29.2.08

Lo que parece


 Autorretrato de Lluïsa Vidal Puig (1876-1928)

Ya que me atreví a colgar un esbozo mío ni que sea aquí, en un blog, reparo en algo que me ha llegado esta semana en el correo. Hoy se inaugura en el Centre de Cultura de Dones Francesca Bonnemaison una exposición con el título “Del fons a la superfície: Obres d’artistes catalanes contemporànies anteriors a la dictadura franquista”.

Curiosamente en la lista de artistas (26 en total) encontramos a Ende y a Olga Nicolaievna Sacharoff (1889-1967). Olga Nicolaievna, como la Romanov homónima, nació en Rusia. Por Ende o por Eude, nos solemos referir a la monja a quien junto con Emeterius se le atribuyen las 114 miniaturas del Beato de Gerona (siglo X). Se le conoce como el Beato de Gerona  así porque se encuentra en su catedral desde el año 1078 pero procede seguramente del Monasterio de Tábara en Zamora. De manera que incluir a la monja mozárabe Eude y a la rusa cubista en una exposición de “artistas catalanas contemporáneas anteriores a la dictadura franquista” resulta por lo menos un poco forzado. Tal vez la comisaria, Núria Rius Vernet, tuvo que acomodarse al perfil de la subvención al caso. El título del evento está marcado por dos afirmaciones identitarias: ser artista y ser catalana. Y, tres en raya, por la circunstancia de serlo antes de la dictadura de Franco. La exposición, con ser muy modesta por el número de piezas y por ser algunas ellas facsímiles, está animada por una serie de mesas redondas en que van a participar sobre todo reconocidas historiadoras feministas. De hecho, es una exposición de mujeres, cuestión identitaria implícita.

En el folleto divulgativo leo:
“Cuando se piensa en la pintura catalana de finales del siglo XIX y primer tercio del XX, enseguida vienen a la mente los nombres de Ramon Casas, Santiago Rusiñol, Modest Urgell... Pero ¿cuántas personas saben que ciertas obras adjudicadas durante muchos años a Ramon Casas habían estado pintadas por Lluïsa Vidal Puig? ¿Quién recuerda que la mujer y la hija de Santiago Rusiñol, Lluïsa Denís i Maria Rusiñol, también pintaban? ¿Por qué ha desaparecido la práctica totalidad de las obras de Leonor Carreras, esposa de Modest Urgell? ¿Acaso sus obras se han vendido como obras de él, siendo como era parecido el estilo que los dos cultivaban? ¿Tenemos presente que la madre del pintor Utrillo era la pintora Suzanne Valadon, una mujer atrevida y vanguardista? ¿Que Enriqueta Pascual Benigani colaboraba estrechamente con su compañero sentimental Lluís Bracons en el arte del urushi y que las obras de él se confunden con las de ella?”

Sobre el tema de las mujeres en el arte y las mujeres artistas ha corrido tanta tinta y tanto bitio que me veo incapaz de añadir nada además de mi propia confusión. Sólo he visto un cuadro de la Sacharoff y algunos de  Lluïsa Vidal. Por ejemplo el que hizo de su hermana Francesca, que estaba casada con Pau Casals. Es decir, Ramon Casas y Pau Casals eran cuñados. Todo encaja, no como el parentesco político entre Balduino I de Bélgica y Jaime de Mora y Aragón, el hermanísimo de Fabiola. Pero, ¿quién sabe? A veces nada es lo que parece. Yo tuve la fortuna de conocer a otra de las pintoras catalanas contemporánea, Helena Maragall Noble, ya nonagenaria, cuando seguía cuidando de la Casa-Archivo del poeta Joan Maragall, el abuelo de Pasqual Maragall. Ignoraba que pintase. Por cierto, en aquella casa de Sant Gervasi creí ver muchas veces a Miquel Roca Junyent, pero resulta que era su hermano, parecidísimo, que estaba emparentado con alguna Maragall. Barcelona es muy pequeña.

En todo caso, aquí dejo constancia de esta exposición, que estará abierta al público hasta el 26 de abril en Baja de San Pedro/Sant Pere més baix, núm. 7.

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28.2.08

Hermano gallo


Laudato si mi signore per sora luna e le stelle.
in celu l ai formate et pretiose et belle.
Laudato si mi signore per frate uento et per aere et nubilo et sereno et onne tempo.
per lo quale a le tue creature dai sustentamento.
Laudato si mi signore per sor acqua.
la quale e multo utile et humile et pretiosa. et casta.
Laudato si mi signore per per frate focu.
per lo quale ennallumini la nocte.
ed ello e bello et iucundo et robusto et forte.
Francesco di Assisi




Está mi calle en una frontera sin conciencia, ahora que está tan de estupendísima moda lo de la conciencia sin fronteras. El lado par pertenece a un barrio y el lado impar a otro barrio. El otro barrio suele estar más barrido y regado, sobre todo en campaña preelectoral, porque no tiene coches aparcados. Además hubo una temporada en que en el lado par tuvimos rehabilitaciones mientras que en lado impar había derrumbes.

Mi dibujillo de los gallos perseguidos por el gato es lo más parecido a una escena que vi en mi calle el otoño en que derrumbaron las casas que quedaban de cuando Horta era un pueblo segregado de Barcelona. En apenas una mañana derrumbaron la casa donde había el corral donde estaban las aves. Todo por los supermercados. Todo por la pasta. La casa del corral era de una vieja. Le darían un justiprecio y se ha ido a vivir con un hijo. El corral hacía tiempo que estaba de la mano de Dios. Me lo dijo una vecina que a su vez les lleva de comer a los gatos callejeros. “Els dóna de menjar però no els menja” (“Da de comer [a las aves] pero no las come”). Le expliqué que un gallo cantaba por la madrugada.

El agosto de 2003 inauguraron el supermercado y cercaron el solar del aserradero abandonado, con una verja tan nueva y perfilada que no podía más que avejentar más aún el cobertizo. Todos los cachibaches quedaron de un día para otro a la  vista. A la vergüenza. Había un carro. Y un Gordini.

La tarde del derrumbe pasé ante el solar pelado. Habían dejado las palmeras y los cipreses. Me recordó Jerusalén, que hubiera palmeras y cipreses. Aunque yo no estuve nunca en Jerusalén. Los gatos y el corral andaban desorientados. Los gatos de la frontera sin conciencia llevaban ya tres demoliciones, por no decir nada de las mencionadas rehabilitaciones de fachadas. No sé si comprenden su situación pero, eso sí, siempre resultan fotogénicos.

Cuando tiraron la torre con huerto y tomateras que había enfrente de mi portería también fue un visto y no visto. Bajé a la calle cuando todo acabó y había un gato al borde de un socavón con su silueta perfectamente recortada ante el derribo. Un gato no pierde la compostura. Tengo un video de Fred Astaire en donde te das cuenta de que soportaría la cámara rápida, la lenta y la pausa en cualquier fotograma. Sin que se descomponga su figura. Así pasa con los gatos, siempre están comme il faut.

Mi dibujo no es nada fiel a lo que vi. Si acaso la composición. Vi el gato, y los gallos o gallinas huyendo en tropel despavoridos. Pero no he sido capaz de reproducir el rojo intenso de las crestas y cómo el resplandor del atardecer teñía las imágenes de dorados de montilla y de tornasoles.

Muchos días pasé por delante del solar y los busqué con la mirada. Pronto solo hubo, además de los gatos, un único gallo. Lo ví solo sobre el carro podrido. Todo es bastante insólito como para esperar que los expropiadores hubieran desplegado un plan municipal, o que los obreros se hubieran comido las gallinas. La gran cantidad de conclusiones  e incertidumbres del caso me empujan a callar modestamente. El canto del último gallo que oía por la madrugada me sobrecogía porque tenía los días contados, porque paradójicamente anunciaba el alba de este sol urbano nuestro que ya no nos inspira ningún misterio y al que no nos rendimos. Hermano gallo. 

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26.2.08

La escritura

l sábado vi la caquita en mi terraza en el lugar de siempre, en el mismo de los últimos cuatro años. Signo inequívoco de que ha regresado la pareja de tórtolas y todo aquello que ha inspirado la frase popular “estar como tortolitos”. No sé si es el macho o la hembra quien me deja su borrón en el suelo blanco. Un reto para las redichas diez manchas proyectivas de Rorschach. Todo lo más podía pasar por una mancha de tinta china densa que cifraba el contaje de la segunda luna del año solar.
Hace unos días encontré en una papelería un bolígrafo grande como un paraguas plegable. Pregunté si no tendrían otro pero que no fuera del Barça, pero no lo había. Verdaderamente hay cosas que sólo están hechas para la llamada “afición inquebrantable”. Pienso que hay objetos que están condenados a pertenecer al catálogo de puntos de La Caixa, al merchandising de un club de fútbol o a ser regalados. En este sentido, una vez, un médico me mostro un juego de pluma, bolígrafo y portaminas en que cada cual tenía una cintura tan gorda como la estilográfica del notario que escrituró mi piso. El notario me tendió un bic cristal que tenía una muesca en el extremo más endeble, con lo que mi firma civil se desmadejó en el perifollo que trazo entre “Mart” y “enra”. Cuando le tendí los documentos y el bolígrafo, sacó parsimoniosamente del bolsillo interior de su americana una pluma suntuosísima con incrustraciones de nácar y carey. Se detuvo sólo en la rúbrica el tiempo de rezar un Gloria o, para el profano, el tiempo de subir cuatro pisos en un ascensor antiguo. El juego del médico tenía unos arillos de oro en donde –con ayuda de un cuentahilos- me hizo ver los famosos compases de West Side Story. Allí estaban grabados en círculo en los flamantes capuchones de cada pieza los diminutos pentagramas y las notas de “María”. Regalo de un paciente agradecido.
Me gusta usar muchos instrumentos: lápices de colores, rotuladores casi secos, estilográficas, tintas perfumadas, tintas caramelizadas, plumines caligráficos, de todo, como en un cuaderno infantil o en un diario de Frida Kahlo. Los bolígrafos que más me gustan son los defectuosos, porque adapto el trazo al bodoque y hasta parece que hay una voluntad de estilo si compenso lo pequeños que son los ojos de mis “es” con unas tildes airosas por demás. En la escuela primaria me impartieron Caligrafía los martes y los jueves y era preceptivo escribir palabra por palabra, poniendo la puntuación y las signos ortográficos sobre las letras correspondientes al final de cada palabra y no a cada letra. Si alguna vez me acuerdo de volver a escribir de esa manera, la preceptiva, percibo que el método impone una especie de recapacitación, de detenimiento, y que cada palabra cobra más identidad.
Esta tarde por el Camí Vell de Sant Genís o Camino Viejo de San Ginés los ciruelos y los almendros dejaban caer en el camino solitario sus pétalos como confetti tenue blanco y rosado. Con esa delicadeza me gusta poner los puntos sobre las íes.

Watanabe Seitei

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22.2.08

Patamulo






Hoy en mi hora libre para comer me ha apetecido tomar el sol y comprarme en el mercado municipal 100 gramos de queso y un pedacito de pan. Me he comprado patamulo de Teruel, que no lo conocía, y me ha resultado muy reconstituyente. Delicioso. Era bastante indiferente al fragor de la Ronda de Dalt, incluso a un irresponsable que conducía un camión y de un acelerón ha pasado el semáforo en verde o en rojo, según se mire. Yo lo veía verde para los peatones. El sol, el patamulo y el pan mío me han permitido ver la escena no sólo con presencia de ánimo, sino con estoicismo y despego. Como si fuera una película o menos.

Una vez me dijo un amigo mío del Hospital de Bellvitge que hay temporadas buenas y temporadas malas. Y he visto que así es. Manuel Hernández Prieto era de Salamanca, y era el jefe de Radioterapia. Era del curso de Charo López. Pero sería de secundaria, porque me parece que Charo López no estudió Medicina. Un día me lo encontré en el comedor, al que en realidad llamábamos "Auxilio social" y "Bene" (por "Beneficiencia"). Hacía tiempo que no lo veía y cuando le vi no hacía muy buena cara. "¿No estarás malo?" le dije. Me contestó "Sí". "¿Pero no te irás a morir?" le dije. Y me contestó: "Sí". "Pues, anda, antes de morirte me vienes a ver un día a mi sitio". También dijo que sí, como así fue. Parece que le estoy viendo y sé (o creo) que lo volveré a ver pero no aquí porque a los tres meses se murió. El día que lo enterraron llovía tanto como al final de Casablanca.
·
Manuel me marcó una época, su muerte fue como un recodo en mi trayectoria. Ante un hombre así, sobrio, de bonitos ojos azules, con esa locuacidad y esa castellanidad charra contenida pero sentida de "le mot juste", yo no tenía ninguna duda: había temporadas buenas y había temporadas malas. Esperemos que ésta sea para todos una temporada mala, porque si es una temporada buena a lo mejor eso la haría peor. O no. Es un absurdo, puesto que ya sabemos (por lo menos una buena parte de la humanidad) que la desgracia no es lógica. Ya me he aprendido bien las palabras de Manuel y para mí ya no hay distinción entre las temporadas buenas y las temporadas malas, simplemente las vivo y las sobrevivo como vienen y digo aquello de nuestro mejor poeta: "ni cogeré las flores, ni temeré las fieras", o lo de Chuang Tzu:
·
"El placer y la ira,
la tristeza y la alegría,
las esperanzas y los arrepentimientos,
el cambio y la estabilidad,
la impaciencia y la pereza:
son todos sonidos de la misma flauta,
todos hongos del mismo moho húmedo.
¡El día y la noche se persiguen y caen sobre nosotros
sin que veamos cómo brotan!"
·
Recomiendo vivamente además del patamulo, las palabras de Manolo y las del taoísta, otras buenas palabras de hoy: que nos recuerdan que no todos los libros son novelas. Y tal vez que no todas las novelas son libros.

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21.2.08

Bidibi badibi bú



Marquesa de Pompadour, Maurice Quentin de La Tour (1755)
:
Salagadoola mechicka boola bibbidi-bobbidi-boo
siete palabras de magia que son
bippity-boppity-boo
Salagadoola mechicka boola bibbidi-bobbidi-boo
yo hago milagros con esta cancion
bippity-boppity-boo
tu Salagadoola bi y chanki robula bu
pero para lograr un gran amor
di bidibi badibi bu
Salagadoola menchicka boola bibbidi-bobbidi-boo
todo se logra con solo decir
bidibi badibi bidibi badibi bidibi badibi bu

Leí estos días gracias al blog de J. A. Millán,
La copa de cristal de Beatriz Warde, que rescata un texto bellísimo sobre la tipografía y su excelencia en la sencillez. La copa de cristal me hizo recordar a su vez, por fusión y no por asociación de ideas, la copa Pompadour. La copa Pompadour es la copa de champagne inspirada en los perfectísimos senos de la marquesa. Recientemente ha sido suplantada por la llamada copa "flauta" ya que al parecer la copa alargada y algo abombada en el centro, permite conservar la frialdad del champagne, el aroma y hasta las burbujas. La copa "flauta" resulta una denominación poco poética al lado de la "copa Pompadour". Es un poco como lo de los patrones diábolo, cilindro y campana que han surgido para designar tres tipos femeninos. Si Jean-Antoniette Poisson, marquise de Pompadour, hubiera asistido a tal despropósito garrulón, a no dudarlo hubiera dicho algo tan magnífico como lo que le dijo a Luis XV "le Bien-Aimé" para consolarlo tras la derrota de Rossbach: "Au reste, après nous, le déluge" ("Por lo demás, después de nosotros, ya puede caer el diluvio"). En fin, nada que ver con la cortesana que nos ha tocado en suerte en vida nuestra, que dice "Estupendo" como nadie (Isabel Boyer). La marquise protegió la porcelana de Sèvres y la Encyclopédie, nuestra cortesana se decantó por Porcelanosa y por unos bombones que todo el mundo (menos ella) hemos comido compulsivamente.
Estamos rodeados de objetos como la copa Pompadour, o como los objetos de depurado diseño e ingeniería. Pero algunos son inmortales y otros cansan. Unos son atemporales mientras que gran parte de los otros no resiste ni una Operación Triunfo, como el Elvis Presley que colgó en todos los coches imaginables. Tanta ingeniería, tanta mercadotecnia, pero por razones que no alcanzo, los lomos de los libros se imprimen de arriba abajo, de abajo hacia arriba, y hasta como un tejuelo transversal. Repasar los anaqueles de una librería se convierte en un ejercicio intenso para las vértebras cervicales. Las tarjetas magnéticas o con chip, por otra parte, cada vez más impuestas en la vida cotidiana, también tienen su perendengue: lo mismo se introducen por el lado del chip como de perfil de cara o de perfil por el dorso, en sentido ascendente o descendente. Esta variedad no es enriquecedora, es un fastidio que a las personas que somos despistadas y que nos movemos en espacios que parecen recreados por Jacques Tati, nos desgasta muchísimo.
Por favor, queremos que todas las tarjetas funcionen por el mismo lado. Las personas y las mujeres que tenemos que hacer las cosas al revés porque somos zurdas contrariadas (discapacitadas hemisféricas integradas), tenemos un verdadero problema incluso para descifrar el panel de los timbres de un bloque. Nunca sabemos por ejemplo si las filas corresponden a los pisos y las columnas a las puertas. Y, por pedir que no quede, lo ideal sería que todos los wáteres estuvieran todos al fondo a la derecha o bien todos al fondo a la izquierda. O, mejor aún, al fondo tirando recto. Si algo tiene de bueno ser una discapacitada hemisférica mal lateralizada es que, de tanto hacer las cosas al revés, se acaba por adquirir plena conciencia del eje en que giramos y del bidibi badibi bú que nos sustenta. Al fin y al cabo, pillamos antes a un mentiroso que a un cojo, como todo el mundo.
Mi pequeña labor enciclopédica cuántica (el índice de materias que voy construyendo) está empezando a recoger sus frutos. Me ha permitido ver que el año 1755 coincidieron el terrible terremoto de Lisboa -la prueba para Voltaire de que estamos en el peor de los mundos posibles- y el retrato de Quentin de La Tour de la mecenas de los enciclopedistas. Me gustaría mucho poder añadir a mi índice el nombre exacto del azul de la partitura que sostiene la marquesa. Azul francés no es, tampoco es azul borbón (el Bien-Aimé lo era) ni azul pitufo. Estoy en un sinvivir, de verdad.

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18.2.08

La cosa mariposa, la res pública y la familia con o sin coche


“Da gracias a Dios de tres cosas: primero, haberte hecho hombre y no bruto; segundo haberte hecho hombre y no mujer, y tercero, haberte hecho griego y no extranjero”
Tales de Mileto

“A l’atzar agraeixo tres dons: haver nascut dona, / de classe baixa i nació oprimida. / I el tèrbol atzur de ser tres voltes rebel”

(“Al azar agradezco tres dones: haber nacido mujer, / de clase baja y nación oprimida. / Y el turbio azul de ser tres veces rebelde”)
Mª Mercè Marçal

Me encontré la frase de Tales de Mileto en un libro que estaba en la basura. Dentro había también una estampa con la Purísima de Murillo. Lo de dar "las gracias a Dios" nos ha de alertar de una traducción un poco libre de la frase original. La "Divisa" de réplica de Marçal podría juntarse con otras frases que florecieron en los años setenta, pero no perdió su fragancia, el azul enturbiado ni la rebeldía.

También me encontré en las calle dos naipes (el caballo de oros y el cinco de espadas) y, a unos pasos, un pokemon, Spinda. En el lenguaje de la cartomancia clásica el caballero de oros representa al trepa y el cinco de espadas representa el deshonor. Uf. Mucho más complejo es Spinda, que corresponde al entramado de los videojuegos. Leo en la carta de Nintendo: "Ataques: 1 Acción, 5 Confusión, 12 Amago, 16 Psicorrayo, 23 Hipnosis, 27 Aturdepuño, 34 Danzatemblor, 38 Psícame, 45 Desdoblador, 49 Flagelo, 56 Golpe". No tengo la menor idea de si el surtido se refiere a la vulnerabilidad de Spinda con respecto a ese catálogo de ataques o si detallan por el contrario sus puntos fuertes. El juego de "piedra, papel y tijera" o las 39 estrategias chinas de la guerra intuyo que son muy simples al lado de lo que parece que da de sí el código de honor de los juegos de rol y de los videojuegos de wii.

Las grandes frases que pretenden sentenciar sobre la realidad y ya no digamos sobre la verdad, la gran claridad, todo ello me aturde. Aún me zumba en la cabeza como un koan zen irresoluble una frase que me dijo el otro día un amigo mío: "lo característico de la derecha es la corrupción y lo característico de la izquierda es el cinismo". Tengo la frase en reposo, junto a otras, a ver si la entiendo. El mismo amigo me tenía dicho que la única diferencia entre la derecha y la izquierda es que la derecha valora y premia el esfuerzo, la capacidad de trabajo. Entre esta otra teoría del esfuerzo recompensado y la de la corrupción vs. cinismo se sucedieron unos años en que han aparecido a mi entender factores como el euribor, como la agudización de los nacionalismos o como los elementos ideológicos de incidencia en la vida privada (el matrimonio homosexual, la eutanasia, la interrupción del embarazo, la anticoncepción, el lenguaje políticamente correcto, el procesamiento de la propia basura, etc.) No sé si me explico. Los elementos ideológicos a que me refiero no llegan a ideas y son tendencias a las que, incluso yo, fácilmente podemos adherirnos u oponernos. La verdad, siempre me extrañó que los colectivos de transexuales, gays y lesbianas se pidieran la igualdad, cuando la igualdad (el matrimonio, el cochecito privado, el corrillo Telecinquista a la salida de los colegios) es un asco. En general. Allá ellos. Por todo esto y por lo que excuso, a todo lo más que he llegado meditando la frase de mi amigo es a la conclusión de que la corrupción es una confusión deliberada o no de lo público y lo privado, mientras que el cinismo ni siquiera distingue los dos espacios y relativiza la corrupción. Necesito mi tiempo para más o menos captar lo que mi amigo entiende con tanta claridad y elocuencia. Me pasa como con Spinda, digo, que lo del "piedra, papel y tijera" y las 39 estrategias chinas no me alcanzan para entender los males y las bondades de este mundo, el cotarro.

A veces me empeño en leer las páginas salmón de los diarios por el gusto de ensanchar mi ignorancia. Más no puedo hacer.

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15.2.08

Anna Grigórievna Dostoievskaia

Escritorio de Dostoievski
*
l nombre de la segunda esposa de Dostoievski aparece en la dedicatoria de Los hermanos Karamazov, que empecé a leer esta madrugada. Casualmente se casaron el 15 de febrero de 1867, hoy hace 141 años. Dostoievski conoció a Anna Grigoriévna cuando la contrató como estenógrafa para poder entregar El jugador en el plazo comprometido. Pienso en ese encuentro amoroso del autor de la que se considera la obra más triste de la literatura mundial , Crimen y castigo. Después de la boda hicieron un viaje que estaba previsto fuera de 3 meses pero que se prolongó cuatro años. Durante esos años viajaron por Dresden, Basilea, Ginebra, Vevey, Milán, Florencia, Bolonia, Venecia y Praga. En Dresden nació su hija Liubov.

“Anna Grigóreivna Dostoievskaia” es un nombre que llena. Hace años tuve una aparato de radio que recibía señales de una radio rusa o en ruso. A veces la sintonizaba para cenar, porque me gustaba la dicción de los locutores y las locutoras. Parecían griegos hablando italiano o catalanes hablando portugués o algo así, algo que me refrescaba los sentidos aunque no entendía más que alguna palabra del común acervo. Ahora que conozco el nombre de la hija que tuvieron, “Liubov”, me dan muchas ganas de incorporarlo y de incorporarla al grupo de Win Yun y Manolo. Y sin embargo debo dejar eso de lado, para centrarme en lo que me ocupa, la esperanza. Me quiero imaginar a Dostoievski, que había conocido las mazmorras de San Petersburgo y las lágrimas de San Pedro al completo, en la catedral de Milán, con aquel suelo ajedrezado tan bruñido que quita el hipo. Ya no digamos la luz de Italia, en donde parece inconcebible no ya un crimen sino sobre todo un castigo.

Me raciono mis lecturas de Dostoievski. Créaseme que cuando leí La montaña mágica, de Thomas Mann por supuesto, vivía en propia carne todas las dolencias de los convalescientes y los enfermos del sanatorio de tuberculosos. Con La metamorfosis me dio una lipotimia al primer párrafo y leí el resto estirada en una chaise longue. Por lo demás, mi sensibilidad como lectora sólo es destacable en captar cosas como que en alguna novela de Paco Umbral aparecía un combinado cada ochocientas palabras, o en Cortázar ceban el mate cada dos por tres (6), o que hay autores en que a cada página hay una coyunda o un cigarrillo. Ya de niña me pasaba que para leer Enid Blyton me cogía antes unas galletas y un pedacito de queso manchego, porque en Aventura en el río, Aventura en el mar, Aventura en la montaña, etc. estaban comiendo galletas y conservas continuamente y se me abría el apetito. Pues, eso, que me raciono mis lecturas de Dostoievski por que son duras como la vida misma. Me gusta su análisis pero no me gustan las conclusiones, desoladoras. De todas maneras no tiene el nihilismo de Saramago, por eso será que se ha dicho de Dostoievski que es el escritor del alma. En mi opinión, en José Saramago ("mendrugo", en gallego) no hay esperanza ni alma, pero el mensaje no llega a cínico. El análisis que hace el autor ruso de las almas de sus personajes y de San Petersburgo como otro personaje es, a mi entender, impecable. Y sin embargo no da lugar a ninguna esperanza.

Intuyo que Fiodor M. Dostoiveski era un hombre de gran talla moral. Me impresiona tanto como Boris Pasternak, que renunció al Premio Nobel por amor a su país. O como las penurias de la poeta Marina Ivanova Tsvetaeva, el hambre que pasó. En general tuvieron la ocasión de demostrar su dignidad como escritores no solo en la manera de tratar a sus personajes, sino también en la manera de sobrellevar la pobreza y sobrellevarse. Un verdadero profesional siempre respeta a otro profesional (y a sus personajes), incluso aunque no sea del mismo oficio.

Con Pedro Almodóvar me pasa precisamente todo lo contrario a lo que me pasa con Dostoievski: no me gusta lo que explica pero me gusta cómo lo explica. 


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6.2.08

A los que cantan


Maharishi Mahesh Yogi (* Madhya Pradesh, India, ¿1916? + Vlodrop, Holanda, 5 de febrero de 2008), el gurú de los Beatles
·

“El mundo que yo no viva
lo pensé como cosa extraña,
como arca de maravilla.
Ay de mi vida
·
Allí ¿sonará la lluvia
junto al fuego las noches frías?
¿Tendrá Agosto en el río barcas?
Y tú ¿la gentil sonrisa?
¿Durará en el papel que siembro
la negra flor de la tinta?
Ay de mi vida
*
¿Será posible que vengan
los amigos y que "Era" digan
"un hombre, y te quiso mucho"
y "Mucho" llorando digas?
Es el mundo que no conozco,
Atlántida sumergida.
Ay de mi vida.
+
Allí las palmeras echan
esmeraldas. Allí las crías
del delfín esmeraldas pacen.
Allí no hay noche ni día:
cuando ordeñan a los rebaños,
de púrpura el mar se agría,
Ay de mi vida.
=
Más limpio que agua de oro
es el mundo que yo no viva:
no hay naves de arar espumas
ni arado para las viñas;
el gran árbol le da su fruto
al que el nombre del fruto diga.
Ay de mi vida.
-
Ese mundo no es el mío:
es el tuyo: el que en tus pupilas
hundido está desde siempre
y no lo alcanza mi vista.
x
A ese mundo quisiera entrar,
antes que suene la hora
- ay - de mi vida.”
o
Agustín García Calvo, música: José Antonio Sánchez Ferlosio
.
“Febrer m'ha duït la carta tan precisa:
vol que els lilàs s'obrin pels dits
i, en el cor, m'hi creixi una palmera.
Què exigent que ve la primavera!
·
Què exigent que ve la primavera,
i el meu cor tan malaltís,
tenc por que es cremi dins de la foguera,
no puc desfer-me del seu encís.
()
No puc desfer-me del seu encís,
obrir les branques i ballar amb ella,
pentinar-me al seu vent la cabellera,
cantar les llunes de les seves nits.
*
Cantar les llunes de les seves nits,
cantar vermells de la tardor,
cantar el silenci de la nova neu,
cantar, si torna, el dolorós amor.
+
Cantar, si torna, el dolorós amor
i néixer un poc més en l'intent,
i créixer un poc més cada entretemps
i volar amb el vent i les noves llavors.
:
Volar amb el vent i les noves llavors;
qui sap on el vent em portarà,
a dins el cor d'una terra antiga,
o creixeré al fons de la mar.
<>
Febrer m'ha duït la carta tan precisa:
vol que els lilàs s'obrin pels dits
i, en el cor, m'hi creixi una palmera.
Què exigent que ve la primavera!”
><
Mª del Mar Bonet; música: Gregorio Paniagua
.

arafraseando a Isabel Coixet, dedicaría este post "a los que cantan" donde ella dijo "a los que aman", en aquel título que parece una dedicatoria pero que es sobre todo una afirmación. "A los que cantamos", a pesar de que la tercera persona del plural se suele usar como signo de solidaridad, resultaría tan afirmativo como excluyente. Una jefecilla de quien aprendí mucho de lo que he conseguido saber sobre mi sector, la Sanidad pública, usaba la tercera persona del plural afectivo con una precisión impecable. Podía acompañar un enfermo y decir "vamos a hacernos una ecografía" o incluso "una prostatectomía" ( y ella, hasta donde yo sé, no tiene próstata). Dejando de lado este caso ejemplar, creo que la tercera persona del plural a veces adquiere un cariz aparentemente buenista o buenrrollista que me indispone y que es, pues eso, excluyente. Hay solidaridad excluyente, sí. Con esto no quiero decir que se tenga que suprimir la tercera persona del plural, contra el que ya la han tomado supuestos y supuestas feministas por lo que al género se refiere. ¡El pobre plural! No; podemos decir "cantamos" tranquilamente cuando el contraste con "cantan" y "cantáis" tiene sentido. Se dirá que es una verdad de Perogrullo, pero no está de más recordarla. Fijaos sino en las mentiras de Perogrullo, que son mucho peores.

El post 78, una vez remontado el desnivel que parecía ya insalvable de la dedicatoria, trata sobre las canciones de la vida. El material que he juntado para presentar el tema es escogidísimo y aún así desborda las posibilidades del género y desdeluego las mías. Sí, "del género", el post es un género. Lo que pasa es que hay demasiada gente que utiliza su blog para vendernos la moto o para que le devuelvan el rosario de su madre. Aa, servidora, tiende a barroca y además hoy tenemos una crisis importante: Win Yun está con el año nuevo chino y Manolo con el miércoles de ceniza. De manera que hoy no comimos pero igual Win Yun nos prepara para cenar un cerdo agridulce aunque sea día de ayuno y abstinencia. Aunque no sepa como salirme de una situación de tal contradanza de civilizaciones, tengo muy claro que no voy a vender ninguna moto.

Digo de entrada (por fin) que tengo un oído tirando a raro. Por ejemplo, una vez, en época de exámenes, me ponía los conciertos de violín de Vivaldi entre atracón y atracón de empolle. Sólo después de unos días me di cuenta de que durante los de los exámenes había oído el LP a 45 r.p.m. Puedo decir en mi favor que había notado que me pasaba la audición volando. Supongo que el disco giraba al doble de velocidad y que por lo tanto lo de media hora me lo ventilaba en un cuarto de hora. No estoy segura de que sea así, pero en cualquier caso indica un estado de conciencia bastante disparatado. El propio para pasar con bien asignaturas también bastante disparatadas. Otro trastorno auditivo lo conocí cuando oí a Maharishi, el iluminado de la foto que está sentado al lado de su propia foto entronizada. Me hizo ir un amigo mío a Sant Cugat del Vallès (San Cucufate del Vallés) para oír un video de tres horas en que no cesaba de hablar el tal Maharishi (¿o era Maharashi?). Hasta Marahashi podría ser, porque estaba forrado. Me llamó la atención que de todo lo oído no recordase casi nada inmediatamente después. Alguna bromita, como la del caracol que –preguntado sobre un accidente con una tortuga- contestó "No sé, todo fue tan rápido". Me llamó mucho la atención mi descerebramiento o alelamiento, que no arrobo. Estaba como sofronizada o hipnotizada. Volví a mi casa pasada la medianoche en taxi y el buen hombre que me conducía tenía puesto un partido de fútbol o algo así en su radio. Normalmente tolero bien estos contratiempos y la descortesía en general, pero aquella noche la mandanga me hirió literalmente los oídos aunque callé. Um. No sé si atreverme a pensar que el tal Maharishi, que murió ayer en Holanda en un monasterio franciscano, empleaba técnicas de persuasión. De ahí a pensar que las puso al servicio de los Beatles no va nada. Como yo lo pude oir, aunque fuera en un video, y como también he oído a los Beatles puedo creer eso y mucho más.

En un post precedente sobre las canciones de las Martas mundiales, me olvidé de la "Martha" del Álbum blanco de los Beatles, un disco que oí por primera vez el año 1978. Por aquel entonces ya habría oído "Across the universe" cosa de 8.000 veces o, para no exagerar, unas 4.567 o 5.000 veces. Y es que cuando te da por una canción, no la puedes dejar. El entusiasmo en la película de los hermanos Coen, O’ brother!, por la canción que graban en un punto de su periplo los fugitivos ("I’m a man in constant sorrow"), nos resulta perfectamente creíble a los que cantamos. La canción no es una musiquilla decorativa, es mucho más. Algo que les precede, a ellos que huyen. No tiene nada que ver con el canto de sirenas que, como Ulises, George Clooney vence. Mi entusiasmo por la "Dansa de la Primavera" de Mª del Mar Bonet o "La vida que yo no viva", cantada por Amancio Prada y Mª Dolores Pradera, no tiene nada que ver con los cantos de sirenas y la sofrología de los gurús mediáticos. Quien lo probó lo sabe.

Hay muchas canciones en nuestras vidas y cuando volvemos a alguna de ellas, la encontramos intacta. Sobreviven a todo, más allá de la evocación o la invocación. Recrean fielmente aquello que nos sugirieron y que me parece que no tiene realidad más que dentro de cada cual pero que nos colman. Así, las palmeras de Agustín García Calvo y las de la "Dansa de la primavera" tienen para mí tanta fuerza como la certeza de que anochece o por lo menos la de que tengo sueño. Ahí no hay noche ni día, y el gran árbol da su fruto al que el nombre del fruto diga. Una canción luego me ha llevado a la otra. Primero en el equipo de música y después en You Tube. Salté de unas palmeras a otras y pasé a las "Mañanitas" de Pedro Infante y a "Me he de comer esa tuna" por Jorge Negrete, y a "Aquarela do Brasil" , donde el Pato Donald tiene un ataque de hipo tras la cachaça que se integra sin ningún problema en el ritmo de la percusión de la samba. Y navegando navegando me he visto buscando "El ratoncito Pérez" doblada por Joe Rígoli ("Felipito Tacatún") y "El vampiro materno" de Josele Román, de manera que me he dado cuenta de que me estaba yendo por los cerros de Úbeda, por el quinto pino, por el séptimo cielo, por la séptima ola, y hasta por peteneras. Win Yun nos ha puesto una ópera china que compró en la FNAC y vamos por el tercer CD y aún no se ha muerto nadie pero Manolo y yo estamos agónicos.
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Miércoles de ceniza y Año Nuevo Chino (6 de febrero de 2008)
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(*) Danza de la Primavera: Febrero me trajo la carta más precisa: quiere que se abran lilas entre los dedos y en el corazón me crezca una palmera. ¡Qué exigente llega la primavera! Que exigente llega la primavera y mi corazón, tan enfermizo, teme quemarse en su hoguera, no puedo desprenderme de su hechizo. No puedo desprenderme de su hechizo, abrir las ramas y bailar con ella, que me peine su aire la cabellera, cantar las lunas de sus noches. Cantar las lunas de sus noches, cantar los rojos otoñales, cantar el silencio de la nieve nueva y cantar, si vuelve, el doloroso amor. Cantar, si vuelve, el doloroso amor, y nacer un poco más en el intento, y crecer un poco más cada entretanto y volar con el viento y las nuevas semillas. Volar con el viento y las nuevas semillas; quién sabe adonde nos llevará, corazón adentro de una tierra antigua o si prenderé en el fondo del mar. Febrero me trajo la carta tan precisa: quiere que se abran lilas entre los dedos y que en el corazón me crezca una palmera. ¡Qué exigente llega la primavera!

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4.2.08

Can Mariner

A Roser Cruells, que creyó que ella no viviría para ver la Biblioteca de Horta-Can Mariner

arece que la primera noticia documentada de "Can Mariner" (Calle del Vent, 1-3) se registró el 1516, pero se considera que es una de las antiguas masías de origen medieval. Ostenta en la fachada que da a la Calle Horta las fechas 1050-1950. Can Fargas-Casanovas (Paseo Maragall, 383-389) está documentada en el siglo XIII y es mucho mayor y elevada, pero queda oculta en su jardín. Para el Mas de Can Fargas y para el de Horta, hace tiempo sus barrios pedían la rehabilitación y equipamientos culturales. Parece que Can Fargas tenía que convertirse en una escuela de restauración. De cocina, para entendernos. La segunda opción era la de crear una escuela de música municipal. O, para ser más exactos, una escuela municipal de música. La primera opción ha sido descartada. Paralelamente "Can Gaig", que había sido una posta de caballos cuando Horta era aún un pueblo segregado de Barcelona, se trasladó al Gay-xample tras conocer unos años de Haute Cuisine. Este traslado no debe de ser ajeno al triunfo de la restauración de firma y al fracaso de la primera opción para Can Fargas. Aunque la verdad y toda la verdad y nada más que la verdad, es que no lo sé y además la casa fue derruida hará cosa de un año. Tampoco sé como está la propuesta de la escuela municipal de música o qué persigue hoy día la Plataforma "Salvem Can Fargas".
Es una buena noticia que el barrio recupere una casa histórica y que se recupere como biblioteca. En una nota aparecida en la web del Ayuntamiento de Barcelona en junio de 2005 se leía: las "obras para construir la biblioteca tendrán lugar desde agosto de 2005 hasta enero de 2007". El plazo se ha cumplido y habría que decir que con creces. La Biblioteca se inauguró el domingo pasado y hoy ya se estaban administrando los primeros carnets de préstamo. Observo, sin embargo, que el presupuesto de 3,5 millones de euros que se refiere en la noticia de 2005 aparece sensiblemente aumentado en la crónica de "El País" de hoy 4 de febrero. La cronista apunta "una obra de 5,2 millones de euros". Ya tengo mis dificultades para situarme entre estas cifras, como para además discernir la diferencia. En general creo que el baile de cifras no debería convertirse en una costumbre, en un mal menor, que nuestros políticos deberían ser más rigurosos y echar las cuentas con mayor transparencia. Teniendo en cuenta que parece que todo se arregla con dinero, deberíamos hablar con más pormenor de cifras y no como si fuera porno duro o como si atásemos los perros con longanizas.
Rehabilitar "Can Fargas" alcanzará cifras estratosféricas. ¿No podrían convencer a alguna productora de videojuegos para que hicieran la película promocional en el mas donde han vivido tantas generaciones de grandes propietarios rurales? Se dice que con el cine ya no se gana dinero y que en realidad sólo sirve para promocionar los videojuegos, que son donde verdaderamente se obtienen los grandes beneficios.
La última vez que estuve en una masía fue cerca de Manresa. El hijo del actual propietario nos lo enseñó y estuvimos andando cosa de media hora sin pasar por ningún sitio dos veces. De hecho, cuando empecé a pensar que aquello no tenía salida, fuimos a dar a una gran bodega donde guardaban el vino y donde el hermano de mi amigo tocaba a veces la batería. A quien conozca el vino del Bages, no le resultarán opuestas las dos circunstancias, puesto que el vino del Bages tiene una estructura contundente y no le pasa como al albariño, que es muy delicado y se echa a perder si a alguien se le cae un calzador (por un decir). En Can Fargas se podría rodar una película como "El arca rusa" en el Hermitage, de un tirón (sin la tontería del montaje), de una sola toma y sin tener que contar ninguna historia con principio y fin.
No hace falta decir que el proyecto de "Can Mariner", firmado por el Taller de Ingeniería Ambiental del arquitecto Josep Vila, aunque conserva la fachada, tiene un interior donde domina la madera clara, el cristal, la pintura blanca, los espacios diáfanos y los desniveles. "Can Mariner" estaba catalogada en el Patrimonio Histórico-Artístico de Barcelona, pero seguramente el interior era una acumulación de estilos y de superposiciones ruinosas.
Me alegro de que se haya recuperado Can Mariner para Horta y de que, electoralísticamente o no, haya sido recuperada en el tiempo proyectado.

Can Mariner en Memòria dels barris, principios del s. XX

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