuntament de Sant Martí per parcel·lar un camp que tenia al Camp de l'Arpa." A Maria Miquela también debemos el carrer Joan de Peguera: "El 13 de març de 1862, l’Ajuntament de Sant Martí de Provençals va acordar canviar el nom de carrer de Montserrat pel de Don Juan de Peguera, a instància de la seva vídua, casada aleshores amb Maties Ramon de Casanovas" (Martín Checa Artasu). Bueno, parece ─según la Wikipedia─ que Maria Miquela para entonces ya había vuelto a enviudar ya que Maties Ramon de Casanovas murió el año 1849. El artículo de Can Fargas al que me refiero deja muy lejos los líos de Falcon Crest y hay que leerlo despacio. Baste decir lo que conmueve pensar que el nombre de la calle de la Eterna Memoria se lo debemos a la viuda Miquela.
Repasando fotografías de mi archivo de más o menos la misma época, 2010 y 2009, encuentro la instantánea de una pintada hecha con plantilla que ponía "Recuerda olvidar". Es la misma pintada que veo ahora en Muros hablados y como me doy cuenta de que también ahí aparece algo borrosa reparo en que yo descarté publicarla tal vez porque creí haber tomado mal la fotografía. Veo que es la pintada la que está borrosa. La frase es más sugerente que la que se atribuye a G. García Márquez y más estimulante que la del autobús, pero con todo yo aún diría que lo sería más si en vez de decirse "Recuerda olvidar" se dijera "Olvida recordar". Y eso sin que sepamos si olvidar es un acto de la voluntad o no. Pero me gusta más.
Llegado un momento el tiempo todo lo cura, dicen, y algo de cierto es. Lo que es un recuerdo insistente que sin piedad nos trae pesar o hasta un dolor agudo, se acaba diluyendo y aunque deja un punto de amargura muy pequeñito parece como si no ocupara un lugar clavado  y ya no nos anula tanto y hasta nos deja respirar y lo soltamos porque no hay ni por donde agarrarlo. Las reminiscencias son casi un matiz, algo como lo que identifica el tono aterciopelado de los violines de Cremona.
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Al lado de este sentir del pasado que se cuela en nuestras vidas como solo lo haría la luz o el agua, resulta más inverosímil que haya gente soberbia y descomunal que se entretenga en difundir vídeos como el de la pobre mujer de Iveco, Verónica. No hace nada que se ha suicidado y veo en Twitter tuits de gente que seguramente lo ha lamentado pero que con la misma mano y las artes de Onán ridiculizan al empleado de un hotel por su corte de pelo (captura de pantalla del día de hoy para plasmar el total oprobio del seguidismo y el eco). Se dirá que no es lo mismo un vídeo con contenido sexual de la intimidad de una mujer que un clip con una entrevista de la TV en la que aparece un recepcionista atendiendo las preguntas por culpa de su trabajo. El daño causado es muy parecido y la mentalidad pobre de quienes se ríen de esas gracias es la misma mierda de mentalidad, por mayoritario que llegue a ser ese género de humor verdoso y por mucho que nos tachen a la gente de orden de "ofendiditos". No ofende quien quiere. Por mucho que tengan recursos digitales los zopencos que se regodean en bromas con galletas oreo rellena de pasta de dientes, peinados y demás, son más antiguos que el hilo negro. Por mucho que dominen los medios, la retuitez y ostenten una culturilla cinéfila, son cerriles y zafios. Lo digo no porque me importen un bledo, que no, sino por el daño que pudieran hacer en sus juegos.



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