28.2.11

10:23 (11:23 en España)

l fin de semana del 5 de febrero más de 1500 escépticos de la campaña llamada 10:23 secundaron un "suicidio" por sobredosis homeopática en 70 ciudades de 30 paises. Una de las ciudades adheridas al evento fue Barcelona. Un grupo de escépticos de la homeopatía se reunieron en las Ramblas y ingerieron una sobredosis del remedio homeopático que ayuda en el insomnio con el objeto de demostrar que no les pasaba nada. El evento de 2010, celebrado en Madrid a las 11:23, también está registrado en Youtube, pero es más largo. Como en esencia la actitud de los participantes es la misma en Barcelona que en Madrid, elijo el de Barcelona por aquello de que corresponde a la crónica local -como  en esencia aspira mi blog- y tiene el valor añadido de  la participación de la Dra. Marisol Estrems Membrado, a quien conocí cuando aún era estudiante, y la de un miembro del Centro Cochrane, centro que lo es de la evidencia científica. Marisol ya por entonces tenía inquietud por las medicinas complementarias o alternativas o, como se dice ahora en Estados Unidos, las medicinas cuerpo-mente (Body-Mind Medicines). A pesar de todo, contra todo pronóstico, realizó la especialidad como cirujana general en el Hospital del Mar y, como ella misma admite, allí pudo experimentar con enfermos sépticos (infectados) que la homeopatía revertía y conducía de la UCI a planta.
*
Tanto el evento en Madrid el año 2010 como el de Barcelona el año 2011, a primeros de este mes, tienen una actitud que a mi entender deja ver la influencia inglesa y del activismo  que lleva el sello del norte de Europa. Los bárbaros. El argumento, si lo podemos considerar así, consiste en que con la sobredosis  de glóbulos homeopáticos se pretende demostrar que la homeopatía no sirve para nada. En esa razón, y en la de que los barbitúricos son mucho más baratos, es donde apoyan  los del 10:23 (11:23 en España) todo argumento. Más elaborado es el artículo de la Wikipedia, aunque aprecio cierto ensañamiento y desmesura. Me asusta el exceso, lo prolijo del artículo.  Como el fundamento de la homepatía, nos guste o no, es precisamente que actúa porque se usa infinitesimalmente y por medicamentos asimilados al mal (similia similibus curantur ‘lo similar se cura con lo similar’), yo diría que la campaña 10:23 no ofrece una prueba concluyente. Tampoco es válido como argumento, en mi modesta opinión, afirmar incansablemente que la homeopatía "no es científica". Es un "porque sí" y un "te lo juro por Snoopy" y lejos de embargar de crédito a los detractores, los despoja de casi toda la razón que pudieran tener. ¿No será que su base "científica" está poco razonada y apenas estudiada epistemológicamente? Lo que les digo: bárbaros y memos.

Siempre estoy a vueltas con el humor, su legitimidad o licitud. ¿Se puede decir "licitud"? Supongo que poderse, lo que se dice "poderse", se va pudiendo. Hay un humor negro, un humor amarillo, un humor verde, un humor blanco, un humor marrón... Y no me hagan poner ejemplos de cada color. El humor al que se apela en el 10:23 es un humor marrón tirando a negro.

Se dice, dicen los que trabajan en la farándula, que el registro más difícil es el de la comedia. Posiblemente lo es. Yo no sé si la sátira pertenece al género de la comedia propiamente. Ayer estuve viendo un DVD de Federico Fellini, "Giulietta degli spiriti" (1965). La película es hilarante y nos muestra como Giulietta (Giulietta Massina) acude a reuniones espiritistas por buscar una señal que le haga reconocer que aún siente cariño por su marido y no sé qué otras historias.  No se aclara, la pobre.  En la primera reunión ya nos tenemos que reír hasta la desopilación porque dos golpes en la mesa le revelan al supuesto vidente que el espíritu que se les presenta corresponde a un tal Olaf y es turco.  Es  hilarante porque el espíritu anterior se manifiesta por morse y se llama Iris, pero Olaf se manifiesta con un toc-toc lacónico e impaciente.  La riqueza formal de este clásico es tan abrumadora que no solo hay que reconocer lo mucho que le debe Almodóvar sino que hasta Plauto, el comediógrafo aún más clásico o menos (según se mire), se vería a sí mismo superado, homenajeado y regurgitado. Admito que para estar en buena disposición para ver la película hay que estar un poco pasado  de psicotrailers de Antena 3 (asesinos en serie, crimenes por seguros, liantas envenenadoras, etc.), pero es muy buena. Creo, en mi modesta opinión, que sólo esta forma de ver vitriólicamente pero desnudamente la realidad, nos permite avanzar un algo. Todo lo demás arroja una oscuridad mucilaginosa y más de lo mismísimo.

Todo cuanto no está asimilado a la ciencia oficial y a la ortodoxia -nos movamos en ciencia o en religión- es atacado por su lado lucrativo, como si -hipocresía aparte- no persiguiéramos todos la seguridad que da la pasta gansa y un poder incuestionado. Hay impostores en todos los rincones de la actividad humana. Hasta Dante, por un decir, tendría sus truquillos a lo mejor. Nos ganamos la vida como podemos, siempre temiendo que el vecino de al lado pueda invadir nuestro minúsculo monopolio de no nada. Prometo por la salud de mi canario y hasta por la mía (tampoco es que valga tanto) que Marisol Estrems es una médica impecable. Que siempre se ha preocupado por la salud de sus enfermos y por nada más. Que no habrá visto nadie corazón más blanco. Y como protesta por la agresividad  sardónica de los escépticos del 10:23 hoy, inusualmente, no incluyo en este post ni una sola imagen. Hasta donde yo recuerde nunca antes lo hice.

Verdaderamente no entiendo esa gente que se define por sus fobias o por aquello a lo que se opone en vez de por sus filias o por aquello que ama. Me sorprendió que Deepak Chopra,  que preconiza la meditación para la sanación,  "colocara" un artículo en el JAMA (The Journal of the American Medical Association), me repugnó que fuera sobre Maharashi, me gustó que fuera sobre el Ayurveda, la medicina tradicional de la India, con más de 400 universidades con su enseñanza vigente. No me sorprendió que le obligaran a retractar la publicación por unos supuestos intereses económicos. Tampoco me sorprendió que ganara el juicio que interpuso contra el editor y sus ¿calumnias? Pero lo que no me sorprende, no me gusta y me repugna es que en el JAMA no se ha publicado nada más sobre el Ayurveda, cuya farmacopea le da 8.764,32 vueltas a la farmacopea occidental.


P.S.: Declaro no tener ningún conflicto de interés y actuar de acuerdo con lo que me toca  al HON code y el WMA e tutti quanti.

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El nido

Els meus pits són dos ocells engabiats
quan els teus dits els cerquen
per entre les fulles i les flors del vestit.
Però quan fulles i flors cauen a terra
-que el desig porta dalla!-
són dos peixos que et fugen de les mans
en les crestes nevades de la mar.
  Maria Mercè Marçal, "Foguera Joana", Bruixa de dol (*)

ay en el pueblo de mi madre un cala que se llama Corveiro y es con toda la razón porque en ella, desde que se recuerda, se reúne una colonia de cuervos. Cuando hubo el vertido del "Prestige" desaparecieron pero volvieron a verse cuando aparentemente todo había pasado. En esa cala hubo un verano una marea dorada. Eran unas partículas como de oro que soltaban no sé qué algas y parecía que nos bañábamos en un mar de purpurina que hubiera sido lisérgico de no haber sido urticante. La verdad es que el picor solo ocurría al contacto con el aire y se pasaba en cuanto nos secábamos el agua de la piel o se evaporaba pero, como se suele decir, "sarna con gusto no pica".  Cómo le hubiera gustado al poeta W. B. Yeats ver el cromo prerrafaelita de los cuervos y el polvo enamorado de las algas, que recordaba a la lluvia sobre Danae pero a lo céltico.
*
No es que Barcelona sea el paraíso de las cigüeñas. No, no lo es y no creo que vaya a serlo.  No hay espacio ni para las palomas y los gorriones hace tiempo que no se ven. Esas estampas que se ven por Castilla (CyL) de los nidos en las espadañas, por aquí no se ven. Entre otras cosas porque, que yo sepa, hay algunos campanarios, pero espadañas propiamente dichas no hay lo que se dice ni una.
*
Ayer fui a visitar en una primera incursión lo que fue Sant Martí de Provençals, pueblo que se agregó a Barcelona el año 1897, lo mismo que Sans, Gràcia, Sant Andreu del Palomar, Sant Gervasi de Cassoles y Les Corts de Sarrià. Aunque la iglesia de Sant Martí de Provençals ya existía en el siglo XI, podemos decir que en el edificio actual cuesta reconocer como originales los elementos de la rehabilitación del siglo XV. Otra particularidad del templo es que desde fuera parece mucho más grande que desde dentro.
*
"Al Atardecer. Sant Martí de Provençals" (Isidre Nonell, 1896)
El cuadro de Isidre Nonell da fe del color de la tierra en la actual Verneda, palabra que proviene de vern (Alnun Glutinosa, "aliso"). Ahora podemos apreciar ese color rojizo arcilloso tan especial por las obras de la Línea 9, que va a ser la línea de metro más larga de Europa y que cuando funcione en todo su recorrido unirá los territorios del Besós y los del Llobregat:
"Además de dar servicios que no disponen de metro (Bon Pastor, Llefià, la Salut, Singuerlín, Pedralbes i Zona Franca) unirá cinco municipios (Santa Coloma de Gramenet, Badalona, Barcelona, l’Hospitalet de Llobregat i el Prat de Llobregat) y puntos estratégicos como centros logísticos, zonas de equipamientos y zonas de servicios como el Aeropuerto de Barcelona, la Zona Franca, la Fira, la ampliación del Puerto, la Ciutat de la Justícia, el Parc Güell, el Camp Nou y la Ciutat del Bàsquet, entre otros". (Wikipedia)
El hecho de que ahora, para quien no conozca Barcelona, sea muy difícil recorrer en transporte público esos puntos mal comunicados entre sí a veces, ya convierte el proyecto en algo perturbador. Ver juntos los topónimos Singuerlín y Pedralbes es algo más que detonante porque supone, en la pura teoría, el derrumbe de las barreras físicas entre dos barrios de extracto social muy alejado.  En el fotoclip que he hecho para la ocasión, he elegido sobre todo imágenes que solo pretenden secundar el cuadro de Isidre Nonell. Lo que pretendía, a sabiendas de que a lo mejor he alcanzado otros resultados, es mostrar esa encrucijada en la que andamos. No solo de caminos, sino también de tiempos. Todo es tan rápido que no sé si estamos dejando algo por hacer para más adelante.

Parece que al atardecer es más fácil que se levanten como fantasmagorias las imágenes del pasado o de lo que por ahora es imperecedero, pero elegí la mañana. Podría haberme recreado en las grietas o en los alisos (que ahora no están en su momento más característico)  pero me dejé llevar. Tal vez de no haberme dejado llevar no hubiera visto el nido de cigüeñas. Está cerca del campanario, en lo alto de un núcleo de  reflectores, cosa que hace sospechar que es la alternativa a una persecución; que probablemente las cigüeñas han venido a anidar en Sant Martí desde que se formó el núcleo histórico y que seguirán haciéndolo mientras puedan y mientras sus cigoñinos salgan con bien.  Los cuervos graznan y las cigüeñas crotoran.


(*) Traducción literal de Aaoiue: Mis pechos son dos pájaros enjaulados | cuando tus dedos los buscan | entre las hojas y las flores del vestido.|| Pero cuando hojas y flores caen a tierra –el deseo lleva hoz- | son dos pájaros que se escurren de tus manos | en las crestas nevadas del mar (Hoguera Juana)

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25.2.11

De piedra






stoy reuniendo una colección de orejas de estatuas, aunque ya sé que es inútil, de la que hoy me atrevo a mostrar una primicia.  No le veo inconveniente alguno a dejarme llevar por mis inquietudes o veleidades artisticoides y de orejoneo, que mudan, por otra parte. Hay alguna oreja tan tosca que podría pasar bien por un ejemplo de oreja de coliflor o de luchador, pero otras muestran una delicadeza que por ella misma mismamente me libera de defender que hasta las piedras sienten. La mirada de las estatuas tampoco debe ser material fácil, así que en esta colección que empecé ayer me inicio en la prospección de otro pozo sin fondo de admiración, sangre, sudor y lágrimas. Como no tenía bastante con la música, se añade el mármol enamorado.

Hoy he averiguado la etimología de la palabra italiana ciao (<sciavo, “esclavo”) (hola y no adiós, por cierto), que vendría a ser como nuestro arcaico “su segura servidora”. Y  ya no puedo considerar la palabra con ingenuidad, tal y como la tenía presente, exenta de esa disposición casi total. Cuando tenía casi todas mis sinapsis neuronales en activo y no como ahora que estoy perdiendo facultades a marchas agigantadas, alguna vez me gustaba imaginar que yo había sido la esclava de una esclava allá por el siglo I. Sí, me gustaba ensoñar o acariciar la idea de creer en una especie de metempsicosis por la cual yo... ¿recordaba?... haber sido capturada en Galicia, llevada a Cádiz y allí haber servido a otra esclava, una bailarina. Las famosas bailarinas gaditanas causaban furor en Roma. y yo creo que aún son de lo mejor. Las esclavas gallegas eran buenas para trabajar duro y como nodrizas. Mi bisabuela materna amamantó a una barbaridad de niños ricos y a los suyos propios. La bailarina gaditana, sus crótalos o argentinos jalalíes y yo misma fuimos llevadas a Roma para servir a una patricia que era buena aunque temperamental. La patricia poseía, supongo que por ostentación o standing, además de a nosotras, a un babuíno que sí que tenía un carácter malo malo. Además de agresivo era jodido y cruel. Especialmente conmigo. Pero yo todo lo sobrellevaba con paciencia y conformidad porque era feliz. ¿Ustedes saben lo que es ser feliz? Pues eso. Tal vez hubiera preferido que la señora tuviera como mascota  un tierno lemur pero las cosas son como son. Ésto es lo mismo en el siglo I que ahora. Estas ideas o, si quieren, ideaciones, tienen para mí tanta realidad o son tan verdaderas como lo que sí puedo demostrar y hasta defender en caso de apuro.

Los rostros de la gliptoteca romana, griega, etcétera, vienen de las noches de los tiempos, esas noches largas que también pasaron nuestros antepasados y que espero que pasen los que nos sucederán. Como dijera Ramon Llull, “jo em meravell” de tanta variedad en los rostros, sus expresiones, sus rasgos. Casi casi no hay un rostro igual a otro. A veces veo como yo creo que ven los escultores a sus modelos, como peonzas. Trottole. Pero, claro, como una peonza que gira y muestra no siempre la misma cara sino muchas, infinidad. Como a un holograma o a un ser preternatural, a decir verdad. Otras veces también soy capaz de una lucidez fulminante, cosa que normalmente me conduce a la modestia pero –lo lamento- nunca jamás a la cordura, más asimilada a lo que se supone es la normalidad. También sé como todo hijo de vecino de esos estados de claridad oscura, por la noche cerrada, alta,  cuando de repente todo se nos hace una montaña y hasta sentimos su peso abrumador y enganchoso, agobiante, y por el contrario todo se llena de hondas ausencias. Difícil es hablar de los sentimientos, aunque siempre nos podemos apoyar en las convenciones, en la buena educación y movernos entre clichés seguros y el valor no menos seguro de la ironía más evasiva y distante. Esta madrugada me despertaron la modestia, el miedo, una ausencia que siento, la claridad, mi pérdida de facultades, y tomé un libro de poemas de Pablo Neruda. No le tengo gran simpatía, al contrario. Le tomé manía cuando supe que había tenido una hija con hidrocefalia de la que siempre huyó como algunos hombres y mujeres cobardes huyen de la desgracia, de la pena. Fue desalmado. Bien pensado también pueden llegarme a desazonar aquellos poetas que pretenden hacer de sus desgracias una obra irrefutable en su belleza absoluta. Ese libro lo tengo porque lo heredé, junto con toda la obra completa de Camilo José Cela, de un amigo que murió hace 2 años y medio. Lo abrí per sortes Virgilianae:

Cuando tus manos salen,
amor, hacia las mías,
¿qué me traen volando?
¿por qué se detuvieron
en mi boca, de pronto,
por qué las reconozco
como si entonces, antes,
las hubiera tocado,
como si antes de ser
hubieran recorrido
mi frente, mi cintura?
...

Y pensé, qué bueno. Dio en el clavo. No recuerdo haber leído antes que el amor se sintiera como algo que conectara con un revivir. “Revivir” es tal vez una palabra que no tiene sentido, todo sentido si no tenemos presente que es “volver a vivir”. Me doy cuenta que tanto significa que algo se aviva, anima o resucita como que se recuerda o se despierta.

 “Nosotros los Domínguez”, frase con la que suelo introducir a mi madre cualquier explicación sobre una condición que me viene impuesta por mi material genético paterno, tenemos unas primaveras perturbadorísimas, como lo deben de ser la de los seres que salen de su letargia invernal. Y pretender trasmitir algo de lo que nos pasa por la cabeza o hasta por las orejas, que es poco más que nada y que desconozco, es tan complicado como el principio de la incertidumbre de Heinsenberg.

Adolfo Suárez el 23F, solo

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Webitis, webilitis, webonitis

stos días he estado repasando todo el panorama sobre las redes sociales y toda la... chatarrería de la Web 2.0.  No, digo chatarrería por inconsciencia. En realidad la Web 2.0. no es chatarrería, pero ese apelativo lo matizaré más adelante y de momento lo dejo ahí esbozado y con todos los respetos. Precisamente creo que no hace mucho la prensa salmón (ahora no sé si fue “Cinco días” o si fue “Expansión”) distribuyeron con su ejemplar de fin de semana el libro de Enrique Dans titulado Todo va a cambiar, título que ya dije que parecía conducir a la frase de Tommasi di Lampedusa famosa que acaba “para que nada cambie”. Y lo de la chatarrería lo digo un poco, ya se verá, en este sentido, en que a pesar de todo mucho de lo que circula gracias a la Web 2.0. es más de lo mismo aunque con un aspecto flamante de nueva tecnología y sobremodernidad. Es decir, si se me permite exagerar, es mucho más moderno lo que pudo llegar a escribir Cervantes en las Novelas Ejemplares  con una pluma de ganso, que lo que a veces se deja lear en Twitter o en Facebook vía smart phone wifi.

Se atribuye a Alan Kay una frase referente a la tecnología que también, modestamente, voy a matizar. Alan Kay me merece como todo el mundo todos los respetos, y además mi admiración, porque es programador informático, conocedor del órgano barroco, teclista, y uno de los impulsores convencidos de los portátiles de 100 dólares para estudiantes de países en desarrollo. Kay dijo, lo cito de segunda fuente, que “tecnología es cualquier cosa que no existía cuando naciste”. En mi propia manera de ver este mundo de watios y bitios, la tecnología es toda la matraca de andróminas que yo creía necesitar cuando empecé a abrir los ojos al mundo del demonio, la carne, las mentiras y las cintas de vídeo. No, las cintas de vídeo ni existían cuando abrí los ojos ni las necesité nunca.
*
Será muy difícil dejar de admitir que no estoy encantada no ya con mi blog (uf) sino que también lo estoy con muchos blogs que he conocido y en los que, haciendo uso de su condición de red social, he podido participar más o menos. También soy una usuaria asidua de la Wikipedia e incluso he colaborado en algún detallito, cosa que me ha parecido tan emocionante en su momento como cuando conseguí por primera vez en mi vida entender las operaciones con quebrados o manejar el taladro. Por decir algo. De lo que he hecho en la Wikipedia queda un rastro indeleble (que cualquiera puede leer en el historial de los artículos en cuestión) pero es felizmente anónimo, y eso rellena y satisface una necesidad íntima que yo tenía de darme así, pasando desapercibida y sin autobombo ni autoplatillo.

Los repositorios de documentos (Issuu), fotografías (Picasa, Flickr), vídeos (Youtube) y presentaciones (Slideshare, Scribd), también son una satisfacción para mí cuando quiero compartir algo y más, si se me permite, cuando necesito algo que no tengo, para lo que soy un pozo sin fondo. Por ejemplo, ayer estuve en la gliptoteca de Flickr  y pude ver muchos retratos romanos y gratis et amore.

Pero lo que me parece la repanocha son los llamados marcadores sociales (Delicious, Gnoss, Connotea, CiteUlike, Ma.gnolia, etc.). Seguro que hay mucha gente refractaria a todo cuanto llevo mencionado en los párrafos precedentes, y sobre todo al Facebook, que se ha convertido en un lavadero público a pesar de lo bueno que podría ser. Pero incluso los que son reticentes a las redes sociales encontrarán que son de la mayor utilidad los marcadores sociales. Yo tengo mi cuenta en Delicious (hasta ahora aún de Yahoo) y una copia en el español Gnoss. Delicious me permite guardar todas las URL que he ido acumulando y que no puedo manejar en los Favoritos del navegador ni con carpetas ni con nada. Yo sólo he juntado cosa de 250 marcadores, pero los necesito de veras y ahí estan  bien dispuestos. Cada marcador en Delicious incluye el enlace, el título y hasta unas etiquetas que le ponemos al crearlo o que el propio producto nos sugiere (indización social). Sé de un par de blogueros melómanos que si no la tienen, podrían tener ya una colección de enlaces de Youtube en Delicious y no estar locos. Y es que, no nos engañemos, Youtube no ofrece un buen buscador y las etiquetas que les ponemos la gente a nuestros vídeos son erráticas, resbaladizas y hasta absurdas. Eso por no decir nada de los títulos. Hace dos años que estoy buscando una cantante de blues antigua, blanca y guitarrista. La he buscado por activa y por pasiva. Nada. La encontré un día en Youtube, blanco y negro, y la perdí. Me estoy empezando a desesperar.

Pues lo que hace que Delicious, Gnoss, etcétera, sean un servicio de “marcadores sociales” es la posibilidad de encontrar otros usuarios afines, con colecciones similares a la nuestra, a través de las etiquetas o buscándolos por sus nombres. Y además nuestros favoritos pueden mantenerse en privado o no, y los tenemos en cualquier ordenador porque están asociados a nuestra cuenta.

Para quien se quiera animar, le ofrezco un vistazo a mi Delicious, que no tiene gran interés la verdad, pero para hacerse una idea ya vale.

eboy

El término Web 2.0. proviene ya de los albores de 2004. La web precedente era unidireccional o meramente informativa, se basaba en páginas que casi no se actualizaban y que requerían conocimientos técnicos ingentes. La Web 2.0. no es tanto una novedad tecnológica como un cambio de actitud. Ha permitido a los usuarios interactuar con otros usuarios (redes sociales) o cambiar el contenido de los sitios web (inteligencia colectiva). Por lo tanto es un fenómeno social y facilita compartir información en aplicaciones de diseño centrado en el usuario. Así explicado es una maravilla, pero hay mucho ruído. Mucha información repetida. Los tipógrafos consiguieron que la lectura de los libros fuera un remanso para la mirada. Los internautas activos hemos conseguido dejar al más pintado los ojos a punto de resecarse como uvas pasas y ahuyentar a las personas que necesitan un medio más sosegado, sin tanta metralla animada. 


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24.2.11

En la oscuridad

A Ascenció Zubiri
En la casa se defienden
de las estrellas.
La noche se derrumba.
Dentro hay una niña muerta
con una rosa encarnada
oculta en la cabellera.
Seis ruiseñores la lloran
en la reja.

Las gentes van suspirando
con las guitarras abiertas.

F. García Lorca, "Barrio de Córdoba (Tópico nocturno)",
Poema del cante jondo
*
s lo que tiene la experiencia, que se puede trasmitir pero de aquella manera. Por lo general de lo que aquí hablo es de mis experiencias, las orquestales con la oscuridad, y remito a aquel grupo de los ochenta, Orchestral Manoeuvres in the Dark, y los experimentos con mi ignorancia. Precisamente hoy, que quería hablar de la música y del sonido, me he acordado del hilo musical que soporté durante cosa de tres años en una de las travesías de mi vida laboral. No sé por qué perversísima tecnología un día un compañero nos puso por cerca de dos horas un disco de los Pitufos (makineros o navideños o los dos) y  me dejó en un estado de depresión y mal humor del que me costó salir. El rock sinfónico también lo tuve que soportar durante otra travesía, pero para entonces me había hecho con unos auriculares y contrarrestaba los efectos que tenía sobre mi alma una música tan horrísona para mí con mi propia música. Así que diré de entrada que reconozco que la música que sí estoy dispuesta a escuchar puede resultar intolerable a otras personas y así por el estilo, como pasa con casi todo, sobre todo lo que entra por los sentidos, como es el olor, el hedor, el ruído.

Decía una conocida mía que cuando alguien apela a su experiencia para defender una postura habría que pensar que las experiencias pueden estar equivocadas y eso es una gran verdad. Sin embargo si lo tenemos en cuenta con no menos verdadera modestia, podremos seguir adelante y afrontar a los escépticos, sobre todo los que no dan palo al agua, que son los más cerriles y porfiadores. También decía otra conocida mía que el que no trabaja ese seguro que no se equivoca y tenía más razón que una santa.  Tanta, que me dan ganas de echar marcha atrás y cambiar la cita cefálica por las de mis dos amigas. No obstante, como siempre, seguiré adelante. La experiencia que yo tuve con el poema de Federico García Lorca, que no es al caso, hace que esos versos no tengan el mismo significado que pueden tener para otras personas. Eso ocurre también con los bolígrafos BIC porque el día que se murió mi padre tuve que pedir a pie de un teléfono público a alguien que pasaba por allí un bolígrafo y me dejaron un bolígrafo BIC con el que anoté el número de teléfono con el que empecé a hacer las gestiones propias del deceso.

De mi relación con la música podría hablar tanto que aburriría a las ovejas. Así que solo me referiré, si es que aún queda alguien por aquí, a tres experiencias. La primera fue un verano, después de mucho escuchar la Grosse Messe en Do m (K 427) de W. A. Mozart. En particular el Kyrie y el solo de la soprano. Un domingo muy temprano se puso a cantar un canario (no el mío, que estaba en casa de mis padres) en el patio interior del bloque y, no me pregunten cómo, su canto dio perfectamente la medida del espacio que ocupaba. De tal manera que lo sentí en las paredes de mi corazón, como si el corazón pudiera sentir, y fui totalmente consciente del material de que estamos hechos. El día antes yo me había preguntado cómo es que Mozart había hecho una obra tan grande por algo tan pequeño como era por su boda con la que fue su esposa, Constanze. Son esas tonterías que se piensan y apenas se llega a formular ya vemos su inconsistencia, lo poco que puede permanecer siquiera en el aire y ya no digamos en un pedazo de papel. Aquel pájaro me dio la medida exacta de la grandeza de la música, de su propio canto y de mi corazón que a poco más se rompe.


La segunda experiencia a la que me quería referir, de entre tantas, es la de la música callada. La "música callada" y la "soledad sonora" a que se refirió Juan de la Cruz. De la misma manera que comprendo que en los sectores extrauniversitarios se conozca mejor la poesía pornográfica andropáusica de Leonard Cohen que el Cántico espiritual, también admito que a alguien le pueda dejar como si tal cosa la obra de uno de los cinco mejores autores de la literatura de todos los tiempos. Para los gustos, los colores. El caso y a lo que iba es que durante una tarde estuve leyendo por enésima vez el poema de Juan de la Cruz. Ni siquiera lo leí de viva voz, sino en la letra muerta, pero al salir de la lectura, cuando cogí mi guitarra, la encontré en un tono tan tan tan bajo... Es decir, dentro de lo que me permiten mis escasos conocimientos generales (esto es, de todo), creo que la lectura de la poesía de Juan de la Cruz me situó como tres octavas por encima de mi tono natural y eso no lo hubiera sabido de no ser porque al tañir el instrumento musical lo encontré a años luz de toda la claridad que arrojan las palabras del castellano. Por lo tanto la música, o el sonido, ejercen una influencia tangible sobre nuestro estado de ánimo y nuestra índole. Y por lo tanto, tal y como predice la musicoterapia moderna y  hace siglos que se sabe en China e India, el sonido a través de sus vibraciones es capaz de alterar las condiciones orgánicas y hacerlo segregadamente y no de una manera difusa y con chantillí esotérico evanescente.

La tercera experiencia fue con mi profesor de guitarra, Fernando Rodríguez, mientras afinaba su guitarra frente a la mía. Una de las cuerdas de mi instrumento vibró visiblemente. Le dije: "Mira, ¿viste?". A lo que me contestó: "Sí, es por simpatía". Esa prueba de que el sonido o su vibración es capaz de propagarse y despertar por simpatía sus propiedades en un cuerpo aparentemente inerte, fue para mí un "antes y después". A partir de ahí comprendí la razón por la que hay tantísima música que sea porque tiene el tono ochenta octavas más abajo que el "Cántico espiritual", sea porque tiene una melodía pobre, sea porque no tiene resonancia, simplemente no me gusta y hasta me desagrada. Me molesta, me enturbia. Y como dijera Lope de Vega, "quien lo probó lo sabe". Es decir, que la música electrificada me dice bastante poco porque no está en mi espectro o umbral vibracional. La mayor parte de la música pop del norte de Europa me parece bárbara, en el sentido que tenía la palabra en la época de las invasiones. Mis oídos se han maleducado o atrofiado con la música clásica del Barroco, Renacimiento y el Clasicismo. Mi ritmo lo ha pervertido el flamenco. Y mi paladar lo alteró irreversiblemente, como pasa con el buen vino, el fado, la copla, la morna, la milonga y todos los hermanos del bolero. Después de oír los blues cantados por los negros ciegos y los negros videntes, sus imitadores me conducen a la desazón y no a la propia del palo, que es oro fino, sino a la que provocan las copias deslucidas que perdieron por el camino la fuerza que tiene hasta la yerba cuando crece.

Yendo de una cosa a la otra, no hay más remedio que referirse -ya que hablamos de la yerba- al bluegrass, la música country de la América profunda (no el engendro horteril que se baila ahora). Tal vez una de las escenas musicales que más se han visto es la de la célebre escena de la película "Deliverance" (John Boorman, 1972), cuando hay un duelo de banjos y un adolescente disminuido psíquico acepta el reto musical de un vaquero y tocan la pieza de Arthur "Guitar Boogie" Smith. El pellizco del minuto 2:36 no tiene precio, y todos los que amamos la música y el silencio sabemos que llega cuando llega. Igual es lo único que sabía tocar el chiquillo (*) pero, válgame Dios y el coro de ángeles, arcángeles y serafines, a poco más se sale.

Dicen que una vez en un recital de Rocío Jurado alguien gritó "¡Un mojón para la Streissand!". Las comparaciones, como se suele decir, bla bla bla bla bla bla, pero ahí va: ¡Y otro para Mano Lenta!

Duelo de banjos en "Deliverance" (John Boorman, 1972)

_____

(*) "Existe un bulo que circula por internet sobre la escena del duelo de banjos. Según dicen la escena no estaba preparada y en realidad el niño era el hijo autista de la gasolinera donde el equipo paró a repostar. Uno de los actores tocó su guitarra y el niño se puso a contestarle mientras su padre bailaba. Según el bulo, todo es fruto de una casualidad magnífica y del acierto del director en grabar y editar aquella "improvisada" escena. El niño actor, al que un doble banjista doblaba en los planos cortos, tenía entonces 16 años y se llama Billy Redden". (Wikipedia)

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23.2.11

In articulo mortis

Me asomo a la prensa por una ventana de un vídeo y veo que todo sigue igual. La represión en Libia es atroz ya no comparada con la que se puede emplear en cualquier país europeo contra una insurgencia o una revuelta sino incluso comparada con Túnez hace unos días.
Me contó en una ocasión una nefróloga que el coronel Muammar al-Gaddafi suele viajar además de con la cohorte de vírgenes guardaespaldas, como dicen, con una UVI móvil. Esta precaución, no exenta de un cierto mesianismo paranoico creo, me recuerda a cuando los cristianos viejos (que no añosos) viajaban por las Españas con los pertrechos para ser bautizados in extremis. Y es que si les llegaba la hora, como se consideraba que el bautizo limpiaba de todo pecado, se iba uno al otro mundo libre de todas las culpas que porque sí, por defecto u omisión hubiera cometido. Una UVI es carísima y seguramente la Sanidad Pública de nuestro país preferiría pagarle a sus enfermos un crucero por el Báltico o un utilitario de gama media que no un recambio de válvula mitral.


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22.2.11

Los inhumanos

No seré yo quien hable en favor de la humanidad, pero si hay algo peor que la humanidad eso es la inhumanidad
Tuve que ir esta mañana al distrito @22 o 22@barcelona [sic], y más en concreto al MediaTIC. Todos los nombres que están de moda en los últimos tiempos están un poco al límite de la gramaticalidad. Así hubo un Bellvitge Hospital y ahora habrá un Caixa Banc (lo que hasta ahora fue La Caixa y mucho más atrás fue la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Barcelona). Por esa sencilla regla de tres en el MediaTIC se aloja el Barcelona Digital Centro Tecnológico. Supongo @22 que podría querer ser un Soho o un TriBeCa neoyorkinos en pequeño si no fuera un pseudoBerlín requeteunido y diminuto.

Comúnmente para orientarme en Barcelona suelo hacerlo por el Tibidabo. Busco en el horizonte el Tibidabo y así me sitúo. Reconozco que de acuerdo con el estereotipo femenino me cuesta interpretar un mapa y que puedo caminar en dirección opuesta a la indicada durante manzanas y eso sin darme cuenta. Como la zona donde está el 22@barcelona fue zona fabril es un barrio bastante desconocido para mí, y ahora está sembrado de edificios que no están indicados más que -como aquel que dice-  cuando ya se te pueden caer encima. Cuando  una persona como yo consigue llegar al MediaTIC, cosa de la que puede estar más que satisfecha, surge el problema de cómo entrar.

MediaTIC, @22 (Barcelona)
Pero, ah, aquí viene lo mejor: el edificio es un modelo de sostenibilidad y sociabilidad. Lean, lean:
"Se trata de una personalísima creación del despacho de arquitectura Cloud-9, dirigido por Enric Ruiz-Geli, que pretende ser una sede emblemática del mundo digital y un vehículo de difusión de nuevas tecnologías, a la vez de ser concebido como un espacio cívico, socialmente abierto.
El edificio tiene una forma cúbica y está formado por unas grandes jácenas de hierro cubiertas por un revestimiento de plástico de burbujas inflables, que dejan entrever la estructura fluorescente del edificio. El atractivo recubrimiento tiene también una utilidad funcional como instrumento de regulación de la luz y de la temperatura que evita, principalmente, el derramamiento a la atmósfera de 114 toneladas de CO2 a l año y un 20% de ahorro en climatización.
Todas las fachadas del Media-TIC son diferentes: por fuera, traslucen partes de sus espacios interiores y dan una plasticidad diversa, y, desde dentro, otorgan vistas espectaculares.
El revestimiento translúcido e innovador, ETFE (Ethilene Tetrafluor Ethilene) recientemente homologado como material constructivo, supone en sí mismo una innovación en las edificaciones españolas: actúa de cubrimiento externo y de pantalla solar móvil que facilita la penetración de la luz y el ahorro térmico.
La piel de ETFE se activa con mecanismos neumáticos gracias a unos sensores “luxómetros” que, según la energía solar existente, activan automáticamente y de manera autónoma los dispositivos de hinchamiento y deshinchamiento de las cámaras. Estos luxómetros son energéticamente autónomos." (TIC)
Entonces, me pregunto yo, mientras estas letras pacen bajo las pupilas azules, marrones, negras, verdes, de los posibles lectores, entonces... ¿por qué no supe, seguro que por mi atolondramiento pertinaz, entrar fácilmente? ¿por qué los servicios eran negros como mi corazón, tan negros que cuando no consigues encender la luz porque el mecanismo es etéreo esotérico, es igual? ¿Por qué en estos edificios dan ganas de salir por donde sea? Les he preparado una pequeña presentación con apenas una decena de imágenes donde se pueden ver principalmente:
  • algunos rastros de lo que había sido el Pueblo Nuevo industrial (un par de chimeneas, alguna fábrica ya ocupada por un experimento cultural o social alternativo o todo junto);
  • el inodoro y los lavabos negros, incluído el de los minusválidos o discapacitados con su barra también negra  antracita;
  • lo de los espacios diáfanos consabidos que permiten ver construcciones "normales".
Ya sé que el documento no sirve para reportaje ni para gran cosa, pero yo les aseguro y - y me tienen que creer a ciegas- que es un no-lugar, tal y como lo presintió Marc Augé. Es un ejemplo más de sobremodernidad estupendista. Un sitio en donde dudo que pueda desarrollarse nada que no sea... ¿"inhumano"? Los inhumanos, y aquí adoptaremos un tono como el que Félix Rodríguez de la Fuente empleaba cuando nos indicaba un animalito, los inhumanos junto con los cínicos o amorales y los inertos (un engendro a medio camino entre el inepto y el inerte) están con toda probabilidad en uno de los círculos infernales dantescos, pero no en el más hondo. Ni siquiera. No sé, tengo la impresión de que al estar desfasada, eso salta a la vista bien desde detrás de unas gafas de pasta hipermodernísimas y que el borde de mostrador infraempleado nota su casi total falta de autoridad sobre todos los asuntos, cosa que le hace usar la barrera arquitectónica ad libitum in extremis, y que casi se alegra cuando nos dice que "no" mientras deja en blanco su mirada más displicente sobre la consabida pantalla de un monitor negro, muy negro. Aún no hemos asimilado el cohecho y ya nos hemos inventado nuevas formas de descontento. He dicho.



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20.2.11

Uno de los 400 dragones

Estos días he ido y vuelto y vuelto a ir al Pla de la Boquería. Hay un cuadro que se adquirió para la Exposición Universal de Barcelona de 1888, que firma Achille Battistuzzi y que representa el Pla de la Boqueria, también llamado "Pla de l'Os". La cantidad de acuarelas, óleos  fotografías que ha suscitado este reducido espacio enfrente del Liceu de la Òpera creo que empieza a ser incalculable, sobre todo al lado de las Tres Gracias o cárites. Es como un meandro de las Ramblas y también es la rada de la calle Boquería, una de esas calles donde parece que la gente transita más hacia abajo que hacia arriba. El interés del enclave creo que no es tanto su "pintoresquismo" (palabra donde las haya) o su historia sino la gran cantidad de movimiento que hay, su animación. El cuadro de Achille Battistuzzi me vuelve loca porque a pesar de su aparente realismo es evidente que tiene un punto de vista que en realidad es en sí mismo una composición. La única manera de apreciar la perspectiva que Battistuzzi plasmó es quedándose en un punto indeterminado de la Calle Hospital  y a  una  altura como
f l u c t u a n t e
De manera que, para mí, el cuadro del triestino, me da un reflejo del Pla de la Boquería que  existe en la medida en que es la suma de varios planos (*). Una delicia.
También es verdad que el Pla, que es mucho más que una encrucijada, está algo alterado desde que lo pintó a finales del siglo XIX. Battistuzzi elige como encuadre aproximado el que engloba el campanario de la Iglesia del Pino y por lo tanto no deja ver la Camisería Xancó (1820), el establecimiento más antiguo de las Ramblas. En la que fue la paragüeria de la esquina de la Rambla de Sant Josep  y ahora es una oficina de Caixa Sabadell, entonces no estaba el dragón chino, uno de los 400 dragones que al parecer tenemos en Barcelona por doquier.
Por hábito de ver las cosas así como calidoscópicamente, y de estar todo el día entre cárites, dragones, gárgolas y ángeles, me pregunto si lo del Oriente Próximo y los paises del Magreb no estará orquestado y por quién. ¿Alguien cree que son movimientos espontáneos? ¿Alguien cree que no hay una "inteligencia" detrás de todo ello?
***
El álbum de hoy también incluye un detalle de un cuadro hermoso de Rembradt que he podido ver hoy por primera vez aumentado gracias a Google Art. ¿Cuándo tendremos El Prado en Google Art? Espero que pronto. Ver el manto de "La princesa de la tierra de la porcelana"  de Whistler con el zoom es una maravilla.
Detalle de "El pla de la Boqueria" (Achille Battistuzzi, 1873). Museu d'Art Modern de Catalunya

"Regreso del hijo prodigo" (H. van Rijn Rembrandt, 1662). Hermitage Museum (Google Art)

(*) Enlace a algunas fotos del dragón y el entorno en Flickr.

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19.2.11

35 | Estatua viviente

Ramblas - Pla de la Boquería (Barcelona)

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17.2.11

Tres gracias de nada

na vez superado los ya eludibles temas de las vacas y la Primera Comunión ya podemos corretear por las verdes praderas o hasta vagar a la flor del berro. Flâner dicen los franceses. Días atrás me anduve en cierta manera documentando sobre las aves que no vuelan. Gracias a "La marcha del emperador" he llegado a conocer casi todo lo que sé de los pingüinos. Precisamente, si mal no recuerdo, en la próxima luna se reunirán en un lugar en el que cada año se juntan, allá en la Antártida, y cuando estén todos marcharán hacia un sitio en el que se aparearán con sus parejas de toda la vida. Esa marcha que da nombre a la película es penosa, en unas condiciones climáticas infrapingüínicas. Pero por mucho que diga hay que ver el documental y oír la música de Emilie Simon, encantadora. El cuerpo del pingüino es bien curioso, antropomórfico a veces,  y tal vez sólo resulta apto o alcanza soltura en la natación. Lo que es volar no vuelan ni un centímetro. Lo mismo, que no vuelan, ocurre con otras aves: el ñandú, el casuario austral, la gallina, y el kiwi (desambigüen, como diría la Wikipedia, con el fruto).
*
Sobre los pingüinos este blog apuntó el post titulado Pater, que escribí a la muerte de mi padre, quien estaba más cerca del aptenodytes forsteri antártico que de Sackleton, el pisaverde angloirlandés. Sobre las gallinas hay apenas dos posts: Hermano gallo y Muerte natural. En Muerte natural lamentábamos que a pesar de que la Wikipedia fue capaz de determinar la esperanza de vida de una almeja ártica en 347 años, no decía cual es la vida media de una gallina, cosa que parece mucho más fácil. Mi anciano canario cumple este mes 13 años, una barbaridad más de lo que podíamos esperar. Todo esto para decir que extrañamente la Wikipedia, ese monumento al conocimiento colectivo, no dice nada de que las gallinas no vuelan. Y sí lo dice de los ñandús, los casuarios, los pingüinos y los kiwis. Sobre los kiwis, por cierto, y ya para acabar, incrusté este otoño un vídeo, Kiwi (Dony Permedi, 2006). Hoy el clip se había visto ya 28.919.753 veces, que no es moco de pavo. Es sobre un kiwi que quiere volar.
*
En Barcelona hay gallinas, como documenté en el post mencionado, pero no hay kiwis ni nada.  El otro día fui a ver el cementerio neoclásico de Poblenou (1775), también llamado Cementiri de l'Est. Sant Martí de Provençals se agregó como barrio a Barcelona el año 1897, pero no acabo de ver bien si Sant Martí es más extenso que Poblenou o al revés. Allí hay gatos pero, porque hay gatos supongo, no hay ni una sola paloma. Hay en el cementerio, que se considera el más antiguo de Barcelona (si descartamos la necrópolis romana en la Plaça de la Vila), numerosos ángeles de piedra y hasta de mármol. Como es natural son ángeles que están apesadumbrados y en un desconsuelo grande. De acuerdo con la jerarquía celestial asentada por el Pseudo-Dioniso Aeropagita, yo diría que los seres que ostentan los mausuleos y los panteones son ángeles y por lo tanto pertenecen al tercer coro del cortejo divino, el mismo en el que se clasifican las principalidades y los arcángeles. Los putti de Rafael y los que suelen rodear a la Virgen María en Ascensión o los de Murillo son como cupidos, pero no creo que se puedan clasificar en el primer coro, el de los serafines, querubines y tronos. Al parecer, los serafines están todo el día cantando "Santo, Santo, Santo" (el trisagión) y arden en amor divino. Tienen cuatro caras y seis alas y la luz que emanan es incompatible con nuestra visión.
*

Así que, lo mismo que pasa como con los Pokémon y el camaleón Pascal de "Enredados" (la última película de la factoría Disney), si queremos ver un serafín ("ardor"), lo tendremos que ver representado. Lo mismo ocurre con las tres gracias, que pertenecen no a otra ficción pero sí a otra franja de la conciencia, la olímpica. Seres divinos adorables donde los haya han sido representadas a diestro y siniestro por muchos artistas. Aglaya, Eufrósine y Talía suelen ser cinceladas algo entradas en carnes como es natural en quienes tienen que representar -respectivamente- la belleza y la creatividad, el júbilo y el placer, y la comedia más la poesía bucólica. Los romanos tuvieron a bien reformar las cárites de hijas de Zeus en tres gracias que se correspondían con tres estados femeninos: Castitas (la virgen), Pulchritude (la esposa) y Voluptas (la amante). Convendrán conmigo que esa reforma es todo un zarpazo al prolijo "santoral" ateniense, más lúdico y festivo. Y así nos va, con esas clasificaciones que no van a ningún lado.
*
Días atrás le comentaba al amigo Manolotel (por lo de los premios) algo que me voy a permitir reproducir:
"Hace unos pocos años estuve pensando cosa de tres en qué lengua escribía (ya que estaba en condiciones de hacerlo en gallego, en catalán o en mi espofcont [español oficial contemporáneo]), finalmente me decidí por el espofcont  a pesar de que ya sabía que los elegidos se van a encontrar con muchos más llamados o los llamados con pocos elegidos. El catalán me resulta precioso, fonéticamente casi me gusta tanto como el italiano, y sin embargo la presión normativista es tan abrumadora y asfixiante, hay tanta gente viviendo de ella, que ese factor me resultó decisivo. El segundo factor no fue, como tal vez sería de esperar, lo prometedor y esperanzador que resulta poder ser leída en casi todo el mundo sino en emplear una lengua que tiene una tradición llena de buenos nombres. Esos buenos nombres son principalmente mi bagaje más incluso de lo que lo es mi condición de mujer, de hija de emigrantes y del baby boom (parafraseando a Tales de Mileto y a Maria Mercè Marçal [*])".
*
Sinceramente, no sé si podré mantener mucho tiempo mi triple condición. Lo que sí puedo asegurar es que no la esgrimiré para justificar mis actos ni contra nadie. Pienso. Ya se verá, en cualquier caso. Más bien pienso en esas tres gracias cuya sola presencia inspira la belleza, el placer, el júbilo.

Las tres gracias  (Antonio Canova, 1816)
[*] Maria Mercè Marçal opuso a la frase clásica de Tales de Mileto (“Da gracias a Dios de tres cosas: primero, haberte hecho hombre y no bruto; segundo haberte hecho hombre y no mujer, y tercero, haberte hecho griego y no extranjero”)  su propia frase no menos airada: “A l’atzar agraeixo tres dons: haver nascut dona, / de classe baixa i nació oprimida. / I el tèrbol atzur de ser tres voltes rebel” (“Al azar agradezco tres dones: haber nacido mujer, / de clase baja y nación oprimida. / Y el turbio azul de ser tres veces rebelde”)

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15.2.11

El silencio de Dios

i alguien se pensaba que después de subir y hasta elevar  la reforma de mi cocina al álbum iría a pasar por una buena temporada de introspección y de invisibilidad, estaba más que equivocado. Nunca pensé que iría a limpiar, fijar y dar esplendor a mi propio blog con una fotografía de mi Primera Comunión, aunque por lo menos tampoco porfié nunca con denostarlo. Llegados a este punto en que difícilmente puede haber una marcha atrás, diré en mi descargo que la imagen tiene el valor añadido de ser simpática. A. P., la niña guapa, la que lleva moño y corona y es tan afable, tropezó con la alfombra, que seguro que no era roja. Servidora, como es parte constitutiva de su personalidad estoica, apenas torció el gesto y aguanté el tirón con mi mejor disposición de ánimo y las manos en devoción. Mi única preocupación y tortura íntima aquellos días era que no me sabía el auto de fe y por lo tanto cuando nos preguntaran "¿Crees en Dios?" estaba en condiciones de decir junto a mis 59 compañeros "Sí, creo en Dios", pero no me sabía ni el resto de las preguntas ni el resto de las respuestas. No, miento, había una que decía "¿Reniegas de Satanás, de sus obras y sus vicios?" y prometo por la salud de mi canario que no sé qué había que contestar. Supongo que "Sí, reniego". ¿Parece fácil, verdad? Pues ¿por qué entonces se equivoca tanto la gente en estas ceremonias religiosas y dice cosas deleznables e inesperadas? Me zafé finalmente el día de autos del interrogatorio porque resulta que nos dio de comulgar un obispo ya muy anciano al que tenían que operar de cataratas y no podía leer las preguntas que nos tenía que hacer. El anciano obispo también se tropezó en el altar antes de la consagración.
*
Todo esto de la foto viene a cuento de que yo a veces creo que ya nuestras vidas o nuestros destinos o nuestras suertes estaban echadas. Nos resistimos cuando en realidad lo más sincero, lo más honesto y lo más fácil es ser quien uno es.
*
Sagrado Corazón de Jesús (Barcelona), 11 de mayo de 1969
Le nació el otro día a una amiga su cuarto nieto, Pablo. Habrá que decir por delante que los tres primeros los tuvo su misma hija en un mismo parto. Los niños viven junto a sus padres en Bucarest, donde tienen un buen pasar en una burbuja que solo es concebible por su condición de expatriados y un sueldo que les permite tener a los niños en un ambiente poco o nada rumano, gozar de una crianza asistida por una niñera del país que es un cielo y todo lo que podamos imaginar como óptimo para la infancia de cuatro niños pequeños, sanos, queridos. Ya sabemos que no todos los niños corren la misma suerte y que a veces en la vida el destino se quiebra hacia derroteros inconcebibles y que parecen incluso insoportables. Déjenme que les diga que cuando me aburro, cosa que ocurre alguna vez, en vez de peinar con un peine de oro mis largas trenzas en mi torre ebúrnea (o en mi cocina), lo que hago es pensar en la de personas que estarán sufriendo lo indecible en ese instante. Y rezo. La profesión de fe es una oración, pero cuando nos quedamos solos y en silencio nos metemos en nuestras propias entretelas, eso es un rezo.
*
Hay un hombre que dice vivir en Badajoz, "el asesino Knino" creo que se hace llamar, que ha hecho públicas en su blog las imágenes del vídeo de  una tortura a un cachorro de perro hasta su muerte por asfixia.  Les ahorro las atrocidades previas a su deceso. Hace gala de que es la primera víctima de 95. Cuando rezo también me acuerdo de los perros, de mi canario Trinidad Domínguez y de las zarigüeyas. A lo mejor lo que tendría que hacer es rezar por el asesino Knino, pero más no sé. Que el Señor en su perfecta sabiduría tenga a bien que el perrillo esté ya corriendo por sus verdes praderas.

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De San Valentín a San Miguel (oficios y beneficios)

ras mucho pensar, cosa de media hora o hasta quizás cuarenta minutos, me he decidido a hacer pública la ya famosa reforma de mi cocina. Créanme cuando les aseguro que a pesar de haber hecho circular el enlace a la secuencia de fotos que tomé sólo entre mi círculo de amigos, ha sido un éxito de tráfico. Ni las ECM (experiencias cercanas a la muerte) ni los remontes del Ensanche tendrán nunca el tirón de un horno tan enigmático  y esotérico para mí como lo es un televisor de plasma. Ya está todo a punto para que pueda perpetrar mi no menos famoso pollo al limón alla mia maniera e iniciar una serie de sesiones de home training, que es como los antropólogos se refieren al aprendizaje que se hace en el entorno doméstico de la gente que no sabe a la que no y, por qué no, de la que no a la que sí. Y es que todos vamos sabiendo que también aprendemos mucho de quien no sabe.

Yo siempre he tenido por lo menos dos equi-vocaciones: la escritura y la documentación. La primera equi-vocación no merece la menor reflexión porque no tiene remedio alguno. Por lo que respecta a la segunda hoy solo diré 1) que lo que inicialmente me interesaban eran los manuscritos y hológrafos y 2) que he tenido la suerte de conocer varios panoramas, aunque todos ellos dentro de la Sanidad, incluso la privada. El hecho de que estuviera un tiempo alejada de las bibliotecas y de que volviera hace un par de años, después de pasar unos 17 en el meollo de la gestión y la trastienda asistencial, me ha hecho percibir los cambios con ojos tiernos aunque diré que no precisamente perplejos. 

Podría hablar de la evolución que he observado en los llamados "usuarios", palabra que nada más indicaré que me pareció siempre obscena. De hecho, los usuarios son y serán siempre lo más importante. No nos equivoquemos. Pero no, prefiero referirme a algo que hace 17 años empezaba a aflorar. Mi generación de bibliotecarios tenía un voluntarismo y era muy equi-vocacional y si bien es cierto que había alguno que te podía clavar una navaja trapera por la espalda por una beca de medio millón de pesetas o hasta de menos, también lo es que la inmensa mayoría era capaz de dejar que se le pegaran las lentejas -es un decir- si servidora les llamaba y les preguntaba por donde iban los tiros (también es un decir) en lo que fuera. Home training. Eso ya no existe o existe en cantidades infinitesimales, inapreciables estadísticamente hablando. A no ser que sea por lucro o por amiguismo, ese mal menor al que ya me referí en general en el post sobre las cadenas de favores y las pirámides de estafa. El año 1987, cuando yo estrené mi vieja cocina, éramos 10 personas mal contadas, en toda Cataluña, las que usábamos la teledocumentación y un procesador de textos (el WordStar y otro anterior cuyo nombre olvidé), por lo que en modo alguno justifico la deshumanización o pijificación de mis "colegas" en la tecnología. 

La otra cosa que me saca de quicio es que cada dos por tres (seis) nos cambiamos el nombre. Cuando yo empecé en esto nos llamábamos "bibliotecarios" tout court y ya asomaba el apelativo "documentalistas", que yo siempre he usado para presentarme como "documentatonta". Ahora hemos virado a los "community manager", "record manager", "information specialist" y cosas peores que revelan, por lo menos en mi modesta opinión, o gilipollez inveterada o un acomplejamiento repugnante sin remisión. Creo que en la Francia se les sigue llamando a los fontaneros plombiers y hace lustros que las tuberías del agua no son de plomo. Hay personas que asocian la palabra bibliotecario con la palabra libro y la palabra libro con un determinado soporte hecho con hojas de papel, ¿y qué?
*
Lo importante es hacer las cosas bien, discretamente, y ser merecedor de confianza. Eso en el fontanero, en el bibliotecario y en cualquier profesional e hijo de vecino. Dicen que no hace tanto la gente rica cuando quería amueblar su casa se lo decían a un ebanista y éste se encargaba de todo. Nadie le tenía que decir qué tipo de madera o de sillas o de distribución quería. Lo mismo pasaba con el tapicero y el colchonero y todo lo que se les ocurra. No puede ser que yo le tenga que decir a la señora que limpia en el Hospital que haga el favor de pasarle un trapo a las mesas. Ni yo soy quien ni ella no sabe lo que tiene que hacer. ¿O sí? 

Cuando yo decidí empezar la tercera fase de la reforma de mi cocina (la primera fueron la ventana y la puerta, la segunda el lado del frigorífico o federico), cuando lo decidí,  digo, solo le di a los Hijos de Antonio Español S.L. un par o tres de orientaciones. Antonio Español le hizo la cocina de mis padres. Le ayudaba su hijo Alberto,  que aún era un niño,  y que ahora vino con su hijo Albert a arreglarme la mía. Además de que trabajan bien me merecen toda la confianza. Hubieran acabado en 4 días pero como el marmolista tuvo un error acabaron en 5. Con ustedes, mi horno Barcelona World Race:




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14.2.11

13.2.11

Horror vacui

Después de la película sobre la violencia en Argelia en los años 90 es difícil y se hace brusco cambiar el trazo. Si acaso me imbuyo de aquel magnífico libro de Camus, El extranjero, y su actitud, que le hace compañía a las de Bartleby de Mellville y Bartlebooth de Pérec. En "Des dieux et des homes" un oficial argelino le recuerda al prior de Tibhirine que la colonización francesa malogró toda posibilidad de regeneración del país magrebí. Una gran parte de nuestro mundo ha pasado no ya por esos intentos de evangelización a que nos referíamos ayer, sino que también ha pasado por profundas sacudidas demográficas migratorias, por la colonización, y ahora por la intervención de los cooperantes, el turismo y la deslocalización de empresas o los llamados "intereses en el exterior", etcétera.

A veces, digo, me gusta ver Barcelona con ojos de extranjera. No de cooperante, ni de turista ni de emigrante, sino casi de alienígena. Y como dije por lo menos una vez, ahí me instalo en una especie de estado como el que inmortalizó Catulo en aquellos versos: Odi et amo ("Odio y amo"). Días atrás me refería a la exposición del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona sobre el barroco como mito de la hispanidad. Algo de razón tiene uno de sus comisarios, Jorge Luis Marzo, cuando explota ese punto. Pero le pasa un poco como les pasa a las embarazadas cuando solo ven embarazadas donde antes no las veían. Su mención al Ensanche o Eixample barcelonés (*) se nos queda corta. Querríamos más.  "El mito del Eixample".

Probablemente Barcelona está muy determinada por sus cuatro fronteras naturales (el mar Mediterráneo, el río Besos, el río Llobregat y la Sierra de Collserola). Y sin embargo también está muy determinada por las colinas invadidas por el crecimiento de la ciudad, con unas subidas o bajadas imposibles. Alguna vez he protestado por lo mal solucionados que están arquitectónicamente hablando los desniveles que hay en el terreno. Muchas fórmulas no hacen más que destacar el ascenso en vez de suavizarlo o realzarlo, mejorarlo. En los barrios del desarrollismo los tejados suelen ser rectos y, como mucho, están acribillados de antenas. Una agradece las cúpulas y los campanarios, las formas que se recortan en el azul del cielo y recrean el horizonte o la famosa skyline.

Como a mi entender apenas se habla de la degeneración y la regeneración del Plan Cerdà, me he atrevido a hacer unas fotos que muestran uno de sus aspectos, precisamente aquel que nunca concibió Ildefons Cerdà en su proyecto. Las tomé ayer. Como había bastante contaminación, no podía dedicar la mañana fotográfica a otra cosa que a registrar este otro proyecto, el mío, de plasmar cómo la mayor parte de las manzanas están coronada por "sombreros" añadidos al plan e incluso algunas, muchas, tienen adosados en sus chaflanes.

Por mucho que hable, en este caso es mucho mejor una imagen que mil palabras:
*

Plan Cerdà. Evolución de las manzanas hasta la actualidad.
*
Es decir, en un principio se ocuparon las zonas centrales de las manzanas (estamos hablando de la friolera de 7,46 Km2) con construcciones bajas destinadas a talleres e industrias familiares. Por lo tanto desaparecieron los jardines centrales y se cerraron las manzanas. Después de este proceso especulativo se añadió otro, el de añadir los "sombreros" o remontes con el argumento de que si las calles tenían 20 m de ancho precisamente para dejar pasar la luz solar, los edificios podían aumentarse de 16 m a 20 m y construir dos pisos más con los techos más bajos. Algunos pisos aún añadieron un ático y un sobreático retirándolos hacia el interior de la fachada para aumentar el espacio edificado sin quitarles luz a los pisos más bajos de la acera opuesta. En el fotoclip que he reunido, en su mayor parte con imágenes tomadas en la patricia Rambla de Catalunya, se puede apreciar lo de los remontes ad libitum.



Es curioso porque inicialmente, el año 1859,  el Ayuntamiento de Barcelona rechazó el Plan Cerdà porque despilfarraba terreno en aras a la haussmannización de la ciudad. No olvidemos que la modernización de Barcelona estaba inspirada en el Plan de Haussmann para París. Aparte del saneamiento  del viejo París medieval, el proyecto preconizó la expropiación forzosa, que era una novedad, y confinó los barrios bajos a la periferia. Ya nunca más se pudieron levantar unas barricadas como las de 1830 o 1848, magníficas, y además tanta anchura permitía el paso de batallones en formación y, cuando hacía falta, hasta la artillería. Servidora es bien consciente de los efectos de la retícula urbana puesto que en las manifestaciones de los años setenta corríamos delante de la policía hacia el laberíntico Raval y nunca hacia el Ensanche.

¿Qué diría Cerdà a la vista de lo que quedó de su proyecto? Ni idea. Lo que sí es cierto es que no deja de maravillarme (es un decir) cómo degeneran los planes mejor intencionados.  Y eso que hay gente que está loca por vivir en el Ensanche y es del todo inasequible. 
*
De niña yo modelaba con plastilina o "pastelina". Nada importante, gusanos, caracoles, caballitos. De eso ya hace mucho, pero creo que aún hoy los niños siguen haciendo lo mismo que se hacía entonces. Se cogían todas las pastillas y se formaba una masa informe, inmanejable, de color gris marengo o amarronado, más fea que Picio. O tempora, o mores!

___________________

(*) "Barcelona, tras la confusión que representan los siglos XVII y XVIII, y una vez haya dado forma al ensanche racionalista de Cerdà, adeptará esa misma filosofía, recogiendo curiosamente una larga tradición de diseño urbano barroco, la del trazado cuadricular, que tanto éxito tuvo en las grandes ciudades coloniales americanas. La retícula "de nueva planta", ofrecía la posibilidad de crear determinados puntos de vista que acentuaban la monumentalidad de la ciudad. Al mismo tiempo, la estructuración racional de Cerdà (no olvidemos, impuesta por Madrid sobre otros proyectos más barroquizantes impulsados por la nobleza burguesa catalana) representaba la obligada justificación moderna de la tradicional "sobriedad espiritual" del país, sobre la que, ya sin demasiados tapujos, se desparramaba el frenesí decorativo y naturalista del Noucentisme y el Modernisme.
El ensanche de Barcelona era la oportunidad que el imaginario de la burguesía más ennoblecidad aprovecha para poder desplegar la ciudad barroca que Barcelona anhelaba y que se le había negado. Todos sus grandes arquitecos, de una forma implícita o explícita, participaban de esta percepción: Domènec i Muntaner, Puig i Cadafalch, Gaudí." (Jorge Luis Marzo, Barcelona y la paradoja del barroco)
*