26.12.18

La aldea local


"En la parte alta de la urbe el chubasco fue acompañado de granizo, que algunas zonas se acumuló formando espesa capa, semejante a nieve. El tamaño de las piedras llegó hasta un diámetro de treinta milímetros" (La Vanguardia, 23 de julio de 1961). 

Con este parte metereológico vi confirmados los recuerdos de mi madre sobre la tarde en que vine al mundo. No tiene nada de particular que granizara una tarde de la canícula barcelonesa, aunque no es frecuente. Lo que más bien traería aquí a cuento es el informe titulado "Las nubes mandan" con la que se completaba el primer cuadrante de la página 6 del diario el día siguiente en que yo nací. 
La prosa metereológica no es que me atraiga, no tiene mayor interés que el que podría tenir la de los catadores de vino o la de la Ingeniería Aeronáutica, pero la de ese informe muestra un cuidado estilo que nos permite viajar en el tiempo. No sabríamos decir si es tradición o es plagio, pertenece a otra esfera que no es la de la famosa creatividad, es el testimonio de una década donde aún sonaba algo de la postguerra y un cierto decoro. La Vanguardia era un tabloide enorme, mucho más grande que El Noticiero Universal o El Correo Catalán.  Por aquel entonces los diarios tenían usos secundarios: servían para envolver (compras, bocadillos, etc.) y convenientemente recortados en pedazos pequeños se ensartaban en un alambre y servían como papel higiénico. En los bazares chinos aún resiste el uso final del papel de periódico para envolver.


Lo siguiente después del papel higiénico con hojas de la prensa fue el papel de marca "El elefante", y durante muchos años no hubo ninguna otra marca. Los rollos de papel "El elefante" que yo recuerde no llevaban marcas de recorte en línea discontinua. Además el rollo tenía un acabado irregular, visto de lado, y tenía un tacto áspero. Era de un color pardo como el del papel de estraza, pero no era tan fuerte.
*
BP ─ ¿Existe algún uso del ordenador digital
 que pueda crear un nuevo baluarte para el individuo?
MM ─ Sí, lo que algunos investigadores han llamado
los nuevos servicios de información para el hogar donde
una persona utiliza el ordenador para organizar necesidades particulares
des datos; es decir, para hacer pedidos al
almacén, ordenar repuestos de máquinas,
para la seguridad del hogar, artículos especializados, servicios de respuesta
y trabajo pagado en el hogar. El ordenador, como instrumento
de investigación y comunicación podría aumentar
la recuperación, la organización masiva de
bibliotecas, podría recuperar la función enciclopédica individual
y pasar a una línea privada de información rápida y vendible.

BP ─ ¿Y en qué sentido dicho servicio crearia un nuevo tipo
protección personal?
MM ─ Podría crear más tiempo libre. El tener más
tiempo libre podría hacer que la gente
aumentara su sentido de identidad. Si sus trabajos se tornan
rutinarios y no ayudan a las necesidades de la autodefinición,
el hecho de poder realizar esa
ocupación en menor tiempo que el requerido anteriormente,
le permitirá a la gente apartar grandes bloques de
tiempo libre en los cuales explorar un hobby, desarrollar un deporte
o una vocación secreta. En otras palabras, más tiempo
para "sintonizarse" a sí mismos.
Marshall McLuhan, B. R. Powers, La aldea global

Estos días, apenas pasados veintiún días desde que murió mi sobrino segundo José Manuel, me veo un poco como en aquel artículo de Larra sobre el Día de Difuntos de 1836, en que Madrid era todo un cementerio. Me pesan las ausencias de tantos familiares que han muerto. Por mucho que confíe en un más allá donde los reencontraré muchas veces me envuelve la angustia donde yace la esperanza aquella del Pobrecito Hablador. El frío y las noches tan largas añaden a mis pensamientos lúgubres una condensada razón y vivo como si estuviera en una enorme tumba. Otras veces me sacudo esas ideas y me refugio en las de siempre, más halagüeñas, y en intentar atender a quienes aún viven. No hay otra.
Pienso en mi prima, que ha perdido a su único hijo, y me imagino, junto a la pena de su pérdida, la desolación que se suele relacionar con la vejez. Los abuelos maternos del muchacho aún viven, pero está claro que todos nos iremos yendo. A pesar de que hace unos días traje aquí un librito de Enric Boada en el que sobre todo se prevenía de la explosión demográfica, otras voces nos previenen de lo contrario, especialmente en Europa. Es decir, sí es cierto que habría que limitar los nacimientos en algunos países del mundo, como lo es que habría que incrementarlos en otros. Hay algunos expertos que después de haber estudiado a fondo el tema en todas sus facetas nos advierten de que el verdadero problema de nuestra sociedad es la falta de niños. También habría que hablar de la reorganización social más allá de la familia.
*
"De veritat, have arreglat la casa dels meus pares,
pensant en cada tros, cada moble, cada paret, cada flor,
ha estat una de les tasques més plaents de la meva vida. I
als estius, quan hi som tots, dinant a fora,
nedant o prenent el sol, penso: "no et podries haver
gastat millor els diners".  Som uns privilegiats! ─va dir el meu
fill. I tenia raó, és clar que tenia raó."
(Tona Pous i Vilalta, Perdona'm nena, t'he canviat el títol)

Foto de: Frank_w_aus_l

(c)SafeCreative *1903090210825

21.12.18

Roña y pompa (1)

"También el impresionismo fue una rebelión,
un ataque que llevado a cabo por hombre de genio
contra la hinchazón y la pompa del arte académico oficial.
Con el titulo de Vingt années de grand art ou la leçon de la niaiserie Francis Jourdain publicó una colección de pinturas que
obtuvieron premios oficiales en Francia, durante
los últimos veinticinco años del siglo XIX.
Como apéndice al libro se incluyó una lista de los artistas
franceses del mismo período que no obtuvieron premio alguno
ni gozaron de reconocimiento oficial. En esta lista
se encuentran los nombres de Degas, Sisley, Pissarro, Cézanne,
Monet, Renoir, Rousseau, Gauguin, Toulouse-Lautrec, Bonnard,
Matisse, Rouault y Dufy. Su arte ha
sobrevivido a su época. En cambio
la colección de obras académicas ─obras de los
artistas aprobados y aclamados─ es un confortable infierno
de pretenciosa suficiencia, de pomposa 
insignificancia y de hipocresía satisfecha."
Ernst Fischer, La necesidad del arte

La lámina del libro de Jourdain (1949) de todas las que publicó no es la más estomagante. Las otras veintinueve que se pueden ver en internet son mucho peores y además producen una cierta repulsión e incomodidad. Cuesta creer que su falta sea la condición de arte académico, cuando todo lo más que podríamos aceptar para la mayoría es su clasificación como cromitos picantes según el gusto de la época. Lo malo es que el gusto de la época muchas veces impregna hasta obras que han prevalecido a pesar de la suya. 
Estoy pensando en Josep Pla, un autor admirable pero que no está exento de dejarnos a veces alguna impresión de que sus retratos humanos nos muestran tipos que nos arrojan a la vergüenza ajena y a una mezquindad que nos pone al filo de una misericordia roñosa. Esa roña es la que es propia de la época que retrata y marca una cierta equidistancia con todo lo que por un pelo lo deja a nada del clasicismo. Ese gusto por mostrar las mezquinas pequeñeces tiene que ver con el naturalismo, pero pienso que también habla de decoro. De vez en cuando Pla nos deja imprevisiblemente un retazo donde despliega con gran precisión un apunte fino y seguro de un sabor o de la impresión fugaz de un detalle que siempre suele ser familiar. Esos picos y el humorismo algo desdeñoso pero blanco dan relieve a su prosa, en la que de otra manera no se produciría ninguna "elevación". En el fondo, de eso se trata, Pla no desea elevarse ni hacia la moral ni hacia un punto de algún género de superioridad.
Las láminas del libro de Jourdain ya digo que son repugnantes. La perfección académica de que hacen ostentación no las eximen de un abotargamiento estético y de una sensualidad macilenta.
*
El anuncio de la lotería de este año es casi un cortometraje, demasiado largo. El motor de la historia no es original, es una mezcla entre 50 first dates (Peter Segal, 2004), ¡Qué bello es vivir! (Frank Capra, 1946), Amélie (Jean-Pierre Jeunet, 2001), Atrapado en el tiempo (Harold Ramis, 1993), Family man (Brett Ratner, 2000), montones de películas con déja-vu, etcétera. Posiblemente todos estas películas, a su vez, tienen un punto de parecido con el Cuento de Navidad de Charles Dickens o por lo menos con su espíritu navideño, pero como me da pereza seguir por este camino, lo abandono. Al anuncio de la lotería no le podemos pedir que sea original, pero sí que nos evite la insistencia sin valor expresivo. La insistencia tiene utilidad o para entender mejor algo o para expandir la idea y hacerla más pirotécnica o más emocionante. En el caso del anuncio sobran 3 minutos, se podrían haber concentrado los elementos más significativos y ahorrársenos los redundantes. El anuncio dura 5:39, el del calvo de 1999 solo tenía 1:26. El anuncio de Pedraza y Montserrat Cavallé (además de Niña Pastori, Marta Sánchez y Raphael) duraba 2:19. El anuncio polaco de Allegro, el método de inglés, duraba apenas 3 minutos.
Naturalmente no es se puede comparar el Cuento de Dickens, escrito por un solo autor y seguramente del tirón, con productos en el que intervienen un sinnúmero de profesionales y subproductos. La expresión "cine de autor" o lo que sea "de autor" adquiere todo su sentido ante trabajos en los que se suman muchos esfuerzos, aunque vayan todos en la misma dirección, porque hay algo de lo que rebosaba en el principio aristotélico aquel de la unidad. Está claro que hay muy buenos resultados que asaltan el principio de la unidad de acción, de tiempo o de lugar, pero es mejor mantener un hilo, a no ser que pretendamos una unidad superior  que trabe muchos hilos. 
No creo equivocarme si pienso que la lista de pintores impresionistas que no obtuvieron ningún premio fue más larga. Y que hubo un postimpresionismo que bien podemos decir que fue un impresionismo academicista. El filisteísmo está en la esencia misma del arte, que de otra manera sucumbería a su propia sinrazón.
Ayer estuve viendo la exposición "Velázquez y el Siglo de Oro". Jugué un poco a ignorar el aparato museístico y deambulé de izquierda a derecha y sin mirar los textos. Casualidad o no, los cuadros que verdaderamente me impresionaron eran los de Rubens y Zurbarán. Los demás resultan admirables por su técnica pictórica, no diré nada que no sea menos que eso. Y sin embargo las pinturas de Zurbarán y Rubens eran realmente sobrecogedoras para mí. 
Un cuadro que me llamó la atención por el tema, fue el que incluyo hoy en el Álbum. Conozco en parte el afán que durante algunos siglos empujó a los pintores a redimirse de su papel como artesanos y que por eso en muchos casos se valieron del recuerdo a Apeles y sobre todo del autorretrato. Lo que desconocía hasta ayer es que se hubiera representado al mismísimo Dios Padre como pintor de la Virgen. Qué cosas.

Dios Padre retratando a la Inmaculada (José García Hidalgo, aprox. 1690)

Lámina de  Vingt années de grand art ou la leçon de la niaiserie de Francis Jourdain

(c)SafeCreative *1903090210832

16.12.18

Un día en Tarragona

asé el viernes en Tarragona donde hacía años que no había vuelto. Siempre se preconizaron sus bondades climáticas y lo saludable que era vivir en Tarragona, pero creo que hoy en día, siempre en comparación con Barcelona, es un lugar ideal para vivir. Está a una hora y pocos minutos de mi ciudad, en tren Regional Exprés. Con el AVE se planta uno en media hora. Su patrimonio romano, la catedral, el mercado municipal modernista y la Rambla nova, sin entrar en más detalles del casco antiguo, ofrecen un recorrido abarcable, limpio, sin olor de pipí de perros ni de humanos y al parecer seguro, sin sobresaltos
Como Tarragona tiene un almacén de El Corte Inglés y creo que hasta otro de Ikea, además de una Universidad y un par de hospitales, pienso que todos los servicios a que puede aspirar un contribuyente se ven más o menos satisfechos. Estos días el mercado aparecía engalanado por las fiestas de Navidad, con muy buen gusto. El pesebre no hacía menos de 10 metros y la decoración estaba puesta en su justa medida, sin recargas ni desmanes estéticos. 
Observé a la entrada que tras una especie de reja sobre la entrada principal se podían distinguir los personajes del Seguici de las fiestas de Santa Tecla (cabezudos o gigantes). Ayer casualmente había en "La Vanguardia" una carta al director donde se comentaba que había un carillón en el Mercado, el cual suena a los compases del pasodoble "Amparito Roca" a las 12 del mediodía y a las 6 de la tarde. Se inauguró el pasado 21 de noviembre pero es algo que se me escapó totalmente y sólo ayer al ver la carta me di cuenta y até cabos. La verdad es que cuando vi el séquito festivo asomar entre las rejas sobre la puerta del mercado pensé en las figuras del carillón del Plus Ultra en Madrid, que son goyescas aunque diseñadas por Mingote si mal no recuerdo. Que las del séquito tarragonés (el Àliga, el Gegant, la Geganta, la Negrita y el León) suenen con "Amparito Roca" no es tan extraño si pensamos que con este pasodoble arrancan las fiestas de la ciudad desde hace unos cuantos años. Se ha convertido en una especie de himno oficioso, como "Ondiñas veñen" para el Celta de Vigo. Ha sido una feliz idea y motivo suficiente para volver a verlo.
La otra imagen que ofrezco hoy es del mirador llamado "Balcón del Mediterráneo". El nombre no parece exagerado, sobre todo si decimos que se lo puso Emilio Castelar, que pasó a nuestra historia como uno de los mejores oradores. Se suele decir que el diseño de la baranda, más robusta y más antigua que la del paseo marítimo de San Sebastián, es de  Ramon Salas i Ricomà, pero no se dice casi nunca que la ejecución de la forja se debe a Joan Miquel Guinart.
Que me queje de vez en cuando de las pintadas y la cochambre en Barcelona no quiere decir que no esté totalmente insatisfecha con algunas soluciones urbanísticas que se han adoptado recientemente. Soy una maníaca de las perspectivas y las panorámicas. Eso no quiere decir que no aprecie los recovecos, las plazuelas, pero cuando hay una gran vista lo mejor que se puede hacer es preservarla. Otro día habría que hablar del mobiliario urbano al lado de elementos históricos, hoy no.
A mi vuelta de París en mi escapada en septiembre me apenó ver el estado en que se va quedando la ciudad de la luz (no quiero ni imaginar como estará hoy mismo), pero hubo un detalle que me irritó bastante. De vuelta de la torre Eiffel por el Campo de Marte hasta la École Militaire, se interponía el llamado Mur pour la paix, uno de esos monumentos tan incomprensibles como inútiles y absurdos que no faltan en ninguna ciudad europea que se precie. Esa mamarrachada de acero y vidrio se interponía entre el Faubourg Saint-Germain y el Sena, de manera que no se puede admirar la espléndida y despejada recta que como una alfombra de gala tendía el Campo de Marte ante la Torre Eiffel. Tal vez esa especie de recreación del Muro de las Lamentaciones pretendía mejorar la panorámica, entonces podemos decir aquello de que el mundo está lleno de buenas intenciones.

Muralla romana (Tarragona)

Balcón del Mediterráneo (Tarragona). Playa de El Miracle.

(c)SafeCreative *1903090210849

No sabría decir

-Bé, senyor Peret, en què quedem? És mort o viu?
-Fa de mal dir... ─ contestà amb una veu molt petita el senyor Peret
Josep Pla, No som res però fa de mal dir


l pasado día 3 falleció un sobrino segundo en Finisterre (La Coruña). El término ha caído en desuso, ya que por lo menos en mi entorno hablamos de "primos" aunque sean hijos de nuestros primos. Pero el parentesco que había entre José Manuel Valdomar Senra y yo era que fue y es un sobrino segundo. El término en catalán sería "nebot valencià", però sé que tampoco se emplea y desconozco el origen de la expresión.
Supe de la muerte de José Manuel por las redes sociales. Lo encontré a faltar en Twitter, me fui a hacer una búsqueda en Google y allí inopinadamente apareció como primer resultado su esquela, como segundo resultado una bonita necrológica de La Voz de Galicia y como tercero un obituario de Adiante. Si no me enteré por Facebook no es porque no hubieran allí el eco de tan tristísima noticia, sino porque no tengo cuenta en Facebook. Poco más sé de las circunstancias de su temprana muerte, con 38 años, más allá de que lo habían operado en noviembre tras una caída por un pequeño tramo de escaleras. Deduzco que le practicaron alguna fijación interna y que hizo mucho reposo. El día que falleció estaba solo en casa con su padre ─según explicó un primo nuestro y tío suyo a mi hermano─ y como se indispuso se retiró a su cuarto y ya no lo volvieron a ver vivo. Aunque he escrito a su madre no he querido atormentarla con preguntas y aunque ella me ha contestado me ha dispensando de los tópicos habituales y como suele ser costumbre en una rama de la familia mi prima más bien es contenida y prudente hasta no decir más. 
Por lo tanto no sabría decir de qué murió realmente José Manuel, cuando estaba sano y sólo por una caída se hace difícil encontrar una explicación que no sea la de una complicación postquirúrgica con una hemorragia interna, extremo que provoca un deceso en el que puedo decir que se sufre bien poco. Y lo puedo decir porque yo pasé por un trance así en febrero de 1994, con la suerte de que estaba ingresada en un hospital y que había un ginecólogo de guardia a las tres de la mañana. También pudo ser una embolia.
Una de las más de 5000 fotografías que hizo Ruth Matilda Anderson cuando fue a Galicia a principios de los años 20 es la de un bisabuelo de José Manuel. En la foto se ve un viejo, pero verdaderamente si hubiera podido disfrutar de una jubilación ─que no─ parte de los efectos del salitre, la exposición al mar, al sol y al viento, el abuso el tabaco y el vino, las jornadas en los caladeros, hubieran dejado lugar a un hombre más joven. Pero la vida de los marineros de la Costa da Morte era bastante dura, solo comparable a la de los mineros. 
Cuesta creer que mi propio abuelo no supiera nadar, a pesar de que cuando volvió de la guerra se dedicó a la pesca y fue marinero hasta que se jubiló, aunque por aquel entonces lo que hacía era coser redes y otras tareas que quedaban para los que aprendían o los que ya no podían ir al mar. También parece inverosímil que cuando era yo pequeña viera muchos marineros sentados en el muelle de espaldas al mar. Son cosas inexplicables para quienes desconocen el trabajo de los hombres del mar, sin embargo para mí tienen toda su lógica.
El abuelo de José Manuel, mi tío Pepe, fue muchos años al mar. Una mano suya fue ancha como dos mías y yo no soy de manos pequeñas. Un día de regreso de una larga jornada en el mar vi como comía en silencio un gran plato de cocido gallego, una fuente de patatas fritas con cuatro huevos fritos y después un tazón de caldo. Después se fue a dormir toda la tarde y toda la noche. Hace años que se le diagnosticó algo de diabetes y desde entonces hace una dieta muy estricta que mi tía sigue a rajatabla. Su segunda hija estudió siempre becada y llegó a ser maestra en el pueblo. Se casó con el nieto del marinero de la foto, que anduvo muchos años en la marina mercante. Recuerdo que cuando la guerra del Golfo transportaba gas entre la zona del conflicto y Canadá. Por una lesión en la espalda, si no me equivoco, tuvo que dejar de trabajar y pudo volver a Finisterre.
En todos estos años, desde las fotografías que hizo Ruth Matilda Anderson para la Hispanic Society hasta hoy, los usos sociales del pueblo han cambiado una barbaridad, incluso se diría que más que por ejemplo en mi ciudad.
Por mi madre sé que cuando ella era pequeña se guardaba luto de una manera rigurosa. Por ejemplo, hasta la misa de final, que es como le llamaban a la misa de sufragio que se hace a los 7 días del fallecimiento del difunto, no se podía comer. Mejor dicho: se podía comer pero no se podía cocinar. Esto significa que no salía humo por la chimenea de la casa, que es lo que indica que se ha cocinado. Pero si alguien llevaba comida a la casa por supuesto sí se podía comer. Pasada la misa de sufragio (que era de 7 días por el recuerdo del duelo de San José a la muerte de su padre) se podía pasar a otra fase del luto, de la que lo que más conocemos es el uso del color negro. Pero yo aún he vivido el duelo estricto, sin radio ni TV ni músicas. 
No creo que haya que quitar a las viudas y a los huérfanos y a los padres que perdieron a sus hijos (para quienes no hay un nombre) el consuelo de algún entretenimiento. Pero con toda sinceridad creo que la TV y la radio, ya no digamos Facebook, pueden ahondar la pena, no ya solo por lo mismo que nos la causa a todos sino porque a veces se banaliza sobre temas que para quienes han perdido un hijo pueden ser muy dolorosos. A la pena de la pérdida se añade la sandez del entorno, que se erige como una barrera insalvable y macabra de estupideces.
Mi abuela perdió una de sus seis hijos con solo veintiún años, mi prima solo tenía este hijo, que era juez de paz. Creo que la muerte de mi tía Amelia, en Comodoro Rivadavia, en Argentina, fue consecuencia de un error médico, pero es algo de lo que casi no se habla en la familia. Hace 50 años José Manuel se hubiera quedado cojo y a lo mejor se habría torcido su carácter, pero extrañamente se hubiera muerto por caerse sobre sus pies al salvar un pequeño desnivel de dos o tres peldaños. O sí, porque se puede uno morir de la patada de un conejo. No sabríamos decir.
Me permito hacer este género de comparaciones entre generaciones a sabiendas de su futilidad. Los aprendices de la magia traumatológica aprenderán de sus errores, en ese sentido no hay pena. Es una especialidad con muchos baladrones, pero no debemos pensar que un médico no desea por encima de todo curar a sus enfermos. 
Otra cosa es mi coraje el miércoles al ver en Instagram a otro sobrino valenciano celebrando su trigésimo cumpleaños. Es decir que había ido al entierro del primo un día y al cabo de siete días estaba celebrando su cumpleaños y colgando las fotos en Instagram. No discutiré que celebrara su cumpleaños pero al menos nos podía haber disculpado de exhibir la fiesta en la red social. José Manuel no lo habría hecho. Ahí no hay una cuestión generacional, no es una cuestión de modas y costumbres, es una cuestión de ser buena persona.

Flores de parkinsonia

(c)SafeCreative *1903090210863

La pandereta de Miriam

Cuando la caballería del rey de Egipto, y sus carros y soldados, entraron en el mar para perseguir a los israelitas, Dios hizo que el mar volviera a juntarse, y el agua los cubrió. En cambio, los israelitas cruzaron el mar caminando sobre tierra seca. Entonces la profetisa Miriam, que era hermana de Aarón, tomó una pandereta y se puso a cantar. Todas las mujeres hicieron lo mismo, y también comenzaron a bailar. Y Miriam las invitaba a cantar así:
«Canten en honor de nuestro Dios,
pues ha tenido una gran victoria:
¡hundió en el mar caballos y jinetes!»
Éxodo 15:19



arde me di cuenta de que la profesión para la que yo hubiera tenido más aptitud era para alguna de las relacionadas con el Derecho. De la misma manera tarde he sabido que el instrumento que más se aviene con mi sentido musical y del ritmo es seguramente la pandereta. Lo que no sé y ahora no tengo una pandereta a mano para averiguarlo, es si de natural la tocaría como se toca en Galicia o como se toca en Brasil, donde la llaman pandeiro. En realidad el pandero nuestro no tiene sonajas o ferreñas y si tiene forma cuadrada se conoce como adufe. 
La pandeireta se toca sujetando el marco con la mano dominante, que es l que la agita o hace el maneo, mientras que la mano no dominante  le opone alternativamente el pulgar o el resto de los dedos. Aunque no es exactamente así, ya nos sirve la explicación para saber que la mano dominante es la que sujeta la pandereta. En el caso de los percusionistas de samba lo que ocurre es que la mano que domina es precisamente la opuesta y la verdad es que producen unos ritmos admirables.


La pandeireta puede tener más o menos ferreñas y puede servir para acompañar el canto o la danza. El caso más común lo podemos ver claramente en el vídeo de Xabier Díaz con las Adufeiras de Salitre. En el vídeo el cantador toca una pandereta de madera de cerezo y parche de oveja. No estoy pensando en intérpretes (Xiradela, Faltriqueira, etc.) sino en la interpretación.
La pandereta de Miriam de que se habla en la Biblia no sé cómo sería, aunque parece que en algunas fiestas judías actuales bailan con panderetas adornadas con cintas de colores. También veo en Etsy unas panderetas de boda, con dibujos en el parche, de carácter más o menos tradicional, pero no tienen la pinta de que sean instrumentos musicales o que se usen como tales sino como adornos nupciales. En general todas, las de samba, las de las cantigueiras gallegas y las de las bodas judías tienen entre 20 y 30 centímetros.
A mí no me extraña pero que nada que se adornen y se le apliquen dibujos. Una que tuve yo la dibujé con tinta china con un motivo central que era la silueta de mi mano izquierda. Creo que aún guardo el parche de la pandereta, que no era de muy buena calidad pero que sonaba bastante bien.


Este pandeiro que toco
éche de coiro de ovella 
inda onte comeu herba
hoxe toca que arrabea.
Trad.

(c)SafeCreative *1903090210870

9.12.18

Girar por la extrema derecha

e alegro de que la acusación de acoso contra Morgan Freeman se haya quedado en nada. Y sin embargo me temo que la verdad no perjudicará la carrera ni la credibilidad de la periodista Chloe Melas, que fue quien indujo a la falsa acusación, pero sí afectará la imagen del actor. Me pregunto si habrá algo, aparte de la verdad, que pueda restituir un falso acusado al estado en el que estaba antes de ser objeto de una patraña. Tan pronto como se revela lo que es cierto y se hace evidente que la sospecha no tenía fundamento, la curiosidad abandona el foco y la mirada busca otros puntos. De la misma manera que las víctimas se sienten culpables parece que los curiosos se regodean en el festín de la maledicencia, que los hace copartícipes.
*
Me remito a esa sensación de coparticipación para situar la que me embarga cuando me asomo al tema de los gilets jaunes  y de nuestros GDR o GAAR (Grups Autònoms d'Accions Ràpides, es decir "antisistema"). La sensación es de repulsión. Como se habla tanto de extrema derecha últimamente habrá que recalcar que sí, que la filiación de los chalecos amarillos es en gran parte por la ideología de Marine Le Pen. 
La imagen que incrusto reúne muchos de los elementos que suelen darse: la capucha, la máscara, la mochila, el fuego. El elemento inesperado sería el patinete, pero no nos sorprende a no ser por el tamaño. Precisamente estos días festivos he tropezado sin querer con varios patinistas. Uno circulaba por una de las aceras de la Plaza de España a gran velocidad. Dos iban a contradirección por una de las calzadas de mi barrio después haber cruzado un paso en rojo. Un tercero iba haciendo delfines entre la gente por el Paseo de Gracia a gran velocidad. Tanto el individuo de la Plaza de España como los que iban a contradirección eran sudamericanos, que como diría el Papa Francisco, son dados a la indisciplina. No sé si en enero con las nuevas ordenanzas para la circulación de artefactos de dos ruedas se atendrán a razones y si se impondrán las multas de que se habla, que pueden ser de 500 euros. El caso es que se preve que el parque de patinetes y segways va a aumentar mucho después de las fiestas navideñas y la temporada de regalos. 
Cuando estuve en París en octubre vi que había tantos patines como en Barcelona y que poco más o menos los patinadores eran por el estilo: indisciplinados, algo pueriles, audaces. En mayo, cuando estuve en Londres, no vi ningún patinador. Los escasos ciclistas que se ven están obligados a circular por la calzada y nunca en carril segregado sino que van entre los coches a la buena de Dios. No me cupo duda alguna de que el ciclismo no se contempla como posibilidad. Por si hubiera alguna duda, en los hermosos parques de Londres hay letreros donde se les advierte de que no pueden circular. En Barcelona he llegado a oír que los patines eléctricos son algo "ecológico", lo que viene siendo algo así como que contribuyen a no gastar energía porque apenas consumen algo de electricidad y además no contaminan. El caso es que la electricidad es cara y en nuestro país se obtiene no sin dificultad. "Ecológica" sería la bicicleta convencional o un patín accionado por las propias piernas.
He visto circular incluso por los andenes del metro una joven con patín, cosa que nos percata de hasta qué punto lo han convertido en un elemento inseparable de su cuerpo. Aparte de las molestias y de los peligros que nos ocasionan a los peatones y paseantes, que no son pocos, pienso en esos cuerpos que patinan, tiesos como velas, cubriendo distancias por las que el urbanismo ya eliminó toda barrera arquitectónica hace tiempo. Se introducen en los edificios públicos con su vehículo y a veces pretenden estacionarlos mientras hacen allí sus gestiones para no verse incomodados. 
Como en otras cuestiones ─como por ejemplo, la del ruido─ mi planteamiento es muy simple: si algo no lo puede hacer un número ingente de personas al mismo tiempo es que no es viable. Si no podemos ir todos por la calle con patines, es que no es bueno. En todo caso o tiene que regularse la circulación y someterla a normas o tiene que reducirse el número de vehículos. La segunda cuestión que se me plantea es la de ver tantos jóvenes que no usan sus piernas, cuando tantas veces se preconizan las virtudes del ejercicio. A lo mejor se reservan para el gimnasio (otra vez las máquinas).
Lamento haber señalado el origen sudamericano de algunos de los infractores, perso suelo no decir mentiras. Seguro que el Ayuntamiento está al caso de toda la estadística. Las cosas como son, hasta podría afirmar que desconocen o ignoran que debemos deambular y circular por la derecha. Y no me refiero a la extrema derecha. 

Gilet jaune en Paris. Foto de AFP

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5.12.18

Mío, tuyo, nuestro

Hace unos años corría un infograma que giraba en torno a dos ejes. Uno era sobre nuestras intenciones, que podían ser buenas o malas (era así como se solía expresar) y el otro eje era sobre el resultado de nuestras acciones, que podía ser beneficioso o perjudicial. De una acción buena podía obtenerse entonces un resultado perjudicial, de la misma manera que de una acción mala era posible obtenerse un resultado beneficioso. También se representaban sinópticamente la acción buena con resultado beneficioso y la mala con resultado perjudicial, siendo esta última posibilidad la peor. Ahora se me ocurre la de chorros y litros de tinta que nos hubiera evitado el conocimiento de esta sencilla representación gráfica entre los aficionados a ver el bien en el mal y el mal en el bien.
El razonamiento que he resumido guarda un cierto parentesco con el que encontramos vertido en los dos libros de Enric Boada:
Col shelí shelí - Col sheljá shelí
Col shelí shelí - Col sheljá sheljá
Col shelí sheljá - Col sheljá shelí
Col shelí sheljá - Col sheljá sheljá
Todo lo mío, mío - Todo lo tuyo, mío
Todo lo mío, mío - Todo lo tuyo, tuyo
Todo lo mío, tuyo - Todo lo tuyo, mío
Todo lo mío, tuyo - Todo lo tuyo, tuyo
El último libro de Enric Boada, ¿Imbéciles para siempre?, podemos decir que es una transcripción de una selección de sus conversaciones con miembros de EPBVN (Espacio Psicoanalítico de Barcelona) en una edición preliminar que se ha publicado recientemente. El texto abunda sobre todo en dos temas de la planética que ya había desarrollado en Cuando morir sea una fiesta, el Antropoceno y la catástrofe climática más la superpoblación humana. Se habla de planética y aunque asoman preocupaciones actuales y rabiosas como el hambre o la homofobia y el machismo no hay una visión que descienda a la anécdota ni tampoco a las regiones y a la política o al (des)orden mundial. El punto de vista sugiere modelos que redimensionan lo que es local y lo que es global, frase que queda como de diapositiva pero que es inevitable para referirse al pensamiento de Enric Boada.
En ninguno de los dos libros se indica la fuente original de la cita de "Col shelí...", un poco también por eso, por su redimensionamiento del saber. Con todo, soy una maníaca de la originalidad y de citar las fuentes de la forma más concisa posible, así que he buscado la cita que ─según Boada─ reproduce las etapas "como quedaron descritas en lengua hebreo hace casi dos mil años con una fórmula memorable".
El texto original es el Pirkei Avot o Tratado de los padres. Se encuentra en la Mishná y ésta en el Talmud. Recoge principios éticos y jurídicos. La compilación de la Mishná se suele datar a finales del siglo II pero en realidad su fuente es la tradición oral rabínica, mucho más antigua. La cita indirecta de Boada y el EPBCN procede del capítulo 5:10 del Pirkei Avot:
«Existen cuatro tipos de cualidades entre los hombres: El que dice: "Lo mío es tuyo y lo tuyo es mío" es un ignorante. El que dice: "Lo mío es mío y lo tuyo es tuyo" posee una cualidad intermedia; y algunos dicen que es la cualidad de la gente de Sodoma. El que dice: "Lo mío es tuyo y lo tuyo es mío", es un ignorante. El que dice: "Lo mío es tuyo y lo tuyo es tuyo" es generoso. El que dice: "Lo mío es mío y lo tuyo es mío" es un malvado.»
Esta representación que tanto me recuerda a la que menciono al principio del post, se reproduce en los siguientes mishná:
"Hay cuatro tipos de temperamentos: el que es ligero para enojarse y ligero para calmarse, es más lo que pierde que lo que gana. El que es tardo para enojarse y tardo para calmarse, es mas lo que gana que lo que pierde. El que es tardo para enojarse y ligero para calmarse, es generoso. El que es ligero para enojarse y tardo para calmarse, es malvado." 
Como vemos el esquema de precepto apto para ser memorizado se reproduce e incluso se repiten las palabras para el generoso (jasid) y el malvado o perverso. Eso me hace pensar en que las conexiones entre el Talmud y el psicoanálisis quizás no se acaban ahí, pero no es el tema del post.
Llegar a la conclusión de la máxima generosidad y alcanzar como algo que incluso diríamos es inevitable (Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es tuyo) concuerda bien con mi certeza hace años de que parece inverosímil no ya que no pueda estar bien y tranquilo quien hace el mal a sabiendas y especialmente cuando no va en pos de un resultado beneficioso para sí, sino que en realidad quien hace el bien no puede estar completamente bien y tranquilo si lo tiene como suyo y no cuenta con los demás.
Supongo que el estado de derecho introdujo la noción del "nuestro" (lo que vendría siendo en hebreo shelanu) para que cada cual tuviera algo suyo y algo en común que hay que considerar como propio de todos. Pero lo ideal es que todo sea shelanu.

Yad Torah. Puntero de plata para leer la Torah

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El paripé

Muchas personas me aconsejan que escriba sobre mis experiencias con las personas que acuden a mi lugar de trabajo como usuarios de la Sanidad pública. Nuestra recepción tiene la particularidad que admite personas que acuden a la unidad de tuberculosis y a la unidad de enfermedades de transmisión sexual. En la primera tenemos pediatras y pneumólogos, en la segunda especialistas en enfermedades infecciosas con un un perfil idóneo para tratar las infecciones que no hace tanto se denominaban "venéreas". 
Para quien resulte curiosa la confluencia de las dos unidades habrá que decir que tanto la tuberculosis como las ETS son contagiosas y que se asocia a algunos colectivos vulnerables. Aunque en la sanidad no podemos admitir pacientes que no pueden ser identificados, en la unidad de tuberculosis tenemos frecuentemente personas que están indocumentadas, que están en la calle y que nos vienen dirigidas de albergues y de comedores sociales. Es muy frecuente que aleguen que les han robado la documentación.
Muchas de las personas que están en la calle cuentan con otros problemas de salud, incluidas las enfermedades mentales más severas, las toxicomanías, etc. Por el lado de las ETS nos llegan jóvenes ─turistas, desplazados y empadronados en Cataluña o no─ con una sexualidad muy intensa y variada, trabajadores sexuales de todos los sexos, gente que en general ha llevado una vida a veces tortuosa e incluso violenta y que ha encontrado en la adicción al sexo un alivio o su oficio. No digo que no venga alguna persona que lleve una vida regular con quien piensa que es su pareja en exclusividad pero no lo era, pero generalmente detrás de la gonorrea y la sífilis, suele haber alguna historia que no tiene remedio en la antibioterapia. Como en la cirugía estética y en tantas cosas, hay sobre todo una baja autoestima.
Aunque pudiera parecer que el ingente número de usuarios y mi experiencia con ellos tendría que ser un filón literario, repugna pensar en transfigurar las historias en algo que no sea un rescoldo vital. La tentación de inventarme una identidad ficticia y tratarlos también como seres con una base de realidad pero nombres figurados es algo que ni me atrae ni me convence. Y eso es porque en el fondo y en la forma no veo demasiado interés en reparar en las vidas que están más expuestas a la curiosidad. Puedo decir sin embargo que quienes más me conmueven son los transexuales, que pienso que son los que más han sufrido. La gran parte de los nuestros proceden de Sudamérica. 
Intentar hablar con un georgiano entraña una dificultad insuperable a no ser que usemos el Translator para móviles. Es más fácil hacerse entender con el perro de mi hermano, que no es muy listo, que hacerse entender con los hablantes de ruso, que apenas usan algún gesto como el saludo y poco más. Contamos con mediadores culturales que hablan urdu o bangla o árabe, yo hablo algo de francés y inglés, y al final nuestra intervención se limita a unas necesidades comunicativas muy básicas y siempre las mismas. 
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Decía mi abuelo José María, "Melé", que la gente que pedía limosna, la necesitara o no que era por algo malo y que siempre había que darla. Verdaderamente tenía razón.
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La Navidad pasada hice una fotografía cuando estaba en la mesa de mi sobrino y su novia. Cuando de regreso a casa la visioné me di cuenta de que esa pareja estaba rota. Al día siguiente nos comunicó mi hermano que se habían separado. Ella había accedido a celebrar con nuestra familia la fiesta. En la casa de mi hermano son así, a mí me cuesta admitir una situación que algunos considerarán muy educada o civilizada pero que a otros nos resulta casi disparatada. El esfuerzo por parte de los novios por aparentar que todo seguía normalmente, por lo menos en lo fundamental (sentarse juntos), para no teñir la fiesta con su fracaso como pareja, ni siquiera con el tiempo podrá valorarse como algo útil o bonito. En realidad aceptaron representar el paripé y esa representación como la parejita feliz pudo  ─no lo sé─ ser más dolorosa que admitir la verdad. Y lo que yo diga no es mejor.
Muchas familias solo se encuentran por las fiestas navideñas, cosa que explica simulaciones y convencionalismos que de otra manera serían absurdos. Para mí la Navidad se acabó cuando se murió mi abuela Consuelo, no porque le tuviera un especial cariño sino porque sé que ella disfrutaba verdaderamente de que estuviéramos reunidos. Esa felicidad se notaba y se contagiaba, en el buen sentido de la palbra "contagiar".

Vista desde el ambulatorio del Raval Sur una mañana de noviembre 
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2.12.18

Post 1656: Personajes e intérpretes

n la presentación del libro de Teresa Pous Vilalta la correctora remarcó la sincronicidad entre ambas ya que habían estudiado en el Cor de Maria. La autora en Olot y la correctora en Mataró. No acierto a saber si las coincidencias y los refinamientos del destino tienen que ver con el tamaño de nuestro mundo, o si tendrán razón los que ven en la urdimbre de las vidas cruzadas un discurso que tejen hilos que solo el tiempo saca a relucir en la trama. La novela es un conjunto de apuntes autobiográficos y de textos, incluso versos y poesías, en orden cronológico. Seguro que habrá novelas en orden alfabético, pero el orden cronológico facilita poder seguir los hechos y adopta un sentido o una trayectoria, concede prioridad a la idea de que la famosa pareja o ley causa-efecto nos explica y hasta nos justifica.
Abandono por un momento la idea del tapiz y me acerco  a la de la música porque hay vidas que nos hacen pensar en un desarrollo de variaciones sobre un mismo tema.
Teresa Pous Vilalta fue profesora mía de Literatura en BUP (Bachillerato Unificado Polivalente) y COU (Curso de Orientación Universitaria). Por alguna razón que ahora no recuerdo nos excusó de la lectura obligatoria de El árbol de la ciencia, que fue desgraciadamente una de las opciones del examen de selectividad, siendo la alternativa mucho peor. Yo había leído la novela de Pío Baroja en mi época más maníaca como lectora, el verano de 1974, 4 años antes de subir a Bellaterra. Eso me permitió salvar el tropiezo con un notable. Pero Teresa nos impartió unas clases que nos apartaron del método biobibliográfico clásico para introducirnos de lleno en lo que ya empezaba a imponerse en la Universidad, un estudio de los textos como tales, estructuralmente. No tengo ninguna duda de que esa visión fue decisiva en mi elección de la carrera de Filología Hispánica, la cual no acabé por un aburrimiento insuperable.
Tal vez no llegamos a leer obligatoriamente la novela de Baroja porque TPV esperaba confiar ese tema a una prima de la que varias veces nos dijo que iba a venir a darnos una conferencia sobre Filosofía para abrirnos a ese mundo que nos esperaba después de la Secundaria. Nunca vino, pero casualmente llegué a conocerla un par de años después en mis estudios de Biblioteconomía y Documentación. Un día recaí en la coincidencia de su apellido con el de la profesora de la Academia Cultura y fue así como supe que eran primas. En realidad el parentesco era con el padre de Teresa Pous Mas, Antoni Pous Fontclara, de quien guardo un recuerdo inmejorable, quien era o es el primo de Teresa Pous Vilalta.
Durante los años que traté con TPM, TPV vivió no lejos de donde fui yo a vivir más adelante, el año 1987, cerca del Paseo de Maragall. Podría bien decirse que por temperamento hubiera sido más verosímil y hasta natural que la amistad o la atracción hubiera discurrido entre TPV y yo, pero no fue así.
A la primera lectura de la novela aprecio verdaderamente la naturalidad de TPV.  Es de admirar el equilibrio entre su sinceridad y su decoro. Y se agradece.
Veo más coincidencias, como el hecho de que hubiera ido a la piscina del Càmping Les Tries, en Olot. Fui una vez porque me invitó a pasar un fin de semana una amiga de la Primaria cuando se prometió con el propietario de todo el negocio. Aún no he conseguido comprender porque me invitaron. Llegué traqueteada a una de las últimas comarcas de Cataluña en un autobús de línea o tal vez en dos, no lo sé. Cuando cayó la noche me dejaron sola en la cafetería con los niños y pronto sus padres pusieron vídeos porno. No sé dónde se metieron mis huéspedes. Cuando la situación ya empezaba a ser más absurda que sórdida expresé mi deseo de retirarme a dormir. Mi habitación quedaba tan alejada del núcleo de la casa y en una zona tan deshabitada y destartalada que opté por no moverme de allí hasta que se declaró el día, ni siquiera para ir al lavabo. Esa invitación en falso sirvió para prevenirme de ahí en adelante de aceptar otras, ya no digo de ellos, por descontado, sino de otros amigos. Sigo sin poder comprender qué puede llevar a invitar a quien no es bien recibido o es mal esperado. 
Una última casualidad de TPV en mi vida fue el año 2009, cuando ahora sé que su hijo tuvo un accidente muy grave en el que a punto estuvo de perder la vida. Por aquel entonces yo trabajaba en el Laboratorio Experimental de Cardiología del Hospital Vall d'Hebron y es posible que hubiéramos podido encontrarnos en algún momento, cosa que no ocurrió. Cuando la telefonearon para darle la noticia del estado crítico de Omar yo estaba esperando en la lista de espera mi tiroidectomía total, con un diagnóstico de cáncer que luego 5 meses después resultó ser un falso positivo. También estaba esperando la celebración de un juicio que se señaló para meses más tarde y no perdí.
Después de pasar una noche en las urgencias o en la UCI de un hospital o de estar en manos de un tribunal o de la Anatomía Patológica, cuando en ninguna de esas situaciones sabe uno cómo va a acabar nada, después de eso, cualquier cosa parece buena, bonita, casi como estar en Disneyland. 
Nuestras vidas a veces se desenvuelven sin llegar a tocarse, como en manos de un habilidoso videojugador.
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Al acabarse la presentación en Casa Golferichs otra exalumna me hizo pensar al recordar que en su curso alguien que se había enamorado de un alumno que a su vez se había enamorado de no recuerdo quien en realidad era amada por otra alumna que pienso yo que seguramente también no había podido corresponder a vayamos a saber quien. Una coreografía que solo alguien como Pina Bausch podría imaginar de la manera más plástica.
Perdona'm nena, t'he canviat el títol arranca en una época que conoció la generación que me precede, que al menos a mí me influyó o determinó más que la de mis padres. Pero con esta apreciación no indico que la autora está anclada en los años 50. Creo que su vinculación con la enseñanza, ser madre, tener una pareja de otra generación ─por detrás incluso de la mía─, su forma de ser, le ha concedido más oportunidades que a otros de superar etapas y sus finiquitos onerosos.
Que TPV nos disculpe de exaltadas o decaídas lecciones morales y de la autoficción o la "cara a la galería" típicas de algunas autobiografías y memorias, es algo que no nos sorprende a quienes mínima o máximamente la hemos conocido. Toda vida tiene su interés cuando lo que importa es cómo la vivimos. Ella, Teresa, que es una apasionada del teatro y de la vida, sabrá bien que hay personajes y personajes pero que también hay intérpretes e intérpretes.

Imagen del juego Atari Pong de años 70

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