19.12.13

Sacar brillo

"Las calles de Orán nos informan finalmente acerca de los dos placeres fundamentales de la juventud local: hacerse limpiar los zapatos y pasear esos mismos zapatos por el bulevar. Para tener una idea exacta de la primera de esas delicias, hay que confiarles los zapatos, a las diez de la mañana de un domingo, a los limpiabotas del bulevar Galliani. Encaramado en alguno de los altos sillones, uno puede disfrutar entonces de la particular satisfacción que produce incluso al profano el espectáculo de esos hombres enamorados de su oficio, como claramente lo están los limpiabotas oraneses. Todo se trabajo con detalle. Varios cepillos, tres clases de bayetas, el betún mezclado con gasolina: podría pensarse que la operación ha concluido cuando se ve el destello perfecto que nace bajo el cepillo blando. Pero la misma mano entregada vuelve a poner betún en la superficie reluciente, la frota, la empaña, lleva la crema hasta el corazón de las pieles y consigue entonces que brote, bajo el mismo cepillo, un doble y verdaderamente definitivo destello que sale de las profundidades del cuero".

Albert Camus, "El minotauro o el alto de Orán", El verano (Madrid: Alianza Editorial, 1996), págs. 16-17.

10.12.13

El inconsciente

"Todo lo que vivimos desde el pensamiento, desde la opinión, desde la creencia y no desde la verdad, estará acumulado en espera de ser comprendido. Y a eso se llama inconsciente. El inconsciente se alimenta de aquello que no se ha visto bien. Lo primero que he de hacer, por tanto, es encontrar una vía para comprenderlo. No bastará con dedicarme a hacer trabajos con el inconsciente, porque de esa forma lo único que haría es acumular más y más cosas comprendidas. Toda técnica que aplique para cambiar cosas dentro del psiquismo desde el nivel pensado va llenando más el cuarto trasero del inconsciente, porque inmovilizamos las cosas sin comprenderlas y siempre queda un residuo.
Solo hay una manera de mantener nuestra mente en libertad, sin dependencias del inconsciente. Encontrémosla. Nos han hablado en psicología de esas dependencias del inconsciente. Y nos asusta que haya algo que nos está moviendo sin saberlo. De hecho no hay ningún enemigo oculto en el sótano de nuestra consciencia. Y aparece en cada movimiento que hago en la vida. Todo lo que hago está expresando lo que no comprendí, y cada vez que me muevo en ese mismo lugar estoy arrastrando toda esa incomprensión en forma de deseos, de miedos, de exigencias para mí y exigencias a los demás."

Consuelo Martín, La revolución del silencio, 3ª ed., Madrid: Gaia, 2008, págs. 56-57.


5.12.13

Infrarracionalidad

"Decimos que las multinacionales económicas, por un lado, están arrastrando a la gente a través del consumo; pero, por otro, por la afectividad sin resolver, las esperanzas que ponemos en algo que notamos que nos falta están produciendo también unas multinacionales emocionales. Y ésa es la forma que la religión está tomando en nuestra época. Muchas personas que han dejado las religiones bien organizadas, con autoridades, sacramentos, mandamientos y demás, están cayendo en esas enormes empresas emocionales. El error de base es que se confunde lo trascendente, lo que supera la razón, con lo infrarracional. Ambos son irracionales, pero lo uno arriba, por superación, y lo otro abajo, por no haber llegado evolutivamente. No hay diferencia al cambiar de grupo, de secta, de nacionalidad, ni siquiera el ir de Occidente a Oriente cambia en nada lo esencial. Se sigue buscando lo exterior, con imágenes sensoriales, con la energía vital que organiza toda su búsqueda y esa sed que nos llega de otro lugar desconocido para nosotros".

Consuelo Martín, La revolución del silencio, 3ª ed., Madrid: Gaia, 2008, pág. 32.

4.12.13

La verdadera alegría

"Aunque la alegría pueda nacer en conjunción con otras condiciones, no está sujeta a esas condiciones; se manifiesta sin ninguna causa material. A veces te despiertas "andando por el aire", con alegría y no sabes por qué. Y cuando te sientas a meditar, la alegría burbujea a tu alrededor, sin ayuda de otros estímulos. La alegría de la meditación es sobrecogedora. Aquellos que no han llegado al silencio de la profunda meditación no saben lo que es la verdadera alegría. No sentimos muy felices cuando se satisface un deseo, pero cuando somos jóvenes sentimos alguna vez una felicidad repentina que parece llegar de la nada. La alegría se expresa bajo ciertas condiciones, pero no nace de esas condiciones. Así, cuando alguien recibe mil dólares y exclama: "¡Qué feliz soy!" la condición de haber recibido mil dólares ha servido únicamente de resorte para disparar la fuente de alegría de la reserva de felicidad que se halla en nuestro interior.
En la experiencia humana, algunos eventos acostumbran a requerirse para aportar alegría, pero la alegría es peremne y nativo estado del alma. el amor es también nativo del alma, pero el amor es secundario ante la alegría ¿Puedes imaginar el amor sin alegría? No. La alegría sirve al amor. Cuando hablamos de la desgracia del amor inalcanzado estamos hablando de un anhelo insatisfecho. La verdadera experiencia del amor está siempre acompañada por la alegría".

Paramahansa Yogananda, El romance divino,  [S.l:] SRS, [s.a.], págs. 8-9


3.12.13

El silencio

"Llamamos silencio al preámbulo de la lucidez. Silenciar es acallar lo conocido, lo que ya ha caído en la confusión de los opuestos pensados. Por eso el silencio de las representaciones, de la interpretación relativa, es imprescincible para descubrir la plenitud de la lucidez. Y la lucidez no toma en cuenta el pasado. Es una conmoción, una revolución para la memoria repetitiva.
La astucia se mueve entre lo viejo ya sabido, la eficacia técnica también. Pero ahí, como en todo conocimiento empírico o sensorial, solo encontramos, en un último análisis, cierto intercambio de datos que se relacionan según reglas, sean leyes lógicas, físicas o sociales. Así las ciencias describen una interpretación de la realidad, entre las muchas posibles. Mientras que el silencio es una lúcida apertura a lo real desconocido.
El silencio es una música inteligente, callada sí, como se dijo, pero no muda. Porque en el silencio surge la inteligencia creadora, esa fuerza trascendente e inmanente que transforma la existencia humana."

Consuelo Martín, La revolución del silencio, 3ª ed., Madrid: Gaya, 2008, págs. 16-17.

1.12.13

Los recortes

"En un curioso libro, autoeditado por el curtido cirujano jubilado Josep Maria Capdevila –por buen título ¿Me curaré, doctor…?–, hay un capítulo desolador, pese a su voluntad de no hacer demasiado daño. El 2.º, dedicado a las retallades (recortes) de los años pasados, 2011 y 2012. Ahí aparecen dos reflexiones del escritor de necrológicas desfachatadas y conseller de Salut, Boi Ruiz: “Los médicos rechazan los recortes porque les tocan el bolsillo”. Y sobre todo esta, impagable, que le delata: “La salud es un bien privado que depende de uno mismo y no del Estado”; prueba incontestable de que o no paga impuestos o es un cínico. A lo que cabría añadir que estaría muy bien que eso se lo aplicara él y sus altos cargos, que han blindado los contratos después de subírselos".

Gregorio Morán, ¿Sanidad o 1714?, "La Vanguardia" (30 de noviembre de 2013).

Oficios del pasado

"En otras épocas, dedicarse a escribir había sido un oficio relativamente noble, pero ahora era considerado una especie de retraso histórico imperdonable y los ciudadanos más piadosos y nostálgicos sentían lástima por esos pobres individuos que solo sabían escribir".
[...] Otro articulista con la misma vocación de mordedor decía que si nos poníamos a proteger todos los oficios del pasado, ahora perfectamente inútiles, tendríamos que proteger a los hojalateros, a los muleros, a los arrieros, a los maquinistas de locomotoras a vapor, y a los que aún saben esperanto, si es que alguna vez lo aprendieron, a los masones, a los comunistas, a los toreros. [...] No hará falta decir que los periodistas a los que me refiero no se consideraban escritores, pues veían su escritura como algo absolutamente funcional y venturosamente al margen del "ramo artístico". Y tenían bastante razón".

Jesús Ferrero, El descrédito del escritor, "El País" (23 de noviembre de 2013), págs. 29-30


29.11.13

El inconsciente

"Pasarán los pensamientos según las creencias que hayamos ido alimentando: lo que hayamos oído, lo que haya pasado a nuestra zona consciente, lo que surja de la zona inconsciente que teníamos en reserva, a partir de situaciones no comprendidas. Todo lo que vivimos desde el pensamiento, desde la opinión, desde la creencia y no desde la verdad, estará acumulado en espera de ser comprendido. Y a eso se llama inconsciente. El inconsciente se alimenta de aquello que no se ha visto bien. Lo primero que he de hacer por tanto es encontrar una vía para comprenderlo. No bastará con dedicarme a hacer trabajos con el inconsciente, porque de esa forma lo único que haría es acumular más y más cosas no comprendidas. Toda técnica que aplique para cambiar cosas dentro de psiquismo desde el nivel pensado, va llenando más el cuerto trastero del inconsciente, porque inmovilizamos las cosas sin comprenderlas y siempre queda un residuo.
Solamente hay una manera de mantener nuestra mente en libertad, sin dependencias del inconsciente. Encontrémosla. Nos han hablado en psicología de esas dependencias del inconsciente. Y nos asusta que haya algo que nos está moviendo sin saberlo. De hecho, no hay ningún enemigo oculto en el sótano de nuestra consciencia. Nadie está oculto en absoluto. Está siempre apareciendo aquello que se guardó por no haber sido comprendido. Y aparece en cada movimiento que hago en la vida. Todo lo que hago está expresando lo que no comprendí, y cada vez que me muevo en ese mismo lugar estoy arrastrando toda esa incomprensión en forma de deseos, de miedos, de exigencias para mí y exigencias a los demás".


Consuelo Martín, La revolución del silencio, 3ª ed., Madrid: Gaya, 2008, págs. 56-57.



8.11.13

Post 1066: Fin

Hoy es el día de los Santos Mártires Coronados. Me suena haber pasado por donde se supone que están sus restos, en Roma, cerca de San Giovanni in Laterano (San Juan de Letrán). I Santi Quatri Coronati eran en realidad 8, pero eso no importa ahora tanto como el hecho de que para los romanos "coronados"  implica, como la palma, el martirio. Todos los santos que llevan corona y/o palma en su representación es que sufrieron tormento, pero no como el que quien más quien menos se sufre a diario sino un tormento de martirización con su agonía lenta y atroz. Los que concelebramos hoy fueron comidos por los perros, pero los hubo comido por los leones. Hace un tiempo se hicieron unas versiones discotequeras de canto gregoriano, pero no oí ninguna tan satánica como la que encontré del salmo 22, aquel introito que dice: "Libera me de ore leonis, et a cornibus unicornium humilitatem meam" (*). Mejor es la versión de los monjes de Silos  "De ore leonis libera me domini". Al parecer era la cancioncilla que cantaban los mártires cristianos en el circo, poco antes de que soltaran a los leones para que se los comieran. "Líbrame señor de la boca del león".
Esa frase también serviría para rogar que se nos librara de la calumnia y de las malas palabras, y es una de mis plegarias preferidas, puesto que yo no temo la boca de león alguno, pero sí temo algunas veces lo que sale de la boca de algunas personas, sobre todo cuanto se tuerce. Al principio de mi paso por este lugar hace más de 6 años yo hubiera buscado denodadamente una buena y santa versión del canto gregoriano. Y hasta hace un año también, incluso hasta hace una semana. Pero ya no tengo ganas. Y esa señal, junto con otras señales no menos indelebles, me determinan a poner punto y aparte en el blog.
Ha pasado por aquí gente que tuvo a bien dejar sus comentarios y guardo muchos y hasta buenos recuerdos de los que dejaron Manolotel, Cerillo, Ana de Buenos Aires, Aviador Capotado, Julia, Poz, Hernán, Crítico Constante, Luisa Cuerda, Francisco M. Ortega Palomares, Alejandro González Terriza, Segundo Piloto, Odisea, Pilar, Sergio y otros tantos. Atendiendo al post de ayer, El triple embudo, pienso que el primer filtro (el de la verdad) ha funcionado casi siempre, por lo menos en la medida de mis posibilidades, con las deficiencias propias de mis faltas de precisión y de conocimientos. El embudo de la bondad y el de la utilidad creo que también han funcionado. Por lo menos mis posts han servido para dar testimonio de una época, aunque no pretendiendo generalizar mi forma de ver las cosas.
En general estoy satisfecha con el servicio o el producto que he hecho y aunque no he obtenido éxito más allá de esta satisfacción íntima y del deber cumplido, pienso que sirve aún como ejemplo (no como modelo) de lo que se puede llegar a escribir. La imagen de hoy es una imagen de esta tarde de la vista que tengo del Tibidabo. Tengo detrás de mi mesa de trabajo otra vista, la de una gran parte de Barcelona y Badalona, pero salvo algunas ocasiones en que hay arco iris o tormenta o un suave atardecer sobre el Mediterráneo libre de la boina de contaminación verdosa, siempre prefiero las puestas de sol tibidábicas. La línea del horizonte parece un recortable, una sombra china, una de aquellas siluetas del gusto centroeuropeo. Y con una buena cámara se puede captar con mucho detalle el lomo erizado de Collserola. La línea del horizonte hace pensar en la lejanía, en la intemperie, en el sol, que es lo que rige sobre nuestra geometría. Me gustan esos pinos que reciben las últimas caricias de la luz. Y aunque la foto es más bien pobre, sirve como prueba de lo que quiso ser el *Álbum del tiempo, un lugar donde el momento -como quiso Schubert- es supremo. Muchas gracias a todos.



(*) Se suele traducir como "Sálvame de la boca del león, salva a este pobre de los toros salvajes".

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6.11.13

El triple embudo

A Sergio D.

Pienso que si les digo "Michael Crawford", el nombre no les dirá nada, pero si les digo que era el protagonista de la serie que emitieron en TV3 hace unos cuantos años, "N'hi ha que neixen estrellats" ("Some Mothers Do 'Ave 'Em", BBC, 1973-1978). "Los hay que nacen con estrella y los que nacen estrellados" es una frase que viene muchas veces al magín cuando pienso en la suerte de algunas personas. La suerte es algo que distingo muy bien. Aunque las sectas psicológicas y la psicología clínica nos repiten a diario que las costumbres inveteradas forjan el destino, no es menos cierto que la suerte existe. Ayer se me cayó en el pie el tetrabrik de batido de soja y hoy se me volvió a caer. Esto les parecerá a ustedes que todo lo más que conduce a extraer es que estoy atontolinada, y no digo que no. Pero es bien cierto que hay muchas cosas que me ocurren dos veces. A veces alguien me regala un conejo de peluche y al día siguiente o a la semana me regalan otro. Dos agendas. Dos pulseras exactamente iguales. Si a alguien se le cae un abanico en el metro, cuando haga transbordo a alguien más se le caerá su abanico. He llegado a ver accidentes bastante cruentos idénticos, a mi paso, con la diferencia de 3 días. Esa duplicidad en mí es tan constitutiva de mi ADN (palabra de moda hasta que se vaya al carajo, como se fueron otras), es tan constitutiva, digo, como lo es el color de mis ojos o la forma de mis uñas.
No descarto decirles que al principio de mi juventud, cuando advertí esas dualidades o duplicidades pensé en que tenían un significado. Incluso alguna de esas víctimas o héroes de las sectas psicológicas me previno de que eso podía ser una forma que tenía la vida de extenderme sus lecciones. Pero la vida pienso que nos da las mismas lecciones a todos, solo que unos no las atienden y otros sí. Hay quien ni se entera. Hay quien se cree muy bueno, hay quien se cree muy malo.
La imagen de hoy viene a cuento de mis tres primeros días de vida. El segundo día ya estaba bautizada y con las dos orejas perforadas y dos dormilones de oro en sendos orificios. Mi madre tuve a bien nacerme en la Clínica de la Virgen de Lourdes, que estaba regentada por las Siervas de la Pasión. A mí este nombre siempre me ha causado un poco de guasa, habida cuenta de que además de estar en el barrio de Gracia antes había sido un hotel, el Hotel Odeón. Según la Graciapèdia, de donde extraigo estos datos, la clínica se tuvo que cerrar el año 2003. Y creo haber leído que se convirtió en un geriátrico, pero no sé si esta noticia es una confusión con la residencia que está en la calle Vilafranca, también en Gracia, a unos 10 minutos. En el número 212 de Torrent de l'Olla ahora lo que hay es la Residencia Erasmus, donde lo menos que se asegura es que Gracia es a Barcelona lo que el Soho a Nueva York (!). No pinta mal: "La Residència Erasmus Gràcia ofrece una amplia gama de servicios: desayuno, Internet gratuito, parking de bicicletas y de coche, máquinas de vending, lavandora, secadora y plancha, solarium y consigna de equipajes."
Como los becados -que no pecados- de Orgasmus, digo Erasmus, son dignos descendientes de los goliardos iríamos así de broma en broma si no fuera porque creo que sobre esta clínica cae la sospecha de que en ella pudieron haber desaparecido bebés. Cuando dependía de la parroquia de Sant Joan de Gràcia. A mi madre si la dejan le gusta explicar que el año de mi advenimiento habían ingresado 17 novicias gallegas para profesar entre las Siervas de la Pasión, por lo que con gran alborozo al enterarse del parto de otra gallega acudieron a hacernos los parabienes (una adoración en toda la regla) y a llevar a la parida chocolate y demás. Yo, por mi parte, gusto de transformar el cuento y verlo como mi presentación a las 17 vestales llegadas de una tierra en la que no abrí los ojos, básicamente porque nací en Barcelona y porque ya venía con un ojo abierto desde ni se sabe. Ese ojo a veces se me abre cuando duermo y causa una impresión imperecedera, no la menor que la que causara un cíclope o nuestro Tonenili de ayer.
El celo de las Siervas por la buena crianza les viene ya desde su fundación:
"Nuestros objetivos son fundamentalmente tres:
  • Procurar, de forma audaz y creativa, la defensa de la vida natural del niño y su incorporación a la Iglesia a través del Bautismo.
  • Atender de forma integral a las futuras madres y a las que ya lo son, sometidas a situaciones personales o sociales especialmente difíciles.
  • Cuidar a los enfermos, tal y como hizo Teresa Gallifa arriesgando su propia vida"
Como a mí se me trató bien no quisiera ser injusta ni ingrata, ni siquiera al haber mencionado las investigaciones que han iniciado algunos niños que tuvieron otra suerte. Pero déjenme apuntar que a lo mejor desde la mejor intención se toman decisiones equivocadas y que lo de las "situaciones personales o sociales especialmente difíciles" puede ser un embudo que nos recuerda al que atribuyen a Sócrates. Se dice que Sócrates decía que antes de afirmar nada había que saber si era verdad, si era bueno y si era útil. Si de algo no se está seguro, o puede resultar perjudicial o no sirve para nada (¿ni siquiera para desahogarse?), según Sócrates, era mejor no mantenerlo en silencio y para sí.
No sé si se dan cuenta, como me doy cuenta yo, de que es muy pero que muy difícil tener la total certeza de que algo es verdadero, bueno y útil o siquiera una de las tres cosas. Además, a veces el silencio apesta.
En materia de menores pienso que aún se añade el factor de que estamos decidiendo sobre una vida que no nos pertenece. Ayer salía en los medios un post sobre la madre de un niño crudivegano: "Médicos y miembros de los servicios sociales aseguran que esta práctica  [comer vegetales crudos] está limitando el crecimiento de Tom y puede causar daños irreparables en su organismo, por lo que tratan de quitar a Kenter la custodia de su hijo." Mucha gente se preguntará si también hay que quitarle la custodia de sus hijos a padres que les dan de comer chuches, comida-basura, o les apuntan al Barça nada más nacer, o les hacen hacer la Primera Comunión o les apuntan a violonchelo, judo, o lo que sea. Yo conozco un señor que llevó a sus pequeños -cuando sumaban entre los dos 16 años- a una sesión de ópera de Wagner en nuestro Liceo. Una de aquellas óperas de Wagner que puede durar 5 horas o más (si contamos los descansos). No era "Tannhauser", que creo que es además la más corta. Ustedes me dirán que entre esto y ofrecer a los niños propios a pederastas hay un abismo. Sí que lo hay, claro que lo hay, pero en los dos casos hay abuso.

Residencia Erasmus (Torrent de l'Olla, 212, Barcelona)

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5.11.13

Ju(z)gar con las palabras

ealmente, cuando una mira la galería de dioses navahos, cuesta alcanzar a decir algo que esté a su altura. Como nuestro imaginario está atiborrado de la mitología griega, latina, egipcia y hasta hindú, como nuestros sentidos están adormecidos por la abrumadora abundancia de ladies gagas, penélopes cruces y reinonas petardas de más o menos pelo, descubrir las imágenes de una divinidad en estado puro, como una fuerza de la naturaleza encarnada, es en dos palabras im presionante. Pero es obvio que a estas alturas de la película no me voy a hacer navaha ni nada que se le parezca. Otra cosa es que de todo el saber ancestral el chamanismo y la espiritualidad de los nativos norteamericanos son para mí los que mejor conservan la esencia del poder de la naturaleza. Lo que pueda quedar en Europa ha pasado a formar parte del patrimonio folklórico y el costumbrismo, por lo tanto está desprovisto de lo fundamental, que es la fuerza, un vigor que proviene mismamente de los elementos.
Aunque no es primera página en la prensa ni lo será, hace años que las cifras de suicidios de los escasos indígenas que van quedando en el Amazonas, especialmente los de jóvenes, son desnudamente toda una afirmación sobre el desnortamiento de la humanidad y su afán de explotación. Los indios se suicidan cuando son desterrados y cuando ven que sin sus tierras sus vidas no tienen sentido. Eso se lo cuentan a quien se compró el último I-Phone, o tiene un BMW, o a quien cada vez que fusiona dos empresas se lleva un 10-20% de la operación o pasa sus vacaciones en un resort virginal del Pacífico, y lo ven absurdo, por no decir "pesimista" y negativo, dos palabras que son inconcebibles en la selva, tanto como lo es un jamón en Decathlon o un taquillón rústico en Ikea. El pesimismo y la negatividad son enfermedades nuestras, son nuestras neurosis. Que en tiempos de Walt Whitman -un poeta tan vitalista, o el que más- hubieran 70 o 90 millones de bisontes campando por las verdes praderas, y una barbaridad de uapitís o alces negros, nos da una idea de la labor de la civilización en aquellas tierras, donde para cuando T. S. Eliot publicó La tierra baldía no quedarían más de 258. Y no digo millones, digo 258 bisontes. Aunque hubiera dinero, que no lo hay, para que los chicos indios amazónicos tuvieran cada cual su BMW, su parejita, su Forlady, sus vacaciones pagadas, sus chándales, sus bisteques, me temo que no tienen depositada en esas fruslerías su felicidad y mucho menos su dignidad.
Cuando ayer alguien me reprendía por mi rareza de no querer wasap, le dije, "huy, pues si supieras que tampoco me gustan los tomates transgénicos, ni los coches, ni tantas cosas..." Y el cebollino. Qué pesados con el cebollino, hombre. Que se lo metan ya saben donde.
La imagen de hoy, un hombre vestido como una abeto, pero no camuflado, que se arroga la divinidad del agua, de la que tanto dependemos, un elemento tan cambiante, que lo mismo puede ser frío que caliente que tibio, sólido o líquido, claro u oscuro, temible y amable, empodrecedor o purificador. Es una imagen tan poderosa y al mismo tiempo tan simple que -como digo- me ahorra palabras. O al menos a mí me lo parece.
*
De cuando en vez vuelvo a los arquetipos del Tarot. Hace poco estuve mirando con detenimiento el arcano de La Justicia, que es en sí una alegoría de una virtud cardinal, no como El Loco o La Estrella, otros dos arcanos que me gustan mucho. En la balanza se contrapesan no ya nuestro debe y nuestro haber sino la realidad que trasluce aquello de que "el que esté libre de culpa que eche la primera piedra" (Juan 8:7). Hay varias maneras de que nos demos por enterados de que hacemos algo mal: porque nos lo advierte alguien (sea desde el afecto o desde la hostilidad), porque lo vemos en otros y si recapacitamos nos damos cuenta de que obramos igual, y 3) porque actúen de esa forma con nosotros. No creo que la vida se empeñe en repartir lecciones a diestra y siniestra ni que haya una inteligencia cósmica justiciera con su libro de contabilidad puesto al día por hordas de contables resentidos y puñeteros. Más bien creo que todos somos bastante iguales. Hay unos que son mejores que otros, y luego están los malos malísimos y los buenos buenísimos, pero nadie se libra de equivocarse. Y no creo que la venganza le devuelva la razón, ni la paz ni la alegría a nadie.
En la sentencia del Tribunal de Estrasburgo, formado por universitarios que apenas han trabajado en el mundo real de la Justicia, se revisó la Doctrina Parot de una forma que muchos se han apresurado a condenar. por el terrible disgusto que les causa a las víctimas y/o a sus familiares, ya de por sí desconsolados. Otros hablan también de que el perdón (por parte de las víctimas y/o sus familiares y allegados) tiene que ser la opción política ante el futuro. Que sin ese futuro no hay política o que sin esa política no hay futuro. Perdonen que juegue con los palabras. Claro está que a las víctimas se les abren las carnes cada vez que ven sueltos a los asesinos y los violadores, que es pedirles algo muy por encima o por fuera o por dentro de sus posibilidades. Yo no quisiera verme en la piel de esas personas que tanto han sufrido, ni en la de los que han revisado la doctrina Parot tampoco. Veremos que nos dirá el tiempo, cuyas sentencias son menos locuaces pero muy elocuentes.

Tó Neinilii o "Tonenili", dios navajo del agua (Library of Congress). Foto: Edward S. Curtis (1905)

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En un día más

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1.11.13

Bachiana brasileña #5

Escribo
hablando
Blas de Otero, "Poética"


n día, de esto hace mucho, trajimos otro poema de Blas de Otero, "Palabra viva y de repente" y en por lo menos una ocasión dejé dicho que lo peor de todo no es los que no escriben como hablarían, sino los que hablan como se supone que se escribe.  No sé si me explico. El tema tiene teclas vecinas al de los textos que tienen aquel qué que busca el encuadre de cita. Hay novelas de las que no solo se pueden extraer una infinidad de citas sino que incluso se ha hecho. Esto ha ocurrido con Oscar Wilde, con Marcel Proust y con muchísimos autores. Otros consiguen una atmósfera tan poderosa como inaprensible y no se dejan citar. De la misma manera que aquella música que no se puede silbar, hay textos que eluden todo intento de que se les destroce o despiece a pesar de su calidad. O tal vez por su calidad.
También hay autores que no quieren hablar sobre lo que escriben, o muy poco. Si yo fuera una escritora sería de este parecer. De ese parecer y de ese ser. Pero de vez en cuando, y siempre sin salir de las cuatro paredes de mi blog, tengo que justificarme o dar a entender que sé lo que me hago. Gustará o no gustará pero sé lo que me hago. Por regla general la escritura es el medio por el que reúno una cadena de ideas, sentires y circunstancias, con la excusa de una imagen que a veces me lleva un buen rato elegir. Debo reconocer que, con la salvedad de algún post bien documentado, me suele llevar más tiempo encontrar la fotografía que escribir propiamente. Y ustedes deberían creer a pie juntillas que el post forma un todo y que está escrito de una vez. Sí, a veces hay que repasar, porque se cuelan errores gramaticales, horrores de mecanografiado y código espurio, pero el post es una "unidad de destino" o de tiempo. Si a esto se añade que no es obligatorio leer lo que escribo, que lo puede leer quien quiera, ya tengo medio post dicho.
Por lo demás desde sus orígenes enciclopédicos hasta que lo convertí en una especie de scrapbook, siempre he perseguido que fuera un espacio personal. Sé que aunque en un origen los blogs -tal y como lo decía por lo menos entonces la Wikipedia- eran webs personales, con el tiempo se han convertido en espacios cooperativos, institucionales, e incluso algún blog hay (por no decir muchos) en que los contenidos no son personales, sino que son un mero volcado o incrustrado de contenidos de otros lugares. Me parece lógico que se halla aprovechado una tecnología tan versátil y tan libre para lo que les estoy diciendo, pero lo que es aquí mantenemos la idea de que tiene que ser un espacio personal, aunque no sea privado o privativo. Ya tengo adquiridos demasiados compromisos a veces, como todo el mundo, en otros terrenos de la vida diaria.

Se han emitido o se van a emitir en el Reino Unido unos billetes de 10 libras conmemorativos del bicentenario de Pride and prejudice, de Jane Austen. Así que estos billetes substituirían los de Charles Darwin. Jane Austen murió el año 1817 y no se sabe bien de qué, pero en cualquier caso al principio de una carrera literaria brillante. Y sin embargo se explica que en su casa, que hoy se puede visitar en Chawton, Hampshire, parece ser que tenían los goznes de la puerta por donde entraban los extraños sin engrasar, al objeto de prevenirla -mientras ella escribía- de las visitas y hacer como que estaba haciendo alguna labor de costura, más propia de su género y su clase social en aquel tiempo. La condición de la mujer en el siglo XIX es algo que no hay que olvidar, pero no porque no se hayan superado determinados orgullos y muchos prejuicios, sino porque éstos han encontrado e irán encontrando sitios donde anidar sus inmundas larvadas ideas, a menudo sutiles, inadvertidas por la costumbre. El famoso techo de cristal existe. En mi opinión aún hay más que resabios de machismo en la sociedad llamada occidental, pero no es el tema de hoy.
Otro escritor del que me acuerdo muchas veces es Stefan Zweig. Tal vez su autobiografía, junto con la de Isadora Duncan, son las que más me ha conseguido interesar de mi colección, que no es pequeña. En El mundo de ayer es posible que no podamos reconstruir de una forma exhaustiva e histórica la locura de Europa en el segundo cuarto del siglo pasado. En el libro sin embargo podemos ir apreciando el desmoronamiento de la esperanza de Stefan Zweig por un lado y por otro la prudencia en sus palabras ante los hechos que iban discurriendo ante sus ojos y para sus oídos. No recuerdo bien ni siquiera en lo fundamental quien protegió su vida y su carrera, ya que era austríaco y judío, pero sí recuerdo que pasó unos años muy difíciles hasta que irremediablemente tuvo que irse a Petrópolis, en Brasil, con su tercera esposa si mal no recuerdo. Allí, a pesar de ser tratados con una hospitalidad verdaderamente gratificante, además de merecida, Stefan Zweig y su esposa decidieron suicidarse un día del año 1942, poniendo fin a su sufrimiento. Un año y medio antes por semejantes razones se había quitado la vida Walter Benjamin. Zweig dejó escrita una carta que se conserva en la Biblioteca Nacional de Jerusalén, junto con otros documentos (*).
Zweig había sido un coleccionista de manuscritos, autógrafoas y hológrafos de personajes del mundo del arte y la cultura, y estoy casi segura de que perdió gran parte de su colección y no de una vez sino en un penoso proceso en el que no se puede descartar la fuerza, su propia penuria económica y cualquier otra calamidad de las que tanto abundaron en sus Momentos estelares de la humanidad. El hecho de que alguien que conocía los avatares a los que se veían sujetos los documentos privados dejara su legado a la Biblioteca Nacional de Jerusalén, cuando no era ni mucho menos sionista, a mí me da qué pensar, pero siempre desde la ignorancia, claro. Tal vez pensaba que el futuro sería aún mucho peor de lo que ha sido, con un delirio nacionalista mundializado. Esta cuestión, con todo lo grave que es, no me llega tanto como la certeza de lo mucho que calló. Su silencio, tal vez para proteger a otros judíos que no contaban con sus recursos, es para mí tan impresionante y conmovedor como lo puede ser cualquiera de sus bellísimos textos.
Siempre que escucho la bachiana número 5 de Heitor Villalobos me detengo, no puedo hacer otra cosa más que escuchar, y me dejo envolver por su belleza y por el consuelo de que Zweig también pudo escucharla, ya que el compositor brasileño la escribió el año 1938. Al final del post de hoy, víspera de Todos los Santos y los Fieles Difuntos, les propongo el recuerdo de Jane Austen y Stefan Zweig en la primera versión grabada (1947), por la soprano Bidú Sayão.

Carta de Jane Austen fechada el 24 de septiembre de 1815 




____
(*)

“Declaração”

Antes de partir de la vida, con pleno conocimiento, y lúcido, me urge cumplir con un último deber: agradecer profundamente a este maravilloso país, Brasil, que me ofreció a mí y a mi trabajo una estancia tan buena y hospitalaria. Cada día aprendí a amar más este país, y en ninguna parte me hubiera dado más gusto volver a construir mi vida desde el principio, después de que el mundo de mi propia lengua ha desaparecido y Europa, mi patria espiritual, se destruye a sí misma.

Pero después de los sesenta se requieren fuerzas especiales para empezar de nuevo. Y las mías están agotadas después de tantos años de andar sin patria. De esta manera considero lo mejor, concluir a tiempo y con integridad una vida, cuya mayor alegría era el trabajo espiritual, y cuyo más preciado bien en esta tierra era la libertad personal.

Saludo a mis amigos. Ojalá puedan ver el amanecer después de esa larga noche. Yo, demasiado impaciente, me les adelanto.
Stefan Zweig

Petropolis 22. II. 1942

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30.10.13

La F mayúscula


olía leer con una fe que ya quisiera recobrar ahora aunque fuera para cualquier otro tema que no fuera propiamente la lectura. A veces me acuerdo de un tiempo en que en el metro era fácil encontrar a muchas personas con un libro sobre las piernas. Hasta había gente que leía en pie. Y no se leían novelones históricos o histéricos, gruesísimos, pero se leía El capital o el Manifiesto comunista, o libros de historia moderna, clásicos, incluso alguna gramática griega. No puedo demostrarlo porque por aquel entonces no había smartphones con los que poder robar inadvertidamente una imagen como la que les pretendo sugerir. Pero lo prometo por la gloria de mi canario y eso les tiene que bastar ¿O es que alguna vez les he mentido?
Dejaré de lado el manido tema de los pros y los contras de los libros electrónicos y otros artefactos de lectura, como lo van siendo las tabletas. Les tengo dicho, y con ello no les pretendo reprender, que para mí el libro como lo fue durante toda la galaxia Gutenberg, desde finales del siglo XV hasta prácticamente hace 20 años, es un objeto que llegó a su excelencia en muchos casos. Por manejable, por legible, por tratarse de un objeto personal
Ya hace un tiempo que algunos profesores universitarios y de la secundaria empezaron a prevenir a sus alumnos del uso indiscriminado de fuentes poco fiables. Bastaría añadir que ese temor, totalmente justificado, es risible ante las fuentes que además de poco fiables son deliberadamente mendaces. De todas cuantas he tenido noticia he venido dando cuenta en este pobre blog. No por desenmascarar a nadie sino por pura difusión, para que quien quiera sepa de cómo se difunden memes, fakes y leyendas urbanas que no soportan el menor análisis. Un maestro taoísta les diría, o tal vez ni siquiera les llegaría a decir, que no hay mucha diferencia entre lo que creemos que es verdad y lo que es mendaz ya que el tao en su perfecta insondabilidad lo trata todo poco más o menos igual.
Los primeros libros que vieron la imprenta salieron de talleres donde se sabían fundir tipos y donde había conocimientos hasta de joyería, por lo que los llamados incunables eran como joyas y las planas eran armoniosas, las letras una delicia para los sentidos y la composición un buen trabajo hasta en las planchas más burdas. Algún librillo estoy leyendo yo en mi artefacto electrónico donde aparecen caracteres extraños, líneas viudas, huérfanas y de todo. Y, por regla general, la gran parte de las páginas web se han confiado a diseñadores gráficos con una formación muy limitada, sin apenas preparación sobre los contenidos que presentan, sobre fotografía, sobre tipografía o sobre todo cuanto conocían sus predecesores, los impresores. 
El mayor experto mundial en las llamadas interficies gráficas weberas, Jakob Nielsen, ya ha advertido a quien lo quisiera leer u oír que el público, cuando se asoma a una página web lee de forma que el camino que recorre su mirada se podría representar como una "F". Esto es, lee el banner y un poquitín del principio de la página y luego baja un tirón hasta una línea a media pantalla, que no acaba de consumir, hasta que llega finalmente y siempre por el lado izquierdo del monitor hasta donde Dios le da a entender. Una "F". En mi experiencia puedo asentir con las conclusiones de Nielsen. En las fotografías la mirada hace otro camino, pero en los textos el lector acostumbra a echar su vistazo como les dije. Si además la pantalla está cargada de zarandajas dinámicas y de enlaces, es casi imposible que se haga una lectura sosegada, atenta y lineal, al menos tal y como la veníamos considerando hasta hoy en día. La lectura de canales de información que se actualizan cada nada, como Twitter, hacen de algo que siempre había requerido concentración, un trance trepidante.
Se diría que la niña de la fotografía de hoy tiene sobre su regazo una Biblia, el libro por antonomasia. Lo digo no ya por el tamaño del volumen, las páginas redondeadas y el formato a dos columnas. Es que parece adivinarse la típica disposición de los versículos, los cuales están pensados para ser leídos en esa "dosificación". Claro está que esa distribución del texto puede empujar a leer el Libro per sortes virgilianae, esto es a la manera bibliomántica, abriéndo su ejemplar por cualquier sitio en búsqueda de una respuesta a una determinada pregunta. De hecho el I Ching, el libro de las adinaciones, se basa en este principio, en que el azar tiene la facultad de ir derecho al quid de la cuestión. Las galletitas chinas, los baci con cuartetos de Petrarca y los adoquines con jotas aragonesas se fundamentan en parte en el principio del azar y en parte en hacer llegar microcápsulas de lectura a los que no tienen tiempo o recursos. Y tal vez una de las cosas buenas de mi trabajo es que la agenda lleva el santoral, las añadas mejores de nuestros vinos y una frase sabia diaria.

Hoy he desinstalado el whatsapp de mi móvil. He enviado una "difusión" a las personas de mi agenda que alguna vez me habían enviado algún mensaje diciéndoles que hoy era mi último día de guasap. Todas sin excepción, menos una, me han contestado "y eso?", "Y ESO?" o "y esooo?. La que no es porque me ha escrito "Porque?".  Algunos han sobreentendido que era por la pasta, y es cierto que no quiero pagar ni un céntimo por ese invento infernal. Sin embargo mi principal razón es que me molesta lo indecible. Es un incordio. Y que contestar a un mensaje a través del teclado minúsculo de la minúscula pantallita del engendro solo de pensarlo me produce contracturas tan inextricables como inútiles. En lo que llevo de "nuevas tecnologías" no aprecio que haya mejorado la comunicación en mi entorno. Incluso diría que algunas veces han dado pie a malentendidos y a situaciones comprometedoras que solo deseo eludir y olvidar.
En aquellos asientos del metro donde hace 25 años o más se veía a algún barbudo leer sesudamente El capital, en la actualidad es fácil ver a todo el mundo consultando el smartphone o leyendo la prensa gratuita o también la subvencionada que sube en los trasbordos de viajeros que provienen de Cercanías. Ya les diré que dijo el maestro taoísta de este frenesí, esas sombras, esa ficción. Ver El abanico de Lady Windermere hecho pedazos en fragmentos powerpointificados a lo mejor lo hará bueno lo que está por venir. Los libros están gravados con un 4% de IVA en nuestro país, mientras que el cine o los servicios de peluquería pueden llegar al 21%. Es un problema de enseñanza. Como lo acaba siendo todo.




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27.10.13

Las fases de la granada

Dai de cenar al despozado
Dai de cenar que no ha cenado
Dai de cenar al despozado,
Dai de cenar sopa de nabo.

Para la novia una gallina,
Y para el novio una sardina
Para la novia pan sobado,
Y para el novio de salvado.

Tate tate, que no hay donde
Dejai el amor para la noche,
Tate tate, que no hay nada,
Dejai el amor para maňana.

Dai de cenar al despozado
Dai de cenar que no ha cenado
Dai de cenar al desposado,
Dai de cenar sopa de nabo.

Ay ‘al addin, que no hay donde
Dejai el amor para la noche,
Ay ‘al addin, que no hay nada,
Dejai el amor para manana.

"Dai de cenar" Canción sefardí de la haketía



econozco que para la música soy bastante exigente, y especialmente  para la música antigua. Ayer escuché una versión de la "Cena del desposado" en Radio Clásica de RTVE. Fue después de una emisión de música para laúd, del "The Wemyss", una manera pero que muy elidida de referirse al "The Lady Margaret Wemyss Manuscript" (1643), donde se conservan las piezas en su mayoría anónimas que la aristócrata tocaba seguramente para sí.  El manuscrito está copiado al parecer del de una hermana mayor, cuando Margaret (Maggie) tenía 12 años, y hay música para arpa y para laúd. Murió poco después, a los 18 o 19 años. Después de escuchar algunas cadencias escocesas en otro programa emitieron "Dai de cenar" o "Cena del desposado", una canción sefardí de la haketía, esto es judeo-española pero de la diáspora en el norte de África, y sobre todo en Marruecos y Argelia. El blog de Alicia Sisso Raz no indica versiones sonoras de la canción y no encuentro la que escuché ayer. He encontrado otras, incluso alguna que parecería andina y eso sin echarle imaginación. Otras le imprimen un tono de seguidilla castellana que tampoco es. De manera que una vez más, o no, he perdido una canción.
Como compensación, al buscar la versión ideal de "Dai de cenar" sin encontrarla, sí que encontré una versión muy buena de "Los bilbilicos" ("Los ruiseñores"), otra canción sefardí tal vez más famosa y muy versionada. La versión de Anna Jagielska-Riveiro emparenta con la de la arpista Therese Schröder-Sheker y con su pureza de sonido. De la misma manera que cuando uno busca "Dai de cenar" y encuentra "Los bilbilicos", es fácil encontrar mucho de la fonética del castellano antiguo en el ladino que hablan gentes que ahora están en Jerusalén pero que pasaron por Esmirna o Nápoles.  
Hace seis años que busco una canción que se me perdió en el Youtube, de una cantante de los años 20, guitarrista de blues pero blanca. Pues no hay manera de encontrarla. Tal vez no está clasificada como blues y tampoco ayuda mucho el buscador de la red de vídeos, que es más que malo y torticero. No desisto. He llegado a perder mañanas enteras buscándola puesto que de su nombre no me acuerdo. Si supiera el nombre, si estuviera en los recopilatorios de blues, ya la hubiera encontrado hace tiempo. Por el hecho de ser blanca ya tendría que salir a la primera, y es que antes de entreguerras no es que hubieran muchas cantantes blancas de blues, pues no. No creo que lo que cantaba esta buena mujer pueda asimilarse ni al bluegrass ni al hillbilly, aunque podría clasificarse como country. Como otra pista un poco despistada añado que se parece más a Joan Baez que a Bonnie Raitt y hasta me permito recordar que tenía un aspecto como el de nuestra cantante Cecilia. Es decir, que era un poco kumbayá. 
Durante 30 años tuvimos en Barcelona la tienda de discos Gong, que cerró ante el dramático descenso de ventas que se ha producido en las últimas décadas. En el espacio en Consell de Cent aún pude conocer a una dependienta que pienso que allí se jubiló el año 2000 o así, a la que si yo le hubiera mareado con cuanto les llevo dicho me hubiera podido responder en el acto con la información que necesitaba. Era como una base de datos inmensa y estaba en la sección de música clásica, new age y demás.
Cuando visité Toledo hace el año 1997 si mal no recuerdo, me hospedé en lo que había sido una antigua tahona, cerca de la judería y la sinagoga, que se conservan muy bien, motivo por el cual reciben infinidad de visitas de los judíos, sobre todo de los sefardíes que hay en Estados Unidos, que los hay. No sé donde oí que alguno hay que conserva la llave de su casa, porque se la han ido trasmitiendo de generación en generación. También yo conservo la llave del baúl de mi bisabuela, Carmen Canosa, cuando ni de mi bisabuela ni de su baúl quedan más que esa llave. Y la rueda de su molino. 
Estuve cosa de una semana en Toledo y pienso que lo vi todo excepto los cigarrales, pero también pienso que toda la esencia de las famosas tres culturas las encontré en un granado de la aljama. Como fui en diciembre estaba pelado, como es natural. Solo le quedaba una granada en lo alto y ésta comida ya por los pajaros. Pues en esa imagen recortada contra un cielo azul purísimo, como en una de aquellas escenas asiluetadas al gusto chino o alemán, ahí se encontraba más que en cualquier museo todo lo perdido. Fue curioso. Y me hizo pensar en aquel soneto de Quevedo:

A ROMA SEPULTADA EN SUS RUINAS

Buscas en Roma a Roma ¡oh peregrino!
y en Roma misma a Roma no la hallas:
cadáver son las que ostentó murallas
y tumba de sí proprio el Aventino.

Yace donde reinaba el Palatino
y limadas del tiempo, las medallas
más se muestran destrozo a las batallas
de las edades que Blasón Latino.

Sólo el Tibre quedó, cuya corriente,
si ciudad la regó, ya sepultura
la llora con funesto son doliente.

¡Oh Roma en tu grandeza, en tu hermosura,
huyó lo que era firme y solamente
lo fugitivo permanece y dura!

Una versión de "Dai de cenar", de Marisol y Marisela Benaim, aquí. Otra del Trío Sefarad aquí.


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25.10.13

Un pedazo de madera


uve siempre debilidad por la madera como material. Yo no sé si podría vivir en una casa donde no hubiera bastantes muebles de madera, no digo todos, que eso ya sé que va siendo cada vez más difícil. También se me haría muy penoso tener que comer en vajillos -como le oí una vez a una aragonesa- que no fueran de loza. Si hay que comer en un plato de plástico o de papel se come, pero por gusto no será. Aunque es fácil olvidar que la madera viene de los árboles, cuando adopta la forma de una cuna o un ataúd, pero también cuando adopta la forma de una silla o de una caja de habanos o de una guitarra, de una marioneta, donde para mí es imposible olvidarlo es sobre la cubierta de un barquito.
Cuando yo era niña y pasaba los veranos en Finisterre, aquello era un alabar a Dios porque mis abuelos no eran ni la mitad de severos que lo era su hija, mi madre. Es más, hasta algunas veces mi abuela me había preguntado: "Miña filliña, qué queres pra comer?". No es que me diera a elegir entre dos o tres opciones, es que le podía pedir lo que quisiera porque ella hubiera ido al mercado a comprarlo. La única prohibición que me impuso mi abuelo, que aún era marinero, es que jamás me subiera a una chalana de nadie a dar un paseo a remo. Excuso decir que en cuanto mi hermano y yo tuvimos la oportunidad nos subimos a una chalana y obviamente volcó y a partir de ahí ya entendimos el peligro que tenía. A partir de entonces me conformaba con acercarme al muelle y estirarme sobre la cubierta de la proa o de la popa de uno de los barcos de patrón mirando el cielo y dejándome mecer por el mar. El olor de la brea calafateada, el crujido de las cuadernas y el chapoteo donde se hunde la quilla en el agua me producían una satisfacción tan grande, allí asomada al abismo del cielo, que no hubiera necesitado navegar en la vida, como tal vez ahora sí. Se dirá que un barquito pesquero tiene tanto de cama como de atalaya.
Cuando ayer noche en la radio oí a Catalina Cabré hablar de su donación al Museu Marítim de Barcelona, por un euro, de la "Patapum", dejé cuanto estaba haciendo por escucharla. El edificio de las Reales Atarazanas (Drassanes Reials) es un ejemplo de nuestro gótico civil, que a mí me gusta más que el religioso, pero desde el año pasado cuenta con esta embarcación, que una periodista describe como "modelo único" y de recreo. En efecto la hizo una carpintería de ribera de forma artesanal, el año 1931, por encargo del padre de Catalina Cabré. Parece que Catalina Cabré vive en Barcelona pero su acento es claramente ampurdanés y solo por eso es una delicia escucharla. La entrevista que he enlazado tiene su versión en español en el mismo diario. Explica la buena mujer la historia del barco y cómo estaba dispuesta a llevarlo mar adentro y hundirlo antes que venderlo, eso antes de que providencialmente el Museu Marítim supiera del caso y le ofreciera un lugar entre sus piezas:
-"Vendre'l? De cap manera, no hauria suportat veure el Patapum en mans estranyes. Hauria preferit portar-lo mar endins i enfonsar-lo, com es feia abans. Va ser providencial que, a través del meu gendre, el director del Museu Marítim s'assabentés de la seva existència. Van venir a veure'l a Portbou i, al cap de 15 dies, se'l van endur en un camió".
"Com es feia abans"...  "Como se hacía antes"... No sé, yo hubiera pensado que estos barcos quedaban en las playas hasta que el tiempo daba cuenta de ellos, pero me doy cuenta de que eso debe de estar prohibido. Más a menudo debíamos pensar que vemos a través de un agujero, que nuestro foco es limitado. Vemos solo una parte de la realidad y eso cuando no está empañada por las lentes distorsionantes de las ideas preconcebidas o nuestras costumbres irrenunciables. Catalina Cabré dice: "Es increíble cómo se puede llegar a querer un trozo de madera" y yo doy en pensar que la madera y la piel saben impregnarse de nuestro uso, del paso del tiempo, del sol, de la lluvia. Tiene mi madre un cubo de la basura que le regalaron cuando se casó (sí), de plástico, amarillo, y aunque no negaré que tiene su corazoncito, jamás tendrá en lo substancial cuanto encierra un "pedazo" de madera. Esos barcos de fibra de vidrio que botan por ahí son de escarnio y no digamos los cruceros. No habría ni que llamarles barcos.

Barco pesqueiro (Foz, A Mariña, Galicia) (Wikipedia Commons)

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19.10.13

Post 1059: El jardín de Babel

ace poco trascendió otro de los numerosos casos que están siendo investigados en Cataluña, por la gestión irregular de los fondos del Hospital de Sant Pau. Yo suelo llamar al nuevo edificio tercer hospital de Sant Pau, para distinguirlo del gótico y del modernista y para dar a entender que si este llega a estar en funcionamiento como tal hospital 3 o 4 años nos podremos dar con un canto en los dientes. Ya introdujimos hace poco la diferencia que hay entre una excusa y una razón. Empezando el final, podríamos decir también que un centro sanitario es un lugar que atrae muchos negocios e infinidad de oportunismos, un lugar donde los enfermos acaban siendo una excusa.  Yo no sé cuantas camas tendrá ahora el hospital donde yo trabajo, que es otro, la cuestión es que lo sepa por lo menos el comité de dirección o su gerente, que creo que no ya que se hacen, deshacen y quitan camas según la época del año, las gripes y el dinero que queda. Lo que sí estoy en disposición de decir es que hay unos 1.000 voluntarios y si no hay más es porque estas personas no se pueden agregar por libre sino que siempre van asociadas a una organización, como puede ser la Cruz Roja, Payasos sin fronteras o sociedades de castración de gatos. El último ejemplo lo pongo a su vez como muestra de lo que puede dar de sí el sistema hospitalario de una gran residencia sanitaria.
Este tejido social se dirá que es interesantísimo y lo es en todo punto. Cuando yo gané mis oposiciones en ningún caso opté por un centro que no tuviera grandes dimensiones. Y esto no solo porque ya me habí acostumbrado a estar en un hospital de 4.000 trabajadores, sino también porque en un centro más pequeño me hubiera muerto de asco o poco menos. Seguramente si yo algún día escribiera o escribiese una novela sería algo parecido a La casa de Dios (1978) de Samuel Shen, pseudónimo de Stephen J. Bergman, sobre sus experiencias como interno hospitalario en un hospital judío.
La última chunguez pútrida del Hospital de Sant Pau que trascendió a la opinión pública, que a partir de ahora bien podríamos denominar la consternación pública, es lo de su fundación paralela. Ya le habíamos dedicado un post (Horroris causa) a Ricard Gutiérrez Martí, un gerente sin fronteras, un gerente que percibió una indemnización astronómica a su cese equivalente a los 140.000 euros que ganaba al año por no ejercer en realidad y eso durante varios años. Este fenómeno de la Sanidad Pública recordemos que fue denunciado cuando también se estaba dirimiendo el ERE de los trabajadores del hospital que gerenciaba: que si 1.000 que si 1.500 y hasta un día en "La Vanguardia" leí 3.000, cosa del todo punto imposible de sostener. Recordemos también que 3 de los cinco miembros del Patronato son de la Generalitat. La MIA (Muy Ilustre Administración) de esta entidad histórica suele contar además con un miembro del Ayuntamiento y otro de la Iglesia o habría que decir de la Catedral. En la actualidad la forman tres fundaciones. Por decirlo rápido, una de ellas solo hace que percibir las rentas del patrimonio "oculto" del Hospital de Sant Pau: 
"Ha sido durante décadas una de las listas mejor guardadas de Barcelona. Incluye el millar de viviendas, edificios, garajes, locales, naves industriales y fincas rústicas repartidos por toda Cataluña que forman el ingente patrimonio del hospital de Sant Pau". 
Supone 9.000 millones de euros al año, cifra que estos días hemos escuchado por aquí por otra lidia, una de la Generalitat con el Estado. Estas rentas inmobiliarias no se usan para revertirlas a la sociedad, función que es la propia de una fundación y su razón de ser. Para eso están, más o menos, las otras dos fundaciones, para promover alguno de los factores que contribuyan a mejorar la asistencia de los enfermos. Pensemos además que esas propiedades proceden de legados que algunas personas cedieron a la Iglesia, a su muerte, para hacer un bien a los que no tienen donde caerse muertos. Un día y otro, ya se verá, sabremos en qué ha ido a parar no ya este patrimonio sino sus administradores, pero hay tantos casos en danza y apesto todo tanto que ya no sabemos qué pensar ni a quien acudir.


En junio pasado se inauguró "El jardín de mi Hospi" en el Hospital de la Paz, de Madrid, con el propósito de facilitarle un lugar de distracción, alivio y "juegoterapia" a los niños. Supongo que han eludido la palabra "ludoterapia" para no liarla con esa otra de "ludopatía", más asociada a los juegos de azar y su adicciones. Les enlacé una fotografía para que se hagan una idea de cómo se acondicionó la azotea del edificio, de unos 700 metros cuadrados de espacio sin uso. Al parecer está proyectado otro "jardín" para el Hospital 12 de octubre, también en Madrid. En su crónica, Beatriz Gaher nos cuenta:
"Caracoles que son toboganes, cubos con multicolores piezas imantadas movibles, pequeñas mariquitas y moluscos, setas en forma de mesas que protegen del sol con sus sombreros y un pasillo multicolor de caucho decoran este espacio verde entre almendros, alegrías y petunias. [...] Pero esto no es todo, en el mes de agosto -aprovechando la parada estival- se terminarán las obras en la parte de las terrazas de hospitalización. Aquí, se creará un jardín terapéutico para los sentidos con un jardín del olfato (especies de plantas aromáticas), de la vista (plantas de gran colorido), del gusto (especies hortícolas de fruto), del tacto (plantas con interesantes texturas) y del oído (con especies que generan distintos sonidos al combinarse con el viento) y una zona para que los niños puedan cultivar sus propias plantas." 
Es decir que el invento combina elementos recreativos de parque infantil con elementos naturales. Ya se probaron científicamente el año 1984, según la medicina oficial, las ventajas del aire libre y la naturaleza, pero que yo creo que ya estaba probado mucho antes y no solo en la Psiquiatría, sino incluso en las enfermedades tratadas con baños de sol y un clima benéfico en la montaña o al lado del mar. ¿Cuántas películas no hemos visto en que hay pacientes o convalescientes que disfrutan de paseos a pie o en una silla de ruedas? ¿Dudará alguien de lo benéfico que es para cualquiera el aire libre? ¿Con tanto dinero como hay para según qué, no podríamos dedicar una parte al bienestar de los encamados? ¿No abrían además menos enfermedades si ya empezáramos por disfrutar del aire libre antes de contraerlas?
*
El otro día hablábamos de la diez plagas bíblicas, del Makot Mitzrayim en Egipto. Para contrarrestar podríamos apelar a las siete maravillas del mundo antiguo: la Gran Pirámide de Guiza, los Jardines colgantes de Babilonia, el Templo de Artemisa en Éfeso, la Estatua de Zeus en Olimpia, el Mausoleo de Halicarnaso, el Coloso de Rodas y el Faro de Alejandría. De todas ellas solo queda en pie la Pirámide de Guiza. Los Jardines colgantes de Babilonia se crearon el siglo VI antes de J.C., en tiempos de Nabucodonosor II, tal vez al ladito de la Torre de Babel, tal vez cerca del Éufrates. Los arqueólogos aún no han determinado su lugar exacto. No eran propiamente colgantes, sino que estaban ubicados en terrazas, tal y como se puede apreciar en el grabado de hoy. En realidad, cuando Alejandro Magno llegó a Babel el siglo IV antes de J.C. los jardines ya estaban arruinados, así que las imágenes que nos quedan son recreaciones. No hará falta decir que no fue concebido como un jardín público. Yo daría un año o dos de mi vida por verlos en su plenitud.

"Die schwebenden Gärten von Babylon" (*)

__________
(*) Humphrey Prideaux: Alt- und Neues Testament In eine Connexion Mit der Jüden und benachbarten Völcker Historie gebracht, Andere Edition, Dresden, J. M. Lobeck, 1726


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18.10.13

El sulfóxido de tiopropanal

Al trocearlo y romperse sus células unos aminoácidos con grupos sulfuro contactan con unos enzimas específicos y se produce sulfóxido de tiopropanal, que es una sustancia irritante que tiene como objetivo la defensa frente a depredadores. Ese es el motivo por el cual es conveniente cortarlas bajo un chorro de agua.
"Allium cepa" [Cebolla]
 (Wikipedia)


grosso modo se puede decir que en mi familia hay descendientes que hacen trampas y que no, gente a las que no nos va bien la cebolla y gente a la que sí. Tanto un factor como el otro son Domínguez. Quiero decir que entre los Senra antecedentes no sé de ningún caso, y como no me voy a meter en cromosomas ni en genes dominantes también debo decir que no juegan a las cartas ni a nada que se le parezca. Como la ocasión hace al ladrón, ya es normal que si no juegan que no sean tramposos. Yo, como se habrá extraido de lo dicho, no soy tramposa pero me molesta un poquito la cebolla. A mi sobrino tampoco le gusta mucho. El caso es que cruda o enmascarada y muy caramelizada la tolero bien, pero nunca de otra manera. Y el olor del sulfóxido de tiopropanal de la sangre de la cebollas -¿se acuerdan de la nana de Miguel Hernández?- esa escarcha tan viva e irritante que hace llorar los ojos, me desagrada profundamente. Bien, supongo que es el sulfóxido lo que huele como huele, que según y como (para que nos acabemos de entender, que es de lo que se trata) tiene un no sé qué de sobaquera revenida de retrosexual. 
Una vez introducido el tema de la cebolla convenientemente, podemos pasar a la parte de misterio y extraordinaria. No sé si fue en un relato de Edgar Allan Poe donde leí que con el jugo de la cebolla se puede escribir en una hoja de papel inadvertidamente. Es decir que es una manera de encriptar mensajes porque lo que se escribe con jugo de cebolla solo se desvelará o revelará si lo sometemos a una pequeña fuente de calor, como por ejemplo el vaho indirecto de la llama de una vela. ¿A que es bonito? Pues hacía tiempo que yo tenía ganas de encriptar algo del blog, que es tan diáfano y hoy por fin lo hice. Si seleccionan el texto que está justo detrás del título a partir de la letra o verán que se revela el principio de una frase: "El amor es la mayor fuerza que el mundo posee y sin embargo es la más humilde que imaginarse pueda" (Gandhi). Está escrito en caracteres de color blanco. El truco no funciona en todos los menús ni igual con todos los navegadores. Ahí tengo trabajo.
Decía Cela que un buen título no puede tener acentos y yo empecé mal el mío para este pobre blog. Pero sirva en mi descargo que tiene las cinco vocales, como le pasa a la palabra "murciélago", siendo las vocales a mi entender lo más característico de nuestra lengua y también lo que nos impide valernos en el inglés, también a mi entender.

"Las cebollas" (Pierre-August Renoir, 1881)

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17.10.13

Pequeña saltamontes

Algunas especies [de saltamontes] realizan grandes migraciones.
Esta circunstancia se da cuando se concentran demasiados individuos en una misma zona.
 Ante la escasez de alimento, su organismo libera una serie de feromonas
 que fomentan la movilidad alar para que los individuos
 puedan desplazarse volando a otros lugares y evitar así
 la competencia intraespecífica por el alimento. 
Algunas especies, como Locusta migratoria 
y Schistocerca gregaria, se desplazan en grandes enjambres diezmando las cosechas
("Caelifera", Wikipedia)


o no sé qué ocurre en la terracita de mi lavadero que de vez en cuando aparece cuando no es una paloma es un aborto de murciélago, o una tórtola o una salamanquesa. Todos esos hallazgos tienen una explicación bastante admisible porque todos esos animalitos son de lo más normal en Barcelona. Las palomas no vamos a negar que han sufrido una merma en su contingente. Qué bonita e inolvidable por cierto aquella frase al alcalde de "Amanece que no es poco" (José Luis Cuerda, 1989): "Todos somos contingentes, pero tú eres necesario"  ¡Y cómo nos gustan aquí esas palabras que quieren decir más de una cosa para acabar de desquiciar a quienes desean tiranizar la lengua por la que hablamos! Murciélagos hay más de los que pensamos, solo que nadie sale en verano a la fresca a mirar el cielo y las estrellas y por eso apenas advertimos que hay algunos de ellos por ahí revoloteando alegremente en la semioscuridad. 
Lo que ayer me encontré en mi terracita fue un saltamontes. Doy en creer que era una hembra. Llegué tarde y apenas podía dar crédito a mis ojos puesto que nunca antes en Barcelona había visto un saltamontes. Que yo recuerde. Esto, lejos de contentarme y producirme el alborozo que en otras ocasiones me ha proporcionado un descubrimiento del género, me sumió en la mayor preocupación. Porque ahora ya sabemos que las mariposillas de los geranios se los comen y vinieron de África, que los mirlos se acercaron a la ciudad porque necesitan comida porque en su lugar natural ya no la tienen, que las gaviotas se comen las cabezas de nuestros canarios como si fueran tapitas y que no tienen carroña en el mar, donde sí campan los residuos de plástico como Pedro por su casa. En fin, ya sé que como análisis de la biodiversidad de Barcelona, este párrafo y el anterior no sirven, pero como introducción al tema de hoy, mi preocupación, sí que puede servir.
Antes de proseguir no puedo dejar de indicar que mi sospecha de que se trataba de una saltamontesa o saltamontes hembra es una apreciación que extraigo del hecho de que saltaba muchísimo, como solo puede hacer una madre poseída por el instinto de procreación. Y menos mal que yo ayer aún ignoraba que una langosta puede poner 1000 huevos como nada, porque si no ya no duermo. Me armé de paciencia porque no eran horas y quería cenar, me hice con un pote y lo arrimé al insecto. Como en la canción: "Arrimar, arrimeime, fu-me arrimando, á criada do curo, tireille o caaaaldo".  Bueno, y entonces el bicho pegó un brinco descomunal. La di por perdida, me volví adentro a la cocina, de donde nunca debería haber salido, pensando que la saltamontesa se habría ido a tomar viento. Pues no, la llevaba prendida en mi pecho como un broche. Todos estos sobresaltos antes de cenar, cuando aún no me he recuperado del de la salamanquesa, son para cambiar de planes. ¿O no? Pero yo, que tengo una parte de Sagitario y por lo tanto de caballo, no me detengo ante casi nada. Así que la metí en el pote, cubrí la boca del pote con un paño de cocina de rizo de cuadritos, y nos bajamos a la calle, donde la liberé en la plazuela donde sacan a hacer sus necesidades a los perros. Hecho la cual y habiendo cumplido con mi deber, regresé felizmente a mi casa de una vez.
Ustedes ya saben lo de la plaga bíblica de las langostas, que es la octava de las diez plagas del Makot Mitzrayim egipciaco (sangre, ranas, mosquitos, tábanos, peste, úlceras, granizo de fuego y hielo, langostas, oscuridad y muerte de los primogénitos). Y quieran que no una tiene su cultura bíblica y se acuerda de que pueden convertirse en una verdadera calamidad. E ilustrarían muy bien aquello de que "No hay enemigo pequeño". Así es.

Según el Urban dictionary grasshopper (esp. "saltamontes")  proviene de la serie "Kung fu", ya que el día que el Maestro Po conoce a Kwai Chang Caine, a pesar de ser ciego advierte que el que será su alumno tiene un saltamontes posado en el pie. Y por extensión grasshopper  se ve que ha pasado a designar a todo novicio, al que está verde o es pardillo y muy ignorante. En la hispanofonía lo que tenemos es zánganos, eso en lo que respecta al mundo de los insectos, claro, que luego en otras especies también hay equivalencias muy señaladas.


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15.10.13

Agua de mayo

"Quin moment de glòria per l'efímera gota d'aigua haver fet
 tot un viatge sortint de la mar per a venir fins a una galta
 de seda rosa d'una peonia escabellada
en el fons de un jardi".
Josep Pujol 




ebo admitir que este año me descuidé de las peonías. Después del post del 14 de agosto pasado, Dones, han pasado por aquí infinidad de flores desde las minúsculas sherardias arvensis de color lavanda, casi imperceptibles a la vista, hasta los espléndidos aleluyos (viburnum opulus) de la Rosaleda Cervantes y los capítulos de alcachofa del Jardín Botánico madrileño. Y sin embargo, la mata de peonías que tengo clasificada en mi mapa de Barcelona este año solo la vi de lejos, desde el autobús que pasa justo por delante, en el Paseo Vall d'Hebron. Sin embargo nuestro amigo de Sant Cugat ha llegado con una peonía que fotografió en mayo, después de un chubasco, y por eso podemos decir que por este año no nos hemos quedado sin al menos una digna representante.
No sé si aún queda gente que sepa qué significa lo del "agua de mayo", modismo que refleja lo oportuno, deseado y necesitado que es algo. Por eso se dirá "nos llegó como agua de mayo" cuando algo que sobreviene nos quita de apuros, nos resulta conveniente y llega en el momento ideal, que no es poco. Con toda seguridad la frase proviene del mundo rural y agrario, donde el agua de mayo, las lluvias de primavera, deben de ir muy bien para los ciclos de los cultivos. Así explicado todo parece diáfano ¿verdad? Y sin embargo resulta que muchas veces no sabemos qué es lo más conveniente ni si lo necesitamos o llega en el momento ideal. Sea por la famosa presión social, sea por la no menos famosa depresión económica y también social, acometemos proyectos descabellados o ridículos o inútiles sea por nuestros padres, nuestros hijos, el qué dirán o el qué será será.
En septiembre se mueve un tremendo caudal de energía y de dinero hacia la matriculación de cursos que seguramente se quedarán, por seguir con otro modismo, en agua de borrajas. Últimamente se van viendo muchísimos menos, pero septiembre también era un mes en que se acumulaban los lanzamientos de infinidad de coleccionables en los quioscos. Aunque no sé si con la crisis la oferta y la demanda de cursos, cursillos, cursillitillos, cursillitillitos y másteres se habrá reconfigurado, o si habrá aumentado y disminuido, lo que sí me atrevo a pensar es en que con motivo de la crisis de una buena parte de la humanidad, muchas personas ya no pueden plantearse ligeramente si se matriculan o no a un curso. Aparte de que hasta donde yo sé no corre tanto dinero, que eso ya es motivo más que palmario, está la cuestión de plantearse qué esfuerzos valen la pena y serán rentabilizados, habida cuenta de lo mucho que por otra parte han subido las tasas académicas. O tal vez, desde mi punto de vista, esa cuestión ha cobrado una relevancia que nunca antes había tenido. Este tema lo podríamos derivar hacia otros, como el de la gente sobradamente preparada y escasamente habilitada, el de la corrupción en formación continuada, el de los taxistas expertos en Física y en todos los temas que nos abruman a los que solo tenemos la certeza de que raramente saldremos de pobres.
No sé porque me desgasto sorprendiéndome de que los suplementos dominicales de prácticamente todos los diarios, nos propongan esas páginas de moda, con relojes de lujo, futbolistas multimillonarios y top-models que a veces dan la talla pero que nunca dan el peso. Es insólito que estando las calles como lo están, nos asomemos a estos espacios de evasión donde sigue exhibiéndose el lujo, unas parejas maravillosas como de cine y el glamour más remedado que imaginarse pueda.
Ando más que despistada ante todo a cuanto asisto, ya no solo porque por la edad empiezo a tener más que razones para no dar crédito a mis ojos sino porque mi entorno está todo él enrarecido. Y no me refiero a lo que leo en los diarios los días que no son domingo, sin ir mucho más allá de los titulares ridículos, disparatados o simplemente enervantes. Me refiero a mi entorno inmediato. Es un cambio de... ¿ciclo? del que me temo que no sé si estamos dando buena cuenta en los blogs, tal vez porque la realidad rebasa nuestras posibilidades de análisis y/o de comprensión. En cualquier caso quería hoy dejar constancia de mi impotencia ante este panorama. Y no porque no me rete o porque no me inspire energía, determinación y fuerza, que sí. Lo que ocurre es que me temo que no sé hacia donde vamos. Y esa sensación de estar como en una sala de espera con algún detallito sórdido, siniestro, cutre, lo que sea, me suscita un punto de desasosiego.
Me comenta una buena amiga que a su madre la han diagnosticado de Alzheimer y que le han sometido (a la madre) a una batería de preguntas entre las cuales le han llamado la atención las de carácter religioso. Isabel va a misa todos los domingos y fiestas de guardar, es católica, pero cualquier podría extraer del cuestionario que muy creyente no es. Y es que los cuestionarios ponen en jaque al más lindo. Le he tenido que explicar a mi amiga que los psicólogos y los psiquiatras consideran que la fe ayuda, o al menos eso es lo que han observado. En otro tipo de enfermos mentales que suelen ver la fe es un síntoma que puede llegar a convertirse en un problema, pero no es el caso. Los que esperamos querríamos que el Señor en su perfecta sabiduría nos librara de todo mal y que no nos abandonara a nuestra suerte, cuando tal vez no tendríamos que preocuparnos en otra cosa que en vivir simplemente. Y ya no digamos morir simplemente.


"Peonia" Fotografía de Josep Pujol Ricart registrada en SafeCreative *1310148309712

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