30.10.09

Platón por Leunig




"Otro perdedor que se desvanece en la oscuridad" (Michael Leunig)

Romeo, Julieta y Dulcinea




500 days of Summer  (Marc Webb, 2009)


 “Aquí dio un gran suspiro don Quijote, y dijo:
   -Yo no podré afirmar si la dulce mi enemiga gusta, o no, de que el mundo sepa que yo la sirvo; sólo sé decir, respondiendo a lo que con tanto comedimiento se me pide, que su nombre es Dulcinea; su patria, el Toboso, un lugar de la Mancha; su calidad, por lo menos, ha de ser de princesa, pues es reina y señora mía; su hermosura, sobrehumana, pues en ella se vienen a hacer verdaderos todos los imposibles y quiméricos atributos de belleza que los poetas dan a sus damas: que sus cabellos son oro, su frente campos elíseos, sus cejas arcos del cielo, sus ojos soles, sus mejillas rosas, sus labios corales, perlas sus dientes, alabastro su cuello, mármol su pecho, marfil sus manos, su blancura nieve, y las partes que a la vista humana encubrió la honestidad son tales, según yo pienso y entiendo, que sólo la discreta consideración puede encarecerla, y no compararlas” (DQ, I, cap. XIII)

“-¡Ta,ta –dijo Sancho-. ¿Qué la hija de Lorenzo Corchelo es la señora Dulcinea del Toboso, llamada por otro nombre Aldonza Lorenzo?
 -Esa es –dijo don Quijote-, y es la que merece ser señora de todo el universo.
 -Bien la conozco –dijo Sancho-, y sé decir que tira tan bien una barra como el más forzudo zagal de todo el pueblo. ¿Vive el Dador, que es moza de chapa, hecha y derecha y de pelo en pecho, y que puede sacar la barba del lodo a cualquier caballero andante, o por andar, que la tuviere por señora! ¿Oh hideputa, qué rejo que tiene, y que voz! Sé decir que se puso un día encima del campanario del aldea a llamar unos zagales suyos que andaban en un barbecho de su padres, y aunque estaban allí más de media legua, así la oyeron como si estuvieran al pie de la torre. Y lo mejor que tiene es que no es nada melindrosa, porque tiene mucho de cortesana…” (DQ, I, cap. XXV)

A T. y a C.

El otro día  Animal de fondo y yo parecíamos la pareja de “500 días juntos”, en parte. Animal, como a mí me gusta llamarle, porque el sintagma juanramoniano me resulta demasiado largo como apelativo, reflexionaba sobre sus lecturas de Séneca y Marco Aurelio y no recuerdo cómo llegaba a la conclusión de una especie de superioridad del amor con respecto a la amistad. Intenté reflejar entre los comentarios al post mi parecer, que es bien diferente. Remitiéndome a la amistad puedo decir que,  si hago algo más que una paráfrasis a Oscar Wilde -para quien el amor era para los cuerpos bellos y el dolor para las almas bellas- se podría afirmar que el amor es para cualquiera (puede ser hasta... ¿"injusto"?) mientras que la amistad es talmente como el dolor. Además le decía: “Bueno, yo en la "atracción instintiva" no reparo, más bien estaba pensando en la gracia. La "atracción instintiva", de la que tanto sabían en los bares de ambiente polinesio de mi juventud, por ejemplo, esos en los que una copita de un mejunje indeterminado con una sombrilla en el borde nos convertía a las chicas no sólo en seres asequibles y fáciles, sino casi en esclavas sexuales, es algo que dejo al margen. Desde que supe de un señor que después de haber violado a una niña con síndrome de Down y haberla asesinado pasando por encima de su cuerpo su coche en marcha atrás repetidas veces, había conocido "el amor de su vida" en la cárcel (una funcionaria de Trabajo Social), nadie ni nada me puede convencer de que el amor esté al alcance de cualquiera y que en todo caso es cuestión de suerte. Este señor podrá tener hasta hijos, puesto que los puede tener cualquiera, pero ¿amigos?”.

En realidad, por supuesto, mi punto de vista lo estaba forzando un tanto en aras a oponer algún argumento en un terreno tan edulcorado y habitualmente escrito y coloreado con purpurina, babitas y chantilly rosado. He conocido parejas dignas de admiración, y no sólo de estudio, como por ejemplo la que formaron mis abuelos de Fisterra/Finisterre, Pepita Marcote Canosa y José Mª Senra Xulián, cuyo matrimonio  fue un portento de amor y respeto. Se parecían más a Banner y Flappy que a Jesulín de Ubrique y María José Campanario, que ya es.

Estado crítico, el blog de Sergi Sánchez, da un buen análisis –que copio de cabo a rabo- de la película, y hasta casi coincidimos en el fotograma elegido para bloguearla:
“(500) días juntos ofrece importantes variaciones en la fórmula del género. Por un lado, aquí el hombre es el romántico, el soñador, el que desea un compromiso para toda la vida. La mujer es, por el contrario, la que prefiere la soledad y la independencia, la alérgica al anillo y la petición de matrimonio.
Por otro lado, su estructura dislocada y fragmentada, que rompe la linealidad temporal de esta relación predestinada al fracaso es muy pertinente. Mezclando el enamoramiento y el desamor, el debutante Marc Webb consigue que entendamos a la perfección los contrastes que ofrece el espejismo de un sentimiento mucho más complejo que el modo en que lo presentan las comedias románticas.
(500) días juntos tiene muy claro a qué público va dirigida. La banda sonora, que abarca desde The Smiths a Belle and Sebastian pasando por Regina Spektor, cómo una de las comedias románticas 'indie pop' más notables de los últimos años no escatima en guiños a su público tipo. La interpretación de Zooey Deschanel y, sobre todo, de un inspiradísimo Joseph Gordon Levitt logran que el espectador se identifique inmediatamente con los respectivos arquetipos que encarnan, y la intimidad de sus mejores momentos es preciosa y verosímil.
Habrá quién piense que la película tiene demasiados tics modernos estilo Sundance -el número musical, el sueño filmado como por un cineasta de la Nouvelle Vague- o que algún personaje no está bien aprovechado -el de la hermana del protagonista-. Personalmente creo que es una delicia, y que no me costaría nada volverla a ver.”

Al final de la película es Summer quien se enamora, aunque no de Tom, y es Tom el descreído, el que echa por la borda todas sus ideaciones románticas y hasta su trabajo como diseñador de tarjetas de felicitación. La película, para mí, y precisamente por eso, por la contradanza de roles, tiene un aire y algo más que un aire shakespeareano. Precisamente estos días andaba informándome sobre repositorios documentales en acceso abierto y sobre Sherpa y sus servicios denominados Romeo y Juliet. Esta costumbre de dar prestigio y relumbrón a los proyectos informáticos con nombres extraídos de la mitología griega o de la dramaturgia clásica no acaba de agotar el catálogo. Es más, incluso se impone como modelo a seguir y origina proyectos paralelos o filiales que siguen la broma. Lo curioso es que nuestro homólogo español se llame Dulcinea (*), y no Melibea, que a mí me parece que se correspondería mejor a Julieta que no la idealizada Dulcinea o la real Aldonza Lorenzo que olía a ajos y tenía la cara picada de viruela y chata (**). Si todo lo del proyecto va por el estilo lo tenemos claro... Así que el título del post de hoy no propone un trío imposible (más que nada porque La Celestina es de nuestro siglo XV) sino que más bien parece uno de aquellos ejercicios de lógica en que nos proponen tres o cuatro elementos de los cuales uno es el anómalo (plátano, manzana, supositorio y chirimoya).

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(*) "Dulcinea no es un acrónimo; su nombre se pensó intuitivamente por asociación con SHERPA/ROMEO, un portal internacional dedicado al análisis de las condiciones de copyright de revistas y editoriales, en el cual no están casi representadas las revistas españolas".
(**) “A esta sazón ya se había puesto don Quijote de hinojos junto a Sancho y miraba con ojos desencajados y vista turbada a la que Sancho llamaba reina y señora; y como no descubría en ella sino una moza aldeana, y no de muy buen rostro, porque era carirredonda y chata, estaba suspenso y admirado, sin osar desplegar los labios. Las labradoras estaban asimismo atónitas, viendo aquellos dos hombres tan diferentes hincados de rodillas, que no dejaban pasar adelante a su compañera; pero rompiendo el silencio la detenida, toda desgraciada y mohína, dijo:
—Apártense nora en tal del camino, y déjenmos pasar, que vamos depriesa.
A lo que respondió Sancho:
—¡Oh princesa y señora universal del Toboso! ¿Cómo vuestro magnánimo corazón no se enternece viendo arrodillado ante vuestra sublimada presencia a la coluna y sustento de la andante caballería?
Oyendo lo cual otra de las dos, dijo:
—Mas ¡jo, que te estrego, burra de mi suegro! ¡Mirad con qué se vienen los señoritos ahora a hacer burla de las aldeanas, como si aquí no supiésemos echar pullas como ellos! Vayan su camino e déjenmos hacer el nueso, y serles ha sano.
—Levántate, Sancho —dijo a este punto don Quijote—, que ya veo que la fortuna, de mi mal no harta, tiene tomados los caminos todos por donde pueda venir algún contento a esta ánima mezquina que tengo en las carnes. Y tú, ¡oh estremo del valor que puede desearse, término de la humana gentileza, único remedio deste afligido corazón que te adora!, ya que el maligno encantador me persigue y ha puesto nubes y cataratas en mis ojos, y para solo ellos y no para otros ha mudado y transformado tu sin igual hermosura y rostro en el de una labradora pobre, si ya también el mío no le ha cambiado en el de algún vestiglo, para hacerle aborrecible a tus ojos, no dejes de mirarme blanda y amorosamente, echando de ver en esta sumisión y arrodillamiento que a tu contrahecha hermosura hago la humildad con que mi alma te adora.
—¡Tomá que mi agüelo! —respondió la aldeana—. ¡Amiguita soy yo de oír resquebrajos! Apártense y déjenmos ir, y agradecérselo hemos.
Apartóse Sancho y dejóla ir, contentísimo de haber salido bien de su enredo.
Apenas se vio libre la aldeana que había hecho la figura de Dulcinea, cuando, picando a su cananea con un aguijón que en un palo traía, dio a correr por el prado adelante; y como la borrica sentía la punta del aguijón, que le fatigaba más de lo ordinario, comenzó a dar corcovos, de manera que dio con la señora Dulcinea en tierra; lo cual visto por don Quijote, acudió a levantarla, y Sancho a componer y cinchar el albarda, que también vino a la barriga de la pollina. Acomodada, pues, la albarda, y quiriendo don Quijote levantar a su encantada señora en los brazos sobre la jumenta, la señora, levantándose del suelo, le quitó de aquel trabajo, porque, haciéndose algún tanto atrás, tomó una corridica y, puestas ambas manos sobre las ancas de la pollina, dio con su cuerpo, más ligero que un halcón, sobre la albarda, y quedó a horcajadas, como si fuera hombre; y entonces dijo Sancho:
—¡Vive Roque que es la señora nuestra ama más ligera que un alcotán  y que puede enseñar a subir a la jineta al más diestro cordobés o mexicano! El arzón trasero de la silla pasó de un salto, y sin espuelas hace correr la hacanea como una cebra. Y no le van en zaga sus doncellas, que todas corren como el viento.
Y así era la verdad, porque, en viéndose a caballo Dulcinea, todas picaron tras ella y dispararon a correr, sin volver la cabeza atrás por espacio de más de media legua. Siguiólas don Quijote con la vista, y cuando vio que no parecían, volviéndose a Sancho, le dijo:

—Sancho, ¿qué te parece cuán mal quisto soy de encantadores? Y mira hasta dónde se estiende su malicia y la ojeriza que me tienen, pues me han querido privar del contento que pudiera darme ver en su ser a mi señora. En efecto, yo nací para ejemplo de desdichados y para ser blanco y terrero donde tomen la mira y asiesten las flechas de la mala fortuna. Y has también de advertir, Sancho, que no se contentaron estos traidores de haber vuelto y transformado a mi Dulcinea, sino que la transformaron y volvieron en una figura tan baja y tan fea como la de aquella aldeana, y juntamente le quitaron lo que es tan suyo de las principales señoras, que es el buen olor, por andar siempre entre ámbares y entre flores. Porque te hago saber, Sancho, que cuando llegué a subir a Dulcinea sobre su hacanea, según tú dices, que a mí me pareció borrica, me dio un olor de ajos crudos, que me encalabrinó y atosigó el alma.” (DQ, II, cap. X)

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25.10.09

Los viejos trucos, los collares nuevos, el vestido del emperador




"Perquè cap culpa no m'exiliï
d'aquest vell paradís".
Maria-Mercè Marçal

A veces bajo la apariencia más novedosa y con la tecnología más punta de la muerte nos encontramos con los viejos trucos de siempre, apenas acicalados. Por cierto, que me extraña que Joan Corominas en su Breve diccionario etimológico de la lengua castellana no incluya la palabra truco, siendo como es que no es fácil encontrar traducciones exactas en otras lenguas. En fin, vamos al truco, trampa y engaño de visaje novísimo y dejémonos de etimologías, que probablemente nos llevarían al argot del juego y a las germanías y a terrenos resbaladizos.

Si hay un lugar del mundo en el que hayan trucos, ese no será un jersey mal calcetado y peor apañado, ni un contrato llena de letra minúscula, ni un garito, ni una pescatería, ni las estadísticas manejadas por los políticos. No, el lugar del mundo donde hay más trucos es tal vez el de las encuestas. Esto no significa que todas las encuestas sean torticeras y dirigidísimas, pero sí que son un arma bastante socorrida por los torticeros y los directores. Seguramente en la morfología del español encontraríamos una palabra más ajustada  a "dirigidísimas" que "director",  por la misma razón por la que tenemos una palabra para "inversor" y otra para "invertido" para referirnos a significados muy distintos y se diría que más que contrarios. En realidad acudo a los buenos entendedores que pasen sus delicados ojos por encima de éstas líneas y dejo la cosa insinuada precisamente para no dejarlo todo dicho, cosa que también pasa en las encuestas. Que hablan por (los) demás.

Y es que las encuestas muchas veces funcionan como aquello de Fofó, el payaso de la tele, el cual iniciaba sus espectáculos preguntando a los niños "¿Cómo están ustedes?" y no había ninguno que no se desgañitara diciendo ""Bieeeeeeeen". Todos los niños se esforzaban además por chillar en su registro de voz más alto y atronador. Ese espectáculo, a mi entender, propició un daño irreparable puesto que una vez superado el umbral del alarido, es difícil pedirle a los niños que no griten si no es porque se han pillado los dedos con la puerta del coche. De manera que nuestro país, en el que de por si ya se habla intolerablemente alto, la salida del colegio o un programa de Telecinco cualquiera ha pasado a ser un vocerío de energúmenos. Eso por un lado, por otro, la preguntita de Fofó (Alfonso Aragón) lejos de buscar la empatía, el buen rollo y la autocomplacencia ("qué bien se está cuando se está bien"), a mí -que me pilló en plena adolescencia- me resultaba sospehosamente aborregante y embobecedora.

Lo mismito me pasa con esas encuestas que aparecen en algunos blogs envalentonados y en casi todos los diarios en su versión digital. Leí el otro día en una bitácora, en el planteamiento de una encuesta: "Los curas que abusan de niños no son pedófilos sino efebófilos, según el Vaticano. ¿Estáis de acuerdo con esta nueva doctrina de la Iglesia Católica? Si No Indiferente". Suponiendo que se trate de "doctrina", que no, pero que lo vamos a dejar correr (también hay gente que le llama "liturgia" a las procesiones, cuando se tratan de manifestaciones populares que no tienen que ver con ningún sacramento), suponiendo eso, y que podamos usar indistintamente la palabra "Vaticano" y la palabra "Iglesia Católica" que tampoco), la pregunta es tan larga y confusa, que ya se le ve que lo que busca son adhesiones de quienes en cualquier caso siempre dirán que "no" y con la misma fuerza decibélica con la que decían "Bieeeeen" los niños de Fofó.

Los diarios, que para algo encuentran con profesionales de la información, plantean preguntas que no son tan truculentas. Busco en el archivo de encuestas de La Vanguardia y encuentro las siguientes:
¿Considera que Afganistán se podría convertir en otro Vietnam para Estados Unidos? (67% de síes en un total de 215 respuestas)
¿Comparte que se multe a las distribuidoras si no doblan al catalán el 50% de las películas? (71% de noes de un total de 6229 respuestas)
¿Cree que Barack Obama merece que se le haya concedido el Premio Nobel de la Paz? (77% de noes de 5397 respuestas)
¿Piensa usted vacunarse contra la gripe A cuando lleguen las vacunas? (90% de noes de un total de 4115 respuestas)
¿Cree que se está instruyendo correctamente la causa contra Millet? (92% de noes de un total de 874 respuestas)

Navego por las encuestas de "El País" digital, el cual advierte: "Esta encuesta no es científica, responde tan sólo a las respuestas voluntarias de los lectores que desean exponer su opinión." Con respecto a "La Vanguardia" destaca el tuteo. Hay también una gama muy variada de preguntas, sólo que las respuestas que se ofrecen no obedecen al modelo clásico (si, no, ns-nc), sino que introducen elementos añadidos, de carga subjetivista, según la coyuntura:
¿Sigues escribiendo a mano? (60% de "Sí, algunas  veces" de un total 1479 respuestas)
¿Te parece bien que se suba el IRPF de las rentas más altas? (76% de "Sí, es lo más justo" de un total de 1256 respuestas)
¿Merece Barack Obama el Premio Nobel de la Paz? (67% de "No, todavía no ha conseguido nada" de 23.338 respuestas)

Ateniéndonos como nos tenemos que atener a que estas encuestas no son científicas, me detengo ahora a admitir que como modelo de participación popular tampoco están tan mal. A los bloggers y a los editores de periódicos les sirve para conocer demoscópicamente su grey, sean churras o merinas o lobos. El blog de la encuesta de efebofilia, del tipo Fofó, está claro qué respuesta espera ("no"). Como la pregunta es inaceptable porque entraña un error de base, pienso que no se deja contestar. No se puede contestar ni "sí" ni "no" ni "indiferente". Servidora no pertenece al Estado Vaticano pero pertenece a la Iglesia Católica y no es pedófila ni efebófila ni ninfófila ni nada. El planteamiento de esa pregunta también nos hace pensar en si es mejor formular preguntas destinadas a un "no" o a un "sí". Porque, por ejemplo, es muy raro que alguien pregunte (a no ser que quiera hacer un captatio benevolentiae como la copa de un pino): "No vas a bailar conmigo, a que no?".

Las encuestas que he revisado de "La Vanguardia" me parece que tienen menos truco que las de "El País". A mí me resulta así, por lo menos. En cualquier caso lo que también llama la atención es el volumen de la participación, por ejemplo el de la última encuesta que reseño (23.338 respuestas a día de hoy). Se diría que es mucho personal, que el tema interesó. Y eso es lo que más me importa, por lo menos a mí, repito. Por razones equivalentes, cuando el otro día, ante la manifestación contra el proyecto de ley del aborto, alguien (un comentarista dilettante de un periódico digital afín al PSOE) dijo que las leyes donde se tenían que discutir es en el Parlamento (como si la manifestación fuera antidemocrática). Evidentemente las leyes se tienen que discutir en el Parlamento, pero que eso no exime al pueblo de participar como puede en donde le dejen y en donde quiere. Sobre todo, como es el caso del proyecto de ley del aborto, cuando no estaba en el programa electoral del partido político que lo ha llevado al Congreso.

Espero que estén ustedes bien, la verdad.

Tinc dins del cap un cap d'home,
-matriu sense camí!
Donar-lo a llum em mata,
servar-lo em fa morir.

No és cap home, és un nen,
clavat com una dent.
Si no neix em devora per dins,
si neix m'esbotza el crani i el cervell.

Enmig del seu front un ull
em vigila glaçat
perquè cap culpa no m'exiliï
d'aquest vell paradís.

Maria Mercè Marçal. Sobre una pintura de Frida Kahlo.

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16.10.09

Post 327: El pavo y el agradecimiento




"Amicus Plato sed magis amica veritas"
Aristóteles

El mes que viene se celebra en Norteamérica tanto en Estados Unidos como en Canadá el día de Acción de Gracias (Thanksgiving Day). Según la Wikipedia:

"En noviembre de 1620, los protestantes ultraortodoxos del Mayflower desembarcaron en la costa de Massachusetts, cumpliendo sus propósitos al establecer la Colonia de Plymouth. El riguroso invierno en esas latitudes les cogió por sorpresa, sin tener tiempo para prepararse para duras condiciones de privación y frío. Del centenar de peregrinos no sobrevivieron más que la mitad. Los que lo hicieron, debieron su suerte a la ayuda y alimentos que los nativos de la zona, los indígenas wampanoag, les proporcionaron.
Al año siguiente, los colonos supervivientes, ya establecidos y con la primera cosecha recolectada, decidieron compartir sus excedentes con los indios que les habían ayudado el año anterior. El gobernador de la colonia proclamó "un día de dar gracias al Señor para que podamos de una manera más especial regocijarnos después de haber recogido el fruto de nuestro trabajo".

Yendo a la broma fácil, nos preguntaríamos si el pavo disfruta de la fiesta de la Acción de Gracias, pero más que nada lo tomamos como punto de salida o leitmotiv de una meditación sin rumbo sobre el agradecimiento en general y sobre mi agradecimiento en particular, que a su vez puede ser muy general y/o muy particular. En principio si pretendemos examinar objetivamente el agradecimiento veremos que no es ni bueno ni malo. De hecho, al parecer, los japoneses se sorprenden de lo alegremente que damos las gracias en nuestras latitudes, por cualquier fruslería y comprometiendo seriamente su sentido del honor. El agradecimiento puede resultar benigno y necesario, o puede resultar nocivo y perverso. También podrá resultar benigno y perverso, necesario y nocivo, etcétera. Y no me refiero por agradecimiento nocivo u hostil al agradecimiento aquel que subrayamos con un cierto retintín para zaherir a quien no nos ha querido hacer un servicio que estaba de su mano, como por ejemplo el de aguantar una puerta para que no se nos cerrara a los que íbamos por detrás y con las manos ocupadas o el de cedernos la parte de la barra de pan que se sabe que más nos gusta. Entonces en espofcont (español oficial contemporáneo) coloquial es usual decir “gracias” con tono amenazante y como quien dice “Anda que se te habrá quedado bien el cuerpo”, "¡Qué descortés!" o “Te has comportado como un/una egoísta, eh”.

Otro desvío del agradecimiento estricto -por así llamarlo- sería aquel que llega como sucedáneo de lo que es justo. Es lo que Victòria Camps en su libro Virtudes públicas sobre Ética, refiere como "emotivismo". Es decir, el emotivismo substituye lo que sería justo o ético por una especie de compensación "moral" cargada de ñoñería y sentimentalismo. La sabiduría popular gallega dice: "Amiguiños sí, pero a vaca polo que vale" (frase recogida en Inciclopedia, la enciclopedia wiki libre y en pocos lugares más). La frase significa que una cosa es que ser amigos y otra es que por eso vaya alguien a sacar mejor precio al comprar una vaca. El equivalente culto de este proverbio, ya que hablamos de libros de Ética, sería la frase atribuida a Aristóteles: "Amicus Plato sed magis amica veritas" ("Platón es mi amigo pero más amiga es la verdad"). Es decir, e intentando poner un poco de orden en este párrafo: si una vaca vale, no sé, 500 euros, y pagamos por ella 300 euros, la diferencia (200 euros) no se debería compensar con amabilidades, buenos deseos, regalillos o 4 entradas para ver "Ágora" (Alejandro Amenábar, 2009). Dicho en otras palabras, a mi parecer si a alguien no se le puede pagar por lo que da es mejor no pedírselo y, si no hay más remedio, el intentar ponérselo con emotivismo y palmaditas en la espalda puede ser hasta insultante.

El sabio Aristóteles, en su Ética nicomáquea, dice sobre el magnánimo y sobre los magnánimos en general: "Y es de tal índole que hace beneficios, pero se avergüenza de recibirlos, porque una cosa es propia de un superior y la otra de un inferior. Y está dispuesto a devolver un beneficio con creces, porque el que hizo el servicio primero le será deudor y saldrá ganando. También parecen recordar el bien que hacen, pero no el que reciben (porque el que recibe un bien es inferior al que lo hace, y el magnánimo quiere ser superior) y oír hablar del primero con agrado y del segundo con desagrado" (IV, 10-15).

A estas alturas de la meditación al pavo se le está quedando cara de póker, pero la cara que se le queda a un ganadero si le dan 300 euros y 10 entradas para ver "Ágora" o un bonsái de cedro o una paletilla rancia también es un poema. Además, encima, si hacemos caso a Aristóteles, que yo diría que sí que hay que hacérselo, el hecho de que alguien sea magnánimo (en lo de querer ser superior) pero abusón o aprovechado (en sus tratos con los "inferiores") no deja de ser más que un asunto de dominación pura y dura. De esta manera, el que recibe ese género de agradecimiento no se lo puede tomar más que como una muestra de superioridad inferior y desde luego ya se puede ir olvidando de los 200 euros restantes y hasta de ser "amigos". La superioridad que se muestra ahí o que se impone es parecida al de quien nos aprueba diciéndonos o diciendo "Trabaja muy bien" o "Es muy inteligente", como si tuviera la autoridad moral (aquí sí "moral") para poder juzgar a esos niveles de determinación. Se dirá que también alguien puede decir "Es muy inteligente" o "Trabaja muy bien" desde la admiración y sin atribuirse la capacidad necesaria para hacer tal apreciación. Se dirá que un tonto, por decirlo rápido y mal, puede muy bien decir de alguien que es inteligente, pero aquí todos sabemos -sin necesidad de ser muy inteligentes- que los abusones se prodigan en ese tipo de juicios magnánimos y lo hacen a diestro y siniestro, mientras opinan sobre lo divino, sobre lo humano y sobre el "Hola".

Siguiendo con el pavo, el cual por cierto no cabe en mi congelador ni en pedacitos, nos vamos a un artículo que ha sido publicado recientemente en "Medicina Clínica" (una de las principales revistas médicas españolas): Pulido M, Manresa JM, Mojal S, Sanz F. Análisis del conocimiento de los criterios internacionales de autoría por parte de los investigadores españoles. Med Clin (Barc). 2009 Sep 19;133(10):381-9.

Servidora conoció a Marta Pulido hace unos cuantos años y precisamente coincidimos en un curso sobre estos temas en el que ella daba una clase sobre la autoría y otros aspectos relacionados y yo daba otra clase sobre alertas bibliográficas o algo así. De lo que más me acuerdo es de que fue en un puente de Difuntos, de que un cirujano vascular apuró a Marta Pulido para que acabara su sesión cuanto antes porque había un partido del Barça y de que la editora médica dio una definición de autor que me hizo pensar un buen rato. La Dra. Pulido vino a decir que autor era el que podía defender la publicación en la que había participado. El artículo "Análisis del conocimiento de los criterios internacionales de autoría por parte de los investigadores españoles" retoma ese tema e introduce sutilmente algo que se sospecha, que los investigadores españoles no conocen los criterios internacionales de autoría. Sin embargo, el estilo científico, que a veces es muy dado a la prosopopeya y del que se han destilado páginas muy pomposas, el método científico también, evitan las sospechas y aventurar afirmaciones. Esto es por lo que el artículo de Marta Pulido et al. lo que hace es sentar la hipótesis a) de que los "investigadores españoles que publican trabajos regularmente en revistas internacionales de prestigio conocen escasamente los criterios internacionales de autoría del ICMJE y de autoría por contribución".

Los criterios internacionales a que se refieren los autores del artículo son los del Comité Internacional de Editores de Revistas Médicas (ICMJE)  grupo de Vancouver. Cualquiera puede acceder al documento donde se consensuan esos criterios, del que ahora me interesa destacar uno: que ser "el jefe de servicio o del laboratorio donde se ha realizado" el estudio o el trabajo no se considera motivo para constar como autor. Y sin embargo, la realidad constata que si hay una práctica fraudulenta constante en materia de la autoría esa es la de los autores honorarios y la de los autores "financiadores" o autores "jefes". De hecho, una de las pocas ventajas netas de ser jefe es que le pongan a uno o a una en todos los artículos de los empleados a su cargo. Este uso, además de alimentar la vanidad del jefe o jefa, refuerza su caché profesional y las posibilidades de promoción laboral, académica, etcétera. Dicho así, rápidamente, el jefe de servicio médico o de laboratorio de investigación médica es como una especie de señor feudal o macarra. Ese pormenor pone a mi entender en entredicho el valor científico y ya no digamos clínico de todo lo que hay detrás de esa organización social y de todas sus ingratitudes y sumisiones.

“¿Quién es el autor? El autor legítimo de un artículo científico ha participado activamente en el planteamiento y la realización del estudio y está capacitado para argumentar la pertinencia y el significado de los resultados; en definitiva, para defender el diseño, ejecución, hallazgos y conclusiones del proyecto. Además, el auténtico autor participa en la redacción y elaboración del manuscrito y tiene competencia para la toma de decisiones editoriales básicamente relativas a la selección de la revista y al proceso de revisión y corrección previo a la aceptación. En él recae la plena y última responsabilidad del contenido intelectual del trabajo y es quien, por tanto, no puede eludir el compromiso de dar fe pública del mismo, lo que determina una premisa ética principal: el lector acepta la lista de autores como una declaración verídica de la persona o las personas verdaderamente responsables del estudio.”

Por si quedara alguna duda, al final del artículo leemos en el apartado de rutina sobre "Agradecimientos" (que en inglés se suele intercalar como "Aknowledgments"):
"Los autores, en especial Marta Pulido, quieren expresar su más sincero agradecimiento a las 524 personas que voluntaria y desinteresadamente cumplimentaron la encuesta de autoría. Sin su ayuda, este trabajo no se hubiera realizado."

Conociendo un poco a la Dra. Marta Pulido, sé que esos "Agradecimientos", además de gratificar y reconocer la ayuda de los encuestados a través de quienes se han obtenido los datos de la muestra, ilustra la práctica de reservar los agradecimientos para aquellos contributores cuya ayuda ha sido necesaria y útil pero que no se puede ni se debe elevar a autoría. Conociendo un poco a la Dra. Marta Pulido también  aventuraría la hipótesis de que sugiere que la contribución de algunos jefes debería ir en los agradecimientos. Cuando esto escribo me pregunto cuántos autores honorarios puede soportar un artículo científico y también cual es la proporción de autores "deshonrados" o negros (que escriben, que trabajan, que diseñan, que compilan, que analizan, que están en disposición de defender lo que han elaborado y no "salen"). Lo puedo decir más clarito pero no mas alto: en los artículos científicos españoles hay "autores" que deberían estar como mucho en los agradecimientos y hay gente que está en los agradecimientos que debería constar como autora.

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12.10.09

La rabiosa actualidad




"Fotograma" de "Katyń" (Andrzej Wajda, 2007)

CREONTE. Tú eres la única entre los cadmeos que lo ve así.
ANTÍGONA. También lo ven éstos, pero por ti se muerden la lengua.
CREONTE. ¿Y no te da vergüenza pensar distinto de éstos?
ANTÍGONA. No es vergonzoso honrar a los nacidos de las mismas entrañas.
CREONTE. ¿No era de la misma sangre también el que murió enfrente de éste?
ANTÍGONA. De la misma sangre, nacido de una sola madre y del mismo padre.
CREONTE. ¿Cómo entonces le honras con una gracia impía para el otro?
ANTÍGONA. No atestiguará esto el muerto.
CREONTE. Sí, si le honras igual que el impío.
ANTÍGONA. No era un esclavo, sino su hermano quien murió.
CREONTE. Pero intentando devastar esta tierra; el otro, en cambio, se le opuso defendiéndola.
ANTÍGONA. Con todo, Hades quiere leyes iguales.
CREONTE. Pero al bueno no le ha de tocar igual que al malo.
ANTÍGONA. ¿Quién sabe si bajo tierra la piedad es eso?
CREONTE. Nunca, ni aun después de muerto, el enemigo ha de ser amigo.
ANTÍGONA. No he nacido para compartir el odio, sino el amor.
CREONTE. Entonces, desciende bajo tierra, y, si has de amar, a ama a los muertos. A mí, mientras viva, no me mandará una mujer.

Sófocles, Antígona.

Hubo un tiempo, no hace tantos años, en que se pagaba a los dramaturgos y a los novelistas por línea escrita, y de ahí que hubiera en los diálogos laconismos como "Sí", "Bueno", "No", "Usted dirá", "Será", "Si usted lo dice..." y frases por el estilo de relleno y paja, que no añadían nada al desarrollo de la acción ni a la profundización de los caracteres, pero que proporcionaban a los autores de comer. El diálogo de Antígona y de Creonte, su tío, es todo lo contrario. Hasta demasiado que se profundiza como para poder ni respirar. Es trepidante. Y sin embargo, ¿cuántas veces no se habrá repetido a lo largo de la historia de la humanidad ese mismo diálogo (con otras palabras) fuera en griego, en francés, en inglés, en español, en alemán, en polaco? En mi biblioteca hasta está en catalán -con esas mismas palabras- porque tengo la maravillosa versión rítmica de Carles Riba de las tragedias de Sófocles. Antígona se estrenó el año 442 a. J. C.

Nos referimos a los clásicos pues como aquellas obras que siempre son actuales, que resisten el paso del tiempo y que todo lo más experimentan un enriquecimiento de su valor cuanto más se leen. Pero me gustaría precisar que hay versiones actuales de los clásicos que consiguen lo inimaginable, como es el caso -en mi modesta opinión- de "Troya"  (Wolfgang Petersen, 2004), con un Aquiles-Brad Pitt que me trituró la Ilíada de mi adolescencia y hasta a Patroclo y a los caballos llorando la muerte del héroe pelida, y con todos esos cactus mejicanos trasplantados a la costa de Turquía en un alarde inútil de derroche de recursos.

Ayer fuimos a ver "Katyń", tal vez la última película del director polaco Andrzej Wajda. En otra sala se visionaba "Ágora" (Alejandro Amenábar, 2009), que al parecer según la crítica está tan llena de goofs o anacronías o simplemente fantasías, que ya he descartado ver ni que sea el tráiler. Yo sólo espero que igual que tras "Mar adentro" (Alejandro Amenábar, 2004) la vida nos regaló "Million dollar baby" (Clint Eastwood, 2004), donde la eutanasia sí se presenta sin insultar la inteligencia ni los sentimientos de nadie, después de "Ágora" la vida nos regale una película que no sea tan chapucera ni partidista y que nos reconstruya la Alejandría que muchos amamos y una Hypatia sin manipulaciones de rabiosa actualidad. Servidora está ya más que indignada por esa serie que estrenó el otro día Antena 3, "Curso del 63", en la que hacen servir un atrezzo de los años 20-40. Lo mismo o parecido denunciamos en *A la flor del berro para "Cuéntame", donde se mezclan elementos de un intervalo de 50 años alegremente.
*
Yendo a lo que iba: a pesar de que en la cola del Verdi Park se oía como una letanía "2 para Ágora" y "15 euros", en la sala C aún había bastante gente. En la sesión de los autistas o de los que se pueden pagar una comida en alguno de los restaurantes cercanos, en el barrio de Gracia, donde nací, había cosa de 25 personas. "Katyń" es una película sobre la masacre de por lo menos 15.000 oficiales polacos, pero pudieron ser muchos más, por la policía secreta rusa (NKVD). En cualquier caso, fueran 15.000 oficiales o fueran 22.000 oficiales, comparado con la matanza de Paracuellos del Jarama en nuestra Vil Guerra Civil, matanza en la que cayeron cosa de 5.000 hombres, se puede hablar de una total descapitalización del Ejército polaco y por lo tanto de la esclavitud de Polonia, que quedo repartida -por el tratado de Ribbentrop-Molotov al final del verano de 1939- entre el III Reich y el gobierno stalinista. De hecho, la película arranca con una primera escena en un puente donde un grupo de civiles huyen, unos hacia los rusos y otros hacia los alemanes. Es lo que se dice estar entre la espada y la pared, o irse de Guatemala para meterse en Guatepeor. La música, de Krzysztof Penderecki, no adopta el papel de añadir más emotividad de la que hay. No hay regodeos. Esto hay que decirlo, porque -con perdón del respetable- está una hasta más arriba de la coronilla de la música para los que necesitan sentirse mejor de lo que son para aliviar su conciencia y está hasta el moño de la música de sintetizador pajillera.

El padre de Wajda fue llevado al bosque de Katyń  cuando él tenía 13 años, así es que ha hecho una película sobre sus propias vivencias y muchos de los detalles que se relatan son verídicos y están muy elaborados en su propio interior:
"A parallel theme to the Katyń crime is the Katyń lie and the official Soviet line that the Germans had committed the deed in 1941 after invading Soviet territory during the war.
This lie had its greatest impact on the wives, mothers, and daughters of the murdered officers. For it was these women, in their struggle to discover the truth, who experienced the greatest repression from the new government following 1945.
This is why, for years, Katyń has been an open, festering wound in the history of Poland that begged for a Polish film to address this topic. The first film" (*) (Web Oficial de Wajda)

Hay por lo menos dos incongruencias de este mundo que no entiendo en absoluto: la primera es que haya profesores de yoga que vayan a dar clases en avión y, la segunda, más terrible, que los rusos le echaran la culpa de la matanza de Katyń a los alemanes. A no ser que pensemos que Stalin quisiera además de descapitalizar una parte de Polonia (los nazis ya se habían librado de los profesores de la Universidad de Cracovia en otra escena), cargarle las culpas al III Reich, rentabilizando políticamente la masacre. De manera que la NKVD se tomó la molestia de matar a los oficiales disparándoles en la nuca, porque así es como lo hubieran hecho los nazis. Lo de que los profesores de yoga fariseos vayan a dar clases en avión sí que no tiene explicación alguna.

Hay una tercera escena de "Katyń" en la que me quiero detener. Es una en la que Agnieszka, la hermana de un piloto ingeniero, cuando sabe finalmente que su hermano fue encontrado en una fosa común del bosque de la masacre, vende su cabellera rubia para comprarle una lápida de mármol con el retrato esmaltado ovalado del difunto. Agnieszka va a un teatro y vende su pelo a una actriz que perdió el suyo en el campo de concentración de Auschwitz (pol. Oświęcim). Al salir del teatro sin su larga melena y con el dinero se ve en un breve fotograma el cartel de Antígona, la hermana de Polinices, que quiso dar sepultura a su cadáver ultrajado a pesar de que Creonte lo hubiera prohibido. Por si teníamos alguna duda. Agnieszka hace labrar en la lápida una inscripción sobre la muerte de su  hermano en  Katyń y pretende que se ponga en la catedral ("El tema de Katyń se mantuvo prohibido", "las familias de los asesinados no podían encender velas ni siquiera en las tumbas simbólicas de sus parientes", "muchas de las tumbas, al este del río Bug, están cubiertas por árboles"). Agnieszka es llevada por la policía secreta a una celda subterránea. Cuando antes de bajar las escaleras vemos que la hacen quitarse el cinturón del ajado abrigo, recordamos que Antígona se suicidó  y sabemos -aunque no se nos explica más- que a Agnieszka le espera un final peor. ¿Peor? Sí, peor.

"Katyń" con tantos personajes femeninos ilustra más el mito de Antígona que no la historia de la Lisístrata y la huelga no japonesa de sexo que nos explicó Aristófanes, en la que las atenienses se pondrían de acuerdo para oponerse a la guerra. Las mujeres de "Katyń" son muy fuertes. Cuando Maria pierde a su marido, el profesor Jan, cree que esa desgracia le librará de perder a su hijo, pero su planteamiento, simplemente cuando lo pronuncia, ya se desmorona por sí solo. Porque en las guerras el hecho de perder al marido no excluye la posibilidad de perder también un hijo, o un hermano. Al contrario.

La película de Wajda no es como para pasar un buen rato, está claro, pero sirve para defender la idea de que la memoria histórica es necesaria. Sin exaltaciones (la llamada "memoria histérica") ni rentabilizaciones políticas, claro está. Sin manipulaciones. En la justa medida. Sin "imaginación" histórica. Sin goofs. Con respeto. Sin alharacas. Sin grandes dispendios.

Hoy por cierto es el día de las Fuerzas Armadas y hace dos que trajimos de Afganistán el cadáver del soldado español Cristo Ancor Cabello, muerto en "misión humanitaria" por una mina, para poderle dar cristiana sepultura según las creencias de su familia. El Ejército español fue descapitalizado hace unos años no por Stalin -obviamente- sino por el Ministro de Defensa Narcís Serra i Serra (1982-1991), con el objeto de democratizarlo y modernizarlo. Una de las últimas leyes aprobadas por el segundo gobierno de José María Aznar (1996-2004) permitió la descapitalización de la clase médica, puesto que se rebajó la edad de jubilación de los 70 años a los 65 años, cosa que provocó sólo en Cataluña que el año 2005 se retiraran cosa de 550 médicos y médicas. Servidora, como es muy exagerada, se permite comparar estas descapitalizaciones o modernizaciones respectivamente con la masacre de Katyń y la matanza de profesores de la Universidad de Cracovia. Aunque donde digo "Digo" puedo decir honestamente "Diego" si se me convence con buenas razones, en lo que no cejaré nunca es en la creencia de la división de poderes (según Montesquieu) y en no excluir a nadie tal y como se defendía con Enric Boada (**) en el post precedente, incluidos los que nos defienden.

(*) "Un tema paralelo del crimen de Katyń es la mentira de Katyń y la postura oficial soviética de que los alemanes habían cometido el crimen en 1941 después de haber invadido el territorio soviético durante la guerra. Esa mentira tuvo el mayor impacto en las esposas, las madres y las hijas de los oficiales asesinados. Por esta razón, en su lucha por descubrir la verdad, estas mujeres fueron quienes experimentaron la mayor represión del nuevo gobierno del 1945. Esto es por lo que durante años Katyń ha sido una herida llagada y sangrante en la historia de Polonia y clamaba por una película polaca que tratara sobre el tema. La primera película".
(**) "Se formarían gobiernos provisionales que declararían el estado de guerra simultáneo en todas las naciones. Todo y todos quedarían movilizados. Sería una auténtica guerra santa, una guerra contra nadie.
Los  ejércitos, que en otro tiempo contribuyeron a la formación de las naciones, serían ahora fundamentales también en los inicios del cambio. Con su experiencia estratégica, su preparación para las grandes maniobras y su capacidad de intervención rápida" (Enric Boada, Cuando morir sea una fiesta, pág. 48)

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9.10.09

Política y "planética"



Trazado en el centro de una señal de tráfico de la Calle Ferran en Barcelona

Pasan n'aquesta vida
cousiñas tan estrañas,
tan raros feitos vénse
neste mundo de trampa;
tantos milagros vellos,
tan novas insinanzas,
e tan revoltos allos
con nome de ensaladas,
que non che digo nada...
¡Pero vaia!

Rosalía de Castro


La señal de tráfico de la Calle Ferran o Fernando está en la verja de un pasaje cerrado al tráfico, pero que al parecer no estará tan cerrado al tráfico cuando han puesto tal señal. Como ahora me ha dado por el Photoshop, he quitado de la imagen el marco rojo y hasta un adhesivo característico de la compañía Vueling. Últimamente ahora todo lo veo un poco como a través de Photoshop pero, como todo, este efecto es pasajero. Espero. Como ya he dicho otras veces, igual que hay gente que dice que es de Letras para justificar que no sabe hacer una división o formular químicamente, yo digo que soy de oídos más que de ojos. Soy más de Eco que de Narciso.
Esta imagen lunar me ha parecido adecuada para el post de la ocasión que pretende ser una relectura de Cuando morir sea una fiesta: contramanifiesto para el tercer milenio, de Enric Boada (Barcelona : Icaria, 1997). Aunque el libro lo conseguí hace bien poco y fue un regalo en todos los sentidos de la palabra "regalo", ya hace tiempo que es difícil de encontrar. Y por lo tanto resulta alternativo, aunque insuficiente,  recurrir a un fragmento que está en internet.
En el principio del contramanifiesto se nos invita precisamente a una visión muy poderosa que sirve para situarnos:
"Hasta hace unos pocos años la humanidad no había podido ver el planeta Tierra, el planeta azul y blanco, desde el espacio exterior. Desde allí aparecía como la gran nave espacial en la que viajamos todos y esta analogía de la nave ayudó a comprender que también la Tierra podía tener un máximo de viajeros, unas provisiones limitadas y unas normas de seguridad.
Poco a poco, la imagen del planeta se fue convirtiendo en el gran mandala para la nueva era que podíamos iniciar, si queríamos. Mandala como representación simbólica que permite meditar en la interconexión de lo que antes aparecía como caos y complejidad inabarcable.
Un mandala en continuo cambio y movimiento desde hace 4.500 millones de años, que hay que contemplar sin punto de vista fijo, desde todas las perspectivas. Tenemos que estudiarlo, compenetrarnos con él, interiorizarlo hasta que esté continua e inconscientemente presente en nosotros para mirarlo todo desde ese ojo con el que algunas tradiciones simbolizaron la mirada de la divinidad."

Tuve la oportunidad de conocer a Enric Boada recientemente, con motivo de unos talleres que se hicieron en su centro "Estar bé" para la celebración de sus primeros 25 años de trayectoria. Aunque las biografías que se suelen poner en las solapas de los libros me parecen criminales al lado de lo que servidora es capaz de perpetrar con el Photoshop y de lo que Celestina hacía a orillas del Pisuerga para rehabilitar hímenes, la que se da de Enric Boada en Cuando morir sea una fiesta dice mucho del autor y lo dice sin sesgo alguno:
"Enric Boada nació en 1931 a orillas del Mediterráneo en la ciudad de Barcelona. Inició estudios de derecho, de lengua y civilización árabes, de ciencias políticas y de dirección de empresas, en universidades e España, Líbano, Francia e Inglaterra. Fue piloto militar en Marruecos. Caminó cientos de kilómetros en caravana con los nómadas del Sáhara argelino. Vivió en monasterios y en soledad eremítica. Trabajó con los refugiados palestinos y visitó los kibutzim de Israel. Participó en España en la lucha política clandestina. Ha traducido libros y realizado encuestas en el campo de la comunicación. Durante diez años fue alto ejecutivo de una multinacional y promotor y asesor de una escuela de diseño. Después renunció a su puesto y participó en ensayos de vida comunitaria alternativa. Actualmente, desde hace años, contribuye a la difusión del yoga y del zen".
He transcrito íntegramente el texto no sólo porque por sí solo ya tiene interés, sino también porque entonces la visión del mandala planético me parece que queda más "definida y contrastada", como diríamos en Photoshop. Y es que servidora es de la opinión de que hay en la política muchos políticos cuya visión de la realidad es muy limitada en "contraste" con su autopercepción de la capacidad propia para transformarla. Claro está que Enric Boada podría ser viejo, como ya empieza a serlo, sin necesidad de ser antiguo, podría tener muchísimas experiencias, pero su visión podría ser errónea y su bagaje inservible más que como ejemplo de una vida. También podría tener muchas ideas, pero todas prestadas, todas tomadas del acerbo que como un supermercado nos ofrece un corpus cultural -sea occidental, sea oriental- que se comporta como los  bienes de consumo. Los pobres bienes de consumo. De hecho, llama la atención que en el contramanifiesto se cita entero un clásico carmelitano ("Para venir a lo que no eres has de ir por donde no eres", "Para venir a tenerlo todo, no hay que querer tener algo en nada", etcétera) sin que se nos señale que pertenece a Juan de la Cruz y a su Subida. Y lo que pasa es que precisamente Boada pone en práctica no sólo lo que transmite con esas frases sino las que viene de proponer para las fases/frases del progreso de la humanidad (y del planeta), que arrancan de la tradición judía:
Todo lo mío, mío - Todo lo tuyo, mío
Todo lo mío, mío - Todo lo tuyo, tuyo
Todo lo mío, tuyo - Todo lo tuyo, mío
Todo lo mío, tuyo - Todo lo tuyo, tuyo

Se pensará que todo esto es un galimatías y una forma de sistematizar lo que no hay manera de sistematizar. Me temo que algo de eso hay si nos quedamos ahí, en las formas. El "nivel" 4 ("Todo lo mío, tuyo - Todo lo tuyo, tuyo"), surge de la visión lúcida de la impermanencia de todo y de la interconexión de todo. "Externamente es la práctica y expresión continuas de la no posesión, internamente es la práctica y vivencia continuas de la no identidad":
"Sabiendo que el sufrimiento deriva del apegarse, del aferrarse, del cerrarse, del instalarse, del estancarse, del creerse y quererse separado de los demás y lo demás, es absurdo que a estas alturas mantengamos el sueño retrógrado de un mundo basado, precisamente, en la apropiación, en a propiedad privada incluso de las personas; algo que, al tiempo que priva a los otros de "lo nuestro", nos priva a nosotros de todos y todo lo demás".
Por eso Enric Boada propone el paso de la política (del gr. polis, "ciudad") a la planética. Como es natural, el autor presenta medidas muy concretas:
*Una retirada estratégica de las zonas expuestas con regularidad a terremotos, erupciones volcánicas, huracanes, inundaciones, sequías y otros desastres previsibles.
*Una población en cada zona suficientemente reducida para que sea posible reciclar todo por procesos naturales o tecnologías suaves, y permitir migraciones en caso de cambios climáticos importantes y otras posibles catástrofes.
*Unos asentamientos humanos autosuficientes situados sólo donde se encuentra lo necesario para la vida: agua, tierra fértil, sol suficiente, clima favorable y demás, y así no tener que importar energía adicional para suplirlos.
*Un consumo humano basado únicamente en lo renovable, recuperable y reciclable, tratando la Tierra, no como una propiedad heredada de los antepasados, sino como cedida temporalmente en usufructo por los descendientes.
*Una circulación de los humanos, en lugar de una circulación de las cosas, de modo que todos puedan recorrer la Tierra a lo largo de su vida, y rotar también en las diversas actividades y responsabilidades de cada comunidad del itinerario; una hábil combinación de nomadismo y sedentarismo, para evitar caer de nuevo en el empobrecimiento que produce la identificación territorial, racial, laboral, cultural y religiosa.
*Una procreación humana fruto de un consenso comunitario que favorezca la diversidad genética, asegure un status privilegiado a las embarazadas y garantice al máximo la calidad de vida prenatal, perinatal y postnatal, tan determinante en nuestra especie.

Superada pues la idea del catastrofismo (sea el quejicoso, sea el protestatario), la idea (que no ideología) consecuente es que otro mundo es posible y Enric Boada razona cuales son los caminos que hay que abandonar y cuales hay que adoptar. Para mí la cuestión más atractiva y convincente es la de que nadie queda excluído (después de haberse aclarado, eso sí, que tanto la natalidad como la mortalidad han de ser conscientes y voluntarias).

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