29.6.12

Paraíso

"Figúrate, mamá -dijo-, que son encajes inspirados
 en versos, de excelentes poetas franceses,
 donde esa maestra de la lencería contemporánea,
 intenta separarse de la tradición del encaje francés,
 de un Chantilly o de un Malinas, para que en nuestro tiempo,
 alrededor nuestro, surja otra escuela de bordados.
 Eso me gusta como si le pusiesen una
 inyección antirrábica al canario o si
 llevasen los caracoles al establo para
 que adquiriesen una coloración chartreuse"
José Lezama Lima, Paradiso


a cuñada del padre del novio de la peluquera de mi vecino me dijo que le había oído a un psiquiatra decir que la fibromialgia es una enfermedad psicosomática y eso lo hacía como para quitarle importancia al síndrome puesto que una gran parte de los psiquiatras, desengañémonos, usan las palabra "psicosomática" como se quejaba Joaquín Sabina que alguien usaba con él la palabra "progre", como un tocho-objeto contudente. Así que, siguiendo en el lío del post previo, cuando dicen esto habría que recordarles que fue la Psiquiatría la que tuvo clasificada entre sus enfermedades durante mucho tiempo hasta hace prácticamente nada la homosexualidad que además era tratada y con unos métodos que no soportarían el análisis más nimio de una inteligencia media. La cuñada del padre del novio de la peluquera de mi vecino también me dijo que el psiquiatra en cuestión es lo que se dice ahora "gay" y le pregunté "¿Aquel que decía que si ganaba el PP iban a prohibir [sic] el matrimonio homosexual?". Sí. ¡Y mira que se ha de ser tonto para afirmar una inconsistencia tan ridícula como que se va a prohibir una ley! Pues se casará en diciembre, sin ningún problema, por supuesto. Lo que le puede pasar todo lo más es que ahora los del Ayuntamiento de Barcelona le cobren una tasa por la gestión.
El tema de los progres ricos ya ha sido criticado y comentado y documentado hasta el hartazgo. En el vídeo que enlazo a la palabra progre, que encontré en el blog "Las cuatro esquinas del mundo", aparecen Sabina y Serrat en un programa de Julia Otero y les interpela bastante airado un señor del público. La respuesta de Serrat, para quien no quiera ver todo el registro, es que vive bien pero que legítimamente defiende sus orígenes. Que vive bien salta a la vista. Hace unos años me lo crucé por la calle Pelayo y tenía la dentadura totalmente arruinada y ahora luce una boca que ha pasado por la mejor implantología habida en nuestras clínicas o tal vez en las de la Argentina, país donde se le quiere mucho también a Joan Manuel Serrat. Pero de lo que se queja la gente del común cuando habla de los progres ricos es de sus extravagancias. Si Serrat no viviera bien, aunque solo hubiera hecho 6 canciones buenas, que ha hecho más, sería para cerrar e irse.
Hace aún más años de lo de la calle Pelayo recuerdo que salió en un Informe Semanal un reportaje en que resultaban comparados Julio Iglesias y Lluís Llach y los comparaban más allá de lo que es fehacientemente su discografía, de lo que fueron los recitales de cada cual. Seguramente Julio Iglesias ha ganado mucho más dinero que Lluís Llach, pero diremos -siguiendo con Serrat- que Lluís Llach vive bien. Cada cual se gasta su dinero en lo que le gusta y como quiere y puede, pero los tres viven bien. No sé qué pretendía el programa más allá de contrastar y reforzar simpatías o antipatías. Yo diría que tiene más interés antropológico y sociológico Pene Cruz, que en la misma entrevista comentaba que durante un rodaje cuando tenía que hacer pis tenían que tomar un helicóptero y tres frases después decía que colaboraba con una ONG de la India. Por aquel entonces Pene era la compañera sentimental de Tom Cruise, cienciólogo, el cual dicen que tiene como principal secreto de belleza el usar un preparado a base de caca de ruiseñor. Sí, este individuo está en su derecho de hacerse el make-up con lo que quiera, pero lo que me preocupa es que lejos de ser una práctica naturista pase a ser una explotación. Es decir lo que nos descoloca y repugna de los famosos ricos progres o no es que consigan alterar el orden natural y tener granjas de ruiseñores a su servicio. No sé si me explico. Y esto no ya por el desorden en sí sino porque ya se sabe que son el modelo de infinidad de tendencias y de modas.
La fama y el dinero masivos pueden ser perniciosos y lo es porque colocan a algunas personas contra su base vital verdadera si la tienen y si no la tienen serán arrojados a los psiquiatras, a las drogas, etcétera. Detrás o inmediatamente después de los famosos, como si nos refiriéramos a los círculos dantescos, hay un grueso tejido de neorricos que dedican su tiempo libre a viajar. En mi propio entorno conozco tres parejas más o menos bien situadas económicamente, sin hijos, que hacen innumerables viajes por todo lo ancho y largo de esas cuatro esquinas del mundo que decíamos. Los traslados que realizan este contingente de dinkis (double income no kids) es, junto con los causados por los congresos científicos y las cumbres de los políticos insuficiente para mantener el entramado turístico, pero como patrón de conducta arrastra a los que tienen menos poder adquisitivo (pensionistas, pseudoaventureros, novios en luna de miel), cosa que nos apresuramos a decir que no es tan simple como planteamos así a batiburrillo.
Ya hace tiempo que se estudió metódicamente el rendimiento de los congresos científicos, comparado con el sistema convencional de transmitir los conocimientos mediante publicaciones y se vio que ganaba por la mano cualquier libro o revista antes que uno de esos eventos. Aparte de que un solo libro se vio que podía aprovechar a mucha más gente, también se vio que muchas veces de un evento al próximo en su serie no ha habido ningún avance real que justifique su proliferación o periodicidad. Como si en realidad un congreso fuera la excusa para encontrarse un grupo de personas y celebrar extenuantes reuniones en marcos incomparables que no podrán más que visitar a vuelataxi. No seremos tan cándidos como para no ser conscientes de que los viajes de negocios y científicos también son una vía para el intercambio de fluidos y affaires que nada tienen que ver con el objeto de las reuniones. Por eso los escándalos de los viajes de Rafael Ribó (Síndic de Greuges) y Carlos Dívar  (presidente del Consejo General del Poder Judicial) no nos pillan por sorpresa. De hecho en los trabajos las salidas a congresos forman parte del paquete de remuneraciones o reconocimientos con que se premian los servicios prestados y, como no, una actitud colaboradora por parte del empleado. Todo cuadra. Si les digo que hasta he conocido gente que va en avión a dar clases de yoga.
Si no fuera por los recortes que he sufrido este año probablemente hubiera hecho una corta escapadita a alguna isla de la Macaronesia, nombre poco usado o nada usado que recibe el territorio donde se anclan nuestras Islas Canarias, Cabo Verde, Madeira y las Azores. Como no puede ser, lo más seguro es que pase todo el verano en Barcelona con los emigrantes, los enfermos, los discapacitados, los viejos y los pocos que quedarán, porque hasta los mendigos se van o se concentran en las zonas más turísticas. Tampoco está mal. Todo lo más me planteo una escapadita a Madrid para ir a El Prado.

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27.6.12

Antifascismo fascista

a World Monuments Fund (WMF) refiere en su ficha sobre el Orfanato de Rum que fue diseñado por Vallaury, un arquitecto estambulino. En principio tenía que ser un hotel de lujo con su casino, la extensión en tierra del Orient Express, pero el sultán Sultán Abdul Hamid II no permitió tal cosa. El edificio lo compró un griego, que lo regaló al Patriarca Ecuménico de Constantinopla, quien a su vez lo dedicó a un orfelinato de niños. El edificio tiene una vista sobre el Mármara y está en una isla, Büyükada, llena de pinos. El edificio es considerado como el más grande construido en madera. Desde 1964 dejó de ser un orfanato y el 2010 el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dirimió sobre la propiedad del edficio con una sentencia favorable al Patriarcado de Grecia. Por increible que resulte al menos para mí la WMF informa de que en abril de este año se decidió su restauración. No sé si estará el Patriarcado de Grecia para estos gastos cuando hasta nuestra baronesa von Thyssen no tiene liquidez.
No con menor consternación y estupor y hasta incredibilidad supe del proyecto de hacer un megaantro como Las Vegas en las afueras de Barcelona o en las de Madrid. La réplica de "la ciudad del pecado" (Sin City) sería poco más o menos un resort temático con juego, prostitución, alcohol y hasta tabaco, cuando ya sabemos que de todos los entretenimientos y desfogues más perseguidos que hay en nuestro país tal vez sería el tabaco el considerado más peligroso. Evidentemente la integración de la tamaña cosa en cualquiera de nuestros secarrales ha sido condenada desde los posturas más abiertas del Ecologismo, y no solo por el consumo de agua donde no la hay, sino también de quienes no aceptan burbujas alegales en un territorio supuestamente soberano y de los que sencillamente no vemos la necesidad de crear esos puestos de trabajo en condiciones que pondrá Sheldon Adelson, el magnate que hay detrás o delante o encima o debajo del proyecto de Eurovegas. Adelson es sionista y dedica una ínfima parte de su fortuna, que es inmensa, a facilitarles viajes a los judíos de la diáspora a Israel y a la lucha contra las enfermedades originadas en adicciones, entre otras cosas.
No, no estoy mezclando temas, simplemente señalo su complejidad. Estamos viendo en las últimas semanas, los que seguimos la prensa digital, como se han incorporado en varios diarios unos fondos bastante molestos además, que yo creo que solo tienen por objeto la publicidad comercial pero que sobrecargan de estímulos visuales algo que siempre se había cuidado mucho en el periodismo, la maquetación.  Didot al carajo. Como además son imágenes animadas, aunque solo lo sean en parte, la verdad es que me resultan un tanto irritantes a pesar de que he dado con la manera de dejarlas fuera de mi campo de visión simplemente agrandando la tipografía (Ctrl +) hasta que el bloque de texto consigue tapar la caja del fondo. Además de que visualmente me parece empobrecedor, excitante y demás, siento que el sistema no es tan respetuoso con las noticias colindantes como lo son los anuncios estáticos de toda la vida. Es una intereferencia donde no sé si cada vez se nos hará más difícil distinguir la crónica, la noticia y la opinión de lo que es un reclamo publicitario que encrespa a cualquiera.
Por la misma razón para el caso también vemos a un rockero de lo más rompedor con un juego maletas Louis Vuitton o sentado en un sofá de capitoné que es idéntico al que tenía mi dentista de toda la vida. No es que se busque el contraste, como pudo haber pasado en el pasado. No sé, sinceramente, si los que les echan sus colillas o sus botellines de agua vacíos a los alcorques leen en su vida privada "El País" o el "ABC" o si no leen nada, pero sin embargo hay muchas tendencias que paradójicamente están tremendamente codificadas y, por ejemplo, el simple hecho de que a una le guste la tortilla de patatas le sitúa poco menos que en el haz ideológico de la España más carpetovetónica o creer en la etiqueta le condena a quien yo me sé a ser considerada cavernaria y fascistoide. Como ya previno Churchill, aunque no con estas mismas palabras por supuesto, los que más hablan contra el fascismo y siempre tienen ese insulto en la punta de la lengua son a poco que rasquemos unos enemigos enconados de la libertad y gente poco propensa a la dialéctica y al razonamiento. "Los fascistas del futuro, se llamarán a sí mismos antifascistas."
Quiero hacer notar que no es exactamente lo mismo el antifascismo fascista que el fascismo antifascista. Se ve la diferencia claramente, lo mismo que no es igual en modo alguno (y aquí no jugamos con la morfología, sino simplemente con el orden de las palabras) "Ya trabajo yo" que "Yo trabajo ya".


El orfanato por cierto es una preciosidad pero yo lo echaría abajo y aprovecharía la madera en lo que mejor pueda servir, no en tonterías.

Foto de Daniel Shoup en Archaeopop. Orfanato de Rum en Büyükada (Estambul, Turquía)


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26.6.12

Ars longa

"Ars longa vita brevis"
Séneca

Nadie lo ve trabajar
debajo el suelo
cuando busca noche y día su alimento.
Pimiento rojo del norte atacameño
siento el canto de tus ramas en el desierto.
Víctor Jara, El pimiento

uchas veces pienso que "El pimiento" es la canción que más me gusta de Víctor Jara, aunque nunca defendería que es la mejor. A pesar de que el otro día hubiera jurado que los pimientos que pretendía dibujar el martes eran del tipo padronés (o "iriense"), al verlos de nuevo el sábado mucho más desarrollados llegué al convencimiento de que eran unos gernika, que son del mismo color pero mucho más grandes y no pican. Seguí el esbozo de mi dibujo inicial y la foto que tomé, de manera que ya se pueden desarrollar cuanto quieran y las hojas ir por sus reales, que yo no me apartaré de aquel momento. Por no decir que además he tenido que prescindir de alguna hoja para que la composición fuera más esquemática. Y como dije en el post previo, irá una abeja obrera en lo alto a la izquierda.
El terror que me produce pasar del lápiz al color es indescriptible. Yo nunca he temido la página en blanco, ni el borrón ni la cuenta nueva ni los renglones torcidos de Dios; tampoco me atribula el coste del material que empleo, sea el papel, sean los lápices de color acuarelables Faber-Castell, bastante carillos. Y sin embargo soy más lenta dibujando que los pimientos en lo suyo, que es crecer. Como mi interés en la ilustración está encaminado al dibujo botánico, ya veo qué problema será dibujar del natural flores no ya como la amapola o la de los echinopsis sino incluso las que duran más de dos o tres días. Pero confío en que para todo hay una solución o algún remedio.
El trazo rápido es bonito, tiene su elocuencia, su brío, de la misma manera que cada puntada de cada rosa en un mantón filipino tiene su intención y un determinado salero, como evocaba el poema lorquiano a la monja gitana. Si alguna vez me hubiera puesto a bordar antes hubiera tenido que aprender a no apretar la labor donde otros la harían más suelta y hasta fláccida. Los flecos, ni muy largos ni cortos. Pronto me he dado cuenta de que tenía que volver a empezar el dibujo, de que me había hundido en el color hasta hacer una pasta pigmentada de un tono bien parecido al modelo real, pero sin rastro de trazos. Me acordé de un señor de Borges Blanques, el Sr. Pastó, descanse en paz, en cuya casa me recibió un fin de semana, por invitación de una de sus tres hijas. La mayor pinta. Le enseñó el último cuadro que acababa de pintar y él dijo con el acento propio de la comarca: "Nena, aquestes pedretes semblen de lo Walt Disney". Pues así ha sido con mis pimientos, parecían de Walt Disney.
Séneca era tan razonable y escribía tan claro que no sé como aún se le considera entre los filósofos, muchos de los cuales son inextricables y hasta no sé si un estorbo. Parece que la frase de Séneca procede de Hipócrates, pero todo queda en casa. Tan sucinta como es sin embargo traduce perfectamente la balanza donde pesan el arte y la vida, ese difícil equilibrio, la grandeza de ambas medidas. Tal vez sería un poco más optimista como título "Vita brevis" que "Ars longa", todo lo cual fue retomado por Horacio que dijo: Festina lente. Algo así como "apresúrate despacio", un oxímoron que devuelve esa idea de que el tiempo vuela (Tempus fugit), que hay que aprovecharlo (Carpe diem) y que no hay que precipitarse, ni atolondrarse ni demorarse. Hay veces que pienso si valdrá la pena, si no será inútil, más vanidad. Por si acaso sigo y ya descansaré cuando me muera.

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25.6.12

Post 825: Desfases y "desficies"

ace nada hojeando una revista de Enfermería leí un título que me saltó a la vista, algo así como "Terminología de interfase". Me pareció que era un calco del inglés Interface terminology, que tal vez sería bueno traducir como "terminología de interficie", por asimilación a "superficie", etc. De hecho toda terminología es una interficie, pero ese es otro tema. En cualquier caso, el caso concreto es lo que menos me importa, sobre todo cuando cualquier colectivo puede hacerlo suyo, abanderarlo y decretar que es correcto, como ha pasado con la sinologia, término que en la mayor parte de las lenguas designa el estudio de China. En la mayor parte de las lenguas, excepto en la que es objeto de control del Institut d'Estudis Catalans, que decidió que se refería al estudio de las mamas.
La continua penetración de palabras del inglés, casi siempre innecesarias, hace que encuentren en nuestra latitud lingüística rincones insospechados y que tengan unos usos para los que raramente estaban previstos. El timing, que vendría a ser una especie de consideración sobre lo que tarda en hacerse algo de forma regular y en un contexto previsible, se ha extrapolado para designar el desfase (que no desficie) que hay entre dos departamentos simplemente porque están mal comunicados. De manera que si hace muchísimos años decíamos que una partida había salido mal por culpa de un fallo seriado del material, luego fuimos hacia la excusa de la informática hasta llegar al timing. 
El mainstream, que literalmente designa la "corriente principal" tiene que ver con la opinión más generalizada y no cuestionada de la parte más visible de la sociedad y vendría siendo el "convencionalismo" de toda la vida. Y sin embargo mi comprensión no alcanza a saber en qué ha quedado la palabra cuando la han cogido las feministas igualitaristas, que se refieren a un mainstreaming de género y dan como única pista sobre la orientación de la palabra la transversalización, cosa que lejos de aclararme el concepto me embarga en una mayor confusión y estupor.
De manera que entre los políticos de la lengua, los papanatas de siempre o eruditos a la violeta, los que hacen "ciencia" en paralelo a lo que ya estaba hecho de toda la vida, los que andan a merced de las modas, y la irreverencia por la gramática en las redes sociales, no sé si dentro de dos años me haré entender. Eso en el caso de que a alguien le interesara lo que digo, claro está.

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21.6.12

Mis diez tías

"Una mujer de trasquilado pelo blanco se encuentra de pie junto a la ventana de la cocina. Lleva zapatillas de tenis y un amorfo jersey gris sobre un vestido veraniego de calicó. Es pequeña y vivaz, como una gallina bantam; pero, debido a una prolongada enfermedad juvenil, tiene los hombros horriblemente encorvados. Su rostro es notable, algo parecido al de Lincoln, igual de escarpado, y teñido por el sol y el viento; pero también es delicado, de huesos finos, y con unos ojos de color jerez y expresión tímida."
Truman Capote, Un recuerdo de Navidad 

al vez son los Tres cuentos de Truman Capote tres buenos ejemplos de lo que se puede hacer desde un relato breve y lo que no acierto a decir es si se debe a su fundamento autobiográfico aunque, total, como no voy a perder nada, me atrevería a sugerirlo. Ahí derivaríamos al viejo y abusado tema de si la literatura se hace desde la vivencia o de si por muchas experiencias que se tengan la literatura va por otro lado y más el talento. Si yo dispusiera de tiempo seguramente lo perdería leyendo relatos breves y releyendo Poe, Chéjov, Mansfield y muchos narradores norteamericanos que me interesan grandemente. Como hace muchos años tuve grandes atracones de toda la cuentística y la novela sudamericana y centroamericana, que por otro lado me habían aliviado en parte de mi indigestión de realismo europeo, ahora solo me tienta repasar alguna gran obra y, como género, ya solo me interesan el cuento y la poesía. 
He oído hablar a algunos autores de la germinación de una novela y de como les surgen los personajes y hasta se adueñan de ese espacio que va recreándose en una especie de espacio en donde se van levantando las escenas y todo como en una película. Y sin embargo esa vivencia no la conozco o por alguna razón no la he necesitado. Por no decir nada de esas novelas en que los escritores condenan o se mofan de sus congéneres rencorosamente, a quienes se molestan en darles nombres de ficción y hacerles pasar por situaciones ridículas con tal de purificar sus sinsabores y frustraciones o lo que sea. En pocas palabras: la ficción me resulta cada vez más algo inconcebible y hasta poco honorable. Y en cuanto hago tal afirmación me precipito a corregirla porque pienso en lo mucho que he llegado a disfrutar con algunas novelas y  en lo apto que es el género para adaptarse a todo tipo de registros y de temas. Por lo tanto dejo aquí, como en un esbozo la certeza de que una novela viene siendo como una catedral, pero que cualquier definición le sirve porque sirve para todo.
Aunque la prima de sesenta años del Truman Capote de siete es bien particular no es ajena a la tía Polly de Tom Sawyer (si hasta hacen un ensalmo contra las verrugas) y al sur que han recreado tantas joyas de la literatura estadounidense. Yo he pensado mucho en las tías porque he llegado a tener diez y eso si no contamos la mujer de mi único tío. No estoy segura de si alguna vez llegué a ver juntas a las seis hermanas de mi padre, puesto que una de ellas vivió en São Paulo y otra en Madrid, y que yo recuerde cuando nos venía a ver la del Brasil recalaba en la villa y corte. Con todo y con eso, aunque solo se me agolparan cinco de ellas, con sus labios pintados de carmín y perfumadas, ya era todo un acontecimiento que yo intentaba amortiguar lo máximo posible evitando el introito de los arrumacos y las lisonjas con que nos recibían a mi hermano y a mí. El hecho de que a mi hermano le gustaran los besos y demás y yo me hubiera ganado a pulso fama de ser algo huraña, ya hacían, pero aún y así era un momento que yo temía. Claro está que ahora daría cualquier cosa por un solo beso de mis tías, puesto que por parte de mi padre solo me viven dos y a trancas y barrancas. Como se suele decir, "institucionalizadas", a causa de su provecta edad y una situación familiar que impide otra alternativa.
Otro motivo que podría desarrollar si hablara de mis diez tías sería indudablemente lo emocionante que era ir a recoger a una de las hermanas de mi madre a la estación de Sants, con todo el andén lleno de gallegos y gallegas, con sus inconfundibles y anchas caderas, y un ambientazo que creo que no admite ninguna comparación. Y de lo que no tengo ninguna duda es de que si alguna vez yo escribiera una novela o un cuento no dejaría de explicar aquello de que cuando llegaba a mi casa del colegio de pequeña mi tía también pequeña (tiene 11 años más que yo) me hacía surcar la casa calzada con dos trapos que me señalaba solo entrar. Me hacía pasar por el espacio que había entre el recibidor y nuestra habitación con las dos gamuzas al objeto de no estropearle el encerado y de dar más brillo a su trabajo. Todas mis tías excepto una han sido unas maníacas de la limpieza cosa que no es que me haya incapacitado para vivir en la suciedad y el desorden que -desengañémonos- son irreductibles, pero digamos que me han hecho apreciar la diferencia que hay entre un buen barrido y un mal fregado. Aunque la mitad de mis tías eran maníacas totales, la otra mitad eran selectivas. De esta manera, a mi tía Dolores le da por bruñir los metales y sus fogones y ollas, como los de mi madre, lucen como patenas. Las Domínguez no eran tan maníacas con la colada como las Senra, pero la vuelta de la playa era un horror y a pesar de  compartir un apartamento en Castelldefels con todas ellas nunca (y cuando digo "nunca" es nunca) consiguió llegar ni una sola mota de arena a nuestro segundo piso. Nunca.


"Chillidiana" | Mero collage registrado en SafeCreative *1206201837592


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En el útlimo día de la primavera

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19.6.12

Pimientos y mosca

ienso que la planta más vieja en casa es un potos. Tendrá 20 años. Siempre que pasó del metro y medio la recorté, pero desde este invierno pasado decidí dejarla hacerse, un poco como el potos que aparece en aquella película deliciosa de Katherine Hepburn y Spencer Tracy, la menos conocida tal vez, "Set desk" (Walter Lang, 1957). Bunny Watson la jefa de las bibliotecarias referencistas de la cadena Federal Broadcasting Network, tiene en su despacho un potos que -como un friso- rodea toda la estancia cabe el techo. No dejaré que crezca tanto a lo largo, pero sí por lo menos que rodee una parte de la cocina y que cuelgue hasta el reloj de pared. Poco más. 
Se suele decir que hay gente que "tiene mano" con las plantas, cuando las plantas son simplementes seres vivos  y hay que conocer sus necesidades. Y aunque es bien cierta aquella greguería de Ramón Gómez de la Serna de que "las rosas se suicidan" ellas parece que lo hicieran ante lo feo que puede llegar a ser este mundo mientras que un potos lo hará porque no le echamos agua o porque simplemente le hacemos pasar frío o calor y en realidad se podría hablar más que de una autolisis de un potocidio involuntario. Las plantas, dejando aparte su belleza y su misterio, son una de las principales fuentes de alimentación de la humanidad y del reino animal, por lo que no podemos hacer otra cosa que admirarlas por su variedad y por su resistencia a pesar de las continuas agresiones que reciben por parte de una parte, no la mejor, de ese reino.
Hoy empecé a dibujar una maceta con pimientos al parecer de Padrón, un pimiento que se da ya hasta en Perú, donde al parecer el clima es de lo más parecido a la villa próxima a Compostela. Como el boceto lo hice a sabiendas descentrado (no me gusta la simetría exacta) mi profesora protestó y pude parar su contrariedad prometiéndole que en el espacio en blanco colocaría una mosca. Me acordé de Giovanna Garzoni, pintora italiana del siglo XVII que junto a la rareza de ser pintora y mujer, aunó la de ser pintora de still-lifes o bodegones. Sus pinturas son reconocibles, al menos a mi entender, en muchas cosas, pero especialmente en un rasgo prácticamente presente en todos sus bodegones: que había algún vegetal mustio o más que maduro y que incluía algún insecto, que si para algunos era un recuerdo de la muerte para otros es un signo elocuentísimo de la vida que todo lo impregna, lo tritura, lo transforma.
En muchas de mis meras fotografías intento captar el posado de un abejorro o de cualquier otro insecto sobre la corola de una flor y muchas veces lo consigo porque no son tan volubles como las mariposas propiamente dichas. Si no recuerdo mal Garzoni tiene al menos un antecedente en Jacques Le Moyne de Morgues, del siglo XVI, del cual solo tengo presentes dibujos de flores con mariposas. Probablemente encontraríamos un antecedente más lejano. No lo sé. En el espacio sí tengo presentes los kachô-e o grabados japoneses en los que coinciden siempre un motivo vegetal y un pájaro o un insecto. Belleza pura.


Mosca en un bodegón de Giovanna Garzoni (1600-1670) y planta de pimiento de mi modelo

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Tres gardenias

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Las gardenias son un regalo

18.6.12

Tipuanas

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Abarcar y apretar

reo que las rudbeckias más bonitas que he visto nunca fueron las que había el año pasado en el Palacio de Nymphenburg, en Múnich. El nombre, según asevera la Wikipedia lo dio Linné a estas asteráceas en honor de su maestro en la Universidad de Uppsala, Olof Rudbeck el Joven (1660-1740), y de su padre, el profesor Olof u Olaus Rudbeck el Viejo (1630-1702). A Rudbeck padre, que además (entre otros logros) de ser el descubridor del sistema linfático y el fundador del Jardín Botánico de Uppsala,  se atribuye en gran parte el Campus Elysii, una obra de Botánica en doce volumenes de la que apenas se conservan algunos ejemplares de dos volúmenes, a causa del incendio que hubo en la ciudad sueca el año 1702. Según Wilfrid Blunt (El naturalista. Vida, obra y viajes de Carl von Linné (1707-1778)) Rudbeck falleció del disgusto poco después de la catástrofe. Y no había para menos porque los Rudbeck habían ido recogiendo muestras de una infinidad de flores, el Campus iba profusamente ilustrado con grabados de hermosos ejemplares incluso lapones y era el resultado de un trabajo inmenso que no se podía fácilmente restablecer.
Las bibliotecas que han sobrevivido a algún incendio (raramente a los intencionados) es más raro aún que sobrevivan a los efectos causados por el agua empleada en la extinción. Aún está reciente el recuerdo de la guerra en la ex-Yugoslavia. Los libros mojados tienen que ser rápidamente rescatados de la humedad, un elemento físico que hace al papel muy vulnerable a las plagas de hongos. Por no decir nada de lo que ocurre en el papel no muy bueno y sí muy satinado cuando es sometido al remojo, cuando se le quedan las hojas enganchadas hasta formar una masa que solo puede ser despegada si se vuelve a mojar y se congela. El agua al convertirse en hielo puede ser separada limpiamente de un libro, sin hacer gran cosa, pero ¿quién dispone de congeladores suficientes para someter una biblioteca nacional europea al choque de las bajas temperaturas necesarias para provocar la transformación del agua en hielo?
El incendio del Jardín Botánico de Uppsala también debió de ser algo dramático para Olof  y/o Olaus Rudbeck. De su trabajo quedaron otros libros y añadiremos que el descubrimiento del sistema linfático, que no se perdió. También el honor de haber dado nombre a unas flores y de que el nombre se lo diera Linné, que fue el padre de la moderna taxonomía, sin la cual para los que amamos el reino vegetal todo sería un berenjenal irreductible a un estudio sistemático. Más berenjenal de lo que parece.
Los grandes enciclopedistas del siglo XVIII abarcaron y apretaron, pero nos legaron un conjunto de conocimientos y sobre todo un buen orden. Ahora, pienso, hay unos abarcadores apretadores que tienen un enormísimo poder o al menos eso parece. Mandan sobre millares de empleados y entre ellos y sus empleados hay cientos de cargos y carguillos que también mandan, abarcan y aprietan. Los sueldazos sirven, es de suponer, para llevar a los niños a buenos colegios y para que sus señoras se puedan inyectar ácido hialurónico cada vez que se les desencaja el código de barras o para que se puedan comprar unos manolos o varios o cosas así que -bien miradas- no son tan bonitas para lo que cuestan. Los manolos, dicen, no aprietan.
El disgusto que tuvo la madre de Linneo cuando le dijeron con todo el tacto del mundo que el niño no servía para seguir la carrera religiosa y que tenía que dedicarse como segunda opción al estudio de la Medicina fue inenarrable. Hoy en día las carreras de los niños se complican porque con una carrera muchas veces no se consigue ni un contratucho de 400 euros. Hay mucha titulitis (inseguridad diría yo, o mediocridad) por otra parte y es fácil ver, qué sé yo, hasta en un programa de formación de Yoga, gente que hace ostentación de estudios y doctorados que poco tienen que ver o que aún aceptando que lo tuvieran no acreditan a nadie para poder transmitir la tradición. El yoga se demuestra andando. Cualquiera sabe por experiencia que los títulos a veces lejos de inspirar confianza son un engorro. Rocío de las eras. He conocido a algún semidiós incluso de la Cardiología incapaz de distinguir signos de enfermedades comunes que a lo mejor un estudiante de tercer año de Medicina interpretaría la mar de bien sin titubear. Y en general tiendo a creer que los mejores médicos son los que tienen un número de publicaciones dentro de lo razonable y a poder ser útiles, centradas en su quehacer. Lo demás, si ardiera, no sería una pérdida.


Rudbeckia hirta ("August in my garden")

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16.6.12

Post 821: La fiambrera

"Amb una simple entrevista passava a convertir-se en amic de l'entrevistat, i, a còpia d'escriure articles elogiosos sobre l'obra dels altres, aconseguí que els altres el recompensessin escrivint articles sobre ell. Si observeu un per un els articles de Lo Sputnik veureu com no va deixar passar una sola setmana que no hi sortís retratat, en actitud amistosa, al costat de totes les patums que anava entrevistant"
Terenci Moix, El sexe dels àngels

eo, a través de una cita de un poeta, Neorrabioso, un fragmento (*) sobre Cela de Antonio Martínez Sarrión, poeta y se ve que gestor cultural que no conozco. En una planeo somero por internet veo que si Alfaguara que si Complutense, cosa que me acaba de situar lo que ya de por sí deja bien claro la parrafada, en la que también carga contra Francisco Umbral, otro escritor difunto, prolífico, genial y francotirador. Por cierto, qué poca gente va quedando que recuerde que antes de escribir para "El mundo", Umbral escribió para "El País".
Leo también en una página del Cervantes un poema de Martínez y advierto que peca de aquel recurso que encuentro en algunos poetas, la búsqueda del efecto final y el temblor de un verso como rasgo más elevado de lirismo, como si alguien se hubiera de conmover por las falsas notas, los gallos y el gemido de tornillo. A lo mejor gran parte de lo que Martínez dice sobre Cela es verdad, incluso la tacha de delator que siempre acompañará a Cela como a Lope, otro sicofante y escritor odiado visceralmente por los estudiosos universitarios. Lo que casi nunca se dice es como intercedió por ejemplo por Rafael Alberti. En general concluyo que el texto de Martínez es rabioso más que bilioso (contra Cela también hay textos biliosos, incluso en vida suya) y que aunque Cela hubiera escrito de 50 libros, o de 60, 10 menos buenos, los que si lo son y mucho no se los puede quitar nadie. O sí, porque tuvo un caso de plagio y creo que lo perdió. 
El hecho de que alguien dedique una parte de su tiempo a poner a caer de un burro, es un decir, a un escritor difunto, me parece indigno hasta de lástima. Es deleznable. Y lo digo porque Martínez vive o, como se dice en aquel montuno cubano, se cree que vive. El duelo verbal, en la prensa debería decir, que tuvieron Cela y Moix en vida, estuvo más que bien. Ambos tenían un gran sentido del humor, cada cual a su manera, y yo admiré a los dos también a la mía. Moix en El sexe dels àngels hizo una especie de farsa sobre el mundillo cultural de mi región absolutamente delicioso, donde no faltaba ninguno de los especímenes  de la flora y la fauna literaria. Este verano quisiera releerlo solo por el gusto de constatar su vigencia y ver si hay alguna premonición de esos grupitos literarios que se han ido cuajando al amparo de las subvenciones y que no tienen nada que envidiarle a las asociaciones de boletaires, baile country o filatelia.
Cuando en el otro mundo, me refiero al científico, se habla de revistas "nacionales" se suele afirmar que son necesarias -entre otras cosas- para formar el tejido social donde pueden ir fraguándose los nuevos investigadores mientras no alcanzan a publicar en las publicaciones internacionales. Otros lo ven como una pérdida de tiempo. Yo no sé si se puede ser escritor sin contar con un tejido social que le haga de colchón, con toda la gama de escritorzuelos, escritorcillos y escritorazos. No lo sé de veras. Sí sé que hay un continuum, un hilo o tradición que no tiene por qué ser declarada. Pero, ¿es necesario que el escritor pertenezca a un grupo? Me pregunto si más allá de la necesidad de los reconocimientos y del patronazgo se puede escribir, que sí, y además ser considerado un escritor o escritora. Tal vez los escritorcillos necesitan de los escritorazos, pero los escritorazos no necesitan de escritorcillos. 
Apelo ahora a aquel sentimiento que seguramente les debe surgir a los padres de los niños que en días como estos hacen sus festivales de final de curso. Los familiares ven a los niños propios y ajenos y saben que lo que ven lo ven más o menos los otros y se tiende a la comprensión mútua. O tal vez habrá alguien que verá su niña como la más guapa, la más talentosa y la que tiene más gracia. Podría ser. Como Anna Magnani veía a su niña en "Bellissima" (Luchino Visconti, 1951). Lo malo no está tanto en esas debilidades o consideraciones como en el hecho, también real, de que haya gente que para obtener el éxito es capaz hasta de hacer trampa.



(*)

"Un curioso efecto de simetría, causado por la muerte de Cela: el 95 por ciento de lo publicado en diarios nacionales sobre el finado, como el mismo porcentaje de su obra, es pura inanidad, pura pérdida de tiempo. De la obra, lo único que de verdad me gustó fue su primera época: el Pascual Duarte y los primeros viajes; menos, La colmena; algo los carpetovinismos, San Camilo 36 no es más que la visita a una colección de burdeles madrileños, al filo de la tragedia. Cuando trató de hacer lo que él entendía por “vanguardia” se vio que resultaba forzado, ilegible, trivial en su pretenciosidad. Madera de boj, el tan anunciado texto que haría justicia a la Galicia marítima, al bravo mar de los Ártabros, no es más que una prolija colección de chistes y ocurrencias de gusto dudoso. Sobre el muerto, han estado bien Ignacio Echeverría, Haro Tecglen y sobre todo Gimferrer, meditado y justo. Lo mejor, que escuché a ráfagas, se debió a Carlos Casares: “Era un hábil imitador de Dalí para promocionarse” y lo opinado por un estudiante de doce o trece años: “Era un tipo duro, un tipo algo borde”. Su hijo, que lo conoció de sobra, le afeaba su absoluta falta de piedad, como rasgo central de su persona. Anécdotas por él contadas: asustar a las pobres mujeres que volvían a sus casas cargadas con la compra; en casa de su patrona durante la guerra, limpiarse el culo con un canario, tras defecar en el teclado del piano, ¡qué hombrada! ¡Qué tipo ocurrente y original! Otro gesto nobilísimo fue ofrecerse a Franco, a su entrada en Madrid, para delatar a “rojos”, ejercer como censor de libros y publicaciones, escribir por una montonera de dólares una novela venezolana, llena de indigenismos, a la mayor gloria del sanguinario dictador Pérez Jiménez. Su manipulación y prepotencia a la hora de cubrir vacantes en la Academia o de discernir el ganador del Premio Cervantes, el cual se hizo otorgar obscenamente, tras el injusto Premio Nobel, como su creciente y ya no disimulado reaccionarismo ideológico, fueron notorios. Un gacetillero de periódico a pie de capilla ardiente se quejaba o fingía quejarse del escaso, casi nulo, número de escritores que fueron a rendirle el último homenaje. Un gesto a su favor que pocos conocen: en un almuerzo, cuando su miserable lacayo Umbral –que le escupió nada más morir en un libro– se desató contra Juan Benet, le dijo: “¡Cállate, Paco, que Benet fue un gran escritor!”. Muere, en fin, un autor enormemente sobrevalorado en vida –Italo Calvino o Juan Marsé, grandes de verdad, así lo escribieron– y un ser humano despreciable. La historia de la literatura lo pondrá, sin duda, en su lugar" (A. Martínez Sarrión, Escaramuzas)

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Echinopsis

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15.6.12

La música no amansa las fieras


Hoy he vuelto a grabar
nuestros nombres en la encina
he subido a la colina
y allí me he puesto a llorar.

Carmelo Larrea, Camino verde

n “La noche del cazador” (Charles Laughton, 1955) el malo malísimo canta Leaning a la puerta de Rachel, Lilian Gish. Rachel, que empuña una escopeta, responde tranquilamente desde su mecedora al canto amenazador del malo malísimo (Robert Mitchum). El estribillo del himno dice “Leaning on the everlasting arms” pero, dado que el malo es un predicador y podría estar tomando las palabras del Deuteronomio ya les diré yo por donde, Lilian Gish modifica la canción, la canta a su vez entrando en el debido momento e introduce con su voz segura  “on Jesus” (Leaning on Jesus). La escena está impregnada del expresionismo y el lirismo de toda la película, con unos claroscuros inolvidables, turgentes y oníricos, pero esas voces alcanzan con la precisión del reflejo de la luz sobre la punta de un cuchillo, el filo de lo que allí se dirime. El malo más que malo canta durante toda la película y hasta silba, de manera que aún se hace más odioso y temible de lo que ya es. Incluso se podría decir que con su canto ya incita al terror, un recurso al que se ha acudido en la escena desde que el teatro es teatro y el cine es cine y la ópera es ópera y hasta “Los pitufos” son “Los pitufos”. La presencia de Gargamel es anunciada por aquellos famosos compases de “Peer Gynt” (“En la cueva del rey de la montaña”) de Edvard Grieg. En algún episodio de los pitufos se refiere el uso de la Sinfonía fantástica de Bérlioz, que tanto le gustaba al marido de “Durmiendo con su enemigo” (Joseph Ruben, 1991).Yo no lo recuerdo.
Dejando de lado el famoso duelo de Robert Michum y Lilian Gish, pasamos a un solo. Tuve que trabajar un tiempo con un tipo que silbaba muy a menudo el Solo de oboe o de Gabriel de “La misión”  (Roland Joffé, 1986), cuya banda original es grandiosa, de Ennio Morricone. Debo admitir que no lo hacía mal, no Ennio Morricone por supuesto, sino el tipo, pero como esa melodía la oí durante muchos meses y era como una meada para marcar el territorio de aquellas de las que ya hemos hablado, o un canto de gallo para anunciar que seguía por allí y aquel día no se había escaqueado o aún no se había retirado al bar y una manera de cantar victoria ante el sábado sabadete, acabé por tomarle manía y me creerán si les digo que ni he visto la película ni la quiero ver. Y simplemente porque el solo que supuestamente hacía Jeremy Irons en la selva lo silbó este tipo, un desgraciado y un pésimo compañero de trabajo, durante muchos días, semanas, meses. Hoy es una carga más para nuestra sociedad. Y es que aunque resiste el tópico de que "la música amansa a las fieras" y la música hace buenos a todos, por no decir nada de aquello de que "quien canta sus males espanta", son unas paparruchadas como catedrales.
Cuando yo era una niña había venido un par de veces o tres a pintarnos la casa un pintor, Antonio, que siempre cantaba “Por el camino verde”. El Sr. Luis, nuestro lampista y fontanero, alicatador e instalador en general, no cantaba, pero el pintor sí. Y lo hacía según iba pintando, de manera que el tempo dependía del remate de una pasada o un detallito. Pasó lo mismo con los preciosos cantos de siega o de los remeros. Y se diría que los cantos populares más bellos están impregnados de ese ritmo parsimonioso aunque no solemne de los carros, de las hoces, de las puntadas, de los aclarados del jabón.  El año 1986, muchos años después,  llamé al Sr. Antonio para que me viniera a pintar mi propia casa. Si mal no recuerdo subió unos 90 kilos de pintura, y solo por eso ya valía la pena contar con su ayuda. Se trataba de un piso nuevo. Así que aunque estuvimos cosa de 15 años sin habernos visto, el buen hombre toma la brocha y empieza a cantar otra vez “Por el camino verde”, como si no hubiera pasado ni un día. Otra canción no cantaba. 15 años no son nada, ni tampoco 20. 




"Por el camino verde" de Carmelo Larrea (José Feliciano)


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12.6.12

Cebollitas, bengalas y triquitraques

"Cuando Ben estuvo rendido, Tom había negociado ya la próxima oportunidad con Billi Fisher por una cometa en buen estado, y cuando esté se cansó, Johnny Miller le compró el puesto por una rata muerta y un cordel para balancearla. Así se iban sucediendo los chicos, hora tras hora. Y cuando mediaba la tarde, de ser un pobre chico hundido en la miseria por la mañana, Tom había pasado a nadar en riquezas. Poseía, además de las cosas que he mencionado, doce canicas, parte de un birimbao, un trozo de cristal de botella azul, que le servía de lente, un cañón hecho de un carrete, una llave que no abría nada, un fragmento de tiza, un tapón de cristal de una garrafa, un soldado de estaño, un par de renacuajos, seis triquitraques, un minino muerto, un picaporte de latón, un collar de perro -pero sin perro-, el puño de un cuchillo, cuatro trozos de pellejo de naranja y un viejo bastidor dilapidado de una ventana de guillotina".
Mark Twain, Las aventuras de Tom Sawyer
raigo hoy al álbum un recuerdo. Propiamente el triquitraque al que se refiere Mark Twain cuando enumera los tesoros que Tom Sawyer consigue a cambio de que le pinten la valla de tablas sería más bien una especie de traca, aunque algunos le llaman triquitraque a los mistos de la imagen de hoy. Verdaderamente la pirotecnia es otro de los temas que se me escapan, aunque sí recuerdo haber usado los rasca-rasca. Y es que los rasca-rasca eran lo más parecido a los fuegos artificiales que nos dejaban usar a los más pequeños y a las niñas, para quien también estaban las bengalas y las cebollitas o "bombetas" y poco más. Como a algún niño le dio por comerse los mistos y al parecer eran altamente tóxicos, los acabaron por prohibir en los ochenta, pero estoy segura de que aún hay mucha gente que los recuerda bien. Se frotaban contra la pared y producían chispas y una fulgurante incandescencia que duraba poco, pero todo iba junto al olor inconfundible del fósforo y el chasquido de las centellas y la sensación era intensa y rotunda. Había que separarlos de uno en uno, habrá que aclarar. Pero no hará falta que añada que pasaba como con las cebollitas, que en la noche de San Juan se echaban a la hoguera para añadir más vida al fuego.
El negocio que hizo Tom Sawyer fue a consecuencia de convertir lo que era un castigo en algo envidiable. Es decir, consigue que sus amigos se desvivan por hacer lo que a él le tocaba hacer por haberse portado mal, pintar una valla de treinta yardas (unos 28 metros), y que incluso pagaran por hacerlo. Aunque este libro lo leí en mi niñez varias veces soy consciente de que no le saqué todo su jugo, de que debería haber aprendido más. En cualquier caso todo cuanto consigue reunir Tom tiene todo lo más el valor que tienen las cosas en la infancia. O tenían, que esto no lo sé, puesto que veo que los niños llevan ahora objetos hasta sofisticados y muy tecnológicos. No obstante, hasta donde yo recuerdo, las cosas que solíamos acumular niños y niños hace más de 40 años eran normalmente lo que los adultos llaman "caca".
En mi barrio, cuando hay más de dos días seguidos de fiesta mucha gente hace limpieza de cajones o armarios y se ven restos de cosméticos o de juegos o de libros o de apuntes u otros cachivaches varios. También es fácil distinguir cuando tiran cosas que pertenecieron a una vieja o un viejo. Las cosas que pertenecen o pertenecieron a los niños tienen su impronta, su huella. Ellos además organizan las cosas de una manera muy especial. Así también los ancianos. Cuando murió mi padre dejó bien poca cosa, de lo que destacaría unos recortes de prensa con victorias del Depor. Nunca antes los habíamos visto, pero los tenía como oro en paño.
Los ajuares de las novias de antes, los tesoros almacenados en la cueva de Alí Baba, los álbumes de los coleccionistas pertenecen a otra dimensión y poco tienen que ver con esos trozos de nuestra vida a los que ni siquiera nos aferramos ni nadie tomará interés en heredar ni en robar. 
Estos días se muestra en el Monasterio benedictino de Montserrat una exposición temporal con los donativos recibidos entre los años 2010 y 2012. Hay importantes obras de arte, de las que Francesc Fontbona hace una breve reseña en el semanario "El Temps". Creo que fue el abad de Montserrat, o tal vez alguno de los monjes designado como conservador, a quien hace unos días le oí en la radio aclarar que mucha gente desea legar su patrimonio artístico a Montserrat porque consideran que la Iglesia es una institución duradera. Más allá de que es cierto que sí, que tiene más de 2000 años, lo que se señalaba sobre todo es la cuestión de que además de duradera es estable. Hay gente que también le donaría al Barça sus cosas, antes que dárselas a la Generalitat de Catalunya o al Estado, o a sus sobrinos, los cuales a lo mejor o peor no las van a apreciar en su valor. Otros se las llevarían al otro mundo, pero no pueden.

 Imagen de "Fósforos de rascar" (El Kiosko de Akela)

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Árbol de la lana

 
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11.6.12

Las puertas de los campos (2)

«"Se ha detenido la hemorragia pero se deberá continuar actuando y aplicando la medicina para curar al enfermo", ha indicado en rueda de prensa desde la Generalitat tras una reunión del presidente catalán, Artur Mas, con los líderes sindicales Cándido Méndez (UGT) e Ignacio Fernández Toxo (CC.OO.)» ("La Vanguardia" recogiendo las declaraciones del portavoz de la Generalitat de Catalunya, Francesc Homs)
n el modismo del día, sección que le hemos abierto a la Generalitat de Catalunya, a su President, al portavoz y a algunos consellers, hoy seguimos con nuevas muestras del lenguaje figurado y su empobrecimiento. Me recuerda al rollo de la manzana podrida que nos largaba el director del colegio el día de su cumpleaños.

Pasando del lenguaje connotativo al que solo pretende ser denotativo, seguimos a lo nuestro. A la entrada de los Jardines Costa i Llobera, en el Parque de Montjuïc, hay varias matas de lantana de dos colores naranja-rojo y rosa-amarillo. Estas últimas, que son la imagen de hoy en el álbum,  recuerdan los helados de vainilla y fresa clásicos. En mi visita inesperada el domingo pasado a los Jardines Joan Maragall, que rodean el Palacete Albéniz, me sorprendió gratamente el buen estado de las plantas. A principios de 2011 tomé varias fotos de este otro jardín de cactáceas o xerojardín, con las que hice un clip que está en Youtube. El jardín mostraba un imagen inmejorable. Lo acababan de abrir tras 3 años de obligado cierre a causa de un desmonte brutal del terreno, que sucumbió a una bolsa de agua o algo así. Ahora presenta un descuido y un abandono que tampoco son normales. Se dirá que habiendo lo que hay en la Sanidad y en la Enseñanza, los famosos recortes no se iban a notar menos en los parques públicos y sus florecillas. Y sin embargo, el deterioro que salta a la vista en poco más de un año, me permite suponer que no todo lo ha hecho la naturaleza. Los Jardines de Miramar, que están a la entrada, en una planicie antes del morro bajo el cual está el microclima de los de Costa i Llobera, no están mejor. Tal vez las rosas, las fimosias, las brugmansias, las jacarandas, los ombús, el olivo de Bohemia y el roble australiano resisten mejor el abandono. Los cactus no. Nadie lo diría.
En los jardines Miramar hay un hotel que amplía el edificio en el que se alojó la sede de RTVE en Barcelona. También está el telesférico que baja hasta el puerto (Torre de San Sebastián, en el Paseo Juan de Borbón), que no hay que confundir con el moderno teleférico ni con el funicular que enlaza con el metro de Paral·lel. Pero, claro, el Palacete Albéniz además de ser la residencia oficial del Rey en Barcelona cuando viene, es un lugar donde se celebran recepciones oficiales. De ahí su cuidado, supongo.
Los contrastes que van de un jardín a otro, de una parte de Barcelona a otra, con unas calles barridas y fregadas hasta el paroxismo y otras en las que una colilla o un calcetín de tenis como los que lleva Bob Esponja puede estar años atrancada en un rincón, serían -por poner un nombre- los contrastes de latitud. Mi calle, que está no ya en el límite de dos barrios, sino de dos distritos, tiene un lado impar que tiene más mierda que el palo de un gallinero, pero el lado par (que pertenece al otro distrito) está mejor y por no tener no tiene ni coches aparcados.
Yo -aunque mi opinión no vale un comino-ni siquiera creo en que se puedan justificar más mejoras en el dichoso corredor del Mediterráneo porque ya está desarrollado, sino que más bien creo en un sistema de comunicación más igualitario y equitativo aunque no sea tan rápido. Se habla mucho del AVE, que por cierto gasta muchísima electricidad, cuando a lo mejor a nuestro país le convenía más una red de buenos trenes rápidos y seguros sin más. No hace falta que corran a 300 km por hora. A lo mejor, con ir a 200 todos ya hacíamos. Total, como ya intenté exponer el viernes, los que tienen más prisa (partiendo de la base de que su tiempo vale más y es mucho mejor) suelen tener más poder y ya encuentran situaciones ventajosas. En la estación de Sants el vestíbulo al AVE es tan privilegiado, que se ha comido media estación y no hay que subir ni bajar ni un peldaño, pero eso es a costa de que las otras líneas de cercanías y de largo recorrido han perdido espacio y accesibilidad.
Además, tenemos los contrastes detiempo, claro. Hace unos días, Carmen Vela, secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación, tuvo una de sus desafortunadas declaraciones, en la que por una vez yo creí estar algo de acuerdo con ella. Decía poco más o menos, si me permiten la imprecisión, que tenían que hacerse menos edificios y sin embargo dotar mejor lo que ya había: «Todo el dinero irá al investigador, no a edificios ni estructuras administrativas». Y en lo que estoy de acuerdo, y hablo desde mi modesta experiencia como trabajadora en la Sanidad Pública en diversos frentes (docencia, gestión, asistencia, investigación) es en que se va mucho dinero en construir. Y a veces se va incluso a raudales y se escapa entre los dedos y en los forros de los bolsillos, por adoptar ese lenguaje que ya hemos dicho que no nos gusta, de modismos. 
Es un mal consabido de la administración pública que se abren chiringos y que luego no se mantienen y quedan como aquellos japoneses de la guerra del Pacífico, los san ryu scha, que estuvieron escondidos años porque nadie les había podido avisar de que la guerra en la que participaban hacía tiempo que se había acabado. No podían hacer frente al deshonor (bushido) de la rendición y tampoco nadie los buscó. Y así hay bibliotecas no dotadas, hospitales con obras de ampliación que "cierran" camas, investigadores sin ratas, ratas sin investigadores y todo cuanto se les ocurra. En un momento dado hay una inauguración que alguien se pone en su haber, incluso hasta dos y tres veces, aprovechando ínfimas reformas hasta nominales, y luego aquello se muere de asco. Esperemos que el Jardín Costa i Llobera aguante los recortes.

Lantana Camara. Jardins Costa i Llobera (Montjuïc, Barcelona)

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Rascacielos marino

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7.6.12

Hibisco (1)

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El tiempo es oro

os mossos d'esquadra detuvieron el otro día a un matrimonio de Cervelló (Barcelona) por presuntamente cobrar durante trece años la pensión de un hombre que había fallecido en el geriátrico que regentaba la mujer. "Los detenidos, Maria Elena T.P., de 67 años, y José Patricio Avelino R.L., de 69, ambos de nacionalidad chilena, habrían percibido 137.000 euros, que la mujer cobraba cada mes en un banco de Sant Feliu de Llobregat". Y sin embargo cada dos por tres (6) mi madre tiene que dar fe de vida en La Caixa. Ayer le recordaron que tenía que renovarse el carnet y esta mañana, a pesar de que está con una lumbalgia del copón, la veo toda peripuesta, como si hubiera estado en la peluquería (que no) para hacerse las fotos. Las últimas fotos, claro, porque después de los 70 años te dispensan de renovar el DNI, y ella hizo el día 20 78. ¿O sería el día 78 20? Vaya, no sé, en cualquier caso la fotógrafa, yo y mi madre sabíamos que esa sonrisa que muestra en la fotografía es la de su último carnet. Está feo que yo lo diga.
Tal vez ahora, dicho sea de paso, de su brazo a torcer y acceda a cambiar la fotografía del otro carnet que usa, el de la piscina, donde hay una foto de cuando tenía unos 55 años. La recepcionista de la piscina protesta casi que a diario, pero en realidad como mi madre hasta hace bien poco no se sentía tan mayor, ha defendido a ultranza conservar una imagen que claramente no la representaba hace... tiempo. Ya se sabe que los nacidos bajo el signo de Tauro son bastante testarudos y todo el mundo acaba haciendo algo que yo he hecho prácticamente toda mi vida, decirle que amén. Otra cosa es una pérdida de... tiempo.
Y eso, el tiempo, es lo que me ocupa hoy en AdT. El tiempo que se nos acaba, el tiempo que tenemos o creemos tener, el coraje que hay que tener para que no se lo hagan a uno perder, el tesón que hay que tener para no perderlo. Tal vez no tengamos otra cosa que tiempo, y si acaso ni siquiera eso.
No soy de colas, claro. Las he visto no solo para ver la Capilla Sixtina, que yo la pude disfrutar ad libitum porque la acababan de restaurar y los turistas aún no sabían que volvía a estar abierta al público. Las he visto en La Habana, para comprar un helado con más agua que leche, en Coppelia, cosa que me permite decir que la cola no es una cosa exclusiva de las rebajas y el capitalismo, puesto que también son propias del cooperativismo y el racionamiento. No soy de colas. No haría cola ni para ver, qué se yo, a Dostoievski.
En la cola se sopesa y se equilibra lo que estamos dispuestos a hacer para entregar nuestro tiempo. Aunque bien se puede emplear en leer. Por ejemplo. Conocí una mujer cultísima, la mujer más culta que he conocido, que cuando hacía cola en el mercado se llevaba su libro de cocina mesopotámica (de 3000 años a. C. para arriba) y allí, mientras recordaba las costumbres de Nínive, se aglomeraban las otras señoras para comprar ajos, puerros, cebollas, patatas. Nadie hubiera podido sospechar el enorme caudal de erudición de Reme, puesto que su aspecto -como le pasó al astrónomo de Le pétit prince- no adhiere las simpatías y los parabienes de los taimados prejueces. Reme, digo, aprovechaba su tiempo en toda ocasión. Le perdí la pista.
Las personas con un problema identitario (por decirlo de una manera à la page y no dejarnos llevar a derroteros moralinos ni modalinos) tendemos a luchar denodadamente con el tiempo. Los que se creen por encima de los demás (como Rafael Ribó, Ricard Gutiérrez, el matrimonio chileno y otros corruptos y granujas) en el fondo tienen además de un problema identitario de bulto, poquísima vergüenza. Consideran su tiempo mucho más importante que el de los demás y tal vez todo cuanto hacen es por no hacer cola y demás. Así que si Rafael Ribó se fue a las Bahamas como Síndic de Greuges senyera en ristre, esto es como Defensor del Pueblo, es bien seguro que no viajó en clase turista. Los que nos creemos por debajo incluso de nuestras posibilidades, estamos siempre luchando a viento y marea por tener un poquito más de tiempo, y hasta dormimos rápido. Pero todos, si no cambian las cosas, nos vamos a morir. Sí, a lo mejor Ricard Gutiérrez, en la fantasmagórica nómina del Hospital de Sant Pau 7 años sin pegar sello mientras tenía en ciernes un cese de 158.000 euros de indemnización, no crea que se va a morir como los trabajadores sometidos al E.R.E. Él se morirá menos cuando se muera. O tendrá una contorneada caja de caoba más bonita que ninguna.

Reloj alemán. Franz Hermie, ca. 1890

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